miércoles, 31 de enero de 2007

En la consulta del dentista

Mientras esperaba en la consulta de mi nueva dentista argentina, he aprovechado para avanzar un poco en la apasionante biografía de Ricardo Muñoz Suay (Un cicle revisarà la producció de Ricardo Muñoz Suay ). No es sólo reencontrarle ahí desde las primeras páginas, en su obsesión por los amigos, la memoria, las bibliotecas y filmotecas, por la angustia del pasado "que vuelve como una tos" (leía yo, aún revisitada por mi tos). También es esa época, la España republicana de su infancia y adolescencia, la intensa mezcla de nostalgia y desesperación que me invaden cada vez que leo y entreveo lo que este país habría sido si no hubiera triunfado la horrible caterva de ratas facciosas, si Winston Churchill no nos hubiera negado su apoyo, si Dwight David Eisenhower no hubiera apoyado a Franco como aliado anticomunista, si no nos hubieran impuesto al rey. El padre de Ricardo Muñoz Suay y sus amigas se bañaban desnudos tranquilamente en la playa. Parece una tontería, pero es un indicio: luego hubo que pasar cincuenta años de asfixiante represión. La cultura, las bibliotecas de la República, el espírtitu libre y floreciente del país... Son sólo las primeras páginas... Luego he entrado en la consulta. Al parecer, es otra muela del juicio, que me sobra, aunque nadie lo diría, y que habrá que quitarme: una ortopantomografía dirá cómo puede ser esa extracción, pero no me dirá cómo me quedaré yo, con menos juicio del que tengo... Una cita de Ricardo: "La muerte de los amigos, en las trincheras de España y en nuestros días. Recuerdo la muerte de tantos amigos, de tantos compañeros, de tantas sombras de la memoria, en todas las tierras de la Tierra. Porque la edad de la Tierra hay que medirla con los amigos que han muerto, con los amigos que viven, con los amigos que nacerán después de mi muerte."

2 comentarios:

cacho de pan dijo...

estimada isabel: usted tiene juicio suficiente como para más de una persona, no se preocupe.
en cuanto a la mirada sobre los que ya no son, hay que cuidar que la nostalgia, la revisión del pasado, cierta mullida nostalgia en la que es casi agradable reclinarse, no tape la visión de lo que tenemos enfrente, cerca, a nuestro lado, aquí y ahora.

zbelnu dijo...

Gracias, Cachodepan! Por su valoración y por sus sabios consejos. Como dijo mi antiguo profesor de lingüística, no vamos a hacer "laudatio temporis acti"!