miércoles, 31 de enero de 2007

En la consulta del dentista

Mientras esperaba en la consulta de mi nueva dentista argentina, he aprovechado para avanzar un poco en la apasionante biografía de Ricardo Muñoz Suay (Un cicle revisarà la producció de Ricardo Muñoz Suay ). No es sólo reencontrarle ahí desde las primeras páginas, en su obsesión por los amigos, la memoria, las bibliotecas y filmotecas, por la angustia del pasado "que vuelve como una tos" (leía yo, aún revisitada por mi tos). También es esa época, la España republicana de su infancia y adolescencia, la intensa mezcla de nostalgia y desesperación que me invaden cada vez que leo y entreveo lo que este país habría sido si no hubiera triunfado la horrible caterva de ratas facciosas, si Winston Churchill no nos hubiera negado su apoyo, si Dwight David Eisenhower no hubiera apoyado a Franco como aliado anticomunista, si no nos hubieran impuesto al rey. El padre de Ricardo Muñoz Suay y sus amigas se bañaban desnudos tranquilamente en la playa. Parece una tontería, pero es un indicio: luego hubo que pasar cincuenta años de asfixiante represión. La cultura, las bibliotecas de la República, el espírtitu libre y floreciente del país... Son sólo las primeras páginas... Luego he entrado en la consulta. Al parecer, es otra muela del juicio, que me sobra, aunque nadie lo diría, y que habrá que quitarme: una ortopantomografía dirá cómo puede ser esa extracción, pero no me dirá cómo me quedaré yo, con menos juicio del que tengo... Una cita de Ricardo: "La muerte de los amigos, en las trincheras de España y en nuestros días. Recuerdo la muerte de tantos amigos, de tantos compañeros, de tantas sombras de la memoria, en todas las tierras de la Tierra. Porque la edad de la Tierra hay que medirla con los amigos que han muerto, con los amigos que viven, con los amigos que nacerán después de mi muerte."

Ricardo Muñoz Suay

Leo las galeradas de la biografía que Esteve Riambau ha hecho de Ricardo Muñoz Suay (Premio Comillas), a punto de salir a la calle en Tusquets. Me gustaría tener más espacio en QueLeer- Algo más que libros para dedicarle. Ricardo fue un personaje único, tras la guerra civil escapó de un campo de concentración en Valencia haciéndose pasar por un niño, ex comunista perseguido por los suyos por claudinista, tuvo que pasar años ocultándose en un armario de casa cada vez que llamaban a la puerta. Productor de Luis Bunuel y Berlanga, luego el hombre de prensa de Seix - Barral (cuyo puesto heredé yo misma, por iniciativa suya, hace ya muchos años), jurado de la sonrisa vertical (yo fui secretaria del jurado, y tuve la ocasión de pasar horas con Jaime Gil de Biedma, Juan García Hortelano , Juan Marse, Fernando Fernán Gómez y departir todo el tiempo con Berlanga ( Luis Garcia Berlanga. Biografia, filmografia y fotos - El Criticon), luego en la Filmoteca de la Generalitat valenciana. La reseña será mi pequeño homenaje a ese personaje que nunca quiso estar en primer plano, pero que vivió una vida apasionante. Amigo de sus amigos, con una lengua viperina para sus enemigos, un humor negro y cáustico y una gran generosidad. Yo tuve la suerte de conocerle (a través de sus hijas Ana y Berta, y más tarde conocí a Elena y también a Nieves) y de que me quisiera ayudar en lo profesional, y de que creyera en mí mucho más de lo que yo creía. Y le sigo echando de menos...

lunes, 29 de enero de 2007

Bloggers, bloggers

Arthur Rackham, Alicia y el conejo Mariposeando por los dos blogs de Bertini (Cacho de Pan y amorimas, en una de mis visitas rituales a blogs amigos, igual que descubrí la muniequera (ese blog de collages de muñecos de trapo virtuales, genial), he tropezado con un comentario de el-ed, que me ha intrigado por su sonido a río árabe el-oued o guad, à la Isabelle Eberhardt (1877-1904) y ya estaba pensando en desiertos y oasis y fiebres, cuando he llegado a http://mi-bulin.blogspot.com/ lleno de unos dibujos sugerentes y de historias interesantes. Por ejemplo, la de Orsai, esa especie de artista visionario que engaña a Perón conduciendo un taxi y haciéndole unas graciosas adivinaciones, pero sobre todo mi bulin: volando voy! historia de un héroe llamado capitán Beto, cuyo anillo protege del peligro pero no de la tristeza. Y va volando y aullando su soledad, y me ha recordado a mí misma en mis últimos viajes balcánicos, ¡me temo que yo llevaba el mismo anillo de shassán!. Así se lo he dejado dicho al misterioso río argentino el-ed carosia, porque en este jardín de blogs, es inevitable ir sembrando comentarios que llegan o no a sus destinos. En el mismo paseo blogueante, he llegado donde el objeto a y bajo la foto preciosa y de un aire casi infantil de los pies de un monje, mi prima V cuenta sus clases de chino y hace un parcours luminoso, de Françoise Dolto a François Julien (a quien por cierto objetan aquí Journal d’un Chinois » Blog Archive » Les malentendus de François ... ) y de Confucio a wittgenstein y a Lacan ( lacan dot com-), que se me ha quedado prendido de la maraña de ideas del día. Luego he visitado el blog de Toni B. subjectes y no he podido evitar secuestrarle una foto de Poblenou para mi blog Polis http://polis-zbelnu.blogspot.com/ .

tiempo de latín y tiempo de silencio

Foto: Harold Lloyd- colgado del reloj

Cerca de mi casa hay una relojería llamada Tempus, y al pasar no puedo evitar pensar Fugit... Tempus fugit, una frase pesimista que los barrocos ponían junto a una flor o sádicamente junto a una belleza femenina, pero la idea me hace reír. Yo tuve una profesora de latín terrible y no me gustaba hasta que apareció el señor Morató, que me hizo cambiar y adorar el latín y el griego y a la larga me hice traductora gracias a él. Creo que me tenía simpatía, pero se enfadaba muchísimo cuando yo sugería dos soluciones para traducir un sólo adjetivo. Años después, alguna vez me acuerdo de él cuando traduzco un adjetivo por dos y me río sola: "lo siento, Morató".

Ahora es tiempo de silencio, no el de Luis Martin Santos, sino que ha llegado esa blessed hour en que aún no ha empezado el fragor de las obras de esta ciudad más ruidosa del mundo, las motos, el tráfico, las sirenas superfluas y excesivas, los golpes, todo ese festival de ruido que a nadie le importa, porque la gente sólo protesta del ruido nocturno, el de los bares, el que no me afecta a mí. Y en que el sol me inunda a mí y esta pantalla y apenas veo, pero la sensación es maravillosa.

Pero hay otros silencios no-urbanos, silencios internos que sigo temiendo. A veces, para llenar esos silencios en una situación incómoda o desconocida, he hablado de forma compulsiva y eso meha impedido escuchar los silencios necesarios, dejar que las frases respiren y que los otros cuenten su historia. Tal vez esos silencios me recuerden a antiguos silencios de negación e injusticia, los que condicionaron mi infancia, silencios terribles como losas y para mí entonces inexplicables. Por suerte, no es algo que se produzca con frecuencia, pero creo que me ocurrió en cierta medida ayer y me enfadé un poco conmigo... Y al mismo tiempo, como contrapartida, pasé frío en un bar y mi tos empeoró al llegar a casa. Muchos locales de Barcelona utilizan sólo el calor humano como sistema de calefacción, y cuando se vacían, puedes helarte...

domingo, 28 de enero de 2007

Luisa Castro

Me llama Luisa Castro, ahora afincada en Madrid, y con su deje suavemente gallego y su humor va dibujando la crudeza urbana de la vida de alquiler, de los viajes, del esfuerzo y las luchas surrealistas mientras busca su ángulo para seguir escribiendo, para sumergirse otra vez en una novela que la arrastre, con esa duda que nos invade a veces en el proceso. Tal vez ella no se da cuenta de todo lo que va escribiendo mientras no escribe, porque cada anécdota que explica revela su mirada aguzada de escritora, el retrato afinado y brillante de la casera de su piso, que parece salida de un cuento de Isaak Babel- , o su comentario de los amigos, que devuelve a la visión de Marcel Proust , todo lo que dice forma parte de esa novela que ella aún no acaba de ver con claridad. "Cómo me alegra verte tan metida en algo", me dice cuando le cuento mi último viaje a Belgrado y la resaca de esa entrevista. Pero yo, que me interrogo sin fin sobre la extraña estructura de mi libro informe, la veo a ella a punto de adentrarse en una de esas novelas sólidas y bien estructuradas que ella sí sabe escribir. Su novela La segunda mujer. (Premio Biblioteca Breve 2006). Luisa Castro ... , que describía bien Fernando Castanedo en el Babelia http://www.elpais.com/articulo/narrativa/intrusa/elpbabnar/20060225elpbabnar_8/Tes encontró un extraño y sospechoso silencio en la prensa catalana y algunos se permitieron incluso darle lecciones vitales. Hay críticos que no distinguen nunca la construcción literaria, sobre todo cuando juega con lo autobiográfico. En El Mundo un crítico se extrañaba de cómo su narradora, mujer inteligente y libre, podía haberse dejado impresionar y engatusar por un partner mayor, filósofo brillante, que la había hecho caer en su trampa familiar y social. Como escribió Proust, preguntarse eso es igual que asombrarse de que un mosquito tan pequeño pueda causar la malaria. ¿Acaso el amor y la pasión no son una especie de enfermedad? Y si la literatura no consiste justamente en eso, en mostrar las contradicciones y flaquezas de los personajes, su perplejidad, ¿qué sería? A mí, en cambio, esa descripción de una seducción y una imposibilidad de reacción, una lentitud como la de los sueños, en los que el peso del cuerpo dormido nos impide correr, de un aprendizaje vital amargo, me pareció valerosa y deslumbrante. Y su aspecto juliensorelliano, con el mundo cerrado, endogámico, asfixiante y provinciano de la buena sociedad catalana es otro de sus atractivos indudables.

Anoche

Foto: Isaïes Fanlo Iba a irme al cine, pero la sensación de flojera posfebril y el frío me hicieron dudar y al fin decidí quedarme a transcribir más entrevistas balcánicas. Conecté la cámara y cuando Popovic ( ABS HOLDINGS ::: Nenad Popovic ) apareció en la pantalla de mi televisión y en un segundo volví a la atmósfera de su despacho editorial de ese barrio distinto de Zagreb, de casas con jardín de la era comunista y árboles gigantes y aire de abandono ma non troppo, vi sus gestos de cortesía caballerosa al empezar y su abstracción total durante la conversación, con la mirada perdida en un punto invisible y su aire de intelectual izquierdoso europeo de col roulé de otra época, mezclado a su humor balcánico. Hasta me consolaba, Popovic fumando à la balcanique, sin tasa y envolviéndose en humo, de la tos persistente que me impide fumar a mí. Y me sentí feliz de estar aquí transcribiendo, avanzando en mi libro, me sentí casi privilegiada. ¡Pero si esto me gusta mucho más que el cine!, pensé. Incluso cuando transcribía con cassettes, que es una tortura, recuerdo cuando surgió la voz de Marko Vesovic (frontline: the world's most wanted man: interviews: marko vesovic-) grabada tres años atrás en Sarajevo, la voz heroica, viril y socarrona -a lazy Montenegrian, diría mi amigo belgradense de origen checo, Petar G.- hablando en bosnio, mezclándose con el tono y energético de la poeta sarajeviana Adisa Basic (Poems-Adisa Basic-), que me traducía al inglés y estallaba en carcajadas, de pronto, mi memoria de tres años atrás ¡era perfecta! Todo volvía a aparecer... O la entrevista más reciente, de junio pasado, al también sarajeviano IGOR STIKS en el Retiro de Madrid, con la gitana ofreciéndonos la buenaventura y el camarero repicando los platillos y vasos y repitiendo las cosas, con una voluntad inconfundible de dejar huella en el magnetofón, al que miraba de soslayo... Cómo les gusta las entrevistas al personal de hostelería... aunque el software sea cutre, lo miran con respeto... Pero la cámara es otra cosa, un milagro. Yo pensaba que no me saldría, que borraría sin querer, que lo estropearía todo... Me pasé el viaje esperando a que algo saliera mal, despertándome por las noches con pequeños sobresaltos, y luego todo salía asombrosamente bien. Espero encontrar la manera de montar mi "gran película balcánica" para poder conferenciar con ella. Yo sé que este tema merece ser contado o que yo tengo ganas de contarlo... De hecho, ya me han invitado a un lugar insólito -y para mí privilegiado- a contarlo. Un grupo de psicoanalistas que trabajan en un proyecto sobre Memoria histórica (http://www.fccsm.net/fundacio.html) [un tema que me interesa muchísimo, como sabrán los hipotéticos lectores de este blog Memoria light - Foros - EL PAÍS y Isabel Núñez - CRUCIGRAMA: diciembre 2006 ] me han invitado a compartir mi experiencia con ellos. Y espero encontrar otros ámbitos donde contarlo porque noto que, pese al desinterés de las instituciones que conceden becas, allí donde hablo de este tema se despierta un interés inmediato, que me sorprende a mí misma. Tal vez sea la pasión compleja y perpleja con la que he explorado. En cuanto a la ilustración que he puesto, me gusta mucho esa foto de mi gata Gilda espiando la casa de al lado por un huequito de la separación en la terraza, un pertuggio tondo dantiano. La hizo mi vecino Isaïes, que es experto en retratar gatos y pájaros...

sábado, 27 de enero de 2007

Zizek y el Drácula balcánico

Dice mi sabia prima V en su interesante blog http://objet-a.blogspot.com/ que Zizek le atrae por la sensación tan lacaniana de "estar fuera". Yo, que también vivo a la intemperie, sin calefacción metafórica ni redes, ardiendo sólo en fogonazos, subiendo y bajando de esos agujeros del discurso de Zizek (ese pertugio tondo desde donde riuscimmo a riveder le stelle), sólo puedo sentir afinidad y quiero redoblar desde aquí el eco de su acertado post. Por cierto, que Luis Magrinyà me pasó el otro día el link de youtube con un fragmento de esa entrevista genial a Zizek http://www.youtube.com/watch?v=WDNXS3NrVdE definiendo qué es y de qué se ocupa la filosofía, entrando y saliendo de una fea cama con un decorado absurdamente convencional, por ejemplo, que es absolutamente genial y está llena de ese vértigo de la duda y el acierto a partes iguales. Me recordó de pronto a la idea de mi amiga serbia, teórica del cine, Sasa Markus, sobre el Dracula- como el Otro balcánico en el imaginario británico decimonónico: Drácula es peligroso precisamente porque es "uno de los nuestros": aristócrata, conoce las maneras europeas, pero su sangre está contaminada por los turcos y eso le convierte en un salvaje sediento de sangre. Y yo, que en vano busco financiación para acabar mi libro balcánico, me estoy convirtiendo en experta en el tema que a nadie le interesa, viajo a una ciudad castigada, en ningún lugar me dan moneda serbia, los vuelos son caros, todo está penalizado, todo queda fuera de Europa, de la Europa oficial, como ese Drácula en la cama de Slavoj Zizek.

Varlam Shalamov

Varlam Tikhonovich Shalamov es uno de mis escritores de cuentos favoritos. Sus Relatos de Kolyma son sorprendentes. A su lado, Soljenitsin resulta lastimero y blando. Shalamov nunca juzga, nunca se lamenta, nunca indica al lector qué significa algo o cuál es la repercusión, la enseñanza vital. Él sigue la idea de Spinoza: "No sufrir, no lamentarse, inteligir". Como Anton Chéjov, como Isaak Babel-, muestra, pero tal vez por su ausencia completa de patetismo, por su economía implacable, y por esa asombrosa desnudez poética y vibrante, esas escenas pequeñas, donde sus personajes se las ingenian inventando estrategias para sobrevivir un día más hasta que la temperatura suba dos grados y así llegar al siguiente invierno, están llenas de luz, y el efecto es maravilloso. Un crítico dijo que cuanto más terrible era la situación, más contenido se mostraba Shalamov, y es exacto. En España, los publicó Mondadori, pero el libro se agotó y nadie lo ha reeditado. Yo sigo intentándolo. No comprendo la indiferencia de los editores españoles hacia Shalamov. Sobre todo, teniendo por aquí a la traductora mexicana de león tolstoi y Marina Tsvietáieva, Selma Ancira. Encontré una selección magnífica en Adelphi Edizioni , una edición y una traducción muy cuidadas, y más tarde me compré la colección completa en inglés y descubrí que los mejores estaban en la edición de Adelphi. El pobre Shalamov no pudo sobrevivir mucho tiempo. Tras los 17 años en Kolyma, en libertad escribió sus Relatos, se carteó con otros grandes escritores rusos de la "generación de plata", pero tardó pocos años en ingresar en una institución mental. En algún lugar leí que odiaba las patatas, que nunca más pudo comerlas. De vez en cuando vuelvo a leerle y siempre me maravilla. Si, como dijo Ivo Andric- es más fácil escribir que borrar, Shalamov tenía la goma de borrar mágica. Una vez leí una conversación entre Martin Scorsese- y Woody Allen- sobre cómo cortar. Scorsese decía que las películas le salían cada vez más largas y Allen que cuando empezaba a cortar, los productores ponían el grito en el cielo, porque cortaba tanto que tenían quedarse sin película. Lo cierto es que los cuentos de Shalamov, como la historia de Anna Ajmátova (la visita a esa casa museo en San Petersburgo que no le gustó a Janet Malcolm), fueron los elementos que me hicieron replantearme lo que había sido el comunismo (estalinista). Aunque yo nunca seré de esos que ponen comunismo y fascismo en el mismo nivel: el comunismo tenía una base ética, mientras que el fascismo partía del propio horror. Yo seguiré creyendo, como dijo una vez JOHN BERGER , que el marxismo era una buena idea, mal aplicada.

jueves, 25 de enero de 2007

Paula Fox, la invisibilidad, los elogios

De pronto ha aparecido un libro de Paula Fox- que aún no he leído. Lo compré en Alibris y llegó en pleno atasco de libros balcánicos, así que se quedó enterrado en la pila, esperando su turno. Aún no he olvidado el efecto de su Desperate Characters- que descubrí gracias a Robert Saladrigas. Paula Fox fue olvidada nada más publicar, en los setenta, y sólo la iniciativa de escritores como Jonathan Franzen, sorprendentemente no-misóginos en sus gustos literarios, la ha rescatado del olvido, y ahora los críticos la comparan a los grandes de la literatura. Cosas así me devuelven un poco la esperanza. Yo naturalmente no soy Paula Fox. Publiqué mi libro Crucigrama (LaCentral - Barcelona ) con un pequeño editor, sin distribución. Pensaba ingenuamente que por colaborar en La Vanguardia Cultura/s, en El País me prestarían atención. Que algún colaborador del Babelia, que me escribió agradecido porque mi reseña de su novela la había dibujado como él quería creer que era, sentiría curiosidad por mis cuentos. Que otro colaborador amigo haría el esfuerzo de proponer mi libro. Que alguno de los editores importantes a quienes se lo mandé se tomaría la molestia de leerlo y me diría algo. Y sin embargo, mi libro fue elogiado por Ignacio Echevarría, Luis Magrinyà, Carles Hac Mor, Elvira Lindo , Luisa Castro, Pere Gimferrer, Javier Pérez Andújar, Enric Casasses, incluso de Constantino Bértolo y Sergio Gaspar. Recién acaban de llegar comentarios elogiosos de Senel Paz (el autor de Fresa y Chocolate) y de Ángeles González Sinde- , aparte de la troupe de lectores otros, que ha ido creciendo y mandando comentarios entusiastas y sutiles, gracias sobre todo a que algunas librerías no me han expulsado de la mesa de novedades. ¿Qué se necesita para que ese mundo editorial, sordo y ciego, o para que ese mundo de la crítica babélica, que se muestra eternamente benevolente con cualquier autor que haya atravesado la barrera invisible de la aceptación y la fama, preste atención? Es cierto que tuve una amplia reseña en La Vanguardia. Y también una muy buena crítica de Maria José Gil en Caballo Verde, una de esas críticas que todo escritor espera, de alguien que se ha leído el libro con atención y que ha sabido entenderlo y encontrarle virtudes. Y otra muy entusiasta en el Avui. La cuestión es seguir escribiendo y olvidar a los editores y críticos que nos olvidan a nosotros. Olvidar también a los que desprecian el género y sólo quieren novelas. Naturalmente. Pero es cierto que no ayudan. Y que alguna vez estaría bien recibir un poco de apoyo, para variar... Se ve que esta mañana me ha vuelto el espíritu de Os Resentidos de Vigo (el nombre de esa banda gallega siempre me pareció un logro). Por suerte, ese espíritu viene ya poco y me dura cada vez menos... antes, days on a row, ahora minutos...

miércoles, 24 de enero de 2007

Del Quijote, Zambrano, la locura y Zizek

Daumier: Don Quijote leyendo María Zambrano, en España, sueño y verdad ( *ensayos: María Zambrano ), busca el significado de España en lo literario: ¿y si la propia esencia estuviera en la ambigüedad más extrema, en la locura del Quijote? En la tragedia dentro de la parodia, en la ironía de un ser que intenta salvar al mundo cuando él es quien más necesita ser rescatado. En efecto, Cervantes nos da la idea de lo que es el país, con un héroe que encarna todos sus valores, ¡y que está loco! Y me gusta cuando Zambrano se refiere a la primera frase del libro, al célebre "de cuyo nombre no quiero acordarme" como un rencoroso olvido. Justamente he visto en La Central NUEVO ELOGIO DE LA LOCURA - ALBERTO MANGUEL donde la merienda del sombrerero loco (una de mis meriendas favoritas de la historia de la literatura y también de mi infancia) tiene un papel protagonista, ya desde la portada. Y pensando en meriendas carrollianas, esta mañana me he asomado un momento a uno de esos vídeos de Zizec que mi sabia prima V me había recomendado, justo antes de coger su avión a Madrid, en www.lacan.com. En él aparecía nuestro sabio esloveno lacaniano favorito en una conferencia pequeña, universitaria, donde las luces se encendían y apagaban fuera de su control y sus comentarios, entre tics y aceleración y pasión intelectual, provocaban las risas del público, mientras que él, muy serio, dirigía la proyección de fragmentos de Hitchcock y sobre todo de Vertigo. Empezaba diciendo que le habían pedido que hablara de arte, y como él no sabía nada de arte, hablaría de Alfred Hitchcock (I)-. Y luego, empezaba realmente la locura, algo que a mí se me escapaba entre las dos pantallas (la mía y la de Hitchcock) y en que Zizek se abalanzaba en su escorzo de ojo gigante a pescar en esos signos contrarios de la verdad, esa verdad subjetiva que promete revelarse pero que sólo se revela en su error, esa doble mirada que era triple, y el inglés de acento descuidado de Slavoj Žižek , sus movimientos y su cuerpo de gigante balcánico o de ogro de cuento inglés, y la brevedad de los fragmentos, mi duda y mi mirada difícil desde el primer día de no-gripe (no-cumpleaños, según la merienda del sombrerero loco)... Y he tenido que rendirme. Goza tu síntoma.

martes, 23 de enero de 2007

Lo que queda de Freud, el debate y una gripe leninista

En la preclara Revista Occidente un artículo lúcido, ecuánime y más culto que todos esos que hacen declaraciones públicas contra el psicoanálisis en estos tiempos, de Remo Bodei hace un repaso crítico y atento a ese legado, situándolo cerca de la verdad del arte, pero sin ocultar las deficiencias y problemas que tiene planteados. Ayer, leyendo a Luce Irigaray y a Helene Cixous , me preguntaba por qué esas mujeres que critican en España el psicoanálisis desde un punto de vista supuestamente feminista, al descalificar el psicoanálisis en general, no consideran a todas esas brillantes intelectuales feministas que han colaborado con su discusión a hacer avanzar la teoría psicoanalítica. O las sitúan fuera, cuando ellas mismas se han situado dentro. Tal vez a Esther Tusquets (http://www.escritores.org/tusquets.htm ) o a mi querida amiga M. A., les parece que Christiane Olivier, Hélène Cixous, Luce Irigaray (por no hablar de Kristeva, que comprendo que no sea tan clara) son menos feministas que ellas o bien, como son mujeres, olvidan incorporarlas a su visión del psicoanálisis, que atribuyen rígidamente con exclusividad a Lacan y a Freud. ¿Quién tiene un discurso misógino? En cuanto a la gripe, hoy se ha revelado su faceta leninista: Un paso para alante, dos para atrás. Creí que estaba a punto de salir. ¡Incluso osé fijar una cita para cenar! Me he despertado con escalofríos, uno de esos ataques helados de temblores que he pasado en el sofá, bajo tres mantas y enterrando la nariz en el pelaje de Gilda, y ahora me arrastro en busca del termómetro.

lunes, 22 de enero de 2007

Del glamour

Foto: Andrea Resmini Dice Peter Sloterdijk; en Normas para el parque humano (Diario de lecturas: Peter Sloterdijk: Normas para el parque humano ) que la palabra glamour viene en realidad de grammar, es decir, que antes, el glamouroso era el que hablaba bien, el que conocía bien la gramática y el lenguaje, aunque para muchos, haya derivado justamente en lo contrario. En cualquier caso, yo intento hacerme con la idea sino-lacaniana-davoinesca-intuitiva de mi prima V (el objeto a ), que desprende ese fulgor de conocimiento glamouroso por donde va, porque su idea me parece más esperanzadora que la del pequeño y mezquino mundillo cultural barcelonés, donde sólo se presta atención al poder, y pocos se permiten ya la osadía no sólo de descubrir un talento que no haya sido ya refrendado o que no se ajuste exactamente a una moda prefijada, sino de prestar atención a alguien por su simple cabeza, a diferencia de lo que ocurría en los setenta. Dicho esto, me retiro, he sobrepasado mis fuerzas y la malvada Grippe, que imagino alta y siniestra como la propia Muerte, ha vuelto a apoderarse de mí, en uno aquellos abrazos terribles que representa Kathe Kollwitz o como en aquel bonito cuento de hadas alemán titulado El muchacho que engañó a la muerte (con su barril de cerveza encantada). Y todo porque he pretendido trabajar sin tasa e incluso ¡merendar! siguiendo la inspiración de Cacho de Pan. Craso error.

Convalesco-valui

Las flores de Ida, ilustración de Janusz Grabianski La estela de la gripe. Hoy he osado levantarme y trabajar, incluso he bajado un momento a la calle, me he encontrado a mi amiga B., que vive en el barrio y me ha propuesto que tomáramos un zumo natural en un local que han montado dos francesas, uno de esos milagros que este barrio no suele ofrecer (aunque parece que últimamente prospera una onda naturista). Aún me siento como si no pesara, como después de un ayuno (hoy he comido una tostada), o como las flores de Ida del cuento de Andersen, que la niña acostaba en la cama de su muñeca, para que se repusieran del baile. Andersen fue lo primero que yo leí. La foto está borrosa, concuerda con mi propio estado y con este día, que se ha solidarizado conmigo.

domingo, 21 de enero de 2007

Kafka, el hambre y todo lo contrario

Estos días no he podido comer nada, hace dos mañanas que tomo fruta y hoy, cuando una amiga me hablaba al teléfono de restaurantes, he considerado la posibilidad de volver a comer sin sentir náuseas. He logrado hacerme un puré y un caldo, que he guardado en un bote. He tomado media taza de ese puré. El esfuerzo ha sido agotador y la sensación, de haber cometido un exceso. ¿Cómo se vuelve a la alimentación normal? He pensado en los huelguistas de hambre, etarras o no, y en los ayunos y en cómo se volvía a la normalidad, muy despacio. Y cómo no, he pensado en aquel relato de Kafka, Un artista del hambre Lo he buscado en vano en mi caótica estantería. (Mi amigo escritor serbio dice que el único orden es el alfabético y se ofreció a ayudarme, pero yo no me decidí, tan acostumbrada estoy a mi desorden conceptual). Luego he recordado una anécdota que le oí contar a Alberto Manguel y que siempre cito: Iban andando Kafka y Max Brod y Kafka le iba contando los horrores del mundo, y de pronto Max Brod se detuvo y le preguntó: "Pero oye, ¿tú crees que hay esperanza?" Y Kafka sonrió con aquella sonrisa suya tan característica y le dijo: "Sí que hay esperanza, pero no para nosotros."

sábado, 20 de enero de 2007

Lecturas

En las horas en que la fiebre me deja leer, he acabado el estupendo libro de Janet Malcolm The Silent Woman y he empezado y terminado su leyendo a chejov, esta vez en versión traducida de Alba. Su tono inteligente, su approach lacaniano o davoinesco, y su ritmo son tan fascinantes que sólo querría leerla a ella. Ahora empiezo las galeradas de Maternidad y creación, una recopilación de textos de escritoras y artistas con experiencias maternas que está a punto de publicar Alba, y que incluye a mi favorita Grace Paley. Pero fuera de la lectura me ahogo, me agoto, no puedo seguir. Esperemos que el Arsenicum album no acabe conmigo, sino con el virus...

De Gilda, la tos y una gripe de escritores

Gilda como Webster Mi vecino y amigo escritor, Lluis Maria Todo, que sufrió esta misma gripe, me recomienda mucha paciencia y me cuenta que el autor de Ígur Neblí también la tiene. Si añadimos Bertini a la colección, deduzco que es una gripe de escritores, algo así como un hombre de Porlock a lo bestia. Cuando ya parecía que la fiebre se acababa, ha llegado la tos, una tos como explosiones volcánicas, eléctricas en el pecho. La tos ahuyenta a Gilda, que me mira desde el umbral con esa expresión preocupada y reprobadora que tienen a veces los gatos, como aquel Webster del cuento de P . G. Wodehouse . "Tú, con tus manías de medicinas alternativas", parece decirme. "Primero la fiebre y ahora esto... Un jarabe de esos que dopan es lo que te convendría..." Lo dice aunque a ella le ha ido siempre muy bien con la homeopatía. Qué invento tan estúpido la tos... Tanto estruendo para arrancar ínfimas mucosas invisibles. ¿Por qué no hacerlo todo de una vez? Quan creus que ja s'acaba... decía la canción de Raimon. Me vuelvo a la cama. Mi estado de debilidad es tan completo que no parece posible mejorar. Fuera hace sol... el mundo sigue sin mí.

jueves, 18 de enero de 2007

La fièvre

Foto: Gilda hecha una bola. Ya me lo advirtió Dante Bertini, que en las consultas de los médicos se pillaba todo tipo de virus, porque todo el mundo va enfermo. No excluyo que él mismo me pasara el bacilo (freudiano) en la clausura del Año Freud, el caso es que he caído de golpe, La femme foudroyée. Yo, que sólo he tenido cuatro episodios con fiebre en treinta años y los recuerdo todos (el síndrome del autónomo, nunca va a la cama, tose en el ordenador), de pronto, 39,8... Como soy más bien lagarto, a esta temperatura deliro. Se me aparecen todos los escritores, la fièvre del desierto de Isabelle Eberhardt (1877-1904), el Ara que estic al llit, malalt, estic força content, de Joan Salvat-Papasseit, y todas las historias que podría escribir, que escribo sin levantarme, sin moverme, en el ardor de la fiebre. Mi gata ha aprovechado mi nula resistencia y se ha instalado conmigo. Una amiga inglesa, amante de los gatos, dice que su misión es dormir e irradiar buenas vibraciones de calma, belleza e inspiración. Ella es feliz, sin miedo al contagio. La foto está borrosa, pero quería recoger ese empeño suyo de hacerse una bola, en su nirvana gatuno... Ya que no podré ir a clase de yoga Puede ser que no resucite pronto y tenga que despedirme, como Félix de Azúa, que dijo adiós en su blog pero seguía existiendo en la calle (yo lo vi). One never knows. Me vuelvo a la cama.

martes, 16 de enero de 2007

Cafè Central

La plaquette El cec de l'Odissea, el bloqueig i un somni d'editors, núm. 26 de la col·lecció Els Ulls de Tirèsies ya está en la Librería La Central y en Laie (www.laie.es), por 3 eurillos. Espero que alguien la encuentre y la lea. Seguramente la presentaremos en el bar Horiginal el 14 de febrero, que ha resultado ser día de St-Valentin, pero creo que no hay ninguna contraindicación con el santo. Es el texto que leí en la presentación multipoética de Ester Xargay.

lunes, 15 de enero de 2007

China, miChina

Foto: Andrea Resmini, Melograni, Shangai, 2006 Fui a ver al doctor Huan. Había que entrar en una especie de herbolario, Armonía oriental, donde olía fuertemente a una especie de alcanfor. Las vitrinas estaban llenas de hierbas chinas. Había dibujos y fotos de una "lámpara mágica" con unas instrucciones traducidas a un castellano-pinyín con los artículos mal puestos, como las traducciones del serbio, y con un aire de anuncio de revista antigua. Cogí un folleto ¡donde aparecía Huan dibujado! Se acercó y me hizo pasar a su despacho, allí me tomó el pulso y me hizo algunas preguntas. Luego me llevó a un cuarto estrecho, con una luz despiadada, y me hizo echarme boca abajo en una camilla donde había un agujero para la nariz, que me recordó a una experiencia del Teatro de los Sentidos y a aquella máscara con olor a hierbas frescas. Empezó a hacerme un masaje que continuó su ayudante, un masaje muy ligero pero muy sistemático, a través de una sábana. Era agradable. Luego me pidió que me pusiera boca arriba, me puso unas gotas de aquella especie de alcanfor en la frente y el cuello, dijo: "Esto refresca". Pero era un frío extraño, ardiente, al cabo de poco ya no sabía si era frío o caliente y el efecto duraba mucho... Me llenó de unas agujas que dolían un poco, sobre todo en la cabeza, manos y pies, me tapó con la manta. Al fin apagó aquel foco. Yo añoraba el glamour del acupuntor francés, su consulta del Eixample, la iluminación sutil, su naturalidad reconocible. Y por otro lado, oía hablar a las dos enfermeras en chino y era una música muy interesante. Trataba de distinguir qué palabras o sonidos se repetían o los tonos. Esto es como viajar a China, pensé. Entonces, en el cubículo de al lado entró otra paciente y el doctor Huan le hizo preguntas. La oía como si estuviéramos juntos, los tabiques plásticos no llegaban al suelo. Era una historia triste, una mujer llena de dolores, que había ido a todos los médicos, se había hecho análisis, no tenía nada, tal vez fibromialgia. "¿Ve cómo tengo los ojos? Ni siquiera puedo abrirlos. La cabeza me duele un mes seguido sin parar. Duermo sólo con somníferos. Me duele la espalda, los pies, todo..." Tomaba diez o doce pastillas distintas, una para cada dolor, tenía un agotamiento terrible. Pero no estaba dispuesta a hacer caso del doctor Huan. Había ido a un médico dietista (¡deportivo!) que le había mandado una dieta de sólo proteínas y gimnasia convencional. Le había dicho que tenía intolerancia a la verdura y la fruta. El doctor Huan le dijo que era mejor ejercicio suave, yoga o taichí, y que no hiciera régimen de adelgazar porque no tenía energía. Pero ella no estaba convencida. Luego pasó a otra sala y entró una segunda paciente. Estaba muy triste. El doctor Huan le preguntó: "¿El ánimo mejor?" Ella contestó: "No. Sólo me río aquí... He venido arrastrándome. Estoy muy mal..." Dijo que dormía muy bien, que si no fuera por el despertador seguiría durmiendo siempre, que sólo quería dormir. Yo pensaba en la consulta silenciosa del acupuntor francés, bastante más caro. Echaba de menos la conversación de las enfermeras en Chino. También pensaba: "Escuchar estas historias... es bueno para una escritora..." Pero ¿y la tristeza? ¿Cómo no impregnarse de sus vidas desesperadas? Imaginé que me levantaba de allí con todas mis agujas, erizada à la chinoise, me asomaba al pasillo y les decía a aquellas dos mujeres que se separasen de sus maridos (las dos habían aludido a uno, la primera dijo que su marido estaba "gordito", por eso había ido al dietista del Barça), que se fueran a otro sitio, que comieran muchas frutas ácidas y dulces, que dejaran sus medicinas, que corrieran por la playa, que buscaran un amante... chino. Me rescató el ayudante del doctor Huan. Luego vino él. Vino con una cajita verde, de letras chinas. "¡Es una fórmula!", anunció, enfatizando la palabra mágica, 8 bolitas por la mañana y 8 por la noche, lejos de las comidas. Unas bolitas negras pequeñas y brillantes, como cuentas de un collar.

domingo, 14 de enero de 2007

Percepciones

Foto: gorrión yaringui Hoy, en el AVUI (http://www.avui.cat/avui/diari/docs/edicio.php?pagina=http://www.avui.cat/avui/diari/07/gen/14/316243.htm ) Ada Castells hace una crónica del acto de ayer. Lástima que la perspectiva periodística -necesariamente de superficie-, aunque tenga su gracia sintética, no sea la más adecuada para un acto sobre Freud. No me parece haber estado en el mismo sitio. Otra cosa que me sorprende es que a todos les maraville tanto la misoginia de Freud, pero nadie diga nada de la misoginia del discurso de otros. Como Jorge Wagensberg, que nos prometió que, con la Nanotecnología, descubriríamos las voces grabadas en una cerámica mientras el maestro la creaba: según él, oiríamos a la mujer de Akhenaton llamándole a cenar. Su sorpresa podría ser descubrir, me dijo una espectadora inteligente, que era Akhenaton quien preparaba la cena mientras su mujer diseñaba una cerámica. Ya escuché otra vez a Wagensberg hablar del hombre primitivo como si las mujeres siempre hubieran tenido un rol inexistente o de simples floreros. Parece que para él, nunca hubo matriarcado (Matriarchy: history or reality?-), ni ha habido artistas mujeres, escritoras, científicas, etc. Allí se contaron chistes de Freud, pero se eligieron exclusivamente chistes misóginos. Ay, la relación del chiste con el inconsciente... Por cierto que a Wagensberg se le olvidó presentar a la siguiente protagonista. Todas esas cosas no llaman la atención de los periodistas; al único que se le reprocha su misoginia es a Freud, que nació en 1856... Y además se condena al psicoanálisis, ignorando a las numerosas mujeres psicoanalistas que han revisado y enriquecido la teoría. Pero había otro público allí, muy distinto de los periodistas e incluso de algunos de los que intervinieron, un público que sí escucha y recoge esos ecos, esos olvidos, esas traiciones, esos gestos... y los traduce. Para ese público de psicoanalistas, que ayudan a tanta gente a reconciliarse consigo misma y a vivir mejor, yo tuve la suerte de hablar y de recibir su reconocimiento.