domingo, 12 de abril de 2009

La fiebre

Foto: I.N. Palmeras de la calle Elisabets, con la cámara mojada por la lluvia, 2009 (perdonen esta foto defectuosa, la mejoraré si un día resucito y vuelvo a la calle)
Yo nunca tengo fiebre. Creo que la última vez había sido hace diez años, y esa vez después de otros veinte. Al menos, así era hasta ahora. Sí tengo comprobado que algunos hechos vitales extraños donde la presencia del pasado me sacude en exceso, suelen desencadenar en mí procesos víricos o alguna clase de malaise agudo. Tal vez simplemente bajo las defensas, y en ese contexto, cualquier bacilo pasajero es bienvenido a mi organismo. Esta vez han sido unas anginas brutales, con la sensación de retorno a la infancia, ya que yo no soy especialmente adenoidea y nunca tengo anginas.
Así que héme aquí aún hoy, sin el coraje ni la fuerza para ponerme a escribir de verdad lo siguiente que me espera (So here I am, in the middle way, having had twenty years -Twenty years largely wasted, the years of l’ entre deux guerres -Trying to learn to use words, and every attempt Is a wholly new start, and a different kind of failure; no eran veinte años perdidos, ¡si ya escribía así!), dudando si mañana podré celebrar mi cumpleaños, con una debilidad silenciosa y que parece difuminar los límites entre la noche y el día, para felicidad de mi gata, que me admite enseguida en ese reino suyo donde siempre se dormita y siempre se vela, se juega, se vigila y descansa en proporciones misteriosas.
Leo y duermo, entro y salgo de la cama, recibo la visita de alguien caballeroso que me trae la prensa y cualquier otra cosa, me sumerjo en ensoñaciones, no siempre agradables (de madrugada creía que me ahogaba, tanto habían crecido esas glándulas en mi garganta) hablo con la homeópata e intento colaborar a sus pesquisas suministrándole la información necesaria y sigo con ese medicamento arbóreo, ajena a lo que ocurre en el exterior y dando gracias (después de que un vecino moscón haya parado su black & decker) por el silencio y los pájaros. Me cuesta comer, me cuesta hablar y no tengo fuerzas.
Estos días andaba preguntándome por qué a veces, a los críticos, les cuesta tanto apreciar cuando un libro testimonial de alguna atrocidad es además y sobre todo literario. Me gustó que Lolita Bosch pudiera decirlo del Diario de Hélène Berr en una reseña minúscula donde iba contando los caracteres que le quedaban: pero lo dijo, pudo decir lo esencial, con gracia, burlándose de su falta de espacio, y concluyócon algo como: "Esto es literatura, ¡léanlo!" (esas reseñas pequeñas tampoco se encuentran en versión digital). En el caso de Berr lo había dicho también Alejandro Gándara en su blog El Escorpión (que en vano intento linkear con los blogs que visito, y siempre me sale la portada de El Mundo, así que lo he puesto con las webs). A Gándara no suele escapársele nada, y por eso me alegró doblemente que dijese que mi libro balcánico era un viaje literario, cosa que otros no podían percibir y que para mí significa un reconocimiento, la idea de que no he soñado. Algo comparable ocurre con La plaza del azufaifo; parece que no tener un género definido o ser "singular", lo hace más difícil de entender, y una reseñista habló -sin leerlo- como si se tratara del panfleto de una asociación de vecinos (por suerte, otros sí lo entendieron). Pero creo que por estos lares, cuando alguien no es muy muy famoso y reconocido, y para rematar es una mujer, la mayoría lee sin atención, llena de prisa y de prejuicios, y si pueden nos regañan.
A mí me decepcionó que varios artículos citaran a Shalámov sin distinguirle de Soljenitsin y olvidaran lo más importante, que abordaran sólo el aspecto de documento histórico y no llegasen a decir que lo de Shalámov es sobre todo literatura (sí que lo dijeron otros), que su hazaña es sobre todo literaria y no documental (aunque permita comprender mejor lo que ocurrió, y es que eso tiene la literatura y por eso yo entrevisté a escritores y leí sus ficciones, pues Hemon, Ugrešić, Drakulić o Marojević me siguen pareciendo más útiles para entender la guerra balcánica que las crónicas periodísticas, algo que no siempre se comprende, pero si alguien de la talla de María Zambrano leyó el Quijote y a los místicos para construir su pensamiento sobre España, ¿por qué no podemos seguir haciéndolo los que creemos en la verdad de la ficción?), llevando el legado chejoviano al extremo, puliendo su obra y sacando perlas de un lugar donde sólo había frío mortal, hambre terrible y penalidades y convirtiendo esos relatos en algo tan maravilloso, de una economía extrema, sin una queja ni una valoración ni una lágrima, en esas escenas de reclusos y sus trucos para resistir vivos el invierno, la tremenda intensidad humana despojada de todo que hay en esa obra suya, algo que va mucho más allá de la historia. A veces, el formato extenso tampoco permite que lo digamos todo, ¿pero por qué será que a tantos les ocurre eso?
De las preguntas y las perplejidades que nos interpelan trata un poco el magnífico artículo de Vila-Matas de hoy, de Burdeos y el delirio caminante y aquel viaje a pie de Hölderlin de Burdeos a Alemania que precedió directamente a su brote psicótico, y de la intervención de la poética -¿austeriana?- del azar en las cosas y de las preguntas que hace a veces el público en las conferencias, tras un silencio cargado de interrogantes. Hace poco, en nuestras conferencias de Caja Madrid, una mujer preguntó si yo creía que Isabelle Eberhardt era bipolar. Me pregunto qué podía aportarle el supuesto diagnóstico de alguien que, como yo, no se dedica a la medicina ni a la psiquiatría, ni por qué le parecía importante diagnosticar a una escritora desaparecida que, además de su escritura hechizante y sus crónicas con nómadas por el desierto vestida de hombre a finales del XIX y principios del XX, vivió libremente, murió como líder espiritual musulmana y todavía hoy sirve para romper estereotipos occidentales sobre el mundo islámico. Las neurociencias y la presión de los laboratorios farmacéuticos pesan más que todas las cosas y lo llevan todo, incluyendo la literatura, a ese terreno de banalidad. Hoy en La Vanguardia el titular de un artículo de J. Corbella lleva a inducir que el exceso de pomelo puede llevar a la gangrena: a mí me encanta el pomelo y no dudo que tenga sus efectos en el organismo, así que he seguido leyendo y he visto que, más abajo, se dice que la mujer tomaba estrógenos y otros medicamentos y que la dieta abundante en pomelo sólo potenciaba sus efectos o permitía que llegasen más directamente a la sangre. Los laboratorios mandan tanto que no nos damos cuenta. Justamente hoy En El País Soledad Gallego Díaz denuncia el silencio que protege a esos médicos de laboratorios farmacéuticos que someten a niños del Tercer Mundo, por ejemplo, a experimentos que les causan daños cerebrales o la muerte. Y hablando de artículos de opinión política, lean el de Gregorio Morán de ayer en sus mordaces Sabatinas intempestivas (que he copiado en Polis, para contribuir a que la gente lo encuentre en google), donde comenta el éxito del modelo Berlusconi en este pobre país nuestro, lleno de corrupción y que sigue siendo destruido día a día por el cemento gracias a nuestros políticos, a pesar de las denuncias de la Unión Europea, que nuestros gobiernos, central y autonómicos, se pasan por el forro y que los medios apenas comentan. Léanlos a todos... Y vean fotos de Manel Armengol sobre la transición en el suplemento de El Público...
Y dicho esto me retiro de nuevo a mis aposentos, porque otra vez la fragilidad y el cansancio me invaden...

13 comentarios:

Francis Black dijo...

Bueno recuperate , hace un dia asqueroso así que tampoco pasa nada por no salir . Se ha publicado un libro : http://www.duxeditorial.com/CATALEG/default.cfm?ID=2846&XCAR_1=2849&XCAR_1_D=ARTIS&NOVETATS=false

Es una epoca que me interesa .

zbelnu dijo...

Gracias, Francis! Efectivamente, ésa era una buena época y culturalmente mucho más avanzada que ésta, donde reina lo zafio...

el objeto a dijo...

empiezo por lo primero y luego por el final: feliz cumpleaños Zbel(la)!!
siento que te hayan pillado las anginas baja de defensas y agotá, pero después de este par de noches doloridas ya sólo puede venir la recuperación!

son magníficas esas fotos de M.Armengol, una verdadera maravilla

sin duda es sintomático de estos tiempos el que la gente prefiera hacer alusión sólo a la descripción de los hechos como quien comenta un realityshow dejando de lado el análisis de los matices, de las formas, de lo que no se ve pero que sin embargo da el sentido y la forma, permite que el resto se articule; de nuevo se queda fuera la subjetividad. Igual que con toda esa gente que ante conductas inquietantes necesita en seguida identificar las razones del cerebro, que acallen el resto...

voy a leer a VM!

Oriol dijo...

¡Muchos ánimos, Isabel! Por cierto, la fotografía me ha parecido mucho más sugerente que aquellas pretendidamente perfectas. Como decía Cortázar, las fotografías más reveladoras no son aquellas de encuadre perfecto, sino "aquellas en que por ejemplo hay dos personajes con un fondo de una casa y luego, quizá a la izquierda, donde termina la foto, hay la sombra de un pie, de una pierna. Esa sombra corresponde a alguien que no está en la foto y al mismo tiempo la foto está haciendo una indicación llena de sugestiones, apelando a nuestra imaginación para decirnos qué había allí después. La atmósfera que se proyecta fuera de la fotografía, esa aura de misterio, guarda una especie de vibración que me parece indispensable para la realización del cuento memorable, que el lector transforma luego en la memoria y en admiración". ¡Y muchas felicidades por tu cumpleaños! Aquí va mi regalo/recomendación/descubrimiento reciente: 'Revolución en el Jardín' recopilación de artículos de Jorge Ibargüengoitia...no cura la fiebre, pero consuela como pocos. Se recomienda tomarlo en dosis diarias. Manténgase alejado de lectores demasiado solemnes. Consérvese siempre a mano, nunca se sabe qué desventuras nos deparará el día ;)

zbelnu dijo...

Gracias, Oriol, es bonito lo que dices. Ánimos me hacen falta sí, porque no mejoro y sigue la fiebre. Me temo que me atacó de lleno y no se acaba. Ya no es sólo el cumpleaños... ¿Cómo resentaré mi audiolibro el viernes? ¿Cómo daré mi conferencia balcánica el lunes?

zbelnu dijo...

Gracias, Objeto a! Espero reponerme para poder celebrar contigo el espíritu de Li Bai, y escuchar tu insight sobre las cosas...

rafa dijo...

Hola Isabel, felicitarte por el libro balcánico, una delicia. ¿Vas a presentarlo en Madrid en algún acto con motivo del Día del Libro? ¿No será la conferencia balcánica en Madrid?
Un saludo de un apasionado de los Balcanes.

zbelnu dijo...

Gracias, Rafa!
No, pensaba firmar libros en BCN en Sant Jordi, invitada por la librería La Central...
Y las conferencias balcánicas que tengo pendientes son en Amics de l'UNESCO de Barcelona y en el Club El Faro de Vigo a finales de este mes. Ojalá en Madrid me encargasen alguna, toda propuesta será bien recibida y a mí me encanta escapar unos días a Madrid, ver una buena expo, encontrarme con mis amigos de allí...
Me alegro mucho de que te haya gustado!

Francis Black dijo...

Pero sigue en pie lo de las firmas , no ?

Bueno recuperate de la gripe , animo

zbelnu dijo...

Sí, sí, allí estaré, Francis, en la mesa de La Central, de 13 a 14h, en Sant Jordi (aunque ya no vestida de sant Jordi como en la vieja foto), Rambla Catalunya-Mallorca...

frikosal dijo...

Feliz cumpleaños ! (Un poco tarde es cierto pero muchas felicidades!!)

Corre un virus un poco impertinente, en casa estamos todos medio pachuchos. Yo tengo un extraño remedio un poco extravagante pero parece que afortunadamente me ha librado de la cama por esta vez (aunque si alguien caballeroso te trae la prensa a la cama pues parece que siempre el mal es menos).

Cuando subiste la entrada miré el blog de Manel Armengol y me gustó mucho, no solamente lo de la transición, que ya era previsible que fuera interesante, si no también la ilusión que se le ve por las fotos actuales del día a día. Pensé que parece mentira una persona con tantos años de profesión que mantenga este nervio, debe ser un gran apasionado.

Y debo regresar al trabajo. Me dice la amiga A que en la central tienen un libro de antiguos anarquistas-taoístas chinos y el día del santo sería una estupenda ocasión para pasarme a comprarlo y de paso ver si realmente no te has vestido de San Jordi.

zbelnu dijo...

Ya me contarás tu remedio. El problema de mis anginas, aparte de lo bestias que son, es que me dispararon la epicondilitis multiplicándola por mil, y yo que ya estaba casi curándome, en una fase muy leve, de pronto volver al dolor ahora ya en los dos brazos, y un dolor irresistible, que sólo me hacía pensar en la muerte, y sólo me consolaba imaginarme en ella, a pesar de mi apego vital. En fin, ahora estoy agotada. Me gusta imaginarme otra vez persona firmando, ja ja, aunque no me disfrace de sant jordi, creo que soy demasiado vieja para eso, aunque siempre me gustaron las vestimentas de los caballeros medievales (no las de las damas), las cotas de mallas y los escudos y la flor de lis grabada en la lanza, los caballeros de la mesa redonda y el Grial. También esos excéntricos chinos! Me alegrará verte por allí. Le diré a Manel lo que viste. Es verdad su pasión, su mirada. A mí me encanta lo que hace.

zbelnu dijo...

Ah, Friks, mira su web, además del blog, el link está también ahí a la derecha