lunes, 16 de junio de 2008

El artículo de Joan de Sagarra


Foto: CC Javier Romero, Ephemeralthing, junio 2008

Mis Barrios
JOAN DE SAGARRA
La Vanguardia, 15/6/2008
El viernes me zampé La plaza del azufaifo, un libro de la señora Isabel Núñez, con un prólogo de mi primo Enrique Vila-Matas. El prólogo de Enrique no tiene desperdicio. Comienza así: “Este libro debería dejar mudos de la sorpresa a todos aquellos que tan intensamente hablan maravillas de Barcelona. Este libro habla de la otra ciudad, la que no llegan a ver nunca sus múltiples y entusiastas visitantes. Este libro quedará como uno de los testimonios más lúcidos de la destrucción general de Barcelona a principios del siglo XXI”. Toma castaña.
El libro de la señora Núñez trata sobre un azufaifo (un ginjoler) centenario y hermosísimo, un árbol situado en una finca de la calle Arimon, en Sant Gervasi, y cuya vida peligraba a consecuencia de unas obras que se hacían en aquella calle el pasado año. Pues bien, la señora Núñez organizó una campaña, que tuvo amplia repercusión mediática, y logró salvar el azufaifo, pese a la indiferencia mostrada por lo que la señora Núñez denomina, con frase un tanto proustiana, por no llamarla de otro modo, “nuestro magnífico Ayuntamiento de Hereuville”, y de manera especial por la señora Imma Mayol, la jefa de los verdes municipales.
El libro de la señora Núñez, amén de una muestra de civismo, es también un recorrido por una Barcelona, la de su infancia y adolescencia, prácticamente desconocida.
La señora Núñez es uno de esos ciudadanos de los que habla Enrique en su prólogo, “que han perdido las referencias urbanas y que vagan como almas en pena, como expulsados de unas calles que ya no reconocen”. No tengo el gusto de conocer a la señora Núñez, más joven que yo, pero podría muy bien haberme cruzado con ella, cuando la niña Isabel Núñez pasaba delante de mi casa, en el paseo de Sant Gervasi esquina plaza Bonanova, para ir al colegio de Jesús y María.
La señora Núñez habla en su libro de un territorio –el barranco junto a la torre Castañer, la torre de los Güell– que también es el de mi infancia, y en cuanto a su colegio, del que la señora Núñez no guarda muy buen recuerdo –la expulsaron–, también forma parte de mi adolescencia: con dos compinches de los jesuitas (de Sarrià) saltamos una tarde la tapia de aquel colegio de monjas para ir a ver una chica –no recuerdo cual, pero podría ser muy bien Nuria de Arana (todos estábamos enamoradísimos de la guapa Nuria)–, y a punto estuvieron de expulsarme de los jesuitas por aquella proeza (pero, desgraciadamente, no lo hicieron, entre otras razones porque mi papá era el autor de La ferida lluminosa, y su hermana, la tía Pilar, una monja muy importante en Jesús y María).
Desde que murió mi madre, hace ya veinte años, no he vuelto a poner los pies en la Bonanova. Cuando murió mi madre, ya no tenía nada que ver con la Bonanova que conocí, recién llegado de París, al final de nuestra guerra.
Aparte de un par de cines –el Murillo y el Adriano– y de la pastelería del señor Cortacans, la Bonanova no fue nunca mi barrio (la Bonanova era el punto de partida para descender a Barcelona).
Yo descubrí el barrio, la vida de barrio, cuando me fui a vivir donde actualmente vivo: en la parte alta del paseo de Sant Joan, en el Eixample. Cuando me instalé allí, lo desconocía por completo, así que me apropié del barrio, de los recuerdos de mi primo Enrique, que vivió su infancia y adolescencia justo al lado de donde yo vivo.
Mi barrio era el del cine Chile, de la bolera del paseo, de la pastelería Baylina (sólo esta última sigue en pie). Mi barrio, con el tiempo, se fue convirtiendo en una mezcla del actual y del antiguo paseo del general Mola, con la fábrica Elizalde muy dañada, pero todavía en pie. Era mi barrio y el de mi primo escritor. Pero, a partir del mes de diciembre del pasado año, mi barrio se ha convertido en el barrio de otro niño que recuerda haber visto a mi primo Enrique, con pantalón corto, bajar por el paseo Sant Joan camino de los maristas, de su colegio. Ese niño, que hoy es un funcionario que trabaja en el Museu d'Arqueologia de Catalunya y está a punto de jubilarse, no es otro que el señor Enric Sanmartí, cuyo personaje me honro hoy en introducir en esta crónica –crónica de barrio, de esos barrios que van desapareciendo– y que habrá de acompañarnos en más de una ocasión.
A finales del pasado año, el señor Sanmartí me hizo llegar una extensa memoria en la que me descubría cómo era el barrio de su infancia, me hablaba de cines, bares y comercios desaparecidos y me contaba la vida y milagros de muchos que todavía aguantan.
Gracias al señor Sanmartí, dentro de unos minutos, cuando acabe de escribir esta crónica y me vaya a comprar el diario en el quiosco del paseo con la calle Provença, me olvidaré por un instante de que el bar Provença es el bar Provença y entraré en el bar Quiroga, una especie de taberna, con su barra de mármol y sus grandes botas de vino. Un bar en el que está sentado el dibujante Opisso, ya muy viejo, que repite siempre la misma frase: “La vida és com la camisa d'un infant: curta i cagada”. Y unas mesas más allá hay un grupo de gitanos y cómicos que aguardan para ir a visitar a Carmen Amaya que está ingresada en la clínica Puigvert, al otro lado del paseo. Entre los cómicos se halla el actor José Nieto, que le firma un autógrafo al niño Enric Sanmartí. Ese es mi barrio, mis barrios. Moltes gràcies, senyor Sanmartí, pel seu regal.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Al igual que el señor Casas, del Ayuntamiento de Barcelona, he tenido la oportunidad de leer su maravilloso libro, señora Núñez. Me encanta esa idea de collage que transmite: posts, dibujos, cartas, fotos, viejos recuerdos... Comparto absolutamente su mosqueo contra las instituciones que sólo reaccionan ante la amenza de que la opinión pública se entere de sus desmanes, los de las instituciones. Barcelona se está convirtiendo en un gran parque temático, en una gigantesca cafetería repleta de guiris sonrosados que lo fotografían todo a su paso. Felicitaciones por su libro

J. dijo...

Mi querida Bel:

Comparto esa visión de almas en pena, desarraigadas y urbanizadamente desnaturalizadas a las que se les arranca de su memoria una ciudad que no existe. Parece un libro de Italo Calvino, ciudades invisibles, también para la memoria. Yo recuerdo (o no) mi Orense chico, derruido urbana y lingüísticamente y siento ese rotundo desamparo de los seres que se han quedado sin paisaje, sin desierto por el que vagar. No deberíamos conocer otro páramo que la edad...

Abrazos.
J.

zbelnu dijo...

Gracias por su comentario!!! Qué rapidez. Da esperanza saber que la gente reacciona y protesta ante este estado de cosas. En este mismo espacio 3 comentaristas me han tachado de hipercrítica, de odiar la ciudad: ¡y es al contrario! yo siempre he sentido apego por esta ciudad, como seguramente usted y tantos otros a quienes nos la han arrebatado para entregarla a los turistas y a cualquier negocio...

nomesploraria dijo...

ups!
hahahaha, no l'ahavia vist!!!!

zbelnu dijo...

És el botó aquest, jo sempre em quedo endarrerida...

civisliberum dijo...

Esta tarde he pasado por La Central de Mallorca y me han dicho que aún no tenían el libro, pero que mucha gente ha preguntado por el.

zbelnu dijo...

También yo he estado y me lo han dicho. El libro irá llegando entre esta semana y la que viene, más bien a finales de la que viene, o quizá antes porque el distribuidor también leyó a Sagarra y ha recibido peticiones de libreros

ephemeralthing dijo...

Isabel:
Soy de los que está esperando que el texto llegue a las librerías.
Por fin me encuentro con alguien en esta ciudad, como barcelonés no puedo usar su nombre real y la llamo spam-city, que habla de mis mismas inquietudes y espanto ante las iniciativas de la administración municipal.
De momento, simplemente, gracias.

zbelnu dijo...

Gracias, Ephmthing! Está de momento sólo en una librería, Xoroi, Carrer del Berlinès, 20xoroi@xoroi.com. Pero entre esta semana y la que viene llegará a las demás librerías, han prometido. Yo creo que no sólo consuela que haya más gente indignada con lo que están haciendo sino que hay que intentar resistir!

Anónimo dijo...

Tengo el artículo, lo guardé y recorté de la Vanguardia, lo pienso reproducir por la red y la (no)red, yo también he comentado lo del Azufaifo , recuerdo que unos asturianos estuvieron entusiasmados con la idea.Éste Sagarra es único: "me zampé", muy coherente con su forma de ser.
De Barcelona ya ni hablo, para eso tenemos idealistas ( en el buen y ensalzador sentido) como tú.Lo era pero hace tiempo ( meses más o menos)
Me he convertido en una escéptica desesperanzada.
Abrazos, y a celebrar!

el objeto a dijo...

estos días tenía ganas de copiarte este trocito poema de benedetti:

"(...)
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos" (...)

de modo que felicitarte por una sola de estas cosas buenas que están pasando podría sonar extraño con todas las que parecen siguen viniendo!!

larga vida a la escritura y al azufaifo!

zbelnu dijo...

Qué bonito el fragmento del poema de Benedetti, gracias, cousine!!!!
Y a ti, anónima escéptica, te diré que yo siempre he sido escéptica, furiosa y desesperanzada, pero no he podido dejar de darme cuenta de que mis furias eran compartidas por algunos y que había esperanza siempre, aunque fuera ensoñada y dormida, en medio de todo. He tenido tres comentaristas que me han acusado una y otra vez de odiar mi ciudad, de sentir "tedio y desprecio infinito", ellos siguen viéndome así y yo en vano les he dicho una y otra vez que yo sólo quería esta pobre ciudad (también) mía, que era un poco mía por mi memoria al menos, porque había estado siempre ahí, porque yo la había recorrido, y que no es sólo de las inmobiliarias y los politicastros...

Anónimo dijo...

ZBellota , que impresionante el texto de S y el pedazo de prologo de VM
. Has despertado a una Barcelona dormida añorante de sus barrios .
felicitats Sra Nuñez !
Pues me chocó lo de señora Nuñez , y pensé que si eras una gran señora andando como alma en pena por las calles de Barcelona, como bien dice VM, reconstruyendo lo perdido con tus palabras escritas y con la fuerza de salvar un árbol y una parte de la Barcelona perdida, al menos en nuestra memoria.
Inés

Anónimo dijo...

la anónima escéptica era yo, me olvidé la firma
Jazzy
P.D. Mis excusas

ephemeralthing dijo...

Gracias a ti Isabel por tus comentarios en mi blog, no todo el mundo reconocería a Debord a la primera y hermoso es tu enunciado
sobre la nostalgia de lo soñado.
Yo ya no sueño más pero sí sigo creyendo, sino ¿de qué me impresionaría tanta insensibilidad y fealdad?, tanta autocomplacencia e irresponsabilidad justificando lo impensable en otros lugares. Lo que no sé es si me quedan resistencias, aunque tu iniciativa me las está despertando.
Este Agosto comprobaré qué ha hecho el ayuntamiento de Kreuzberg (Berlin) con los árboles del canal que atraviesa el barrio. El pasado verano era una exageración, yo creo que ni en la la selva amazónica hay tanto verde, y los funcionarios municipales se ve que decidieron una poda, no sé si tala, de tantísima exuberancia. Pues bien, todo el vecindario se lanzó a una oposición total a la iniciativa municipal. Ya investigaré y comprobaré "in situ".
Me repetiré. Tu iniciativa me parece admirable, o como dice Sagarra, inéditamente cívica en esta ciudad embrutecida.

zbelnu dijo...

En todas las ciudades hay intentos salvajes del cemento y el mercado y la estulticia, pero en el resto de Europa hay protección de los árboles y del patrimonio y los ciudadanos no son tan pasivos como aquí, porque ellos no han tenido esa losa del franquismo; primero fue el miedo y su poso es un nihilismo que paraliza igual... Gracias, Inés, por tus palabras!

ed dijo...

buen artículo (y gran espacio en la vanguardia!)

frikosal dijo...

Tengo verdaderas ganas de leerlo, pero es que aquí en este pueblo solamente hay una librería decente, no se si va a llegar. En cuanto baje a la capital me lo compro.

Además, por lo que dice el primer comentario, me interesa mucho ver esa estructura de collage que le has dado.

Una vez más, muchas felicidades !!

zbelnu dijo...

Gracias, Friks! No te preocupes, de momento sólo está en xoroi, y tal vez no llegue a todas las librerías hasta la semana que viene! Así es de lento el distribuidor, y eso que en La Central me dicen que ya está bien, que tienen muchos pedidos, que a ver si se pone las pilas!
Esa estructura de collage no es otra que la de los blogs, diría yo... En fin, espero que os guste y no os canse!

Rafael dijo...

Gracias por incluir la foto, Isabel. Confírmame, en cuanto lo sepas seguro, lo del día 30. Un saludo cordial. Rafa Zaragoza

zbelnu dijo...

Al contrario, gracias a ti, que le hiciste el mejor retrato al azufaifo! Además de la música de su crecimiento silencioso!
El día 30 es casi seguro, pero aún estamos negociando. Mañana iré al mercado a ver si nos dejaran hacerlo algo más tarde, a las 8.30, y en el mismo lugar que el año pasado... y así no necesitaríamos tarima, etc... Veremos. Y espero también otras dos respuestas... Mañana habrá que decidir y enseguida que sepa te escribo o llamo. Gracias por todo!