domingo, 1 de junio de 2008

De la escritura y el extrañamiento

Foto: I.N. Mis pies en el empedrado de la casa de Menorca, 2008

Esta noche había quedado a tomar un vinillo con V y Albértigo en un bar de Mandri, enfrente de ese parque bosquecillo desmelenado que fue el jardín de una casa y se salvó en la era Maragall, cuando aún no había empezado la destrucción sistemática de este barrio, y les he leído un cuento que tenía escrito ya antes de irme a la isla. Yo estaba tranquila por la sensación del deber cumplido porque esta tarde he acabado de traducir el texto de mi conferencia de La Pedrera para Vasos Comunicantes, he rematado la reseña de La Vanguardia y la he mandado, y justo antes de que ellos llegaran estaba empezando un cuento completamente nuevo. Y su escucha inteligente y entusiasta del cuento viejo y las explicaciones de V y la sonrisa de Albértigo me han animado y me he sentido comprendida en todo lo esencial.
Y luego, al volver a casa, después de una llamada de ese amigo artista que vive en la sierra castellana y se está cambiando de casa y de vez en cuando necesita un oráculo que le despeje su panorama, me he puesto otra vez a escribir y he acabado el cuento nuevo, cuyo germen surgió en mi último día de Menorca, mientras esperaba sola frente a aquel paisaje dibujado en un aire vibrante de sol y pájaros. Ahora, aún sumida en ese estado de extrañamiento y extravío que sucede a mi escritura y que describía Roland Barthes, no sé lo que he escrito, no sé si es de verdad un cuento o es un trozo de novela. Porque últimamente siento que algo me empuja hacia la novela y aunque sigo haciendo cuentos, me pregunto si estoy desperdiciando una ocasión, y a la vez me gusta tanto la idea de los cuentos, y ya son ocho y van armados con un título y hay algo que los une, aunque hay uno de tono distinto que los demás, pero no importa, porque algo temático lo une a otro que a su vez sí se parece a los demás y parece que se sostienen unos a otros como un castillo de cartas...
Y sé de alguien que se alegrará porque siempre quiere salir en mi blog y en mis cuentos y le ocurre casi como decía Javier Marías que le pasaba a Francisco Rico, que quería salir a toda costa, aunque eso implicara salir mal, lo importante era que al menos salía. Y también de otros que no se alegrarán, pero eso es inevitable porque todo o casi todo se inspira en algo o alguien y yo no puedo evitar usurpar fragmentos de lo vivido para recombinarlos en esa estructura que se crea inconscientemente, a gusto de ese padrone del que habla Natalia Ginzburg en Il mio mestiere, y como contaba Marías en aquel libro suyo que sí me gustó, porque hablaba de ese tema tan interesante que son las reacciones de la gente al hecho de salir y de no salir o de creer que salen en un libro aunque no sea así. Todos los que escribimos sabemos algo de eso o tenemos que pasarlo. Y siempre recuerdo a Woody Allen huyendo de su cuñado Billy Cristal que quería matarlo porque le había sacado en su novela como gerente del infierno, que en la imagen era exactamente igual a una discoteca. Y él le preguntaba escandalizado: "Pero, tío, ¿cómo trabajas aquí, en el INFIERNO?" Y el cuñado respondía: "Mira, tengo un buen sueldo, es un trabajo como otro, ¿qué quieres?"
Así que le he mandado el cuento a mi más implacable interlocutor, mi amigo escritor serbio, esperando que tenga tiempo y acepte leerlo y decirme algo. Porque aun en el caso de que a él no le gustara o no lo entendiera o decidiera que "no encaja" estructuralmente, el intercambio con él suele servirme para darme cuenta de qué es lo importante para mí y por qué lo quería escribir. Parece mentira, pero ahora no tengo ni idea. Así funciona mi cabeza, o il padrone que es il mio mestiere, ese misterioso y loco inconsciente...

18 comentarios:

cacho de pan dijo...

bonitos y muy cuidados pies

zbelnu dijo...

Gracias, Cacho, pero nunca los he cuidado! No sé cómo serían si les prestara algo más de tiempo o atención, pero en mi caos y precipitación, nunca lo he hecho. Un día lo haré... Linda y yo siempre nos mandamos fotos de los pies en los sitios y ella dice que los suyos son peasant feet...

Gise =) dijo...

Que bonita foto!!! Este verano si todo va bien ire a conocer Menorca, tengo un amigo que es fan de la isla y dice que es una sita obligada con el mar. Tu amigo no sale mal en la foto y si no me equivoco en tu blog ya salio varias veces o no?? Y creo que siempre necesitamos la opinion de un amigo para ver con más amplitud nuestros actos o en tu caso tus obras... Seguro que tu cuento es genial como todo lo que escribes!!!
Besikis y buen domingo gaupisima!!!!

zbelnu dijo...

Gracias, Gisela!!!
Sí, Menorca es bonito y la parte norte aún no se la han cargado, como han hecho con Ibiza, Formentera, Mallorca y todo este pobre país...
El amigo que sale no es ni el escritor serbio, ni mi anfitrión de Menorca, sino que es J., el padre de G... protagonista de mi último cuento.

Anónimo dijo...

me imagino que el extrañamiento es paralelo al resultado de lo que produce el finalizar una pintura, más difícil en el cuadro si cabe, no hay palabras a las que agarrarse, que no sé si es mejor, al no poder identificar como en la escritura el sentido pleno de un concepto, como por ejemplo, el de la palabra casa, etc.
impromptu.

civisliberum dijo...

Bienvenida, encontre a faltar la lectura de tus blogs.
Desde hace unos años existe un autentico furor de los barceloneses para ir a Menorca, mucha gente compra apartamentos o casas alli. En Plaça Molina había dos agencias especializadas en propiedades en Menorca (ahora solo una, la otra acaba de cerrar por la crisis, esperemos que no detrocen la isla como han hecho con la Cerdanya.
P.D.: Preciosos pies.

zbelnu dijo...

Qué horror, Civislib, lo de la especulación y degradación. Esta vez yo no fui a la parte estropeada de la isla, sólo vi el espantoso polígono industrial alrededor de Maó, que da ganas de llorar a gritos o de cerrar los ojos hasta salir de ahí. Supongo que en el sur, donde no es reserva de la biosfera, esa sensación debe de ser omnipresente. Cuando volví a Ibiza después de 25 años sin ir, creí que me daba algo, las antiguas playas salvajes convertidas en "cines" con hileras de hamacas y construcciones apestosas, la autopista, las discotecas, la gente ruidosa y chillona invadiéndolo todo con sus atascos de coches y bocinas... hasta que no encontré trozos de campo aislados y embarcaderos solitarios no descansé...

Gise =) dijo...

Vale por eso me sonaba que ya habai linkeado en su foto... Ahora entiendo porque dices que quiere salir en tu blog y en tus cuentos, porque es el prota, jejejeje

zbelnu dijo...

Ay, gracias por el elogio, Civislib!

zbelnu dijo...

Ah, Impromptu, la verdad es que no lo sé! Nunca he hablado de esto con alguien que pinta. Sé que hay escritores a quienes no les ocurre esto, me imagino que a los más cerebrales, aunque todos necesitan interlocutores, lectores de confianza, así que duda siempre hay; pero los que escribimos a ciegas estamos aún más a merced del inconsciente y por tanto, más caemos en ese no-saber del final...
Pero nada sé de los pintores! Sobre todo de aquellos que prueban nuevas vías, que dudan, que entran en desafíos, que ven posibles caminos y encrucijadas. Una amiga pintora me ha mandado a veces diversas posibilidades o pruebas en torno a algo para elegir... Pero no sé mucho más...

odette farrell dijo...

Entonces tus diez cuentos están interconectados...qué interesante! pues eso podría hasta convertirse en una novela, no?

Es terrible ver cómo son destruidos algunos lugares paradisiacos. Yo al incio de este año estuve en una isla que es un paraíso: Holbox, en la esquina de la penísula de Yucatán y espero se conserve tal cual por mucho tiempo... y esta semana iré a Acapulco, un lugar donde no había ido en los últimos 20 años porque me provoca un malestar ver en lo que han convertido esa bella bahía. Ya te contaré mi experiencia Zbelnu.

zbelnu dijo...

Sí, hay sitios a los que hiere volver! Alguien dijo que no se puede volver a ninguna parte, que sólo hay que ir a lugares nuevos, para no ver la degradación. Ya nos contarás de Acapulco...

zbelnu dijo...

De momento son 8 cuentos. Pero para que fueran una novela habría que entrar de otra manera... no lo son, pero se sostienen entre sí.

cacho de pan dijo...

con cuidado o sin él, los tiene bonitos.

zbelnu dijo...

Gracias, Cacho! Tal vez debería cuidarlos... en otra vida.

steps around the world dijo...

Hola! Me ha gustado mucho la entrada! Y también la foto :)

zbelnu dijo...

Qué gracia, Steps! Yo siempre me hago fotos de los pies allá donde voy, sobre todo para mandárselas a mi amiga neoyorquina, que hace lo mismo para mandármelas...

steps around the world dijo...

Es curioso lo de las fotos a los pis en los sitios :) Pues si os animáis podéis enviar alguna de las que tengáis para el blog que he hecho sobre esto, para que aparezcan suelos de más sitios :) Un saludo!