martes, 28 de abril de 2009

A punto de partir, una nota

Foto: I.N. San Petersburgo, 2006
No sé si ha sido el medicamento homeopático pero hoy andaba todo el día por la ciudad sucia, ruidosa y fuertemente contaminada y fea de mi barrio sintiéndome energética y mirando sólo el verde brillante de los árboles, que parecen haberse vestido en unos días para esa danza clorofílica y alegre.
Mañana me voy a Vigo, a mi conferencia balcánica. He recibido anuncios que han salido en El Faro de Vigo y algún otro medio. Creo que mi hotel está cerca del puerto y me preguntó si reconoceré aquella Rambla hecha por conserveros catalanes, si quedará alguna de aquellas tiendas antiguas con rótulos art-déco o si todo eso habrá sido engullido por el cemento, como ocurre aquí. Qué pasará con mis más viejos recuerdos, con todas las distintas capas, cómo se superpondrán a lo que vea ahora, y si habrá algo feliz en esa reconstrucción de Mnemosyne.
Tengo un plan trazado y eficaz por los organizadores del evento, incluso está prevista la eventualidad de que el avión se desviara a Santiago. Habrá lluvia y frío, y tendré que retroceder a las botas, aunque psicológicamente no me siento capaz de volver al abrigo, así que recupero mi vieja London Fog (Nmp sabe de lo que hablo; y también, J, en homenaje a un libro que tradujimos) y un chal abrigado, y que los dioses del tiempo sean clementes...
Me llevo sólo (reprimiéndome) Isabelle de André Gide y Cofrecillo de joyas de Johan Peter Hebel (si le gustaba a Kafka y a Mann...), y mi libro balcánico, por si acaso me olvido de algo, la cronología, los nombres, la bibliografía... Y mi cuadernillo manual y poca cosa más. Me he pasado la tarde escuchando la Pasión según San Mateo de Bach, aún celebrando la transparencia de mis oídos y con la gata siguiéndome por la casa, porque sabe que me voy. G. se ocupará de ella en mi ausencia. He llamado a mi amigo serbio, que está lesionado, siguiendo esta extraña racha que rodea mi mundo, y que él dice que yo debería convertir en otro cuento. Me ha reconfortado comprobar que conserva todo su humor negro y su espíritu. Hablar con él me alegra y me da la sensación de que nos recargamos mutuamente las pilas. Me ha revelado que él, que no creía nunca en mi método de escribir a ciegas, y que siempre planificaba todo de antemano, ha escrito su última novela exactamente como yo, ¡a ciegas!. Nos veremos a finales de mayo. Dejo a Zygmun Baumann hasta el jueves por la noche. No me llevo ordenador, aunque tal vez haya algún cibercafé...
Y dejo al azufaifo esplendoroso en su jardín silvestre, con algunos centinelas, además de los pájaros...

10 comentarios:

JML dijo...

La mitad de mi sangre es viguesa, así que tu viaje me toca un poco de cerca. No sé exactamente qué recuerdas de Vigo, pero lamento decirte que el cemento está por todas partes. Lo que han hecho en el puerto, por ejemplo, resulta desolador, por no hablar de la playa de Samil. En todo caso espero que disfrutes de tu estancia.

Boa viaxe

cacho de pan dijo...

que te vaya bonito...

zbelnu dijo...

JML, me lo temía. Este país fue entregado por los políticos desvergonzados a las mafias del cemento y ahí sigue, aun después de llevarnos a la ruina, el gobierno sigue financiándoles con nuestros impuestos (ahora le llaman obra pública, anuncian pisos sociales, etc, pero sigue siendo lo mismo, destrucción del paisaje y del patrimonio y ellos enriqueciéndose con las comisiones). Todos son Camps, con trajes o sin ellos. Me dicen que nuestros vecinos portugueses, a quienes tanto hemos desdeñado, conservan la belleza, hace mucho que no voy, ¿es verdad?

zbelnu dijo...

Gracias, Cacho, igualmente!

JML dijo...

Sí, es cierto. Portugal es otra cosa, un lugar para resistir... Hace muchos años que no voy a Lisboa, pero no hace tanto que estuve en Oporto. Es como viajar en el tiempo, que, visto lo visto, es la única utopia posible.

Jose dijo...

¿Cuando vienes a Madrid con tu conferencia balcánica?

zbelnu dijo...

Voy a Madrid a firmar libros a la feria, ojalá me saliera una conferencia balcánica allí, pero no sé a quién podría proponérselo, a qué institución. Cualquier idea será bienvenida. la de Galicia ha sido un éxito... Me encantó ese público.

zbelnu dijo...

Tienes razón, JML, para allá iré en cuanto pueda. Hoy me ha llevado al aeropuerto de Vigo un taxista portugués, que me hablaba de la cortesía portuguesa y que había vivido en París y decía que aunque los franceses fuesen distantes, al menos nadie gritaba ni se metía contigo como en españa.

odette farrell dijo...

Vigo!!! Tengo un primo que vive ahí y que ví en diciembre cuando estuve en Galicia.
Deseo en verdad que tu avión se desvie a Santiago, esa ciudad tiene siempre un misticismo, no importa que llegues a pie, en avión o en coche como lo hice yo esta última vez :)

zbelnu dijo...

Ja ja, no me desviaron, Odette! Pero he estado mucho en Santiago, aunque no lo hice nunca a pie sino en coche (una hermana mía sí hizo muchos trozos a pie...). Me encanta Santiago, siempre veía los carteles de alquiler e imaginaba una vida allí, de estudiante, en una de aquellas casas preciosas