sábado, 18 de abril de 2009

La presentación de ayer

Foto: Gaétan Gatian de Clérambault
Ayer celebramos la edición audio de mi Crucigrama, en la galería h2o. El jardín estaba exhuberante y parecía como si cantara (una consagración de la primavera estravinskiana, con la inmensa palmera dirigiendo la orquesta vegetal), pero el aire frío no permitía hacerlo allí.
Cuanto más pasan las horas más me convencen los ecos del discurso de Carles Hac Mor, que estuvo como siempre brillante. Otra vez comparó mi escritura con la de Marguerite Duras, pero lo hizo siguiendo aquella idea de los surrealistas de que si escogemos dos objetos al azar, podemos compararlos sin más, puesto que las conexiones y similitudes irán saliendo a posteriori. Genial. Luego citó de nuevo a la Duras para decir que, contra la tendencia común de perseguir el éxito, hay que perseguir el fracaso: eso nos da total libertad, no tenemos que ajustarnos a ningún canon y podemos ser nosotros mismos o quien queramos.
Pensé que para mí, ésa podría ser la clave de por qué ha habido tan buena literatura en el comunismo; ellos no necesitaban el éxito comercial, ni el mercado. También es la clave de mi libro balcanico (cultivar temas al margen de lo esperado, de lo que se vende), de adoptar géneros prohibidos o desdeñados por los editores, como los cuentos...
Al final, Hac Mor leyó un largo poema argumentativo, en el que parecía discutir consigo mismo, que me gustó mucho y que espero volver a leer pronto. También me dio una lección, pero con toda su gracia y sin desdén ni disimulo.
Yo hablé de la voz, de cómo había empezado a leer en voz alta de pequeña, de la escasa valoración que se hace aquí de la lectura en voz alta, de que la radio no invite a los escritores... pero he colgado ese texto en mi blog de artículos, para quien quiera leerlo.
Al acabar, pusimos un cuento grabado del CD, un cuento que yo quería volver a escuchar/me, un cuento que había vuelto a asaltarme con su presencia del pasado en el presente justo antes de ponerme enferma. Y me gustó escucharlo. Me gustó que Ester Xargay me hablara de su escucha, me dijera de su añoranza de ese hilo conductor de la prosa (yo le dije de mi envidia de esa síntesis del mundo de la poesía, que a veces es pura filosofía).
Y después de aquello me sentía en mi fragilidad convalesciente, volví a ser la princesa del guisante (así me llamaba un artista conceptual, hace tiempo). Habría querido que me llevaran a casa en volandas.
Cada vez estoy más convencida de que mis poderosas anginas y su dolorosa estela fueron consecuencia de la conferencia sobre el dolor que estuve escribiendo días antes. ¡Poderoso inconsciente! Debí de adentrarme demasiado... Espero que el día que al fin la pronuncie no me duela nada... Pero haré un añadido final sobre esto.
No tengo tiempo de más. Tengo que preparar mi conferencia balcánica del lunes (19h Mallorca 207, Amics de l'Unesco) e inventarme algún ritual de cumpleaños o de resurrección de entre los enfermos.

10 comentarios:

Esther Planas dijo...

Que bien
lo que cuentas!
perseguir el fracaso
eso es...!!
y ademas la libertad!!
Espero tener la posibilidad
de escuchar el CD!!
xx

Ephemeralthing dijo...

Corta pero sustanciosa sesión. Me gustó el texto que leíste, evidenciando lo que podría ser normal y no lo es y que cuando se pone en marcha le encanta a todos. Manera sutil de noticiar los errores del poder.
Hac Mor fue cercano y cálido, divertido y simpático, y además, elegante. Un placer escucharle.
Presentaciones como la de ayer "dejan muy buen cuerpo". Gracias por la invitación.

zbelnu dijo...

Sabía que te gustaría, Esther! Es una buena clave para todos los que nos movemos en los márgenes, clave durasiana!

zbelnu dijo...

Eph, mil gracias por tus palabras. También me alegró mucho verte entre el público. Imperceptiblemente, la escucha lo cambia todo!

Ephemeralthing dijo...

La historia "La víspera de San Juan" me gustó mucho ya cuando la leí hace pocos meses. De entre todas las del libro tiene para mi algo especial y es que me resulta muy identificable el tiempo en el que ocurre, el como eran las cosas y las personas en esta ciudad. Al escucharla, primero: no recordaba la "anotación" de Canetti, que de verdad da para reflexionar un rato sobre los asuntos de uno, y segundo, comentamos con mi vecina en la sala que daban ganas de volver a leer otra vez todas las demás.

zbelnu dijo...

Gracias, Eph. Sí, entiendo que precisamente tú encuentres cosas en ese cuento. A mí me gustó escucharlo ayer porque me trae justamente esos recuerdos, dejando aparte el tema d la infidelidad; justamente se lo dije ayer a Hac Mor, es uno de los que mi amigo serbio no apreciaba demasiado, porque él no podía entender eso que flotaba ahí. Pero él me ayudó a quitar un final que no acababa de encajar, y el cuento quedó mejor así, cortando en seco. ¿Quién era tu compañera de silla? La verdad es que Crucigrama, como se lee en una tarde... A mí me gustaría que las citas de mis siguientes cuentos fueran tan ajustadas como las de ahí...

el objeto a dijo...

qué buena manera de ligarlo ahora todo!
y tu talento literario-psicoanalítico (que en ti es uno sólo, mismo, complejo y lúcido) te permite al final sobrevolar la tormenta como una garza.

La presentación fue muy bonita, un acierto de "formato" y la poesía irreverente y vitalista de Hac Morestaba, en armonía con todo
Yo no paraba de pensar ya en los nuevos cuentos, y ese puente mental me hacía mucha ilusión,

ayer estabas si duda felizmente recuperada y resplandeciente!!

zbelnu dijo...

Mmm, no, yo me sentía renqueante y de hecho mis lumbares no aguantaron sin respaldo tanto rato... Tú sí que estabas sembrada y chispeante, M. se moría de risa contigo y L. también, y A...

Anónimo dijo...

Siempre ha sido así, el trabajo, la pasión, desinteresada, o con un fin humanístico. Es lo que ha dado muchas veces resultados. Respuestas a las preguntas. Incluso hallazgos. Preguntarse a uno mismo honestamente. Y el inconsciente, cómo juega con nosotros a veces.
Y muy buena idea publicar los relatos en cd.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Bien dicho, Iluminaciones. Sí, a mí también me gusta mucho el libro grabado. Ojalá se difunda y cunda entre otros autores.