jueves, 22 de febrero de 2007

Sorprendente Malcolm

Foto: Janet Malcolm, Collage Además de ensayista aguda y provocadora, Janet Malcom es artista y no hace mucho tiempo inauguró su exposición de collages en Nueva York http://www.msnbc.msn.com/id/3638911/site/newsweek/ . Lo he descubierto en el Newsweek cuando buscaba una foto suya para este post, y en vez de retrato me he quedado con una de sus piezas. Y es que anoche, al volver de una película anodina, leyendo Psicoanálisis: una profesión imposible me encontré con unas páginas donde se describe la conducta de los miembros de una institución como algo muy parecido al patio de un colegio. "Este tipo de fantasía e infantilización se da en cualquier profesión... Dice Freud que en la vida ocurren cosas que corresponden tan estrechamente a fantasías infantiles que determinan que las fantasías o experiencias infantiles dominen la vida adulta..." Se ve a todas esas personas rivalizando entre sí "para acceder al dormitorio de los padres", y es que al parecer "Si el trabajo fuera considerado por lo que realmente es -la pobre cosa que es-, ¿quién desearía hacerlo? Ahí está la cuestión. ¿Cuáles son las fuentes de motivación y de placer? Los deseos infantiles." La explicación me resultó más interesante justamente porque en esos días me había invadido el asombro al observar el funcionamiento extrañamente infantil de los componentes de una institución. Andaba yo comprobando perpleja las relaciones de vasallaje, adulación mutua entre la cúpula, ignorancia y desdén a los que no pertenecían a ninguna capilla o no se doblegaban ante los señores, o a los que incumplían las rígidas reglas tácitas y absurdas de la jerarquía, a los que osaban tener éxito en otros quehaceres, lanzándose cuchilladas repentinas o envolviéndose en mantos de silencio, y en general, la sensación de que toda esa gente adulta y experimentada en su oficio vivía allí, algunos incluso íntimamente, que estaban presos de aquel lugar jerarquizado y estrecho donde el aire olía a cerrado, cuando no a rancio... No había podido evitar quedarme contemplando el juego con cierta fascinación, tal vez porque yo había topado con un ejemplo caricaturesco, mucho más extremo y ridículo de lo que suele verse. "Por suerte, yo no vivo ahí", fue mi conclusión horrorizada. Pero sin duda el mejor consuelo siempre está en los libros...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No leíste "El periodista y el asesino?

zbelnu dijo...

Noooo, aún no. Pero todo se andará, dear anonymous, cuando acabe el que estoy leyendo...