domingo, 11 de febrero de 2007

Anoche vi una película extraña

13 Tzameti (2005)- del georgiano Géla Babluani ,donde las imágenes en blanco y negro, los silencios, la forma de narrar transmiten códigos distintos, de una rara intensidad poética, tan poderosos al menos como la desesperanza y la violencia de la propia historia, especie de gran ruleta rusa donde el protagonista aterriza sin saber, sumergiéndose en un azar despiadado, como si estuviera acostumbrado a la hostilidad del mundo y no dudara de ella, entregándose con la idea de conseguir dinero, y ahí tal vez el origen del protagonista (Georgia, la violencia sorda de la política en las ex repúblicas soviéticas) elíptico en la narración, es un signo importante, un ángulo que transforma la historia y que explica la entrega absoluta de ese personaje a su destino y a unas reglas que acepta sin conocer. Dinero para los suyos, un reducto amoroso -aunque el amor también sea elíptico, sólo está en la sonrisa del hijo mirando la expresión de la madre al ver los billetes, en el gesto casi al final del intercambio telefónico con el hermano- que sólo puede encajar sobria, económicamente en el engranaje falsamente sencillo del género, serie negra, tras el largo duelo que homenajea oblicuamente los westerns. El actor es hermano del director, otra referencia que evoca autobiografía, aunque sea equívocamente. Hay algo expresionista en esa mirada aparentemente inocente, esquemática, naïf, un legado del cine mudo y del cine soviético, pero también hay algo de los primeros filmes de Polanski, EL CUCHILLO EN EL AGUA, por ejemplo. Y la distancia fría y elegante que permite observar la dureza sin flaquear.

2 comentarios:

cacho de pan dijo...

no veas la que ví yo!!!
o sí, tal vez deberías verla...un cuento de hadas con un final amargamente feliz, al menos para los que ya sabemos de qué va el mundo "literario"...la peli, "proyectada" en el salón de casa, era "el demonio se viste de prada", con la gran y antipática meryl s. en plan diosa del periodismo de modas: ácidos
diálogos y ropita de gran estilo, buenas vistas de nuyork y parís y un stanley tucci de mis amores haciendo de gay a lo boris i...ningún conflicto étnico ni parental, sólo un planteo "bien habillè" sobre la ética en el trabajo que se resuelve en plan bondad y nos hace pensar qué hubiéramos hecho nosotros frente a esa disyuntiva...y un hallazgo que espero dé para más: anne hathaway, lo mejor para mirar desde audrey h.
También ví "The Queen": no me interesó nada lo que le pasa a toda esa gente...
¿soy demasiado frívolo?
yo, en otros tiempos tan amante de Bergman, Dreyer, Bresson, Antonioni, la nouvelle vague, Wajda y todo el cine de autor, mira ahora, sólo busco diversión...

zbelnu dijo...

Ajá... No me extraña, quieres cuidar tu corassón, curaçao, no quieres emociones fuertes, aunque a veces esas comedias ligeras acaban poniendo de mal humor, ja ja... Claro que en casa, cualquier película es más llevadera... Y en cambio yo, que detesto los disparos y los western, admirada ante el producto georgiano... Y es que esas imágenes... Pero buscaré a anne hathaway, no sé quién es la belle...