jueves, 21 de febrero de 2008

Vibraciones

Ilustración: Kunstformen der Natur (cedido por Nmp)
Intento concentrarme en mis tareas pendientes (y urgentes), pero hay una agitación en mi aire, una vibración interna que me dispersa y confunde o bien me sumerge en una especie de vaga ensoñación.
Ayer presentamos el libro de Slavenka Drakulić en un aula del IDEC (debería haber sido en el cómodo y amplio auditorio, pero los editores tienen ese horror vacui; a mí me parece que no queda mal ese lugar semivacío, todo el mundo sabe que es enorme, mientras que de esta manera algunos no pudieron entrar o no se quedaron porque se agobiaron o no aguantaban de pie y el calor que hace siempre en ese lugar tampoco ayuda; lo cierto es que no se cabía); creo que estuvo bien, aunque yo me aceleré en la lectura y por suerte, allí estaba la editora para avisarme (tal vez sea la misma vibración interna). Slavenka hizo una síntesis didáctica e inteligente de lo que fue la guerra en la antigua Yugoslavia, pensando en la desinformación de la mayoría estudiantil y en la complejidad del asunto. Luego nos fuimos a cenar y Slavenka tenía enseguida una cita para su entrevista en "La nit al dia", que pude escuchar al llegar a casa. Yo disiento sólo en una pequeña nuance, creo en la banalidad del mal, en que todos tenemos las dos opciones y el potencial para ser monstruos o portarnos éticamente (la prueba está en la vida cotidiana: vemos gente que se porta suciamente a la menor ocasión, gente de cualquier ideología, o gente que se declara muy religiosa, espiritual, pues la ética personal puede no coincidir con la máscara social, -una persona sin más ética más que su propio beneficio, que he sufrido de cerca, se considera budista y "terapeuta" de una de esas supercherías de moda con nombre alemán pervertido, un conjunto de recetas superficiales sin fundamento-, y he comprobado que la religión sirve a muchos como coartada interna para cometer todo tipo de bajezas), pero volviendo a la violencia en las guerras, creo que algo tiene que estar roto por dentro para portarse así. Yo pondría siempre el matiz de Claude Lanzmann que citaba la psicoanalista Elisabeth Roudinesco: "No cualquiera es capaz de ese mal". Es decir, el joven que se apunta a un batallón del ejército yugoslavo por necesidad económica (esas penurias que sirven como justificación sociológica de tantos soldados americanos en Irak, por ejemplo) y de pronto se encuentra en Srebrenica obligado a disparar contra centenares de musulmanes, jóvenes y viejos, que llegan en autobuses con los ojos cerrados y le dice a su superior: "No quiero hacerlo" y su superior le responde: "Entonces, dame tu arma y ponte con ellos en el pelotón" y por su vida bebe y dispara y mata a unos ochenta (No pudo soportar la culpa y la repulsión y lo contó todo a un periodista francés, le detuvieron y juzgaron en La Haya y ha cumplido ya su pena), tampoco era completamente ajeno, es decir, tenía sus razones de violencia interna: Uno que se apunta a un ejército o a la policía (o como el verdugo de Berlanga) sabe (por mucho que intente engañarse o que le digan) que tendrá que enfrentarse a la violencia y tal vez matar. Y si no, pues podría haber intentado huir (el bosque estaba a dos o tres minutos, declaró).
En mi texto de presentación quise aludir a lo de aquí, aunque tal vez debería haber precisado que también el nacionalismo (Slavenka, citando a alguien que no recuerdo, definió el nacionalismo como un virus) balcánico sirve como espejo negativo de lo que podría pasar aquí, y con esto englobaría a ambas partes que se retroalimentan, escabulléndose de los verdaderos problemas y utilizando simplemente visceralidades irracionales o heridas de la historia, como allí. Naturalmente, surgió la cuestión de Kosovo y Slavenka explicó su ambivalencia por la razón moral que tiene ese país, que ha sufrido tanto, de reclamar su independencia, y que no coincide con la razón legal, o la imposibilidad de convencer a tantos otros pequeños países que reclaman la suya. Ahí yo tampoco estoy segura. Pienso, como Natalia Ginzburg, que el lema de aquel juez americano "No estamos aquí para que se haga justicia sino para que se cumpla la ley" no es cierto. Que la ley debe servir precisamente para que se haga justicia, que no hay nada más importante que la justicia y los derechos humanos. Y por eso (y porque Serbia no puede mantener económicamente a Kosovo y todo el mundo lo sabe, y por la historia del apartheid y las matanzas en Kosovo y por la responsabilidad europea occidental en no haber intervenido antes en el conflicto balcánico), había que buscar una vía para poder llegar a su independencia, aunque hubiera sido mejor evitar la declaración unilateral.

En estos días todo se concentra y precipita. Las llamadas telefónicas se producen al mismo tiempo y muchos mensajeros llaman a la puerta a la vez. Tengo cenas todos los días de la semana, visitantes del centro, de las islas, de las antípodas o compromisos locales. ¿Qué ocurre? Algo bulle efervescente alrededor. Yo no entiendo cómo hay gente que vive siempre así. Echo de menos mi calma y silencio y concentración, pese a la felicidad de que mis libros salgan. Necesito silencio y comidas frugales y un poco de aburrimiento... Ha venido el ingeniero técnico agrícola a traerme documentos interesantes para el azufaifo y hemos quedado al pie del azufaifo. Mientras hablábamos, hemos visto las ratas, una enorme embarazada y otra con su embonpoint. De Sanitat nos habían notificado una comunicación del Distrito de que habían tapado los agujeros por donde salían, pero hemos visto el agujero abierto y las ratas entrando y saliendo. También en el Distrito le dicen al Cap de Sanitat que ellos no han recibido ninguna denuncia escrita y claro, por eso no han tomado medidas. Es curioso que cuando les llamé, me dijeran que tomarían medidas, pero no me advirtieran que tenía que hacer una denuncia por escrito. Son las perversiones de ese equipo de Sarrià Sant Gervasi, tan contrario a preservar el azufaifo, y tan ansioso por castigarnos.
Yo sigo con la felicidad de haber acabado mi libro de los Balcanes y de estar en fase de edición del azufaifo. Ayer, el editor me llevó al IDEC sus propuestas de poda y hoy me ha propuesto una leve modificación del título que tendría sentido, y a la que voy dando vueltas mentalmente. Un amigo sabio y pensante al que me alegró mucho ver en la presentación (donde estaba mi núcleo duro de amigos, que acuden a mis bolos siempre que pueden y yo me siento muy agradecida porque, como dice Cacho, hacemos demasiadas cosas), me escribe: "Només dir-te que em va agradar molt la presentació del llibre ahir. I vaig pensar que ara cristal·litzen en tu els anys d’esforç i de treball i que en resulta el creixement en caràcter que diria Mill." Me ha hecho ilusión su mensaje porque yo tengo un poco esas sensación de que las piezas empiezan a encajar y lo sembrado a germinar, en esta primavera anticipada (hay una danza de moscas pequeñas en la terraza y ayer mi aletargada gata corría y saltaba en pos de un moscardón nocturno). Aunque por supuesto, en toda celebración hay un hada mala y un resbalón, para que no olvidemos a Némesis ni a los dioses griegos o hindúes que nos observan e interpelan. Me gustaría copiar aquí los jeroglíficos egipcios que encabezan unas efemérides planetarias de la NASA, cuya traducción inglesa dice "The imperturbable stars are under the throne of His face").
Por cierto, que Nmp me ha mandado un link con las fotos de su exposición -él hace las de tierra y su colega las del cielo- y aunque en este caso, mis favoritas son las suyas, retratos de pájaros, de hojas, de ramas, de texturas vivas, las nubes de su colega me han hecho recordar en ese poema en prosa de Baudelaire que siempre me gustó tanto, de ese personaje desconocido que sólo vive por las nubes.

L'Étranger
Qui aimes-tu le mieux, homme enigmatique, dis? ton père, ta mère, ta soeur ou ton frère?
- Je n'ai ni père, ni mère, ni soeur, ni frère.
- Tes amis?
-Vous vous servez là d'une parole dont le sens m'est resté jusqu'à ce jour inconnu.
- Ta patrie?
- J'ignore sous quelle latitude elle est située.
- La beauté?
- Je l'aimerais volontiers, déesse et immortelle.
- L'or?
- Je le hais comme vous haïssez Dieu.
- Eh! qu'aimes-tu donc, extraordinaire étranger?
- J'aime les nuages... les nuages qui passent... là-bas... là-bas... les merveilleux nuages!

15 comentarios:

cacho de pan dijo...

vaya marcha llevas, isabel!
me gustó la presentación a pesar de los peros y de la ¿ingenuidad? de la slevenka, pensando que los asesinos están tranquilos y se entienden por algún misterio que ella no alcanza a descifrar.
Son iguales, por eso se llevan bien y pueden compartir comidas. Iguales en su estructura básica, más allá del disfraz de las religiones o las nacionalidades. Querían matar y mataron.
Como el personaje de Taxi Driver, después del ajuste de cuentas, pueden relajarse, descansar en paz, como seguramente no lo harán sus víctimas.

zbelnu dijo...

No era ingenuidad sino ironía. Tal vez no lo leí bien! A mí también me resulta irónico, pero de hecho casi todos mis entrevistados lo encontraron, como tú, simplemente "lógico": todos sabían que los asesinos eran eso, asesinos, aunque serbios, croatas y bosnios musulmanes fuesen aparentemente enemigos, eso era sólo un pretexto... y luego, cómo disfrutan juntos de sus banquetes, muy simbólico.
Te agradezco mucho que estuvieras, de verdad, era tan incómodo el lugar! Y encima el ascensor...

Le Mosquito dijo...

Como no entiendo el poema de Baudelaire, ni quisiera pasarlo por ningún traductor on line que lo destrozare, me entretengo, primero, para disfrutar de las carrerillas de tu gata, y pensando que será tan graciosa y feliz como mi Fufo, que tiene ya quince años de edad.
Y regreso a tu texto para detenerme en esos 5 años por 80 muertes que pagó el soldado, después de ser condenado a 10.
No sé si a los ciudadanos, en general, les parece mucho o poco. Como no conozco el caso, diré que me parece ley, pero no justicia.

la ley debe servir precisamente para que se haga justicia, que no hay nada más importante que la justicia y los derechos humanos.

Escucho muy a menudo, y multiplicadas por medios de comunicación, la sempiterna y creciente queja que existe acerca de la supuesta brevedad de las penas de reclusión a la que los enjuiciados son sentenciados. Sí, escribo, "enjuiciados", y no delincuentes, criminales... No todo enjuiciado es culpable, aunque exista una sentencia que lo dictamine. De hecho ( y derecho) existen sentencias firmes y penas cumplidas por inocentes. Pero no van por ahí mis tiros, que este disparo me salió sesgado.
Creo que existe un desconocimiento generalizado sobre lo que es una prisión, y un desconocimiento pleno -al no ser que hayas sido preso- de lo que son, ya no cinco años, sino cinco minutos de privación de libertad, y encerrado entre muros, guardias, y pistolas. Muchas quejas acerca de la duración de las penas, pero pocas que se dirijan a cuestionar la funcionalidad de las mismas, e independientemente de su duración. La duración de la pena es una pena. Lo es porque, cuando hace, en parte, justicia con el delincuente -con su encierro y separación de la sociedad- no acaba por hacer justicia con la sociedad, que ignora que cuanto más tiempo esté encerrada una persona, menos persona, y más delincuente, será cuando termine su encierro.

Cinco años son muchos años, y, para ser justos, la sociedad debería saber resolver, cuando sea posible, cómo re-educar a una persona en este periodo en el que cualquiera, y no sólo los delincuentes, podríamos vernos inmersos.

zbelnu dijo...

Oye, Mosquito, no nos confundamos, yo nunca he pedido la prolongación de las penas. Es más, en el blog polis cité a un jurista que defendía lo contrario a propósito de un etarra diciendo que la gente no sabía lo que era un año de cárcel. Yo no he estado interna, pero visité a un amigo preso en el franquismo con regularidad, y en la lectura poética que hice en la cárcel me planteé muchas cosas. Me he limitado a poner aquí unos números, que en todo caso son comparativos con otros de los Balcanes. Nada más.

zbelnu dijo...

El poema de Baudelaire está traducido y editado en los pequeños poemas en prosa, supongo que se titulan así, como en fr.

Anónimo dijo...

Isabel,
Un canvi d'ordinador m'ha fet anar a buscar el teu blog a Google per continuar llegint-te i m'he trobat l'entrada d'aquest blog que t'envio per si no l'has vist: http://civisliberum.blogspot.com/2007/10/stalin-de-flotats-i-mes.html
Em sembla que t'agradarà.
(No sóc "anónimo(a)" com diu, però no he trobat la manera de dir-li qui era sense haver d'anar a diversos llocs!)

zbelnu dijo...

Gràcies, no havia vist aquesta entrada, tot i que llegeixo Civisliberum quan puc! Però tu qui ets? Podries haver posat el teu nom dins del requadre de text, al costat de les teves paraules... Com puc saber?

Le Mosquito dijo...

No quise confundirme ni confundirte, Zbelnu, lo que pasa es que soy un desordenado y entreví una lectura, que no una interpretación en/de tus palabras.
Disculpa si sentiste que mis palabras pretendían cuestionar las tuyas, ni mucho menos. Me detuve en la parte del texto que hace alusión a la duración de una pena para un caso concreto, y esto me llevó a reflexionar sobre ello, nada más.
Un abrazo, Zbelnu.
:)

zbelnu dijo...

Oye, Mosquito, a mí me parece bien interpretar, disentir, discutir y todo. Lo que me preocupaba (y por eso aclaré mi texto tras tu comentario) es que se me malinterpretara, es decir, que me hicieras decir algo que no he dicho. Justamente suelo mantener la discusión contraria con el problema vasco, y si hubieras leído Polis lo sabrías. Por eso te lo dije. Pero de nuevo no me entiendes (tal vez me fallan las palabras y he perdido la capacidad de hacerme entender, quién sabe), ¡a ver si lo consigo esta vez!

el objeto a dijo...

yo tmabién siento que estos días las cosas y las estrellas se precipitan, me gustaría, como tú, poder leer más en ellas, en lso signos de afuera, lo s de dentro me tienen exhausta!

vengo de una jornada psicoanalítica muy interesante sobre juventud y sociedad contemporánea donde también participaban algunos jóvenes ajenos al psicoanálisis que aportaban sus opiniones, experiencias desde otras áreas como la sociología, etc... y me acordé de la presentación del libro de Slevnka y en la sorpresa que siempre me produce que hayan discursos (no por el de slevenka, sino en general) en los que aún se pueda relacionar el mal a unas coordenadas sociales, como si el sujeto fuera una vícitma de ello

zbelnu dijo...

Cuando quieras una lluvia de signos estelares y tarotianos, ya sabes dónde estoy! Qué bien tu congreso, aunque, como dices, la sociología entrase ahí con su extraño punto de vista, que a mí siempre me parece paradójico, como querer meter en una retícula geométrica cosas inmensurables, pero luego me acuerdo de la costumbre tan genial de Igor de medirlo todo en tantos por ciento, incluso las distancias emocionales, y me entra la risa.

Le Mosquito dijo...

Que síiii te entiendo, Zbelnu.
:)
No sabía que mi observación (que no interpretación, repito) te llevó a cambiar el texto. Lo he vuelto a leer ahora, con los cambios, y me satisface de igual manera.
En ningún momento pensé, ni quise hacer pensar, que tu texto estuviese inspirado por el disgusto general que existe hacia lo que se entiende como una corta duración de las penas. Soy yo quien se inspiró en tu texto para reflexionar sobre ello, y lo hice citando literalmente, y sin que en esta cita pudieran existir visos de manipulación, por mi parte.
Quede claro que en ningún momento, ni antes, ni después de los arreglos que has hecho, he leído nada que me hiciera pensar que abogabas por el endurecimiento de las penas; de hecho lo dejas claro con tu comentario, en el que estableces diferencias entre ley y justicia.

zbelnu dijo...

Gracias por la aclaración, Le Mosquito. Uf, qué alivio, a veces pienso que no se me entiende nada y eso me hace dudar.
Me alegro de que todo esté claro. Lo cierto es que yo puse su condena y su delito en números un poco como interrogante, es decir, como comparación, pero la justicia en estos casos no pretende reparar, el daño por muerte es irreparable, aunque alargasen esas penas nunca habría bastante para una víctima, nunca devolverían a nadie a la vida, y una cosa es justicia y otra venganza. Por eso me parece mal que en españa se dé tanta voz a esas víctimas a la hora de legislar o negociar.

Le Mosquito dijo...

:)
Abrazos para el azufaifo.

zbelnu dijo...

Ya me gustaría abrazar al azufaifo, Le Mosq... pero la rígida alambrada no me deja. Por cierto, este niño o niña en su dibujo puso el artículo como tú, Le ginjoler...