jueves, 14 de febrero de 2008

Sono stanca


Foto: ? el castaño de Anna Frank

Días agitados, de preparación, de escritura, de obstáculos y absurdo, y en medio de ese ritmo acelerado y agotador, un altercado telefónico con alguien desequilibrado (una de las brujas de Macbeth) se mezcló en mis sueños de anoche a las ratas y a los señores del alcantarillado y a uno de los más oscuros escenarios del maltrato de mi infancia. Al despertar, como en las pesadillas de Nmp, tenía que ir al notario, y aunque el resultado era positivo, me ha sumido en una extraña melancolía, indistinguible del agotamiento y de un conocido burbujeo sanguíneo en la cabeza. Intentaba averiguar las fuentes de mi súbito desaliento: ¿era sólo la aproximación a la violencia de ese personaje familiar antiético? ¿Era una melancolía bancaria y financiera? No congenio con los notarios, ni los Bancos, ni los tipos de interés, que me resultan siempre sospechosos e ininteligibles. Por la tarde me he sentado en un despacho, he mirado a mi alrededor y he pensado: si yo trabajase aquí, me daría una depresión profunda. No eran simplemente la luz, o los cuadros de las paredes, los muebles, sino sobre todo, cientos de carpetas llenas justamente de números, pero no de números pitagóricos, especulativos, brillantes cifras de poética matemática, sino de intereses, ahorros, euríbors, ingresos y abonos y cuentas y libretas. ¿O tal vez se trataba del adiós a la casa de mi infancia, ahora vendida? No por la pérdida en sí, sino por la memoria triste que encerraba. Como si, mientras la casa existía, pudiera corregirse el pasado o descubrirse en él un secreto que le diera la vuelta al horror. Y de pronto esa puerta se cierra y yo compruebo una vez más, en ese altercado, que todos los fantasmas de mi niñez eran ciertos y que en ese lugar no existía la ética, sino sólo la locura, el maltrato, la hostilidad. Que la debilidad y la cobardía dominó definitivamente a los que habrían podido evitarlo y que todo eso acabó llevándoles a una especie de pequeño, silencioso purgatorio cotidiano. Y así se agitaban las ratas de mi sueño, como en el terreno del azufaifo, y de pronto recordé que había un sobrenombre capaz de explicar el jeroglífico...
Y al mismo tiempo, corrijo el final de mi libro balcánico, empiezo a pensar en cómo presentaré el libro de Slavenka Drakulic (el miércoles 20 a las 19:30 en el IDEC Balmes-Rosselló), leo sólo picoteando, apenas, anárquicamente (algo de Barthes, de Baldiz, de Casassas, de Zweig), planeo más conferencias junto con Lydia Oliva... He entrado en la clase de yoga hecha un trapo y he salido resucitada, entre las respiraciones y un dinamismo sostenido hasta el final... Luego ha llegado G., también animado por su clase de foto. Y es hora del retiro...

24 comentarios:

cacho de pan dijo...

"Y de pronto esa puerta se cierra y yo compruebo una vez más, en ese altercado, que todos los fantasmas de mi niñez eran ciertos y que en ese lugar no existía la ética, sino sólo la locura, el maltrato, la hostilidad. Que la debilidad y la cobardía dominó definitivamente a los que habrían podido evitarlo y que todo eso acabó llevándoles a una especie de pequeño, silencioso purgatorio cotidiano. Y así se agitaban las ratas de mi sueño, como en el terreno del azufaifo, y de pronto recordé que había un sobrenombre capaz de explicar el jeroglífico..."

lo dices todo tú, y muy bien...estaremos en la presentación...un recordatorio esa mañana? gracias

zbelnu dijo...

Ay gracias Cacho! Viniendo de ti me hace aún más ilusión! Anoche iba a tu casa virtual y se me "cayó el sistema", como dicen enigmáticamente algunos informáticos. Ahora voy a verte (virtualmente).

frikosal dijo...

Que bueno.

También he pensado alguna que vez que para mi la vida en un banco sería insoportable. Pero no hay que preocuparse, les hacen pruebas y solamente contratan a determinado tipo de personas. No lo digo con mala idea, reconozco que les odié pero por suerte ya lo he superado. Hay gente que vive felizmente en ese submundo de números mezquinos y comisiones.

Mucha paciencia con las ratas, y pensad que si el ayuntamiento hace algo tal vez sea peor.

zbelnu dijo...

Sí, la verdad es que me preocupa lo que haga el ayuntamiento, pero si las ratas siguen ahí algunos zafios vecinos nos acabarán linchando porque los amigos del cemento les convencen de que la culpa es nuestra, por haber querido preservar un árbol de la uniformidad cementosa.
Sabes? Mi madre, que nunca me comprendió, solía proponerme que me dejara de tonterías e hiciera oposiciones a La Caixa. Una vez se lo conté a un amigo octogenario, culto, viajero y amigo de artistas e intelectuales humanistas, etc., a quien una tonta le recomendó al jubilarse (era profe) que se apuntara a un casal d'avis. Yo le conté lo de mi madre y él se moría de risa, me dijo: ok, yo entraré en el casal d'avis cuando tú hagas esas oposiciones...

frikosal dijo...

Mi madre, que nunca me comprendió, solía proponerme que me dejara de tonterías e hiciera oposiciones a La Caixa
No fue la única...

Si, entiendo lo de los vecinos y ya pensaba que el asunto iba por allí. En el fondo yo creo que es la teoría de la generación espontánea (tantas veces refutada en vano). El solar parece un lugar propicio para las ratas y la gente debe pensar que la simple existencia del árbol las genera.

Digo esto de que no sea peor pensando en lo que van haciendo a diario en mi pueblo. Por lo menos en Barcelona existe la posibilidad de que un día pierdan las elecciones. Ese temor yo creo que les hace un poco menos malos. Aqui llevan los mismos desde hace 30 años, en dos encarnaciones diferentes del alcalde. Nada hace pensar que puedan perder jamás, no quiero ni pensar en la porquería que tendrán detrás de los armarios.

zbelnu dijo...

Uf, 30 años! Habría que encabezar un movimiento vecinal, qué sé yo, algo...
lo peor es la falta de alternativas... y la ignorancia pasiva...

zbelnu dijo...

Entonces ´tu madre también? Qué horror...
A mí me deprimía muchísimo oír esa frase. ¿Cómo alguien podía pensar que yo...? Pero no todas las madres quieren a sus vástagos ni se fijan en ellos, no hay nada natural ni genético en el afecto maternal, sólo cultural...

frikosal dijo...

No, era evidente que yo para La Caixa no servía, desde pequeñito fui incapaz de hacer una sola suma bien (Es curioso que después estuviera a punto de estudiar matemáticas y que haya pasado años trabajando con matemáticos. Como tu dices con gran acierto los números no son todos iguales).

Para mi tenía pensado otro destino equivalente que prefiero no mencionar en público.

Es cierto que este comentario reiterado durante años (junto con la insistencia en que me corte el pelo y me vista decentemente) me deprimía pero entiendo que en la lógica de su vida esos eran buenos deseos.

nomesploraria dijo...

Sí, sueño con el notario y con la notaría. Es un sueño recurrente. Que me peino, también.

¿Hace falta invitación? Me gustaría ir.

cacho de pan dijo...

querida, mi madre me veía dibujar o hacer cositas extrañas de tipo artístico y me decía: "viste al hijo de cual: está trabajando en un banco", o: "deberías hacer como tu primo, que se consiguió un puesto de bancario". Estoy convencido de que no había maldad sino preocupación por mi destino. Yo fui más fuerte que ella y que todos, más obcecado. Ahora puedo quererme y a pesar de los pesares (bonito dicho), hice lo que quise hacer.

zbelnu dijo...

Estás invitado, Nmp! Es un acto abierto...

zbelnu dijo...

Vaya, veo que eran muchas las madres que no nos comprendían. Yo creí que todo hombre tenía una madre convencida de que el niño haría grandes cosas, incluso las más terribles madres de artistas, como la de Panero, nunca dejó de creer en su talento, y él nunca dejó de escribir. En cambio nosotras crecíamos e intentábamos contra su opinión de que sólo la belleza nos salvaría. Yo interioricé su falta de fe en mí, y las miradas torvas de mis hermanas, y aún ahora viven ahí, sólo que las he arrinconado y ya no chillan ni vociferan como antes, están apretujadas en un cuartucho de mi mente, con una campana de cristal, para no oírlas, y sólo en los peores momentos las oigo repetir su cantinela: tú no vales nada...

el objeto a dijo...

también hay madres que sueñan con futuros artísticos y funambuleros para sus hijos, y proyectan en ellos sus sueños frustrados, su propia falta de valentía para haberlos llevado a cabo, y eso también puede ser terriblemente destructor...

a mi la gente que trabaja en asesorías principalmente, los bancos me parecen gente más normal, me parecen extraterrestres...

sí, son días de cierto agotamiento, como decía Nmp, esperaremos a que llueva!

zbelnu dijo...

Uf, tú no habrás tenido nunca cuenta en la caixa!
Y sí, lo de los sueños y deseos maternos y paternos lo leí el otro día en el artículo de Joe Knobel y comprendo que puede bloquear también, pero yo, que sólo tuve esa mirada tan negativa y el peso de su descreímiento conmigo (yo nunca haría nada, no serviría para nada, todo se me caería y rompería, etc., a pesar de mis notas, que no servían, que no miraban, que olvidaban), ya hubiera querido que espertasen algo de mí...

el objeto a dijo...

Menos mal que para muchos, los que sobreviven a eso, como para tí, eso les da la fuerza de crear algo nuevo y distinto, de vivir de otra manera, otra ética,y les produce luego la la necesidad de escribir, transmitir, construir...

zbelnu dijo...

Mmm, ojalá. En este momento, la idea de fuerza me parece ajena, primero tengo que lograr despejar esa niebla melancólica y de vejez que me ha caído inexplicablemente, como un manto o como un sudario!

zbelnu dijo...

Ahí entran tal vez esas proyecciones y deseos de los padres que también nos perjudican. Si en vez de eso se hubieran fijado realmente, con curiosidad, intentando entender... pero era imposible, y más imposible aún cuando, como en mi caso mi presencia le molestaba a mi madre, me consideraba culpable de haber nacido en mal momento, de haberlo estropeado todo, y fue difícil crecer con una culpa que yo no comprendía, que no me quedaba más remedio que asumir: estaba claro que debía ser castigada, pero por qué? Las razones eran metafísicas y yo me habría cambiado por cualquier otro... En su caso no había buenos deseos, sólo incapacidad de asumir su propia responsabilidad en las cosas. Con el tiempo, tras sobrevivir a aquello, yo he sido más feliz que ella.

impromptu de ohio dijo...

La verdad es que no se me ocurre, como despojarse de ciertas cosas del pasado de uno...

zbelnu dijo...

Hay cosas que siempre estarán con nosotros; lo mejor es poder escribirlas, torearlas, mirarlas con humor. Aunque en algunos días se nos atraganten, de pronto, inospechadamente. Pero ahora que se me ha despejado la niebla melancólica, puedo reírme o pensar en las que escribiré, esos cuentos que empujan en mi cabeza, en cuanto entregue este libro balcánico que estoy corrigiendo...

nomesploraria dijo...

Es preferible robar que pedir. Si trabajara en la Caixa, me pasaría el día urdiendo planes para estafarla pero me despedirían antes por no pegar sello y por no saber qué significa TAE.

zbelnu dijo...

A mí lo que más irritación me produce es esa terminología que usan, que no puedan decir cobrar y pagar, sino que a veces no sepas si te están hablando de tus ingresos o de tus pagos, unida a ese aire convergent que une el catolicismo puritano a la malvada Banca en una perversión obscena, un feo lobo con la pata enharinada por debajo de la puerta. Sólo una vez en la sucursal de mi banco hubo un empleado simpático y bien parecido y desapareció enseguida, le pillaron?

nomesploraria dijo...

Ya veo que tampoco sabes lo que significa T.A.E. A lo mejor es un chollo y nos lo perdemos.

La jerga de algunos oficios es incomprensible. Está inventada para dejar fuera a los que no son del gremio. Fíjate en los abogados.
Yo creo que hablan así por maldad.(al menos un 5% T.A.E. de maldad)

frikosal dijo...

"ese aire convergent que une el catolicismo puritano a la malvada Banca en una perversión obscena"

Oh que bien me he quedado al leer esto !!

zbelnu dijo...

Genial, Nmp! Cuando he escrito eso estaba dudando si meterme de paso con el horrible lenguaje jurídico, que me enfurece. En los juzgados ni siquiera entiendo adónde debo ir. Y cuando me llegó una sentencia tuve que llamar a la abogada para que me dijera si había ganado o perdido. Y eso que no saben sintaxis! Por eso yo no aprendí a conducir, ese lenguaje otro me enfurecía!

Frikosal, en eso somos afines, a mí también me alegra escribirlo!