miércoles, 1 de julio de 2009

Noches de verano

Foto: I.N., De mi colección de bellezas de Barcelona aún sin destruir por la mafia del cemento, 2009.
"Te veo poco sociable", me dijo un amigo ayer, por sms, tal vez refiriéndose a mi último post. "¡Es que me duele el brazo!", pensé yo, desesperada. Me había despertado de madrugada con un dolor intenso en los dos brazos, contemplando escenarios más radicales: ¿sería cáncer de huesos? ¿artritis grave? ¿y aunque no lo fuese, hasta cuándo iba yo a resistir con ese dolor? ¿Qué puedo hacer sin escribir? ¿Cómo mantenerme ilimitadamente sin traducir? ¡Bálsamo de Fierabrás!* Lo pensaba desapasionadamente, entre esa urgencia física de los brazos, que no me dejaban alejarme, y el rumor de los pájaros. Es fácil pensar en la muerte a esa hora, al fin y al cabo, yo he tenido una vida. Pero entonces oí a G., que se preparaba para su viaje a zona vasca y recordé que seguía teniendo una atadura. Y por otra parte, pensaba yo: No me siento enferma, sino hiperviva y energética. Y todos esos libros por escribir, historias que se apretujan en mi interior pidiendo salida... Y es que la mente se desvincula de ese dolor y está también en otros placeres, en otra vitalidad. Es sólo que de pronto vuelve la intensidad y el encallamiento me interpela con furia. Quousque tanderem?
Si me obsesiono con esa cronificación no resuelta, tiendo a retirarme para no cargar a los demás con la misma letanía. El hombre que llamaba demasiado nunca ha empatizado demasiado con el dolor físico ajeno, o por lo menos, no con el mío. Tal vez sólo se sienta desconcertado porque no puede proponer una solución... Ayer se mostró impaciente, me cortó y dijo: "Siempre estás con lo mismo". ¡Tenía razón!
Yo había quedado en ir a la fiesta anual de Seix Barral (un evento que suele ser amable y no me deja resaca, quizás porque no suelen acudir ciertos ogros highnosed del mundillo editorial, o quizás sea sólo cuestión de suerte) y es mucho más fácil olvidar mi brazo en movimiento. Se celebraba en el patio del antiguo Arxiu de la Corona d'Aragó, el palacio del Lloctinent. El lugar es precioso aunque el archivo ya no esté allí. Vi a Pere Gimferrer, que me preguntó si había abandonado la narrativa (no le dije que para mí, mi libro balcánico sigue siendo narrativa, y así lo entienden algunos libreros, que lo ponen en esa sección, y no otros, que lo esconden en una pequeña y apartada sección balcánica) y cuando le dije que iban a salir mis cuentos en otoño, me anunció la llegada de uno de los dos editores de esos, mis próximos cuentos. También mi jefe de La Vanguardia, que sonreía como si ya estuviese de vacaciones, y que fue de los primeros en detectar al casi único autor que ahora vende en todas partes; estaba Clara Usón, a quien quiero leer pronto y que había leído mi libro balcánico, y hablamos de esa imposibilidad de vivir de la literatura (excepto para algunos... Parece que ahora ya no hay autores que vendan 5 o 6 o 10.000 ejemplares, o uno vende 1.000 o vende 150.000, tan tristemente polarizado está todo, como si ya no hubiera un público lector con criterio, más allá de las listas de vendidos); estaba Martínez de Pisón, que publica ya no sólo en Francia, sino también en Suiza; Glòria Gutiérrez, que me saluda siempre amable sin recordar quién soy, Nahir Gutiérrez que además de llevar la prensa de Seix ahora escribe y publica libros infantiles, y estaba Alberto Hernando, con quien estuve hablando. El editor me confirmó que está con mi manuscrito y pronto me lo reenviará con sus sugerencias para que el libro salga en octubre como previsto. También me anunció que mi libro estaría bien acompañado, pues sale con cuentos de dos autores de gran peso literario. El calor era agobiante, no circulaba el aire ni aun a esas horas. No dejaban fumar, aunque fuese al aire libre, así que salí y allí me encontré a un amigo joven que sigue pintando y que pronto expondrá, Guillermo de Pfaff, con su mujer editora en Seix y Diego Gándara, su amigo argentino que escribe en Caballo Verde, o en lo que queda de ese buen suplemento, y que se apellida curiosamente como otro famoso crítico.
La cuestión es que tengo una hilera de noches comprometidas como en los viejos carnets de baile, hoy una cena de cumpleaños, mañana la presentación del escritor valenciano en la Barceloneta, el sábado una cena entre sinológica-psicoanalítica-literaria-tecno en una terraza cercana, y el viernes no puedo ir a dos cosas porque tengo Grec... Así que el sms de mi amigo ha quedado de momento superado por los acontecimientos. Tendré que llamarle y verle también antes de sus vacaciones y mi Sicilia tal vez...
*Para mis males, un poeta ingenioso, letrista y publicitario me manda en Feis "Un beso de esos". Para él es el bálsamo de Fierabrás, que curaba al Quijote y a Sancho de sus males tras las peores tundas: el Quijote le dio a Sancho los ingredientes: aceite, vino, sal y romero. El caballero los hirvió y luego los bendijo ¡con ochenta padrenuestros, ochenta avemarías, ochenta salves y ochenta credos! Al beberlo, Don Quijote sufrió vómitos y sudores y tras dormir un poco, se despertó sintiéndose curado. Era la mítica receta de la pócima con que habían embalsamado el cuerpo del Cristo, capaz de curar todos los males.
Y sí, la muerte de Pina Bausch, sólo me consuela un poco haberla visto en esa última vez hace poco, esa belleza especial que ella añadió a la escena, todo lo que revolucionó y su mundo narrativo, su inteligencia expresiva y su poética de los gestos.

11 comentarios:

JML dijo...

Estupenda noticia la publicación de tus cuentos. Lectura ineludible para el próximo otoño

fernando megias dijo...

Todos tus libros son narrativa o acaso existe una única forma de narrar. A veces, afortunadamente la actividad deseada nos distrae de nuestros dolores. No hace falta que te dé ánimos pues los tienes de sobras.
Sigo esperando con impaciencia tu próximo libro.

zbelnu dijo...

Gracias, JML! El libro crece con la perspectiva de dos buenos lectores como tú y como Fernando M...
Así es, Fernando, mi ánimo sube y baja, yo sigo confiando que este dolor no acabará conmigo, sino que acabaré yo sin él!

Anónimo dijo...

A veces, en los ingredientes más sencillos se encuentran resultados inesperados, o milagrosos, es verdad. Y tomar la posición de no ser infalibibles, nos hace más fuertes ante las dolencias. Hay que tomar distancias, de nosotros mismos incluso. Espero poder encontrar ese texto sobre Collobert. Y los cuentos escritos. Bausch dejó mucho, y también como persona dicen.
iluminaciones.

Esther Planas dijo...

Que buena la receta de
Quixote!!
estoy muy liada
con mi open estudio
y mi proxima expo...
poco tiempo en el ciber space
pero justo ahora leer tu blog
en un descanso mientras ordeno
lo imposible del caos en mi casa
xx

Dante B. dijo...

frente al dolor, poco se puede decir. Lo siento.
Todo lo demás parece interesante.
Yo también ando de agenda llena, con Grecs e invitaciones. A gozar!
A ver si podemos tomarnos un te(frío!) un día de estos

zbelnu dijo...

Eso pensaba yo ayer mismo, a ver si encontramos un rato por tu barrio...
Y sí, el dolor, vengo de la acupuntora, con las agujas de liliputt

zbelnu dijo...

Esther, me alegro de que estés tan afanosa y a punto de exponer!!!

zbelnu dijo...

Iluminaciones: das en muchos blancos con tu comentario, ¡gracias por el insight! y lo de Pina Bausch humana no me sorprende

nomesploraria dijo...

Estic content per la publicació dels teus contes.
De fa anys no suporto les festes, les inauguracions i les reunions de més de 6 persones. No m'estranya que a vegades tinguis ressaca.
Espero que el teu dolor minvi ben aviat, estimada driade.

zbelnu dijo...

ràcies, Nmp! Que els fats t'escoltin!