jueves, 23 de julio de 2009

Shakespeariana y polvorienta Sicilia

Foto: I.N. Baile de árboles-bomba en el Orto Botánico de Palermo, julio 2009 Siempre es duro volver. Llegué a las 3 y media de la madrugada y entre unas cosas y otras me fui a dormir a las cinco menos cuarto, y a las nueve ya sonaba el teléfono, así que estoy muerta, y no tengo opción de reposo. Además, creí que venía a la frescura y me encuentro con un calor infernal, mucho peor que en la antigua poderosa corte siciliana, donde a la sombra corría un aire fresquísimo, que nos obligaba a cubrirnos incluso en las peores horas del mediodía. Sólo quería anotar aquí rápidamente, en cuatro trazos que por fuerza serán torpes e imprecisos, algo de la belleza caótica que me ha desconectado felizmente estos días. Es difícil explicar y más aún restituir ese paisaje. Sicilia guarda una huella arquitectónica impresionante de su historia, desde lo griego y romano a lo árabo-normando, bizantino y barroco, la mezcla de estilos es particular y asombrosa, en una exaltación de la vida y la exuberancia que también se expresa en los árboles. Creo que la diversidad de especies arbóreas se debe a que multitud de aves migratorias recorren la isla. Pero he constatado que Hereu es mucho peor que la mafia siciliana en lo que a arboricidios se refiere. Allí, pese a la suciedad y el caos, la corrupción y el vandalismo, los árboles reinan gigantescos y exóticos en tupidos bosquecillos que sombrean y humanizan las ciudades. (Claro que allí leí en La Reppublica que el 70 por ciento de los capos mafiosos sicilianos y napolitanos viven entre Barcelona y Marbella y no sólo como refugio sino como lugar de actividad y planificación.) También la comida es una celebración vital: los tomates, las berenjenas, el aceite, las alcachofas, la sandía, los largos y ondulanbtes calabacines son deliciosos y en cualquier lugar se puede comer maravillosamente. Y en cada esquina de la ruidosa Palermo hay un templo, un palacio, un rincón de belleza desnuda que se exhibe sin pretensiones. "Lo tuvimos todo y no nos queda nada", nos dijo el patrón de la trattoria Il Proverbio. Pero se transfiguraba hablando de la fruta (baratísima! en un puesto callejero ninguna fruta llegaba a 1 euro el kilo) y la verdura: Tutto è buon perchè la terra è diversa!" decía... En la terracita apretujada, umbría y bulliciosa de un lugar llamado Ferro di cavallo comimos suntuosamente por poquísimo dinero. Aún nos preguntamos si fue un error...
Yo seguía leyendo a Lampedusa (Conversaciones literarias), al magnífico Zweig (Sueños olvidados y otros relatos), a Alberto Vigevani (Verano en el lago, su escritura precisa y fluida me acompañó en el avión, me impresionó el relato de tanta frustración del deseo en ese muchacho, y me hizo entender o intuir algo de las miradas de deseo irrealizado que vibran en las calles sicilianas), a Cernuda (La realidad y el deseo, para las emergencias) y allí me compré un Sciascia sobre la muerte de Roussel, un Consolo que aquí no pude encontrar, y los Racconti de Lampedusa, ya que no hubo manera de dar con sus ensayos). Después de Palermo, donde no paramos de ver bellezas (la Capilla y el palazzo palatinos! O el monasterio del los Eremitas, o la extraña e impresionante chiesa di Gesú! y el orto botanico frente al mar...) nos fuimos a Agrigento; allí recorrimos el valle de los Templos, las ruinas grecorromanas, las necrópolis en un silencio que tenía que ver con la reverencia pero también con el calor abrasador y yo me encomendé mentalmente a aquellas civilizaciones y a sus dioses y a la huella que dejaron en nosotros. Recorrimos Enna, entre un paisaje de montañas asombrosas y solitarias, nos acogieron con gran hospitalidad en un lugar cercano, lleno de caminos boscosos, de higos calientes de sol, y allí nos agasajaron en una cena siciliana. Y luego nos fuimos hacia la blanca Siracusa, y la deslumbrante Ortigia de piedra clarísima calcárea, y aún estoy impresionada de aquel duomo construido sobre los vestigios de un templo griego, con unas columnas gigantescas y maravillosas que trasladaban inmediatamente a la época de Heráclito o de ese pobre Empédocles, cuyas sandalias fueron escupidas por el Etna (lo vimos humeante) en un gesto poderoso. O de las ruinas maravillosas y gigantes de esos anfiteatros y cuevas como la que Caravaggio llamó orecchio de Dionisio en el parque arqueológico neapolis. Asomamos a la negra y volcánica Catania con sus sorpresas y volvimos dos días más a la bulliciosa Palermo, llevándonos sorpresas constantes... Tuve una buena compañera de viaje y pudimos negociar y adaptarnos mutuamente para que todo fluyese, y pudimos reírnos y asombrarnos y prolongar conversaciones, paseos y lecturas. Y ayer, en un callejón de Palermo, saliendo de un cibercafé fugaz, me llamaron al móvil desde una alta instancia cultural para proponerme que participase en un acontecimiento cultural y acepté; lo contaré cuando salga publicado y esté autorizada, es para el otoño y me hizo ilusión que pensaran en mí, aunque no sea fácil... Pero ésa es la parte alegre. Ahora me toca enfrentarme a lo doloroso, a la desconexión de ese alguien familiar y al mal entendimiento y la casi obligación de relacionarme con quien no quisiera. Ojalá toda la belleza que he presenciado estos días en Sicilia me ayude a enfrentarme y resistir a lo que aquí me espera. Ya sólo pienso en volver allí, a ver todo lo que quedó pendiente, a lo que tuvimos que renunciar... y en volver a escribir.

17 comentarios:

frikosal dijo...

70% parece un número considerable, parece que ya pronto se van a ver libres de todos ellos. Habrá que felicitarles.
¡Bienvenida!
Yo por mi parte sigo de viaje, ya con muchas ganas de regresar aunque la ciudad-dormitorio va a se un auténtico infierno de calor. Aquí he pasado frío, mucho frío.

fernando megias dijo...

Es verdad, la mafia ya no tiene fronteras, se establece y actúa allí donde encuentra más facilidades. Como siempre, el relato de tu vivencias hace que me sienta como si yo también estuviese por esas maravillosas tierras. Aquí en Palma acaban de declarar la alerta roja debido al calor. Enhorabuena por la invitación que te han cursado, disfruta y cuídate mucho.

emma dijo...

Forza Isabel. Escribes de las cosas con tanta pasion que es como si las viera frente a mi. Me encanta ser tu lectora.

el objeto a dijo...

claro que toda esa belleza, los posos, restos y huellas de o que también nos configuró a nosotros y a nuestros paisajes te ayudarán en este regreso!!

me ha reconfortado y alegrado tu relato, cuando era adolescente y años más tarde cuando vivía detrás de la catedral, en verano, subida a la torre de Marti l'Humà o al tejado de la catedral tenía visions casi místicas de nuestro pasado greco-romano mediterráneo,

a veces ese tipo de raíces qeu nos sirven de referencia logran sostenernos más de lo que pensamos cuando algo importante a nuestro alrededor se desmorona,

a mí me entraron ganas de leer a Zweig estos días, aquello que escribía sobre Kleist, y a Lampedusa, después de lo que contaste,

espero que nos cuentes algo más de esos lugares de piedra blanca y ruinas, de los volcanes humeantes

besos

Dante B. dijo...

Isabel: no has visto Gomorra ni has leído el libro?
Después de tanta información desde las mismas fuentes y a pesar de mi nombre italiano, empiezo a desconfiar de la frescura de sus vegetales: nunca olvidaré la escena de los melocotes regalados por la vieja campesina, ajena a los vertidos tóxicos: "Tíralos fuera del coche, ¿o acaso no sientes el olor putrefacto que tienen?"
El árbol de la foto no será el que en Argentina llamamos palo borracho?
Tiene pinchos en la corteza y una flor blanca exuberante.

zbelnu dijo...

Sí, Dante, saviano fue el primero en advertir que la mafia napolitana y rusa se han repartido el territorio español de la construcción y que trabajan aquí desde hace tiempo. En cuanto a la fruta yo sólo me fío de lo que pruebo

zbelnu dijo...

Gracias, objeto A! A mí me reconfortan tus explicaciones de las cosas, ya lo sabes... Y sí, supongo que seguiré contando...

zbelnu dijo...

Gracias, Emma!!!! No te había contestado a tu mensaje tan generoso.

zbelnu dijo...

Friks, un poco de frío nos vendría bien aquí para compesar el calor sahariano de estos días.
En cuanto a los mafiosos, no sé si se librarán de ellos, desde aquí controlan lo de aquí y lo de allí. Viven entre nosotros, si no no se explicaría lo que está pasando con esta ciudad, este país

zbelnu dijo...

Gracias, Fernando. Hoy al menos con la humedad ya se puede respirar, pero la temperatura sigue siendo alta.
Y sobre la mafia, estamos tan de acuerdo...!

nomesploraria dijo...

Ja fa massa que hi vull anar. M'agradaria fer-ho a la primavera.
En el teu escrit, quasi bé oloro aquests tomàquets i els deliciosos carbassons.

zbelnu dijo...

Sí, Nmp, a la primavera deu ser meravellós! Ja et diré un llistat de llocs magnífics

delarica@unav.es dijo...

yo creo que regresar es irse… qué bien que hayas disfrutado!

zbelnu dijo...

Quien se aleja de su casa ya ha vuelto... dice el poema de Borges sobre el I Qing (or what's-his- name). Sólo que yo he vuelto a un abismo.

Qualunque dijo...

Bentornata.
Mi manca la Sicilia...
Dovrei andarci!

frikosal dijo...

¿Qué poema es ese de Borges? ¿Teneis la referencia?

Yo pronto regreso pero me falta toda la agonía de las casi 24 horas de aviones, aeropuertos etc etc.. solo de pensarlo..

zbelnu dijo...

Sale en mi edición del I Qing (o como se diga, help V!) y se llama Para una versión del I King, te lo escanearé y mandaré
Suerte!!!! Ojalá ese tránsito te sea milagrosamente leve y fácil, cómo te comprendo...