jueves, 31 de julio de 2008

Mientras no escribo


Foto: I.N., Nîmes, maison carrée, 2008

Se multiplican los extraños efectos del calor y me acuerdo de un amigo ucranio-madrileño-exampurdanés, escritor y artista multifacético, que se iba a bailar solo a clubes donde sabía que ponían música afín. Iba solo, no hablaba con nadie, bailaba su dosis hasta cansarse y luego se retiraba. En verano le envidio: bailo sola. Si supiera un lugar donde pusieran música afín lo intentaría, pero sólo se me ocurre uno donde los africanos no me dejarían bailar sola. No bailo con salsa ni merengue. Seguramente me inspiró ayer el grupo de adolescentes italianas que fueron a bailar con G., S. y sus amigos tras la cena de anoche, mientras el resto nos enzarzábamos hablando con un viejo amigo pintor del control en internet, la crisis, el azar, la mentira, la pintura, la escritura, los resquicios de la prensa. Esa calle ajardinada, de noche, me alivió un poco el espíritu antes de volver al cemento ardiente y sucio de la mía. O el soul que estoy escuchando por azar en este momento. O que no haya obras. O este calor húmedo que me hace pensar en La Habana.
Un anónimo me manda flores virtuales. Son flores extrañas, mustias, secas, marchitas, que me hacen pensar en mi vejez. Lo he dicho al dorso en Polis. Muchas veces he pensado en flores marchitas al mirarme envejecer en el espejo. Me consuela pensar que a mí siempre me han gustado las flores también en esos estados últimos de pétalos cayendo, arrugadas, o con aquel olor dulce de flores descompuestas por el calor tropical de la India. Tuve dos partners que siempre me compraban flores, uno era daltónico y nunca sabía de qué color eran, pero no fallaba en la belleza. El otro era un inglés socarrón que tal vez compensaba así su falta de expresividad en sus estados sobrios o las particularidades de nuestro extraño affair intermitente. También hubo alguien anónimo que me mandó flores reales dos veces, pero siempre pensé que sería una mujer. Los hombres que conozco y que podían mandarme flores siempre querrían dejar su huella. Más tarde alguien dejaba músicas en mi contestador, pero nunca supe si se equivocaba.
Necesito escribir el próximo cuento, pero aún no estoy segura de abordar ese u otro fragmento de mi particular tejido vegetal o pulposo, ese tejido de patchwork que tan pronto se adhiere con savia vegetal, sangre seca o lágrimas como con gas hilarante de los dentistas, postales antiguas, o los recortes de aquellos periódicos que en casa de mi madre ponían alrededor de la cocina, para proteger el suelo al freír y que yo siempre encontraba inexplicablemente llenos de unas noticias mucho más interesantes que los del día.
Ayer recordaba que en Luxemburgo leí (comprado en la livrairie Alinéa) un librito de Marie Darrieussecq y la atmósfera se quedó conmigo, mezclándose a lo que me ocurrió aquellos días. Pensaba que le había dejado el librito a N. como prenda simbólica por su hospitalidad, pero me equivocaba... (¡era otro!). En un trayecto de bus y algo más de sofá pude leer su Naissance des fantômes, con una foto de Francesca Woodman en la portada de la bonita edición de Folio, uno de esos autorretratos borrosos en que FW desaparecía, como desaparece el marido de la narradora, que se borra de las fotos familiares, que vuelve convertido en fantasma inconsistente, o por lo menos, eso cree la narradora... Es un relato extraño, sugestivo y brillante, y la metáfora central es poderosa y le sirve para expresar la melancolía y la soledad en las relaciones, lo que nunca llegamos a entender del otro, los misterios y la lejanía que la rutina disimula o el deseo que sólo nace de la pérdida, de la imposibilidad, y por fin el delirio... O más bien, es una metáfora del matrimonio, de la pérdida o desaparición del otro, al que conocíamos por ejemplo, libre y salvaje o soñador, y que ya no está ahí, que ha desaparecido engullido en convenciones y rutinas o convertido en su propio padre, o la dificultad de acceder a aquel ser deseante que despertaba simplemente cuando la narradora se sentaba en sus rodillas. Y que ya no está. Y cómo se borran sus contornos y se convierte en un ser light, parodia de sí mismo, conformado con una situación que hace tiempo dejó de gustarle, acomodado a una postura que cada vez le resulta más difícil a cada uno.
Ahora suena en la radio una chica que canta como Janis, pero con otra música...
Y entre tanto, mientras no bailo ni escribo, tengo que volver a las correcciones, no hay más tiempo que perder... (tal vez siga luego... Ay, la vida social ha irrumpido, secuestrándome una vez más... hasta el après-midi).
Más tarde se ha hecho un silencio absoluto. Supongo que el fragor se ha trasladado a la carretera. Con un poco de suerte interrumpirán también las obras. Aunque tenga que andar y andar para encontrar un periódico o un estanco abierto con sellos, sería fantástico pasar unos días en este silencio. Por un momento me abstraería del cemento y de los planes arboricidas del temible ayuntamiento de Hereuville, en un compasivo paréntesis...

29 comentarios:

frikosal dijo...

Mmmm ¿africanos? Yo siempre me he prohibido bailar y no me gustan las flores, tengo una teoría al respecto. Bueno, en realidad son dos teorías. Pero yo también leía los periódicos del suelo.
Ya casi no estoy, mañana me marcho, tres semanas sin conexión a la red y casi sin teléfono, me llevo un montón de deberes, cámaras y demás fantasmas. Hasta pronto.

zbelnu dijo...

Te echaremos de menos por aquí. Mi amiga Lydia detesta las flores. Ya me contarás tu teoría! Aunque sea a la vuelta. Feliz desconexión de bichos, pensamientos y selección de textos! Que vaya muy bien

frikosal dijo...

La teoría de las flores es muy biológica :)

Perdona que te insista en el libro "La naturaleza en peligro", no es que diga nada nuevo pero es de una lucidez tal que resulta impactante, todavía no he terminado pero el fin del mundo ya se ve, inevitable, a la vuelta de la esquina.

La selección ya está en marcha, pero con muchas angustias.

zbelnu dijo...

Está bien que insistas, lo buscaré! Aún me interesa más la biológica teoría de las flores. Ya te preguntaré...

Anónimo dijo...

Ya que sale mi inicial y Luxemburgo, diré que el anuncio para opositar a eurócrata que me llevó a Europa para seis meses, y luego fueron dieciocho años, lo encontré en el suelo del piso de la calle Bigay, achicando agua; el plazo, además, había caducado,pero nos presentamos mi hermano Max y yo a pesar de todo, comme quoi, en efecto, los periódicospor el suelo suelen tener su qué.
Gracias, Bel, por la foto de la pierre tombale de Camus, en el post de ayer, que nunca había visto... suavemente asaltada por tallos de lirios azules, secos algunos, salvajes.

cacho de pan dijo...

leía muy entusiasmado una nota en La Vanguardia sobre los museos de Madrid y de pronto el periodista hace un paréntesis para escribir sobre el ruido de las motosierras que están talando árboles en la cercana Goya...
He vuelto a esta ciudad enferma desde un mundo sin remedio.

zbelnu dijo...

Gracias a ti, N., por el relato de ese periódico atrasado que te cambió la vida improvisadamente!
Ay, Cacho, soyez le bienvenu, incluso a esta ciudad inhóspita con malvado alcalde arboricida. Así que en Madrid también? Ayer me contaron horrores arboricidas de Girona. En cambio mi vecino vuelve entusiasmado de Burdeos, donde dice que los árboles están cuidadísimos y magníficos, me ha traído fotos de recuerdo, y cuenta que todo estaba limpio, la gente era civilizada y educada, etc. Dice que él, aunque haya nacido a este lado de la frontera, se siente de aquel, y que no hay color. Según el resñista del Heraldo, debe de tener también defectos oculares y auditivos...

Anónimo dijo...

Qué tajante!frikosal. "No me gustan las flores"... para un fotógrafo dedicado a los insectos resulta más que sospechoso.Tal vez un modo de gastar el tiempo.Leo tu página a menudo y esta afirmación me hace preguntarme dónde queda tu amor por la naturaleza,yo lo veo como un todo, insectos,flores y toda la cadena...curioso modo de acercarse a la naturaleza.

zbelnu dijo...

Cómo se puede discutir siendo anónimo? Y cuestionar... Friks tendrá sus buenas razones. La naturaleza no es un bloque, seguro que uno puede interesarse por las partes del todo

cacho de pan dijo...

TÚ LO HAS DICHO: ¡FRIK!
sólo así puedo entender a alguien que diga "no me gustan las flores" y se prohíbe bailar...

conozco un diseñador italoargentino que encuentra las buganvillas muy cursis, "como de
marujita díaz"

la naturaleza en peligro, sí

zbelnu dijo...

Las excentricidades y manías de cada uno nos hacen raros a ojos de los otros. Mejor así que todos cortados por el mismo patrón... Es obligatorio que nos gusten las flores? A mí me gustan mucho algunas, pero no todas, desde pequeña odiaba las hortensias e incluso las adelfas llenas de bichos. Luego vi las adelfas hechas árbol en Cdq y me gustaron

frikosal dijo...

Uf, que controversia :)

Bueno, tal vez debería haberme explicado mejor: no me gustan las flores cortadas, me parece una amputación desagradable (respetando a los que opinan lo contrario, claro está).

Si están vivas claro que me gustan, y de hecho he pasado muchas horas fotografiando flores. Por ejemplo, las pequeñas orquídeas silvestres, que son casi un secreto.

Aquí es costumbre regalar una rosa a las chicas por San Jorge, el primer año le regalé un rosal a mi novia. Hace casi 20 años... ahora tenemos dos niños.

frikosal dijo...

Lo del baile ya es un poco más personal, pero es una limitación mía, no una prohibición consciente: no puedo evitarlo.

Buenas vacaciones, ahora mismo me voy!

zbelnu dijo...

Sí, también pensé al principio que te referías a las flores cortadas, regaladas, porque de eso hablaba yo en el post; luego se me olvidó con el comentario anónimo. La historia del rosal, muy romántica

zbelnu dijo...

No es obligatorio bailar. En aquellas fiestas en que se bailaba siempre había unos que se ocupaban de la música para disimular que no bailaban: así salieron algunos expertos!

Gise =) dijo...

A mi me encanta recibir flores, tenia un novio que en el jardín de la casa tenía montones de rosales y un jazmín enorme, por cierto acá el jazmín es la gardenia jazminasea, aunque huele mucho menos que allá, y a mi me encnatan los jazmines, peno no me traia un ramo ni aunque se lo recordara. Su padre me los enviaba y cuando el jazmín estaba ya marchito lo dejaba en un vaso en mi habitación para seguir sintiendo su perfume...
Me alegra que estes con un poco menos de ruidos y de polvo al menos podras descanzar un mes...
Besitos y te sigo leyendo para atras!!!!!
Tu foto fallida te quedó guapisima!!!

Pd: por cierto paseando por la Rambla del Raval vi el nuevo hotel 5 estrellas que hicieron... Parece una carcel!!!! Además Hotel 5 estrellas en la Rambla del Raval.. donde vamos a parar...

Gise =) dijo...

y tu autoretrato?? despareció?? Me gustaba!!!
Besitos!!!

zbelnu dijo...

Gisela, sí, al pasar por ahí a añadir unos links me vi y pasé la escoba... Y sí, lo de los edificios carcelarios y la política de convertir todo barrio popular en barrios turísticos es persistente y nada les hace cambiar de rumbo.
Yo tuve un jazmín en la terraza que con sólo una flor que se abriera mandaba ráfagas olorosas por la casa, luego murió comido por los bichos y por mi resistencia a los insecticidas y compré otro d ehoja dura que nunca floreció y los bichos siguen merendándoselo

zbelnu dijo...

Ah, Gise: No se acabó el ruido de las obras. Hoy han vuelto. Rompen el suelo, cortan baldosas, el fragor es espantoso. Como todo el barrio está en obras, cuando acaban una empiezan otra. No paran: tienen previsto tirar todas las casitas antiguas que quedan, todo lo bonito. Y el dinero de la camorra tampoco se acaba. Hay que blanquearlo...

civisliberum dijo...

Como solitario que soy me parecen muy interesantes las personas que hacen las cosas solas, que no necesitan a otra persona para poder vivir, no es que la rechacen, pero no las consideran imprescindibles para hacer su vida.
Al vivir solo estoy acostumbrado ha hacer las cosas solo, si ir al taro, de viaje o a tomar algo, lo cierto es que prefiero hacer estas cosas (excepto ir al cine o al teatro) acompañado, pero si no hay nadie más las hago solo.
Mucha gente es incapaz de comer en un Restaurant, ir al cine, ir de viaje o ir de comras sin compañia, ellos se lo pierden

zbelnu dijo...

A mí me pasa al contrario, Civislib, me encanta ir al cine sola (al teatro, no), pasear sola, muchas cosas. Y me encanta comer con amigos y tomar algo con ellos y hablar, pero esa es la contrapartida alegre de mis horas solitarias, que necesito a diario... Necesito silencio y ensimismamiento!

el objeto a dijo...

me ha gustado mucho esa imagen del principio: bailando sola, buscando música afín...
que liga bien con esos auto-retratos de FWoodman,

sí, amén de estos rincones de silencio que aparecen cuando menos te lo esperas al doblar una esquina

zbelnu dijo...

Dice Dante que él, un poco dictatorial, obligaría a bailar a todo el mundo... dice que eso es lo mejor... Yo tenía una amiga que creía que las parejas iban peor porque no bailaban, como antes, en que todo empezaba bailando y así uno sabía de qué pie cojeaba el otro...

iluminaciones dijo...

Es cierta a veces la necesidad de ver danza, aunque ahora cada vez más la danza se convierte en otra cosa, teatro, gesto, mímica cotidiana; Juschka Weigel : ( http://es.youtube.com/watch?v=pfqbNT_tdcE )- es breve el vídeo- aunque su base sea el baile, el movimiento. Ahora casi llegando a la palabra. Ese azar de la lectura es del todo cierta, el ojo se fija y se hace inaudito por arte de lo instantáneo, encuadra una imagen o un texto que no hemos buscado, nos saltan a la vista detalles mínimos.
bellas fotos de FW, hallazgos... de M Darrieussecq me sonaba un libro por su portada, no sé más.
que los cuentos reposen y vean la luz en un futuro...

zbelnu dijo...

Gracias, Iluminaciones, por tus deseos y por ese vídeo que ahora visitaré. Hoy justamente en la cena V. hablaba de tu blog, de esa artista thailandesa que trabaja con la memoria. Y un poco antes, mientras andaba (para comprar el postre de la cena) he encontrado una solución para un cuento recobrado, es decir, un cuento que siempre he querido escribir pero no sabía que le faltaba. Andar es bueno para encontrar esas faltas. Creo que lo tengo, veremos qué tal se lee mañana...

zbelnu dijo...

He visto a Juschka Weigel, Iluminaciones. Lástima que apenas hay trabajos suyos en you tube, me ha interesado, espero que pronto haya más...

iluminaciones dijo...

Bueno, nunca se sabe dónde se encontrarán las soluciones, o como el que decía que no habían problemas porque no habían soluciones, De Juschka weigel es fácil verla, al actuar por europa frecuentemente creo, yo la vi y la sutilidad de movimientos, la afinidad de reacciones, la naturaleza de su baile personal fue hipnotizante.

iluminaciones dijo...

por cierto, tengo una edición de el libro de Giono, la verdad es que no se que otra lectura me llevó este libro, H. Miller tal vez, no recuerdo. el libro está ilustrado por dibujos austeros y de fuerte trazo de Michel McCurdy y la editorial es de José J de Olañeta, 1998..

zbelnu dijo...

Sí, Iluminaciones, he visto esa edición. La mía es Folio cadet, o sea, para niños, pero qué colección tan bonita y bien seleccionada. Y los dibujos me gustan también, aunque los tuyos son espléndidos.