jueves, 17 de julio de 2008

Interrogaciones

Retrato de Juan Ramón Jiménez por Daniel Vázquez Díaz. Por cierto que Vila-Matas contaba en El viento ligero en Parma que quería ser JRJ porque sabía que en su exilio americano, el mayordomo entraba en la habitación donde él escribía o recibía y le anunciaba: "Señor, el crepúsculo", y JRJ iba presto a contemplar el espectáculo. Me encantó esa escena.
La semana pasada murió mi osteópata. Era joven y delicada y no fallaba nunca, al menos conmigo. Me curó todos mis males óseos y musculares en cada momento, en una o dos sesiones. La misma primera contractura en la que todos los demás fracasaron -masajistas, fisioterapeutas, quiroprácticos y osteópatas- y ni siquiera aliviaron un poco, ella pudo deshacerla enseguida, sin problemas. Tenía algo dulce y alegre y siempre veía alternativas a todo; estudiaba todas las técnicas. Y de pronto se puso misteriosamente enferma. Se le encharcó un pulmón y estuvo de baja. Fui a verla cuando empezaba a atender a unos pocos pacientes y parecía otra persona. Había adelgazado muchísimo, era toda ojos, parecía El grito de Munch o el dibujo expresionista de La pequeña vendedora de fósforos de Andersen. ¿O tal vez era la Gerda de La reina de las nieves? Puedo imaginar a aquella vieja hechicera alisándole el pelo rubio rojizo con el peine que hacía olvidar, en un jardín sin rosas. Pero la vieja olvidó arrancarle del sombrero de paja esas mismas flores que podían recordarle a Kay y Gerda emprendió su viaje a Laponia, ayudada por la hija de una ogresa ladrona que leía el futuro en trozos de bacalao seco, y llegó al fin al palacio de cristal capricorniano. También podía ser Gretel, junto a los barrotes de su Hansel prisionero, engañando a la bruja con su encanto. Se había convertido en una niña de cuento nórdico. Conservaba su expresión dulce pero le costaba respirar y se cansaba. No pudo recobrarse. De vez en cuando tropiezo con sus mensajes en la bandeja de entrada y hoy he releído uno donde me recomendaba unas gotas -mágicas como el peine del cuento- contra mi bloqueo de entonces. Era una idea tan parecida a los cuentos que me habían salvado de pequeña que las compré (tuve que hacer una excursión a una extraña tienda mágica y semioculta, yo siempre soñando con el médico chino de la Alice de Allen -nada menos que el chino hollywoodiense y gremliniano y kungfudiano Keye Luke en su último papel) y me las estuve tomando con una sonrisa y con mi natural descreímiento hasta que se acabaron. Lo cierto es que sólo después me di cuenta de que había sobrevenido una época en la que no paré de escribir, un cuento tras otro. "Lo ves, incrédula?", me decía mi amiga M., que no pierde nunca la fe. Luego he visto otro mensaje, donde me llamaba seráfica y contaba que estaba descansando para reponerse y visitando a su médico francés.
No he podido dejar de conectar la desaparición de la dulce pelirroja osteópata con la chica de la tienda dietética de abajo, que siempre estaba rodeada de gente pidiéndole consejos de salud y que enfermó también misteriosamente, pero de una forma fulgurante y se fue paralizando hasta enmudecer y luego morir. Me preguntaba si sería una locura pensar que la enfermedad de los otros las hubiera ahogado. Que no hubieran podido poner distancia y se hubieran contagiado de todos -o de algunos- males ajenos. Quién sabe.
Hace un calor sucio en la ciudad del cemento, sin apenas árboles ni sombras. He pasado por el supermercado chino, buscando azufaifas, y he encontrado admás guisantes verdes picantes y pepitas de té verde. He entrado en Alibri (La plaza del azufaifo estaba en el escaparate, como en la librería Platón) a comprarle un cuento a un niño de ojos negros que tiene miedo de mi gata. Leo La literatura y la vida de Gilles Deleuze , que en realidad se titula Critique et clinique! ["Escribir no es ciertamente imponer una forma (de expresión) a una materia vivida. La literatura está más bien del lado de lo informe, o de lo inacabado, como lo dijo e hizo Gombrowicz.], donde habla también de Bartleby; y una edición de El Archipiélago de Hölderlin (recomendada por Toni Clapès) en la que sólo el prólogo ya me ha hecho entrar en su melancolía iluminada y visionaria, walseriana, "Hölderlin es uno de esos hombres, con Leopardi, Schopenhauer, Nietzsche, que han recibido la misión de penetrar en las sombras profundas y trágicas de la existencia", dice Luis Díez del Corral. Y dice Hölderlin: "Poetas, es nuestra misión permanecer / con la cabeza descubierta en medio de las tormentas de Dios, / coger con la mano el mismo rayo / del Padre, y transmitir al pueblo / envuelto en canción el don celeste."
Mi amigo serbio está ahora inmerso en esa parte social que arrastra a escritores a la prensa y el público, pues se ha estrenado una obra suya en un teatro importante de Belgrado, y me escribe. Él nunca regala un elogio ni adorna sus opiniones, que son sólo intelectuales y se refieren a la estructura, y nunca aluden a las emociones ni a la sensualidad. Para él, mis cuentos "encajan" o "no encajan", y sólo después, con el tiempo, valora de otra manera. Esta vez dice así: "Estoy leyendo tu libro: es muy interesante, diría que incluso original porque es diario, ensayo, prosa, todo eso o ¿nada de eso porque al final -después de que uno lo lea- pasa a otra forma en la cabeza del lector? Quiero decir que hasta el momento no tiene mucho parecido con los libros que había leído pues los cambios genéricos me parecen constantes. Sí que por un lado es un diario/ensayo/, pero por otro lado tiene una trama concreta, la lucha por un árbol que, a través del sistema pars pro toto, quiere decir mucho más. Lo que pasa es que ahora estoy con periodistas y ensayos y el estreno, y lo dicho son tan solo mis primeras impresiones. Me dedicaré al libro sólo cuando esta esquizofrenia mía de RP&autor de pieza acabe y entonces te diré algo más concreto."
Y cierro aquí con el fragmento de una de las Perles de Llull puestas en verso por Verdaguer editadas por Casasses y Agnès Prats, donde siempre "la sageta de l'amor" multiplica el dolor con los placeres, y la visión del amado es un "colirio divino" que cura los ojos y el espíritu, pero a la vez multiplica sus tormentos...
" ... llavors l'amor me gorí
amb lo col·liri diví
de vostra hermosa presència
i Vós per paga i favor
me donàreu més amor.
que duplicà ma dolència."

10 comentarios:

frikosal dijo...

Que triste esa historia de las dos desapariciones, lo siento mucho. Una osteopata realmente curativa y bondadosa debe ser una gran cosa. Yo nunca he conocido a nadie que me curarse los dolores. Fui a un masajista pero más que diagnosticarme me insultaba y salía de alli dolido, no solo de espíritu si no también de cuerpo, por que me hacía daño, e incluso de bolsillo, era muy caro. De modo que me curo más o menos yo mismo. Justamente esta tarde, de la manera más tonta, me he hecho daño en la mano izquierda, no se si mucho. Y me acabo de inmovilizar dos dedos con un palito de helado. El sábado nos vamos de vacaciones y este incidente estúpido amenaza con fastidiarlo todo. Ha sido el punto final de una semana mala, con la sola excepción de una cena china.

Había oído lo de "señor, el crepúsculo", y me recuerda una escena de unos chimpancés que estaban viendo amanecer. Un famoso fotógrafo también estaba mirando la escena a su lado, y es delicioso como lo cuenta.

Estuviste estupenda en esta entrada, saltando de un tema a otro y al final ese poema.

zbelnu dijo...

Oh gracias, Friks, por todo lo que dices. La escena de los chimpancés viendo amanecer me conmueve también a mí, aunque sólo sea porque siempre me pesa que los maltraten y torturen cuando en realidad están tan cerca. Yo traduje muchos documentales sobre simios, chimpancés, gorilas, etc., y siempre me angustia ver que los encierran, que los usan para la investigación, que los matan, etc
En cuanto al masajista-maltratador, me recuerda a algunos médicos perversos, pero también a un zapatero remendón que estaba al lado de mi antigua casa. Todos hacíamos cola y aquel hombre nos chillaba y regañaba Com s'atreveix? Aquestes sabates! Quin desastre! Pero los arreglaba muy bien y a buen precio y todo el mundo en la cola se sonreía medio incómodo preguntándose por qué soportábamos sus gritos como niños de colegio...
Mi osteópata desaparecida y un socio francés que tuvo que lo resolvía casi todo con una especie de abrazos prolongados eran bueníiisimos. Pero él se fue a Sevilla (!) y ella se ha ido más lejos, pobre, tan dulce y sabia.

zbelnu dijo...

Ah, me olvidaba, me pasa lo mismo, justo antes de irme 5 días sobrevienen los achaques, en mi caso unos "rodaments de cap", tal vez la tensión baja o qué sé yo, amén de otras amenazas... esperemos que todo se diluya...

Gise =) dijo...

Que triste que dos personas que se han dedicado a ayudar a tanta gente hayan desaparecido así por enfermedades que las fueron "gastando" rapidamente. Cuando uno encuentra en alguien la seguridad de su salud la desaparición creo que duele más, uno se siente desportegido, al menso a mi me pasó.
Muy bellos los links de los cuadros había muchos que no los había visto nunca...
Que gratificante la "critica" de tu amigo serbio, es que el libro es genial y atrapa, yo le he puesto una pausa, ayer comence mis vacaciones y hoy lo retomé y me enganche otra vez.
BEsitos y me voy llendo para atras a leer lo que me perdí todos estos días!!!!

el objeto a dijo...

sí! yo precisamente iba a decirte algo muy parecido a lo que dice el doctor Frikosal, que tu post me parecía cada vez más chino, hilvanando cosas tan dispares que juntas adquieren un sentido, luminoso, lleno de aire, y espacios para que quepan muchas cosas de unos y otros, y uno se pueda sentir recogido entre todo lo dicho o evocado

tu pregunta sobre la muerte sin demasiado sentido, por sorpresa me ha hecho pensar en lo que escribía en el post de esta noche, la ciencia y la poética, con su metafísica de base, nos ayudan a afrontar estas imposibilidades de lo Real

ostras! y leo que Frikosal está herido! espero que el palito de helado inmovilizando, haga mejorar la mano,

Anónimo dijo...

Estic a la pluviselva i no puc dormir. Massa humitat, en hi ha tanta que les granotes sembla que volin. Em sap greu lo de la osteòpata. A mi ningú em cura les contractures.
A una llibreria de la selva, parlaven de tu i dels teus miracles.

zbelnu dijo...

Gracias, Petite a! Yo me voy liando sola y salgo por donde no esperaba... Iré a tu blog a ver si se me escapó otro post...
Gracias, Gise, sí que se siente una huérfana y cuesta creer que alguien tan joven y etérea como era ella haya podido morir. Es como si fuese una broma, como si alguien nos hubiera engañado... Gracias también por mirar los cuadros, que son mis guiños!
Ei, selvàtic, quan una contractura és forta no pots treballar ni pots fer res. Per sort no n'he tingut més d'aquelles, però havia de treballar amb la manta elèctrica lligada amb un xal i encara així no podia... Ara tot s'ha concentrat en el pobre braç, que cura la vitamina B...

iluminaciones dijo...

Leopardi, walser, hoderlin, poetas con mayúsculas que bordearon la locura...? De lepopardi tengo muy presente el Zibaldone de pensamientos, resumen de vida y poesia unidas. Holderlin, sus poemas escritos a fragmentos en la casa del carpintero, reveladores, desaforados, poemas de una verdad única, absoluta, la lista de calificativos se me hace interminable.. la prosa de walser, regeneradora y definitiva, terminal y esclarecedora. Ahora recuerdo que Gombrowicz tiene un breve libro titulado contra los poetas, desintoxicación de lo bello exacerbado, de lo sublime, de la palabra enaltecida. Se debe alternar cuando se esté plagado de belleza...interrogaciones todas..
felices vacaciones y viaje.. y escritura.
Ah, y bellas imagénes (links)

iluminaciones dijo...

pd. resulta muy triste la idea de recibir mensajes, todavía, de alguién que ya no está,

zbelnu dijo...

Creo que tengo ese librito de Gombrowicz, Iluminaciones, aunque la verdad es que no me gustó, a diferencia de todos los demás, del magnífico Ferdidurke y de su genial historia de la filosofía en tres horas y cuarto... A mí siempre me gustó Leopardi, por su Zibaldone y por su Che fai tu, Luna, in ciel... Y Walser por sus paseos invernales e iluminados, y por sus cartas a su editor y por todo lo que leí de él y lo que Sebald escribió sobre él,de Hölderlin me enamoró Hiperión y estos días acabé Archipiélago en tierras francesas, rodeada de bosques, de pura naturaleza sin basura, sin ruidos, con luciérnagas y orugas con dibujos azulados y el aire lleno de mariposas, un pequeño paraíso que mañana contaré.