martes, 29 de julio de 2008

Calor, cemento, escritura, misoginia


Foto: I.N. La corniche sur l'Ardeche, 2008.

Todo parece quieto. Los periodistas que me propusieron hacer especiales sobre los árboles y la ciudad talada de Hereuville se han quedado silenciosos. Todo el mundo se va de vacaciones, salvo, por desgracia, el ramo de la construcción. El fragor continúa. Las obras de mi edificio terminaron ya, pero ahora atacan por la izquierda y el frente, el barrio es una cantera humeante y polvorienta, eso no se arregla, sino todo lo contrario.
El calor crece y no hay sombra donde refugiarse. La política de Hereuville promueve el aire acondicionado, elimina los pasadizos de ventilación, elimina la sombra y los árboles que traerían lluvia, elimina la luz natural. Sólo queda recurrir al gasto energético. No sé si he dicho aquí que el apelativo Hereuville, que gusta tanto a los periodistas, es cosa de L.O., que ya empezó en la era de Closville, y su ironía sólo expresa la actitud de esos alcaldes que creen que la ciudad es suya y pueden destruirla a su antojo. En ese sentido, aunque parecía imposible, Hereu ha superado a su antecesor, para peor. Con 35.000 firmas pidiendo que detuvieran la inmensa tala de encinas de Collserola y toda la oposición en contra, él siguió adelante sin conceder siquiera un momento de reflexión, para poner la montaña rusa (Iniciativa i els Verds se quedaron callados, ¿cómo se explica? ¿Quién creerá en ellos?). Ahora "The Evil H" se dispone a convertir la plaça Joaquim Folguera en una plaza de cemento para que los turistas puedan subir a su montaña rusa desde abajo. ¿Cuántas plazas tendrá que talar y convertir en nuevos hornos de cemento y alquitrán, sin sombra? (Parcs i Jardins sólo ejecuta talas y trasplantes, acepta en silencio que no dejen tierra para árboles, que nunca vayamos a poder tener más sombra en esa plaza. A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades, Parcs i Jardins se posiciona contra el verde de la ciudad).
Mientras, mis tres nuevos cuentos empiezan a reposar. Ayer se los leí a V., que vino como una bailarina años cincuenta, envuelta en su luz como las libélulas de Frikosal, y escuchó y trazó luego sus asociaciones y su lectura de esos tres cuentos, dos de los cuales que me obligarán a cambiar el título (no me importa, ya tengo otros posibles), porque han cambiado temáticamente y en ellos el pasado familiar es lo que más pesa, dos escenas que me hacen pensar en una instalación de Martha Rosler o una historia de Jeffrey Eugenides. La lectura de V. me sirvió. Hubo un momento en que pensé que no podría seguir leyendo, pero pude. Ahora tienen que reposar y tengo que esperar a mi lector serbio (en otro tiempo tuve un poeta que me leía y animaba, pero desapareció. Tal vez mi nombre se le borró, como en aquel bosque de Lewis Carroll donde nadie tenía nombre o el poema de la Dickinson que siempre cito, donde el musgo cubre bocas y nombres de los dos). Pero siento un fuerte deseo de continuar, y espero encontrar otro hilo de los múltiples de mi tejido de las mil puntas.
Por cierto que ayer L.O. me mandó un artículo en La Vanguardia que se hacía eco de otro del Independent sobre el peligro de cierre de la magnífica casa de Edith Wharton, The Mount, donde escribió The House of Mirth y donde tan bien acogido se sintió Henry James. Claro que la casa era mucho más bonita antes de restaurarla, ya que predominó la tendencia americana al pastel. Encontré una foto preciosa de la biblioteca... Me gustó que en el artículo citaran la casa de Harriet Beecher Stowe. Todo el mundo ha leído o visto o oído hablar de La cabaña del Tío Tom, aunque sea en forma de dibujos animados, pero ¿cuántos saben que la escribió una mujer y recuerdan su nombre? El ninguneo es tan persistente... Acabo de recibir la revista de la Asociación de Escritores, República de las Letras, un flamante número de portada tricolor, dedicado a la República y a los escritores contra el fascismo, y suerte que ponen a María Zambrano y Maria Teresa León, las dos únicas escritoras que han querido recordar, y cuando hablan de escritores extranjeros que apoyaron a la República se olvidan de Dorothy Parker o de tantísimas otras, incluyendo a Virginia Woolf, Lilian Hellmann, Martha Gelhorn. O de Mercè Rodoreda. Como aquel sociólogo que escribió en La Vanguardia Cultura/s sobre Hannah Arendt y se permitía darle lecciones y aludir a ella con un tono condescendiente, sin darse cuenta de que ella ha legado una obra importante y en cambio él no: su nombre de sociólogo sí será enterrado, no por el musgo dickinsoniano, sino por el puro cemento de esta ciudad. Es lo de siempre, diga lo que diga mi amigo Jorge, y resulta agotador, como el fragor de las obras y el cemento.

17 comentarios:

J. dijo...

Lo que dice J., mi querida Bel, es que la literatura no es misógina, lo es el autor, y a mí, particularmente, no me gusta leer con esa lupa. Pero es una opinión, subjetiva como todas. Por lo demás estamos plenamente de acuerdo. Lo que denuncias es claramente visible y censurable.

Saludos

zbelnu dijo...

Estaba bromeando (o pinchando un poco, sin ánimo de molestar). Tú no eres una mujer, por lo tanto puedes leer con otra lupa, pero intenta imaginártelo con la lupa de un hombre negro o un judío o un musulmán, por poner otros ejemplos, que leen páginas donde se afirma que los negros tienen el cerebro más pequeño o que los judíos son todos avaros o que todos los musulmanes son terroristas. Son cosas que nos interrumpen el placer de la lectura, sobre todo cuando se repiten a diario, que a veces nos obligan a abandonar. O los textos donde se borran todos los nombres de las escritoras. O una conversación entre Azúa y Ferrero afirmando que no existe una sola buena escritora. O Almudena Grandes diciendo que la mayoría de escritoras son publicadas sólo por ser mujeres, ya que no tienen valor como escritoras (sólo ella?). Imagina esto todos los días, en el 90 por ciento de publicaciones y de libros. No pensarías como piensas.

zbelnu dijo...

Por cierto, he tenido que ponerte Jorge porque el otro J ha protestado...

J. dijo...

No, si lo pienso, lo pienso. A mí también me molesta leer opiniones como las que denuncias. Te pongo otro ejemplo ¿Dejarías de leer "Cien años de soledad" sólo por que su autor se hace fotos con un patriarca otoñal?. A eso me refiero. Recuerdo que lo que escribiste ayer sobre Bolaño también lo dijiste en su día de Ribeyro. ¿Qué son misóginos? pues posiblemente (peor para ellos, te diría), pero considero que en su literatura la misoginia no es un rasgo "ideológico", sino la expresión de su complejidad y su ambigüedad como seres humanos. Lo oscuro también forma parte de nosotros (hombres y mujeres), y la literatura es como una mesa de autopsias, un lugar donde todo lo oscuro se hace víscera (sangrante). Lo que Azúa y la "Enormes", como la llama alguien querido que conozco bien, puedan opinar en esos términos no sólo es rebatible, sino censurable. Sólo hace visible el prejuicio. Y es que para algunos leer (y escribir) debería estar contraindicado.

Saludos
J(orge)

(P.D: Espero que no se me echen encima las hordas feministas...)

zbelnu dijo...

Mmm, a mí me molesta más ideológicamente Vargas LLosa, que García Márquez quiera entrevistarse con Castro no me parece tan mal, creo que le habla con bastante libertad de sus disentimientos. No le leo ya, pero sus primeros libros me encantaban, y en cambio no creo que leyera eso de las putas tristes, no sólo por la misoginia sino por la dudosa calidad. Mira, J(orge), yo soy fan de Céline, por ejemplo. Pero me molestaba mucho Cela (aunque leí y me gustó La colmena, Pascual Duarte y ahí acabó todo). Así que la complejidad y las contradicciones son mi pan de cada día. Pero hay misóginos que me llegan a molestar tanto que dejo de leerlos. Y a otros les perdono. Y depende del momento. Me molesta más la misoginia cuando coincide con la mala escritura!!! Como ese tontosociólogomediocrefamosilloaquí que daba lecciones a H.Arendt. O como ese mal reseñista del heraldo. Yo no leo siempre con la misma lupa. Y ya he dicho que Bolaño tiene personajes femeninos memorables que desmienten su misoginia. Pero mira, yo, adoradora de Mme. Bovary, no soporté las cartas de Flaubert a aquella pobre madame que le idolatraba mientras que él nunca jamás le preguntaba por ella o decía nada de su inteligencia. Así son las cosas; no se puede generalizar

frikosal dijo...

Estoy un atontado y esperando marcharme de nuevo de vacaciones. Solamente agradecer ese enlace a mi libélula verde. Precioso ese río, me dan ganas de explorarlo. Esa lectura de los cuentos, antes de pasar por su reposo.. debió ser intensa. Creo que empiezo a entender la importancia de leer en voz alta.

No se si te hubiera gustado estar en una conversación esta mañana con unos amigos, hablamos sobre la refrigeración de centrales nucleares (que debe continuar durante un día después de apagarlas), la teocracia americana, etc. Malos pronósticos por todas partes.

zbelnu dijo...

Gracias, Friks. Tus libélulas son tan bonitas que se linkean solas. Lo de las centrales nucleares y el panorama mundial pesan tanto que a veces cuesta no dejarse deprimir. Como también me deprime ver lo que hace este ayuntamiento en la ciudad sin que nadie reaccione.

zbelnu dijo...

Y sí, el río era precioso, y aunque había bastantes bañistas, te aseguro que no había ni un solo papel, ni una sola colilla, nada de la basura tan española... Pero es verdad que allí proliferan las centrales nucleares y asusta.

frikosal dijo...

Si. Es prudente mirar siempre el mapa para saber de donde viene.

Por lo menos aquí no hay ningún río de ese caudal donde uno pueda bañarse tranquilamente: hay indústrias y vertidos de todo tipo.

Aunque hay que reconocer que en los últimos años se ha mejorado muchísimo en este tema gracias a las depuradoras, no hay que confiarse, puede haber dioxinas etc.

zbelnu dijo...

Bien pensado! Ni se me ocurrió. Aquí los vertidos siguen a la orden del día. Del mismo modo que se puede seguir destruyendo Numancia (patrimonio de la humanidad!) con bloques de pisos. Ayer mismo me mandaron esta noticia: "Un camión vierte seis toneladas de alquitrán en el río Catasol". En fin...

el objeto a dijo...

vengo a reposarme un momento de camino a la cama, después de pelearme con horarios de trendes franceses para las vacaciones de lola...

me alegra que mi escucha te sirviera de algo, a mi me encantan esas lecturas en voz alta en petit-comité, tienen algo de perfume concentrado, de ocasión, de regalo,

yo también leí por encima ese triste artículo sobre las casas museo de escritores, y pensaba que si así está la situación en un país tan grande, con tanto espacio... cómo estará el resto?!

no conocía a la autora de la cabaña del tío tom! es increíble cómo nos hacen recordar un montón de chorradas sin importancia ni significado, y en cambio hay otras que son abocadas insidiosamente al olvido

Ephemeralthing dijo...

El lunes ya me voy, aunque regreso en apenas una semana, para seguir entrando y saliendo, claro.
Al inicio del verano tuve que mentalizarme viendo la que se avecinaba, megaobra justo delante de las narices, y otra, normal, de "piso", encima del cogote un poco hacia la derecha. Las he ido sorteando y soportando bastante bien, debe ser que la más que infernal que tuve justo al lado durante dos años me vacunó.
Casi que no salgo de casa porque salir a la calle y pasear por estas calles de la ciudad es transitar por un continuo parque de obras, nada más atravesar la puerta en el chaflán contiguo hay otra mastodóntica y a partir de ahí lo normal es encontrarse con una y otra más. Todo para que en corto tiempo después vuelvan a insistir con reformas y apaños. Me pregunto dentro de diez años como será todo, esa nada que Vila-Matas menciona como destino final de la ciudad.
Comercios tradicionales que cierran y son sustituidos por otros que apenas duran unos meses porque solo venden cosas inservibles que en realidad no interesan a nadie. Esto no va a cambiar como los empresarios e inversores no espabilen y sigan con las ideas y modos de antes.

zbelnu dijo...

En ti pensaba yo en este momento, petite a, en algo que olvidé decirte... Tu escucha no es cualquier cosa! Los cuentos se sintieron acogidos y entendidos e incluso multiplicados con tus asociaciones e interpretaciones en ramillete, o abanico...

zbelnu dijo...

Ay, Eph, si pudiéramos pararlos! Tiene que haber una manera. Yo seguiré intentando. No puede ser que esta locura siga, contra el sentido común, el silencio, la ecología, la sostenibilidad y todo lo que se atreven a decir e incumplir del todo...

zbelnu dijo...

Y qué bien Berlín, Eph, el río y los árboles y los panes negros y el Hamburger Banhof y los Hofe y la historia y los Stolpersteine y los tés...

Ephemeralthing dijo...

Si, esa ciudad es una buena manera de desconectar de tanta tropelía y sandez pero pudiendo disfrutar de cultura urbana. El lunes por la tarde ya estaré paseando por ahí y sé que el bienestar será instántaneo.
Esta mañana he leído esta carta a "La Vanguardia", copio los primeros párrafos:
"Cuando empezaron a instalar todos los Bicing de Barcelona en nuestro Barrio de Sarriá-Sant Gervasi nos invadieron con aparca Bicings. Justo delante de nuestra casa que está en la calle Rector Ubach esquina con Muntaner, nos talaron dos árboles que hacía más de 50 años que estaban allí por que decían que estaban muertos. En teoría era para que no les molestase para aparcar las bicicletas, la prueba está en que ahora donde dejaron el tronco de los árboles nos ha crecido una jungla… sin que nadie ponga remedio a ello y yo me pregunto que si los árboles estaban tan muertos como es que han crecido tanto? ".

Tropelía (De tropel):
1. f. Atropello o acto violento, cometido generalmente por quien abusa de su poder.
2. f. Aceleración confusa, desordenada e incluso violenta.
3. f. desus. Arte mágica que muda las apariencias de las cosas.
4. f. desus. Ilusión, falsa apariencia.

¿Cómo se atreven a hablar de civismo?. Yo he perdido ya completamente el respeto por esta administración municipal y por eso te doy gracias otra vez porque hayas sido capaz de tratar con ellos y conseguir pararles algo los pies.

zbelnu dijo...

Eph: es muy difícil pararles los pies. No paran de cortar árboles y en todas las plazas donde los hay no dejan tierra para replantar. Son gentuza primitiva y arboricida y funcionan al revés que el resto del mundo. Sequía, cambio climático, contaminación, a ellos qué les importa? mientras puedan seguir cobrando del cemento... Dicen que en plaça molina el cemento ha invadido tanto a los pocos árboles trasplantados que morirán pronto. En Joaquim Folguera y Lesseps ni se plantea replantar ni trasplantar nada. Ni en Mitre/Homer y Escipió, donde los cortaron de cuajo, sin raíces. Airéate en Berlín, a la sombra de los árboles.