miércoles, 29 de noviembre de 2006

Alejandra Pizarnik

por un minuto de vida breve única de ojos abiertos por un minuto de ver en el cerebro flores pequeñas danzando como palabras en la boca de un mudo. Tuve la suerte de encontrarme a Pere Gimferrer una tarde en LaCentral - Barcelona, cuando iba yo buscando un libro, algo de Alejandra Pizarnik, recomendada por Dante Bertini. Gimferrer, de quien yo acababa de leer su vibrante Interludio azul (gracias a la recomendación nocturna de una amiga común, la poeta Nicole d'Amonville), recorrió conmigo la librería a grandes zancadas, escudriñando los estantes: lo sabía todo, conocía todas las ediciones, él fue quien me dijo de sus (troublantes) Diarios y me impulsó a comprar su Obra Completa. Llevaba yo otras recomendaciones de Bertini, más poetas argentinos, y Gimferrer recordaba los detalles de cada edición, con su prodigiosa memoria de Funes el memorioso. En un momento dado describió mi Crucigrama como "esas historias mínimas que has escrito". Pizarnik es un descubrimiento de los que te cambian la vida. No se puede abrir un libro suyo impunemente. "El perro del invierno dentellea mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero de hojas secas./ He tenido muchos amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos."

1 comentario:

cachodepan dijo...

Alguna vez compartí un ascensor con Julio Cortázar. Él, yo y nadie más. No supe qué decirle, algo de lo que me lamento hasta hoy. Años despues, muchos, y gracias a la librería Laie, pude compartir con el autor de "Rayuela" una mesa de novedades editoriales, lomo a lomo.
Me gustan las vecindades amables y talentosas. Gracias.