jueves, 17 de septiembre de 2009

Mi libro de octubre

Foto: I.N., Gilda y su tendance à l'embonpoint, 2009
La publicación de mis cuentos me produce una mezcla de alegría e inquietud. Trabajar con material pseudobiográfico desconcierta, mucha gente no lo entiende y me habla como si se hubiera asomado por la ventana de mi casa, como si esto fuera uno de esos programas pesadillescos en que la gente vive en un escaparate, y eso siempre resulta molesto. Ya lo dije aquí hace tiempo, hablando de esos que leen y malentienden el blog, o esos que estuvieron en escenas inspiracionales de mis cuentos y que al leerlos corrigen sus recuerdos, o esos que dicen, con cierto rechazo: "qué valiente", quizás pensando "qué loca". Siempre vuelvo a la carta de Juan Ramón Jiménez a la amiga que pensaba escribir, porque su imagen de "será usted hocicada" me parece muy gráfica, y el resto, esa sensación de que cualquiera cree poder opinar.
He enviado al editor mis respuestas a las correcciones de las segundas pruebas, todo estaba muy bien: las suyas son correcciones delicadas, escasas y bien puestas, hasta he aceptado dos comas de las que no me gustan (pero sé que todo el mundo, menos García Márquez -y yo, claro está-, las defienden), así que me esperaré a encontrar más respaldo o a ser más reconocida para imponerme del todo en eso. Y también me siento protegida por la ironía de la portada que han hecho para mis cuentos, casi con valor para la presentación.
Estos días, leyendo traducciones de otros me pregunto por enésima vez si es que el pluscuamperfecto ha desaparecido o está en peligro de extinción, como en América Latina. Yo lo lamentaría muchísimo: el pluscuamperfecto añade precisión a los tiempos de la narración, y a mí casi me ofende esa reducción total al indefinido. Así, si la acción transcurre en el año 2000 y de pronto se habla de lo que le había ocurrido al mismo personaje antes, en su vida anterior al año 2000, por ejemplo en su adolescencia, o dos años atrás o un rato antes ("ya había salido cuando tú llamaste"), en castellano usábamos el pluscuamperfecto y decíamos "lo que había hecho entonces" y no lo que hizo. Parece que hay una conspiración para acabar con ese necesario tiempo verbal. Lo mismo que ya nadie sabe que en castellano habría que decir "volvió la cabeza" (y no ese horrible giró la cabeza que a mí me recuerda a las brujas de Eastwick, que, ellas sí, daban una vuelta de 180 grados con sus cabezas alrededor del eje del cuello) o "se volvió" (y no "se giró", que nunca había existido). Claro que otros imitan precisiones del inglés que no hacemos en castellano, dicen, por ejemplo: "Cuando el camarero hubo servido las copas", y en castellano casi sería mejor: "Cuando el camarero acabó de servir las copas..." O bien "El camarero sirvió las copas y después..." Y también hay algunos que, por influencia anglosajona, responden a la pregunta: "¿Le has llamado?" con un "No lo he hecho", cuando en castellano lo normal sería decir simplemente: "No". Igual que la fealdad y la destrucción se extienden por esta ciudad y este pobre país, también se extiende la mala educación y la mala escritura.
Hoy tengo la impresión de que ya he hablado de todo esto por aquí...
Ayer G. confirmó su popularidad social: recibió un millón de felicitaciones de todas partes, telefónicas, escritas, en persona y por facebook. Parecía contento. Para celebrarlo se cortó el pelo según esos cánones generacionales, pero a esa edad todo encaja. No pudimos acabarnos el banquete privado para celebrar sus 21 años.
He logrado acabar un artículo (groseramente; falta pulir), no sé cómo, me falta otro y decidir un curso, sigo semibloqueada a ratos, peligrosamente... En cambio, me he sumergido en una lectura que atrapa y que tengo que reseñar, una novela sólida de L. Sh. Yo siempre quise financiación para poder seguir leyendo, así que cuando puedo echarme en el sofá a leer por trabajo, me siento agradecida, aunque sea sólo por la pequeña justificación que mitiga mi sempiterna culpa... Por cierto que mi amiga americana no para de escribir short stories; ella dice que es culpa mía, que yo la inspiré (cuando tradujimos 5 de mis cuentos) y que la sigo inspirando, pero ella no se bloquea, no para, dice que sufre mucho si no escribe, como le ocurría antes con la pintura. Yo también sufro, pero no puedo evitar los bloqueos, y mi escritura siempre es como aquel consejo de Lenin: "Un paso adelante, dos para atrás", todo es interrumpido e incierto...
Esta mañana leía (ese libro es una mina) de la tumba de un escritor bartlebiano (al que que debería leer y aún no he leído), Emmanuel Bove, oculto en el panteón de su segunda esposa, pero admirado por Beckett, Handke, Wenders y Topor. Cuenta Noteboom que cuando un editor le pidió un currículum, contestó: "Lo que usted me pide es superior a mis fuerzas por múltiples motivos, el más importante de los cuales es una timidez que me impide hablar de mí mismo. Todo lo que pudiera decir parecería falso. Sólo mi fecha de nacimiento sería verdadera."
Los niños del colegio de al lado siguen llorando a rabiar, algunos lloran distraídamente, mirando a otra parte, pero otros sollozan con una desesperación tal que de nuevo siento el impulso de unirme a ellos con una batuta y dirigir el concierto, y llorar por la ciudad, por la injusticia, la corrupción, por la tala de árboles y la destrucción del paisaje, y también por mi incapacidad para financiarme, mis fracasos, mis bloqueos, y todo lo que no puedo decir aquí...

14 comentarios:

JML dijo...

Me he perdido algunos de tus últimos post (cosas del retiro vacacional), y sabiendo de la escritura torrencial de tu Crucigrama me veo ahora como si estuviera corriendo para subirme a un tren en marcha. Sigo pendiente de tu libro de cuentos, al acecho de la presa. Angustiosa esa sensación de bloqueo. Resulta más liberador el hastío si pensamos que al perder la motivación perdemos también la ansiedad. En ese sentido prefiero sentirme esclavo, y supongo que a ti te pasará lo mismo. Pero que desasosegante resulta la hoja en blanco, y el deseo: más grande que las palabras ¿Verdad?
Saludos.

Isabel Núñez dijo...

Sí, sí, mejor esclavo que hastiado porque sé que sólo se trata de vencer el miedo y sé que en algunos momentos desaparecen las barreras con un simple y mágico "ábrete, sésamo"... Soyez le bienvenu... El otro día estuve a punto de objetar en tu blog porque a mí Pavese me parece un gran poeta, genuino!, a pesar de sus problemas personales (que define tan afectuosa como implacable Natalia Ginzburg), pero aquel "...Tu muovi il capo come intorno accadesse un prodigio d'aria/ e il prodigio sei tu..." en fin, el caso es que me callé, pensando que no estaba segura de si le estábais llamando vanidoso a él o no...

JML dijo...

¿Vanidoso Pavese? No, claro que no, pero el que vive siempre al borde de la tragedia (y la exhibe) no deja de ser un ser infatuado. En cualquier caso, mi juicio sobre Pavese está construido sobre la lectura de "Il Mestiere...". Los Diarios los carga el Diablo, y yo, como los Stones, siento cierta simpatía por el Diablo, al menos como lector...
(De todos modos puedes objetar cuanto y cuando quieras)

Isabel Núñez dijo...

Il Mestiere se me atragantó a mí por horriblemente misógino. Yo sólo acepté y entendí a Pavese leyendo Ritratto di un amico (en Le piccole virtù) y otro ensayo de Natalia Ginzburg sobre él, su amistad, sus dificultades y su muerte, y entonces me leí su poesía con otros ojos.
Seguiré comentando, gracias!

Ephemeralthing dijo...

Hace pocos días volví a pensar en ello, la "alegría" con la que se opina sobre asuntos personales de otro.
No es más que proyectar los prejuicios de uno, es decir, algo bastante impertinente: la negación del "vive y deja vivir", y por supuesto un punto de discusión completamente inútil y sin ningún interés.
De todas formas: algo muy común en los blogs.

Isabel Núñez dijo...

Sí, supongo que sí. Hay unos que simplemente no entienden que escribir desde el yo, desde la propia mirada que se proyecta fuera para interrogarse no tiene nada que ver con una escritura narcisista, y critican lo que no entienden, pero insisten en volver para decirnos lo mal que lo hacemos. A otros les molesta que alguien critique lo que consideran una ciudad ideal, un país ideal, y se indignan y también vienen a decirnos lo injustos que somos. Otros nos detestan, pero también necesitan venir a decírnoslo. Y otros creen que estamos exhibiendo nuestra intimidad y no se dan cuenta de que escribimos lo que elegimos escribir y que eso no es igual a nuestra vida ni que todo lo que nos ocurre aparece aquí. Pero luego hay otros que sí nos entienden y leen y responden y añaden sus propias interrogaciones y ellos son la razón de que sigamos, igual que esos números misteriosos de lectores silenciosos que a mí me trae cada semana el GoStats.

Qualunque dijo...

Isabel, pasaba sólo a desearte suerte con tu libro. Ahí estaremos.

De las reflexiones sobre blogs y demás me abstengo, a fin de cuentas interpretar mal un blog es la cosa más fácil del mundo.

Por cierto, ¿Qué haremos con está Barcelona? Ganas me dan de bajar los brazos y darlo por imposible, de hecho como 'nouvingut' hasta me siento deslegitimado para la crítica...

Isabel Núñez dijo...

Como "nouvingut" yo diría que estás completamente autorizado a la crítica, vienen bien los ojos nuevos! También a mí me entran tentaciones de tirar la toalla, pero no deberíamos! Habría que seguir escribiendo cartas a los periódicos por cada hecho concreto que veamos, crear un estado de opinión, animar a otros a ejercer sus derechos, en fin...

Icíar dijo...

Yo también leeré esos cuentos.

Isabel Núñez dijo...

Gracias, Pantera Rosa! Lo has dicho con fondo de truenos... Espero que no salgas huyendo por la izquierda...:)

Icíar dijo...

Jajajaja, de nada.... es que no se centran en lo importante de verdad.

Isabel Núñez dijo...

Quién no se centra?

Icíar dijo...

Era broma, todos estáis muy centrados, por supuesto. Me refería al fondo de truenos. Probablemente no capté el significado de tu mensaje. No importa.

Isabel Núñez dijo...

Qué vaaaaa! Yo siempre en los bordes y meandros, escribí una conferencia titulada Los meandros de la traducción, se puede leer aquí
http://www.acett.org/numero.asp?numero=40
donde lo explico. No, no, yo me refería a una tormenta repentina que se ha desatado, con truenos y aparato eléctrico, y que ya acabó, y ahora hace sol... como siempre aquí