lunes, 21 de septiembre de 2009

Desaparición

Foto: Jose Aguirre. Ésa era yo en esa época, hace 21 años (debería poner una foto del editor desaparecido, pero no encuentro ninguna de la época, las pondrán mañana en la prensa y esa mirada mía melancólica del pasado me sirve para expresar lo que siento)
Lo he visto en el blog de Fernando Valls, cuando aún no había salido en ningún periódico y me ha impresionado. Ha muerto el editor Antonio López de Lamadrid, Toni López. Sabía que estaba enfermo, pero resistió mucho y la noticia me ha sobresaltado.
Mi relación con Tusquets es ya antigua, hace 21-22 años (el segundo año yo esperaba a G., que ahora ha cumplido 21) fui secretaria del Jurado del Premio La Sonrisa Vertical. Fue un trabajo estupendo y toda una experiencia, tanto por la relación excéntrica e imprevisible con Luis García Berlanga, que presidía el jurado, como por todas aquellas mañanas en Tusquets, que entonces estaba en la calle Iradier y era un sitio precioso, y el trato. Toni López era un hombre educado y encantador. Él fue quien me explicó mi función en la selección, que tenía sus entresijos, por la idiosincrasia de Luis G-B. Entonces estaban también allí, como editores de distintas colecciones, Claudio López de Lamadrid e Ignacio Echevarría, y Miriam Tey se dedicaba a la prensa.
Recuerdo además lo intimidada que estaba yo de hablar con alguien como Jaime Gil de Biedma, y la primera noche que le llamé, tartamudeé torpemente mientras que él bromeaba con descaro y elogiaba el último libro de Sánchez Ferlosio. Juan García Hortelano fue muy acogedor. Estuve en su casa en Madrid, con aquella biblioteca suya y le conté mis problemas de escritura. Recuerdo un encuentro con Luis G. Berlanga en Somosaguas, vestido como un personaje de La escopeta nacional, acompañándole a comprar un repollo, porque no estaba seguro de reconocerlo. También estaban Fernando Fernán Gómez, Ricardo Muñoz Suay (por él estaba yo allí, gracias a él), Juan Marsé, Jaime Gil (que contaba historias mejor que nadie), Beatriz y Toni. Recuerdo la reunión final en casa de Toni, que era otro lugar precioso, con la comida de La Balsa y las historias que contaban y lo divertido que fue todo. Y el año anterior, la reunión en casa de Beatriz y la comida en el Azulete. Había un candidato que todos los años presentaba una novela de sexo y tauromaquia, que inspiraba a Marsé para un personaje suyo. Recuerdo un extraño consejo que me dio Marsé; muchos años después comprobé que me había olvidado a mí y tampoco recordaba el consejo que me dio. Fueron dos años seguidos y lo pasé muy bien con ellos. El premio era legítimo, se discutía allí y nadie imponía nada. Durante años pensé que les llevaría mis escritos a Jaime Gil y a Juan García Hortelano, pero no pudo ser. También murió Ricardo, que había sido para mí una especie de padre editorial.
De Toni López me queda el recuerdo de alguien muy educado, en el sentido de consideración con los otros, con humor y encantador. Para mí, con él desaparece también un pedazo de mi historia.

14 comentarios:

Icíar dijo...

Guapa a rabiar en las 3 fotografías.

Muy agradable cómo cuentas esa relación que mantuviste con Tusquets. Me he divertido. No he podido evitar acordarme del mal carácter de Fernando Fernán Gómez, ¿por qué será que le veo un mal carácter encantador? Creo que lo sé. ¿os acordáis del: ¡a la mierda¡? aún me río.

Lo del repollo, genial. Pasa a menudo, yo creo que tampoco sé muy bien qué es. Voy a buscar una foto en internet para repararlo.

Y lo de Marsé y el intercambio de olvidos, también.

Bel Nu dijo...

Del mal humor de FFG no sé, conmigo fue encantador y cuando volví a verle, recuerdo que me cogió la cara con las manos y a mi lado era como un oso, y la voz suya me gustaba. Al repollo aquí le llamamos col. Hace tanto tiempo, es fácil ser guapo a esa edad...

Icíar dijo...

Sí, sí, me lo imagino. Recuerdo que José Sacritán hablaba de lo entrañable y gran conservador que era. Cuando murió, en la radio prepararon un programa sobre él, y debido a la gran cantidad de anécdotas originales que te hacían reír de FFG, todos desde ese mismo momento lo recordaban con cariño.

Ese mal carácter, creo yo, que era su forma de poner límite al abuso de los demás.

Me refería a ésto:
http://www.youtube.com/watch?v=xJK594SKHiU&NR=1

... y sigues guapa.

Bel Nu dijo...

Es muy gracioso ese "¡No lo sé!" de FFG...
Gracias, yo me siento comme si j'avais mil ans

Icíar dijo...

perdón, quería decir conversador no conservador

Bel Nu dijo...

Ja ja, me lo imaginaba porque conservador no era... Tú también estás muy guapa en tu retrato rosa

Fernando Valls dijo...

Me gusta, Isabel, cómo has contado los recuerdos de aquellos primeros años de La sonrisa vertical.
Y, desde luego, estoy también contigo en la imagen de Fernando Fernán Gómez, como un hombre encantador y educado. Sólo era cascarrabias con los imbéciles e impertinentes, como debe ser, y no es esa imagen suya la que debe perdurar, por falsa.

Bel M. dijo...

Cuando desaparece una persona que en algún momento estuvo en nuestra vida, es como si nos confirmara que también aquellos momentos han desaparecido e intentamos invocarlos con recuerdos, fotos, reconstrucciones para desafiar el tiempo y el olvido y tal vez evitar que algo desaparezca del todo.
Y sólo podemos decir, después de "Desaparición", "Me acuerdo".
Abrazos.

fernando megias dijo...

Que estupendas vivencias. Cuanta gente extraordinaria. Lo que tu tienes, a parte de talento, es estilo, un estilo admirable. Felicidades.

Qualunque dijo...

Sé que llego tarde, pero me he acordado de este espacio al intentar encontrar respuestas en otras partes. Mirar 'altrove / ailleurs / elsewhere' empieza a ser una necesidad vital.

Disculpa la 'autopromoción':

http://despazio.blogspot.com/2009/07/guardare-altrove.html

Bel Nu dijo...

Gracias, Fernando! Me alegra que digas eso de Fernando Fernán Gómez, enfurecerse o impacientarse con los estúpidos y poner límites a la impertinencia sí que encaja con lo que yo pude ver, lo hace aún más digno.

Bel Nu dijo...

Bel M, tienes razón, pero ¡ya es mucho! Recuerdo cuando murió un hombre al que yo admiraba. En su casa se fue juntando gente que contaba anécdotas de él, de muy distintas clases y momentos, y esos fragmentos iban componiendo su retrato, los trozos que a cada uno nos faltaban. Su mujer a veces se emocionaba y otras se reía y tampoco evitaba ser crítica. Yo era muy joven y me marcó aquella especie de velatorio, pensé que los ritos funerarios tenían que ser así, gente contando historias, dibujando el retrato de quien se va.

Bel Nu dijo...

Gracias, Fernando Megías, por tu comentario generoso

Bel Nu dijo...

Gracias, Qualunque, por ese "altrove" y ese vídeo de Nani Moretti, sí que nos hace falta...