lunes, 7 de septiembre de 2009

Non possiamo saperlo

Foto: I.N., Balcón en Ragusa Ibla, julio 2009.
¿Qué es lo que en medio de estos días áridos y dificultosos en que incluso el dolor de mi brazo ha vuelto ayer (después de decir anteanoche que estaba acabado), en que sólo la autodisciplina me hacía forcejear con mi malaise, alejándome preventinamente de las zonas calientes, qué es lo que despeja de pronto la oscuridad (aunque siga ahí, agazapada) con una bandada imaginaria de ocas salvajes escribiendo en el cielo mensajes chinos para mí?
Ayer estaba leyendo un libro ambicioso e importante que me llenaba de dudas, cuando de pronto al fin comprendí lo que me arrastraba, lo que yo quería escribir sobre él, el secreto de ese autor, y esa primera idea recién descubierta sobre su encantamiento se abrió paso en mí como un remolino de reconocimiento. Justo en ese momento G. había puesto una canción que obligaba a bailar, y luego puse el disco que me grabó A. y seguí bailando mientras pensaba en ese libro y en lo que quería decir, aún en abstracto. Escribí ese texto tarde, sin comprender la ráfaga feliz que había pulverizado la hojarasca adherida y espinosa de estos días, dejándome llevar, siguieron las llamadas y conversaciones y mensajes de esta extraña semana apretujada y social, y se acabó el día, y no ha sido hasta después, por la mañana, cuando he comprendido lo que me faltaba por decir, mi única objeción real a la que sin duda es una buena novela: un silencio estrepitoso.
Tal vez haya algo en esa comprensión que despierte otros ecos. O tal vez simplemente haya sido poner fin a la sensación encallada de estos días, decidiendo un tema para un artículo y resolviendo al fin mi dubitativa lectura. O el hecho de que la clave del enigma me la haya dado la relectura reciente de Bernhard.
Por cierto que una revista serbia recoge mi participación a última hora en una lectura conjunta con Andrea Pisac, Igor Marojevic y Mathias Enard en h2o, donde yo leí un cuento (con algún personaje de la llamada movida como fondo) de los que saldrán en octubre en Menoscuarto.
Mientras, ha refrescado, la gata se despereza gozosa al sol, tal vez indiferente a la llantina generalizada de los niños del patio, que han empezado el colegio y aúllan su desesperación contagiosa y colectiva, a veces cansinamente, casi por coherencia, y otras con una interpelación dramática decisiva y acusatoria, a la que muchos podríamos unirnos.
Esta noche haré la última lectura del Refugi 307, aunque sin mi amigo del Museu d'Història, que en este momento debe de andar por el Rajhastán. Sé que está lleno el aforo y espero que sea una buena despedida. Anteayer salió una nueva reseña de mi libro balcánico en un periódico de Valencia. G. ha sido una compañía ideal esta semana. Mañana tengo otra cena china. Tal vez alguna caminata me ayude a resolver otros asuntos pendientes asociados a la traducción y su enseñanza.
Se me olvidaba. Non possiamo saperlo es un poema de Natalia Ginzburg sobre la existencia de Dios. Ese mismo título sirvió para agrupar algunos de sus ensayos en una edición italiana.

10 comentarios:

fernando megias dijo...

En ocasiones la autodisciplina y en otras la imaginación "positiva" o ese simple "dejarse llevar" suelen ser antídotos eficaces contra tantos males conocidos o desconocidos que nos acechan.
Que tu última lectura en Refugi 307 sea al menos tan gratificante y satisfactoria como las anteriores.
No conocía a Sixto Rodriguez. Me ha encantado "Sugar man".

zbelnu dijo...

Tienes razón, Fernando! A mí también me encantó Sugar Man y la voz de Sixto Rodríguez. Gracias por los buenos augurios!

delarica@unav.es dijo...

yo no tengo ni idea si dios será tan aburrido como la lluvia, ni tampoco si tendrá o no las manos pequeñas, pero de lo que sí estoy completamente seguro es de que, tras la muerte de cada uno, dovremo chiamarlo e chiamarlo con le nomme più dolci, e incluso deberemos consolarle, y pedirle perdón mil veces por no haber entendido que ese justo el secreto, que no podíamos saberlo, y que estábamos todo, unos y otros, empeñados en pontificar, pontífices de la nada

zbelnu dijo...

Es un poema de preguntas, a mí me gusta mucho el título, ese no-saber que está en el otro extremo de la pontificación. También está la canción de Chicho Sánchez Ferlosio Qué es el ser, que podría tener un tono similar, las preguntas que se hace alguien que no cree, asaltado por esa acechanza interrogativa que le hizo decir a Graham Greene en The End of the Affair: God, Let me alone. Antes de convertirse. Yo tampoco sé.

Anónimo dijo...

Yo creo que la realidad es mucho más desconcertante, supera con creces, aunque adivinemos sus movimientos, intuyamos cómo se desarrollan ciertos hechos. Puede que esto tenga un carácter pragmático solamente, pudiera ser. Y aunque no podamos saber.
iluminacines.

zbelnu dijo...

Es mucho más desconcertante que qué, Iluminaciones? A veces me da la sensación de que escribes tus comentarios ausente, pensando en otra cosa, y no acabas la frase.O bien soy yo, que necesito que me lo digan todo porque las adivinanzas posibles serían demasiadas. Seguramente tú te refieres a una frase del post, o a un link, pero a cuál?

Anónimo dijo...

disculpa, debería haber ido en el anterior post este comentario, me refería a los sueños. Y lo junté con el no poder saber..

zbelnu dijo...

Ah, ahora lo entiendo! Me gustan mucho tus comentarios, iluminadores, es sólo que cuando no entiendo siento que me pierdo algo! Ahora entiendo, tienes razón, la realidad es más desconcertante, no tiene la justificación de la metáfora

Icíar dijo...

Qué bonito, Isabel, tu blog. De todos los blogs que conozco a través de Hobby-Horse, me faltaba éste por ver, no por nada, sino por lo amplio que es. Creo que require más tiempo. Ya te empiezo a leer.

Isabel Núñez dijo...

Mil gracias, Icíar! Hace ilusión recibir visitas preclaras como la tuya. También yo te he visitado y volveré, como a Paisajes escritos. Hobby horse es un buen jardín de encuentro!