jueves, 10 de septiembre de 2009

Lo que despertamos en los otros

Foto: I.N., Detalle del Duomo en Palermo, julio 2009
Suelo ir a un establecimiento cuya recepcionista me detesta. Diría que desde el primer momento en que me vió, sintió una antipatía instintiva hacia mí. Por fortuna su poder no es mucho, más allá de atenderme con la máxima lentitud y mirarme con desagrado: siempre me sobresaltan esas dos llamas de puro odio ardiéndole en las pupilas. Yo no puedo saber (non possiamo saperlo) cuáles son sus razones, qué proyecta en mí, qué fantasea. Hay personas que nunca han aprendido a leer en ellas mismas, ni saben lo que es un análisis y de verdad lo ignoran todo de sus humores y ánimos y se dejan llevar por ellos sin el mínimo escrúpulo ético, y algunos incluso se vengan de sus frustraciones en otros que sólo representan o evocan simbólicamente algo.
Ya hablé aquí una vez de un librero que nunca quería vender mis libros y que, si tenía ejemplares, los ocultaba de tal modo que nadie pudiera encontrarlos por azar. Hay también supuestos amigos que resultan ser enemigos y nunca llegamos a saber por qué. Otros nos amaban mientras les parecíamos dignos de algún tipo de compasión, aunque fuese imaginaria, pero nos odian con ardor en cuanto creen que obtenemos algún éxito, aunque ese éxito sea pequeño, limitado, relativo o del todo imaginario. Como en la canción de Leonard Cohen, First we take Manhattan, then we take Berlin: You loved me as a loser / But now you're worried that I just might win / You know the way to stop me / But you don't have the discipline / How many nights I prayed for this: to let my work begin... Son gente que sufre por cada uno de esos supuestos éxitos ajenos. Sólo podrían vivir tranquilos si supieran que nadie consigue nada que ellos no multipliquen, y a veces ni aun así... Otros se sitúan en un fantaseado monte Olimpo y nos desdeñan como a una hormiga recién llegada y viva, incapaz de enseñarles ni mostrarles nada que no supieran ya, aunque fuese por ciencia infusa. Son aquellos que han ido a todas partes antes que nosotros, estaban allí, lo sabían, lo habían leído todo y sólo defienden a algunos que murieron hace tiempo y no pueden hacerles sombra. Pero no gustar a todos es un peaje justo de la diversidad. Incluso las antipatías viscerales y automáticas lo son. Todos sentimos que conectamos o no con gente que vemos por primera vez. Algunos nunca nos querrán y así hay que aceptarlo. Otros casi mejor que no nos quieran. Intentar ser justo es la obsesión de algunos, poder ser generoso es prerrogativa de unos pocos. Y esas dos capacidades son fuente de una rara felicidad o de una sensación libre para quien las tiene. Como decía una canción, "Uno sólo tiene aquello que da." Yo me alegro de que incluso hormigas y mosquitos (como yo, que me siento tantas veces hormiga o cigarra, según el día) puedan hacerme descubrir algo, inesperadamente, y de poder decirlo y agradecerlo antes de que hayan muerto.
Hablando de muertos, anoche, en Facebook, un escritor ingenioso había jugado a adivinar la fecha de su muerte y estaba organizando ya su funeral, decía que quería una orquesta sinfónica pero que, con lo que había ganado en ventas de su novela, sólo le alcanzaba para una orquesta de mecheros. Yo le sugería un hombre orquesta. Una vez, hace años, mi amigo serbio empezó a decir que sólo el suicidio garantizaba el éxito literario y nos reímos mucho imaginando nuestros funerales. Yo proyectaba una lista de gente a la que no dejaría participar en la ceremonia del mío bajo ningún concepto. Lo que empezó en tono quejumbroso acabó con grandes risotadas.
He estado leyendo La casa de la infancia, de Marie Luise Kaschnitz, que me ha parecido un mensaje dirigido especialmente a mí a través del tiempo. Esa infancia que asalta y obliga a ocuparse de ella, esa infancia que duele y que intentamos evitar me recuerda a mi novela congelada... La casa de la infancia del libro se desplaza y acosa a la protagonista hasta que se enfrente a sus recuerdos con valor. Y mientras, sigo con Bernhard: me hace compañía y reaviva mi esperanza en ese quehacer que sigo rehuyendo.
Anteayer di la última Lectura del Refugi 307. El público, a excepción de dos amigas que vinieron, era tímido y silencioso (exceptuando un grupo de ruidosos fotógrafos), y no estaba mi amigo del Museu d'Història para transmitirme lo que nadie dijo. Es algo muy típico de estos lares; la gente no habla, no dice. Creo que al leer, mi voz sí fue vibrante y que los textos maravillosos de Rigoni Stern, Rodoreda, Tasic, Méndez, Cuito, Ugresic, Hemon y Zambrano resonaron en una noche aterciopelada contra la montaña y bajo una luna menguante. Al llegar, alguien me dejó un mensaje agradecido. Por cierto, que hice un pequeño homenaje a Valerie Powles y su gato, descubridores del Refugi 307 y sin los cuales no se habría abierto.
Ayer cené con unos amigos, teníamos un humor entre melancólico y burlón en esta difícil rentrée, pero creo que todos nos alegramos de vernos. Luego, por una razón misteriosa, me desperté a las 3.30 de la madrugada y me costó mucho conciliar el sueño.
Hoy he vuelto a soñar con algunos signos reiterados en una nueva distribución. Pero cómo agradezco esos sueños, que desfilan ante mis ojos cerrados y siguen ahí durante el día. Si sigo reuniendo tanta repetición tendré que volver a Delfos, a resolver... Y tal vez para dejar de perder el tiempo miserablemente.

32 comentarios:

delarica@unav.es dijo...

Tante, tantissime cose, come sempre… la Kaschnitz, T.B, Cohen, la esfinge, los otros,…
a mi me pasa una cosa curiosa, pienso, soy tan sensible a la opinión de aquellos a los que amo como insensible a todo lo demás, siempre me ha pasado desde pequeño y con un rigor tal que yo mismo me asusto a veces de las simas en las que caigo por el menor atisbo de indelicadeza en los cercanos como por la indiferencia absoluta, de pedernal, por lo que pueda despertar en quien no me conoce, a quien no le intereso de verdad
es como para hacer esfuerzos porque a mí mismo me parece insano, tanto lo uno como lo otro
me gusta mucho esa relación, en la que no había pensado, pero que es cierta ciertísima, entre autoanálisis y ética (cuanto burro circula inmune por ahí, sin saber siquiera que lo es, ni tomarse la molestia de plantearse nada de nada)
en la canción de L.C, ¿en looser falta una o?

zbelnu dijo...

Sí, sí, lo comprendo perfectamente, Álvaro! Pero yo, cuando me siento hormiga, me asusto de cualquier cosa, cualquier agresividad que no comprendo... Creo que loser se escribe con una sola o, por si acaso, lo compruebo, que yo me equivoco muchíiisimo todos los días... sí, lleva una sola. Es que loose es suelto, desatado, igual por eso lo dudabas...

delarica@unav.es dijo...

¿Hormiga? Por lo mucho que trabajas, porque arrimas el hombro (ese fastidao que tienes), porque conoces tu medida y la de las cosas que te rodean, lo mucho que cuesta remover algunas piedras y algunas tumbas, porque no avasallas, pues ¡vivan las hormigas!

zbelnu dijo...

No sé, también me siento hormiga por mi pequeñez, por la nimiedad de mis cosas, por la dimensión microscópica de lo que logro comparado con lo que admiro y lo que logran otros, por mi lentitud laboriosa, por mi escasez de recursos, o frente a la grandeur o a las estrellas...

el objeto a dijo...

precisamente ayer redescubría una tienda de lo más chic parisina que está cerca del hotel donde nos quedamos en nuestro viaje a parís, la tienda se llama Merci, es muy bonita,
http://www.merci-merci.com/
mira las fotos del café con libros,
su idea lema: “j’ai ce que j’ai donné” Jean Giono

también precisamente ayer yo hablaba con mi oráculo lacaniano y le comentaba lo doloroso que estaba siendo este año dejar de aceptar y asumir los desdenes de los envidiosos que sólo nos toleran si creen que estamos en clara desventaja, pero que valía la pena hacerlo,

la velada fue de lo más agradable y no me extraña que te desvelaras, después de la sorpresa que te esperaba a tu regreso!

bien por la riqueza de sueños! eso también es parte de tu trabajo de escritora,yo creo

Isabel Núñez dijo...

Gracias, wise cousin! Estos extraños meses son así, espinosos, pero con flores escarchadas. Duelos, cosas que duelen, obstáculos que se amontonan, pero quién sabe, si después del momento negro vendrá la creación. No sabía que mi querido Jean Giono, L'home qui plantait des arbres, también lo había dicho! Y qué bonita web, y qué nostalgia parisina! Sí, fue una cena magnífica y en cuanto a la sorpresa, creo que también es buena, aunque hay opiniones contrarias!

fernando megias dijo...

Has descrito muy acertadamente a una parte considerable de la humanidad. Personas con un profundo concepto ético de la vida no es muy frecuente de hallar, lo que abunda son moralistas de distinto signo. Alguien dijo algo así como: defiéndeme de mis amigos que de mis enemigos me defiendo yo.
A estas alturas del camino, en el que el pasado me pesa mas que el futuro, tiendo más a ser cigarra que hormiga. Felicidades por el éxito final de Refugi 307.

Isabel Núñez dijo...

También yo, aunque siempre pensé que la cigarra era artista y que pese al desdén de la hormiga, estaba haciendo su música para los caminantes! Y yo no logro nada estos días, o apenas. Y si me llamo hormiga no es respecto a la cigarra, sino respecto al mundo

nomesploraria dijo...

AH l'enveja i els envejosos quina llauna. En hi ha que en són professionals. L'única manera de controlar aquests sentiments, que crec que tenim tots, és amb generositat. A vegades he sentit enveja per l'èxit de persones que si estiguessin malament, arruïnades, malaltes o sense feina, em farien patir molt més.
El pitjor és quan l'envejós ens fa la vida impossible o ens molesta.

Els frikosopars són un plaer.

Isabel Núñez dijo...

Sí, els frikosopars són molt bons per a l'esperit en tots els sentits. Un dia parlàvem de deportar tots els envejosos a una illa, però em sembla que no n'hi ha cap, tan grossa. Mentrestant anem fent una llista, segur que en tens alguns per afegir-hi.

Emma dijo...

Como agradezco leerte. A mi con la la "rentrée" lo que descubro esta vez es que cada vez soy mas parca en palabras y que menos me apetece hablar con los seres humanos que me rodean, pero no me preocupa porque no deseo su simpatia ni su amistad, creo que cuando llegué a esta oficina enseguida comprendi, de una ojeada, que no queria ni una sola amistad con ellos. Soy huidiza y huraña ante sus ojos, pero juro que yo no me siento asi.
Planeo un viaje a Sicilia, a Palermo. Sueño con hacerlo realidad.

Isabel Núñez dijo...

Gracias, Emma! Lo entiendo perfectamente. A mí en ese sentido me consuela mucho leer a Bernhard; ahora estoy releyendo toda la autobiografía y su furia crítica, su posición ética en el infierno de los hospitales, su conciencia de la estupidez y la mediocridad que le rodea, su placer al encontrar alguien cuya conversación no le lleve a la desesperación (y hablar de música en el infierno!), su voluntad de escribir para salvarse, no sé si lo has leído, pero vale tanto la pena! Mis libros preferidos suyos son Tala, Hormigón y El sobrino de Wittgenstein, incluso Trastorno. Pero su autobiografía, que no es estructuralmente tan brillante, es maravillosa: El origen, El sótano, El aliento, Frío y Un niño... Se leen fácilmente pero están llenos de tanta inteligencia y entienden tan bien el mundo desde esa posición suya que me resulta tan afín...

Emma dijo...

No he leido a Bernhard pero tu entusiasmo es tan contagioso que lo buscaré. Muchas gracias.

Isabel Núñez dijo...

Seguro que te gustará, prueba a abrir la primera página de alguno de esos libros y llévate el que te mueva a seguir leyendo

Anónimo dijo...

Hola Isabel, hace unas cuantas horas que he descubierto tu blog y !me encanta!.

Leo lo que escribes y los comentarios y me ayuda a comprender un poco más el mundo en el que vivo, que no es nada fácil.

Todavía no he leído nada de Bernhard pero me has despertado la curiosidad, así que voy a buscar alguno de los libros que recomiendas.

Bien, a partir de ahora sigo tu blog, que es un placer haberlo descubierto. De verdad.

¡¡Un saludo!!

Tatiana

Isabel Núñez dijo...

Gracias, Tatiana! Siempre me hace ilusión encontrar nuevos lectores, del blog o de mis libros... Espero seguir estando a la altura. Con Bernhard no te equivocarás, sobre todo si haces lo que le decía a Emma...

paisajescritos dijo...

Isabel, qué gran sentido del humor. Yo he jugado con mis amigos a escenificar nuestros funerales, a uno de ellos casi le redactamos la necrológica, hasta los que no creen en otro mundo paladeaban la sensación de ver el espectáculo desde fuera. Pero nunca se nos ocurrió ni "buscar la inmmortalidad" por el suicidio, ni mucho menos hacer la lista de los que no deben aparecer. Voy a elegir a un buen amigo ( y otro en la reserva, por si cae antes que yo) para que se encargue de no dejar pasar a determinados personajes. Creo que estos juegos los da la edad.
Mucha suerte con tu trabajo. LLevo ya tiempo leyéndote, pero hoy es la primera vez que escribo. Volveré por aquí. Persevera en el blog: un placer que no quiero perderme.
Saludos.

Isabel Núñez dijo...

Gracias, Paisajes! También yo he mariposeado por tu blog y tenía pendiente volver con más atención (será ahora). Ten en cuenta que esa charada la empezó mi amigo escritor serbio, algunos balcánicos tienen ese humor negro eslavo que está en toda la literatura öst y mittleeuropea, él siempre bromeaba con el suicidio cuando desesperaba, también es una forma de conjurar las desgracias propias, ¿no crees? Mil gracias y voy a verte...

Bel M. dijo...

Primero, Isabel, gracias por las referencias bibliográficas. A Bernhard lo leí hace años y lo tenía olvidado. Tú me animas a retomarlo. Ahora mismo, desde el lado izquierdo del teclado, me mira, a la espera, "El sobrino de Wittgenstein". En cuanto a Marie Luise Kaschnitz, desconocía por completo su existencia, pero todo ha sido leerte, pinchar en tu enlace y ver su foto y saber que me iba a entusiasmar, así que ahí está pendiente. Y me encanta tener lecturas pendientes.
Segundo, que qué exacta la descripción de las caras de la envidia... hay quizá algunos aspectos de ese sentimiento comprensibles, pero el maligno con respecto a los amigos es uno de los más detestables, y no sólo no ético, tampoco muy inteligente, diría yo, pues ¿no es mucho mejor para todos que a nuestros allegados les vaya bien?
Eso de la necesidad de sentir compasión por los amigos, o que hayan de sentirla por una para mantener su estima, tiene algo muy siniestro...
Un abrazo.

Isabel Núñez dijo...

Gracias a ti, que también las das! Me alegra que te espere ese "sobrino" bernhardiano, que a mí me entusiasmó. No sabes cómo me consuela ahora a mí su autobiografía, tan feroz y desde una posición que me resulta tan afín.
Y sí, la envidia tiene algo triste y mezquino cuando es tan desatada y extemporánea, a veces incluso patético, sobre todo ver a esos seres inmovilizados en su telaraña por los éxitos de los demás, aunque sean imaginarios, que se les clavan... Me gustó esa web que puso V con la cita de Giono (l'homme qui plantait des arbres!!!)

Bel M. dijo...

No había comentado lo de la web ni la frase de Giono porque me resultaba penoso. Me ha recordado a una amiga que murió joven, en un accidente, hace ya años, y que fue quien me habló de Giono y quien me enseñó mucho, con su ejemplo, con su inteligente bondad.
Todavía a veces le pregunto cosas y creo que, de alguna manera, me responde.
Bueno, pues gracias de nuevo, porque al final me ha ido bien decirlo, la palabra, el verbo...

Isabel Núñez dijo...

Giono es maravilloso y el librito de l'homme qui plantait des arbres luminoso! he visto que alguien lo traducía ahora, no sé si anagrama o duomo o quién, mi cabeza agujereada...
Me alegro de esas respuestas que encuentras ahí, en el aire. Y las envidio! Pero alegremente, no sin celebración...

frikosal dijo...

"You loved me as a loser / But now you're worried that I just might win"

Es enigmático Cohen (o lo hace ver, leí una entrevista que le hizo a Susanne Vega y desde entonces le veo de otro modo).

Has estado muy acertada poniendo este trozo para ilustrar tu entrada. Hace dos días que no me lo saco de la cabeza !

Como siempre su admirador,
Frikosal

Isabel Núñez dijo...

Gracias! La admiración es mutua... Y cómo era la entrevista a Suzanne Vega?

frikosal dijo...

Más que una entrevista es una conversación transcrita, aquí está.

Esta primera frase "Alone at last. This is the first time we've ever been alone in a room together." da una idea del tono de Cohen en toda la conversación.

Icíar dijo...

¡Qué gracioso este frikosal¡ el que mejor no dé animos por consejo de su amigo que bien lo conece.

A mí también me gustaría saber ¿Cómo era esa entrevista en la que cambió su visión de Leonard Cohen?

Isabel Núñez dijo...

Te recomiendo su blog!!! Yo sigo pensando que un día lo publicará por escrito, sus búsquedas de animales y estrellas son especiales sobre todo por su pensamiento.

Isabel Núñez dijo...

Gracias, Friks! No sé cómo le viste tú, a mí me ha parecido una curiosa entrevista, tan íntima y personal, y él me ha parecido generoso con el talento de SV, algo seductor, apasionado al hablar de su música, no, no me ha cambiado tanto la idea de él... Igual lo he leído demasiado deprisa...

Icíar dijo...

Sí, lo estaba mirando, mientras hablabais. Me he quedado impresionada. Debe de ser una especie de montañero.

Frikosal debería de ir a Islandia´. Hay unos pájaros, allí le llaman kria, que ¡madre mía¡, para entrar en un pueblecito de la península de Snaefelness, no exagero, mejor que llevaras casco.

frikosal dijo...

:) Por alusiones intervengo (perdón por salirme del tema).
Ya me gustaría ser montañero, escalador, explorador, intrépido reportero o algo por el estilo.. pero trabajo en un despacho, soy agrimensor y normalmente tengo lumbago, entre otros achaques.

Icíar dijo...

...... si es que últimamente no doy una.

Isabel Núñez dijo...

Qué graciosos! Y lo de agrimensor... en fin. Pero en cuanto puede se escapa por ahí, y tiene su red de lugares "durandianos" y también llega a la isla de Pascua...