sábado, 1 de agosto de 2009

Me he pasado el día leyendo

Foto: M.F., Yo en la cueva que Caravaggio llamó L'Orecchio di Dionisio, Parcho Archeologico della Neapolis, Siracusa, 2009
Leyendo para esa convocatoria que dije, desde que por la mañana he empezado, gracias a D.U. (la reina de la traducció), a comparar con fruición traducciones de algunos sonetos favoritos de Shakespeare, explicándome mis objeciones y las exigencias del poema y la servidumbres de algunos al cómputo de la rima o la dificultad del estado de gracia, y luego he seguido con Kipling y el memorioso brillante Stendhal que tanto me marcó hace mil años y fragmentos virgilianos. He llegado tarde al periódico porque en agosto, en mi barrio hay que llegar a primera hora para pescarlo (me ha dicho un quiosquero que ahora "los llevan todos a la playa"), y luego ha venido V. y he escuchado una narración de un sueño con vívida escenografía y teatralidad enigmática, que ella descifraba como un Sherlock Holmes freudiano, y he añorado la ventana abierta que permite recordarlos, porque estos días la mía está cerrada y supongo que serán intensos, pero quedan enterrados en el inconsciente, que humea como el Etna en el horizonte siciliano. Voy por la calle y de pronto me asalta la tristeza como un sollozo de lágrimas regurgitadas, a mitad de cualquier cosa ajena. Y es que sigue mi duelo y aparecen por la casa otros duelos, el de Barthes [Me suis toujours (douloureusement) étonné de pouvoir -finalement- vivre avec mon chagrin, ce qu'il veut dire qu'il est à la lettre supportable], Ma mère de Bataille (Ah, serre les dents, mon fils), Le deuil impossible de Baudry y Jeudy, los Diarios de Pizarnik, esa frase del principio que es lo único que me gustó de Le livre de ma mère de Cohen (chaque homme est seul et tous se fichent de tous et nos douleurs sont une île deserte), esa escena de la madre analfabeta e incapaz de impedir la violencia de la abuela de Camus, las Tumbas de poetas y pensadores de Cees Noteboom y Simone Saseen, el más cercano de Simone de Beauvoir sobre su madre, todos los que ahora no puedo leer ni releer, pero que me rodean como puntos de apoyo.
No he dicho aquí que me gustó mucho más la mirada de Gerda Taro que la de Robert Capa en la exposición del Mnac; ella me pareció más sincera, más detenida en un momento para mirar y retratar a hombres y mujeres, milicianos... había uno en una hamaca leyendo cubierto de luces y sombras que me recordó a las fotos de Beaton sobre la guerra incluidas en el libro de Lydia Oliva... Me pareció que Gerda Taro estaba más interesada en mirar a su alrededor, como una escritora, y él en triunfar... pero tal vez me equivoque. También en sus comentarios, él hablaba del magnífico reportaje que había hecho en un acontecimiento dramático, de una manera reconocible... Tampoco he dicho que sentí la muerte de Cunningham, hace años que traduje un catálogo para la Fundació Tàpies y le vi bailando en los distintos vídeos, a veces parecía volar, tal vez por su formación clásica ponía menos las plantas en el suelo que los demás contemporáneos y comprendí su manera de seguir bailando con sensores y ordenadores haciendo reaccionar a sus bailarines cuando ya sentía el dolor de la sirena andersiana, pero su mente seguía siendo voladora...
He hablado con M. por teléfono, escuchando su forcejeo en pos de las palabras que se le escapan, he escuchado músicas que me traían más ráfagas de recuerdos, he escrito una carta que no sé si llegará ni si será comprendida y tampoco importa mucho porque yo necesitaba mandarla en ese momento y he recurrido al correo electrónico, pues olvidé comprar sellos antes de que cerrasen todos los estancos por el ferragosto, y L. me ha ofrecido vernos mañana a s'hora baixa después de la visita a M. a la que me acompañará tal vez J., y de la brigada azufaifa con A., y también G. ha prometido venir mañana a cortarle las uñas a la gata Gilda, que ahora anda tintineando como un perro, lo cual es humillante para ella, ya que los felinos necesitan el silencio para seguir siendo quienes son.
Y el martes será mi tercera Lectura del Refugi 307, a las 21 h., y espero que venga alguien a escucharme, aunque sea agosto y casi todo el mundo se haya ido, como los periódicos, a la playa.

17 comentarios:

Dante Bertini dijo...

siempre van,
tú lo sabes

lamento tu tristeza

frikosal dijo...

Cuantas lecturas y como siempre envuelta en mil actividadades !
Y a todo eso yo sigo luchando contra los virus (informáticos) y me acuerdo de que hubo un tiempo en que los ordenadores me gustaron, no Windows que es una porquería, pero si los ordenadores. He evolucionado pero de algo me sirve lo que aprendí.
Por lo menos hoy hemos podido ir a ver la exposición de Tutankamon.

zbelnu dijo...

Dante, ¿quieres decir que siempre se van?
La tristeza está ahí, le voy haciendo un sitio, a Barthes le sorprende que se pueda vivir con ella, que sea soportable, a mí se me integra naturalmente entre momentos alegres.

zbelnu dijo...

Ah, Tutankhamon! A mí me encantó el museo egipcio de Berlín y el Pergamon, donde ves el botín que los alemanes, como los ingleses, lograron de su pillaje en todo el mundo mientras los españoles se dedicaban sólo a matar, ¡hasta hay trozos de La Alhambra allí arrancados!
El mundo del antiguo egipto es fascinante, y ahora pensaba en el Shakespeare de Marco Antonio y Cleopatra...

zbelnu dijo...

Siento lo de los virus... ya sabes que mi ordenador está en reparación y yo trabajo con uno viejo, temblando...

Dante B. dijo...

aclaro: siempre van a verte...
tienes tu público, aún en verano.

que tengas un día placentero

zbelnu dijo...

Ah, gracias por la aclaración... Pero no es así, no siempre. Una vez en ACEC hubo tan poco público que dudamos si hablar Lydia y yo... Fue nuestro récord, creo que había 8 personas. Y Carles Hac Mor me contó que ese mismo día él presentaba un libro y se encontraron los tres solos: autor, presentador y editor y se fueron a tomar algo. Yo no mando emails para estas lecturas...

fernando megias dijo...

Creo que fue Cioran que dijo: llorar sin sentido es haber comprendido el mundo. El estilo de Gerda Taro y el de Ende Friedman me parecen muy semejante, aunque quizás ella tiene una mirada sobre los ambientes y los personajes algo más literaria.

zbelnu dijo...

A mí no me parecieron tan semejantes, la verdad, aunque estuvieran en el mismo escenario durante unos años, con los mismos personajes, pero él parece buscar la sensación, la teatralidad, el reportaje dramático, y ella sólo mira, es más subjetiva, lo suyo es más cercano no sólo a la literatura sino al arte.

Anónimo dijo...

Es verdad, nunca será lo mismo leer la traducción de un poema, que leerlo con la intención de las palabras que fue escrito, sobre todo por la importancia de esa síntesis, y elección de sentido que hace el poema.
Recuerdo ahora, la que creo que fue la última vez que vi bailar en vivo a Cunningham, hace unos pocos años, algo así como Picasso pintando sus últimos retratos con mano temblorosa. Pero hace unos meses su compañía bailó aquí en un museo, y su escuela seguía funcionando.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Yo no estaba diciendo eso, Iluminaciones. Lo que creo es que traducir la poesía con rima es muy dificil y que sacraificar el contenido a la rima no puede hacerse en el caso de poetas como Shakespeare. Yo leo poca poesía traducida, pero hay poetas chinos maravillosos a los que conozco gracias a una traductora luminosa y sólo a ella. En la imposibilidad hay algo, ese bordear lo imposible, ese acceder a través del no, esa exploración es valiosa. Sin traducción no habría literatura universal.
Además, si como dijo TS Eliot, la poesía no debe ser del todo inteligible, casi sólo leída en la voz de su autor podríamos acceder... y sin mebargo hay algo que se transmite. Lee Li Bai, A punto de partir, Pre-Textos, por ejemplo.

Anónimo dijo...

Sí, estoy de acuerdo en la dificultad insalvable, y más, como dices en la rima. yo interpreté "traduje" cosas de Brossa, y salían poemas con sentido muy brossiano, seguramente algo alejados de su sentido real. Es verdad también, que el sentido poco inteligible de la poesía es parte de su signo, y que el poeta nos da la "llave para percibir su intención. Y respecto a esa imposibilidad que reside también en la poesía, y ese intento de transmisión.
Y la importancia de la traducción y su trabajo, por supuesto.
Gracias por la recomendación de Li Bai.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Espero que te guste! Hasta ahora yo no me he atrevido a leer la poesía de Tsvietáieva (sólo su prosa), exceptuando unos poemas traducidos por Maria Mercè Marçal junto con alguien que no recuerdo; más que nada proque creo en la intuición poética de MMM, ¿leíste La germana, l'estrangera? Nadie ha hablado de la maternidad como MMMarçal...

Anónimo dijo...

No conocía a Marçal, que he visto próxima a la poesía más social de Brossa. Yo si leo poesía traducida, y reconozco el esfuerzo y trabajo de su traduccíon, que se acerca al de la creación. La poesía tiene la cualidad de que cuando resulta verdadera y profunda, se puede leer en su lengua original, se transciende el idioma, y haciendo un pequeño esfuerzo de interpretación se entienda el sentido del que la pensó. Esa intuición poética. Sin embargo, sí tengo los cuartetos de Wang Wei de A-H Suárez.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

No, Iluminaciones, Marçal tiene una poesía otra que no es social sino intimista. Lee "La germana, l'estrangera", por ejemplo. Es otro mundo. Lo dijo Gimferrer una vez y es verdad, ella habla de la maternidad de otra manera, d su imposibilidad de poner límites y su deseo de ser amiga-hermana o su excesiva comprensión de quien necesita romper esos límites, del arrancamiento físico y simbólico de dar a luz, es decir de la fusión, de sus delirios, etc. Es un libro magnífico y no tiene nada de social. Otros suyos tampoco

Anónimo dijo...

Sí, sé a qué te referías, pero yo los emparenté por ahí...Buscaré ese libro. Y sobre esa transformación al ser madre. gracias otra vez por las recomendaciones.
Por otro lado, Barthes siempre iluminando el camino con su forma de ver, es cierto. Es un importante referente en muchos sentidos.
Me alegro por las lecturas y por el libro de cuentos. A veces, un día de playa cambia un poco la visión sobre las cosas.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Más que transformación, yo creo que ella poetiza su incapacidad, su falta de valor tal vez, su repulsión y reservas sobre ese papel, que la instala en una fraternidad de lo prohibido y podía convertir a su hija en un ser inadaptado; y también esa cosa suya de la sangre, de lo escatológico, esa teatralidad de la víscera... y su fascinación por el personaje genial de rené vivien, tan bien retratado por Colette en Le pur et l'impur... Ya sabes que yo recomiendo sin querer, Iluminaciones. Otra cosa es que te sirva o no a ti, lector refinado, esa recomendación mía algo intempestiva... Tienes razón con lo de la playa, pero debe ser solitaria...!