martes, 18 de agosto de 2009

Al fin

Foto: I.N., En un jardín rodorediano, 2009
La hidra recupera su cabeza perdida: hoy me han llamado cuando recorría el camino hacia la playa solitaria con J. y V., para anunciarme que mi ordenador estaba de vuelta. Al llegar a casa, le he pedido a G. que me acompañase y cuando nos adentrábamos con la moto en un túnel temía por él y pensaba en la maldición de la posición materna y en cómo me equivocaba cuando era un bebé, al pensar que cuando fuese mayor dejaría de sufrir por todos los riesgos. Ya lo contó Boris Vian con aquella madre loca de L'Écume des jours. Para no ser como ella y dejarle libre siempre tuve que olvidar, no pensar... Allí sentada en su moto no quería que se volviese para hablarme ni que hiciese ningún gesto mínimamente arriesgado. G. ha sido prudente y hábil, hemos llegado sin novedad y luego ha venido a casa el informático palestino que me arregla mis cabezas de hidra, y héme aquí, de nuevo con dolor en el brazo tras semanas de olvido (esperando que vuelva la acupuntora mágica) y ese malaise refleja otros más internos y la movilidad ambivalente -llena de puntos felices e incluso exaltados y de otros punzantes y melancólicos- de esos modos misteriosos del inconsciente.
Ahora, con este ordenador activo ya no tengo excusa para escribir, para trabajar, para continuar novela y libro de fotos... Aunque también me enfrento a la lucha contra el caos, porque el desorden de mi casa -que empezó en "modo verano"- se me cae encima. V. intentaba convencerme de que es un desorden agradable, de que no está mal, pero no es así. Tendré que hacer algo...
El sol me ha robado las energías del día. He adquirido una tonalidad excesiva, me temo que parezco salida de un western, tal vez el mágico aloe vera mitigue el exceso, pero qué bien se estaba en la playa... He contemplado a V. bailando con las olas, envuelta en esa luminosidad que me emocionaba de pequeña, ese punto de fusión entre la luz del aire y el agua... Por cierto que alguien ha adoptado mi nombre y frecuenta los blogs de mis amigos firmando por mí y diciendo cosas que yo nunca diría, de modo que cuando llego, dudo si dejar comentarios, llena de aprensión y temiendo que también se apodere de mi blog, que un día haya ocupado mi casa, mi vida y yo sólo pueda inventar otra, buscar un hueco inexistente o desaparecer del todo...
He escrito en Polis sobre la ciudad desventrada y los arboricidios, que avanzan peligrosamente mientras la gente duerme el sopor de las vacaciones. Pero esas talas angustian aún más con esta ola de calor, que anticipa lo que tendremos siempre, y sin sombra donde guarecernos...
Ya sé que éste es un post banal y disperso, sin meollo, pero prometo enmendarme con el siguiente. Comprendan que hasta esta tarde, he estado descabezada. Que el agotamiento también puede conmigo...

7 comentarios:

Bel dijo...

Hola Isabel:

Resulta que me llamo Isabel. Mi apellido empieza por M. O sea que la coincidencia, por una letra, podría haber sido total. Cuando en abril de 2008 decidí abrir un blog, quería guardar cierta privacidad no indicando mi nombre completo, así que opté por Bel, opción por otra parte bastante común. Entonces desconocía tu blog. De hecho no sé cómo hace un par de meses llegué a él y lo seguí y lo comenté porque me pareció interesante. No me pareció un problema que nuestros nombres coincidieran. Cuando me he encontrado en situaciones similares he procurado tomármelo con humor. No me dedico a frecuentar los blogs de tus amigos, pero sí aquellos que, desde luego a través del tuyo, me han interesado. De hecho el único es el de “el objeto a”, pues al de Dante Bertini ya había llegado por otros dos canales, a través de mi buen amigo, el poeta Felipe Sérvulo y por la entrada que le dedicó Marta Navarro en su blog “Entre nómadas”. No era mi intención usurparte en lugar alguno. Tengo mi propia vida, tanto la “real” como la virtual y no me interesa ocupar la de nadie, ni desde luego decir lo que dirían otros. Bastante tengo con intentar decir lo que diría yo. Lamento mucho que lo hayas sentido así, y lamento también no poder mantener contigo, ni con dos de tus amigos, la comunicación fluida que me habría gustado.

Saludos cordiales.

zbelnu dijo...

Ya me imagino que te llamabas así. Tú tampoco captas la parte irónica ni fantasiosa de mis comentarios y contestas a lo burlón como si fuera serio. Comprenderás que no creo que nadie me vaya a ocupar la casa o a decir mis palabras, pero otros más avispados o generosos o qué sé yo qué hacen por distinguirse (no de mí, sino de otros). Por ejemplo, dos amigos con iniciales iguales firmaban J y uno de ellos decidió firmar con tres iniciales para no confundir al otro ni a otros. Tú podrías haber añadido algo a tu nombre pero no has querido, aunque veías que El objeto a hablaba de Bel y linkeaba con mi blog. Eso me obliga a mí a cambiar y a pedirles que ya no me llamen Bel: ésa era mi queja irónica y exagerada (porque me gusta escribir, qué le voy a hacer)

zbelnu dijo...

Y por otra parte, la confusión no sólo se debe al nombre; tú te sitúas en lo literario, hablas de autores de los que yo hablo (Lispector, Mishima, etc.) e incluso titulas tu blog con mis flores favoritas, que siempre están en mis fotos, todo eso es naturalmente coincidente y casual, esos temas no son exclusivos de nadie, pero la confusión se agrava; por eso, si hubieras sido algo más generosa o hubieras aceptado compartir el espacio, te habrías añadido una M o algo, pero no ha sido así. El blogger a quien nombras me preguntó si eras yo, así que la ambigüedad, como ves, no depende de la procedencia.

JML dijo...

Curioso esto de los nombres, ¡tantas veces acaban con nuestra identidad! Y esa posibilidad, ese riesgo crece exponencialmente en estos espacios virtuales, precisamente allí donde queremos convertirlo en un bastión...
En tu caso, sin embargo, no hay dudas. Tu escritura respeta tu nombre. Eso te lo has ganado.
Saludos

zbelnu dijo...

Oh gracias, JML, a ti te nombraba hace un momento por aquí... Qué alivio a veces un simple comentario así...

el objeto a dijo...

uy, no había visto este post! lo descubro hoy!
Por la parte que me toca, sólo decir que siento el desencuentro, y espero que se solucione y cada uno pueda sentirse dueño de sus palabras y sus lugares. Entiendo que la Bel de Amapolas de Octubre se llame Bel y sea su nombre, pero tampoco me parece tan difícil utilizar un seudónimo bloggero, especialmente si querías mantener cierta privacidad. No creo que la intención fuera la de ocupar otro lugar u otro nombre, pero a veces en la comunicación escrita, pero el resultado fue una cierta confusión, y luego, sin el soporte imaginario y corporal, se hace complicado leer todos esos otros elementos connotativos de la comunicación, y se crean malentendidos. Lo bueno de internet es que las puertas permaneces bastante abiertas, aunque eso requiera de un mayor esfuerzo por respetar la recepción del otro

zbelnu dijo...

A mí no me parece tan difícil, si uno llega a un territorio donde ya existe su nombre, hacer ese gesto, añadir una inicial o dos, como hizo JML, por ejemplo, para no molestar al otro J.
Pero todo depende de la buena voluntad o la generosidad o el interés, que no siempre tenemos o no con todo el mundo.