domingo, 16 de agosto de 2009

Estos días

Foto: I.N., en la playa de Lola, 2009
He recorrido paisajes verdes y boscosos con T. y soñado con apropiarme del jardín abandonado de una gran escritora -jardín inglés, jardín romántico, jardín literario y silencioso, secreto, junto al cual viven dos elegantes caballos jóvenes-; he comprobado el horror construido en ciertos lugares de la costa a los que no había vuelto durante años, donde algunos habitantes participan contagiados de la fealdad; he tocado los muros de piedra ardiente de un extraño pueblo medieval, que parecía levantado sobre un volcán; he visto lugares donde la gente sólo piensa en comer y los restaurantes se alinean uno junto al otro y las barrigas crecen y desaparece todo espíritu, o rocas donde la gente llega con sillas y sombrillas, manchando el paisaje maravilloso con sus instalaciones cutres y exhibiendo su banalidad y su arrogancia analfabeta con gran vocerío; he visto cielos como jardines de estrellas; he recorrido en una penumbra fresca calles silenciosas y arboladas que rodean mansiones secretas; me he bañado en un agua fría y transparente que había olvidado (he leído en La Vanguardia de ayer que van a talar el setenta y cinco por ciento de árboles de esta pobre ciudad, y eso significa que sustituirán los bonitos plátanos centenarios por arbustos escuálidos y maceteros, que multiplicarán la contaminación, el calor ardiente del cemento sin sombra, el ruido, que no nos dejarán donde refugiarnos, que el Passeig de Gràcia, el Eixample entero, la Diagonal, la Gran Via serán mucho más feos, más áridos, más sucios, ¿y por qué? ¿Qué negocio extraño y qué odio arboricida esconden esos planes? ¡Que los dioses griegos les confundan y arranquen de sus puestos!); me he despertado inquieta de un sueño con G; he leído a Horacio (más allá de sus momentos misóginos y sus hirientes alusiones a los esclavos, cómo me gustaba transportarme a esa época y a sus maneras, mientras él discurría un poco a la manera de Montaigne, pero más áspero y salvaje, no tan frondoso ni tan afín), a Li Bai (otra vez su trayectoria libre y sus poemas maravillosos), y a Ellmann sobre los cuatro irlandeses: Wilde, Yeats, Joyce y Beckett (el libro vale la pena, la parte del león es para Joyce, ahí Ellmann sabe y se apasiona) me he interrogado sobre mi novela y las respuestas posibles son varias; y he vuelto a mi caos, a mi casa. Un amigo seráfico me ha prestado un ordenador (me falta lograr conexión, ponerlos en red...). Otro amigo más fogoso y terrestre ha venido a rescatarme de mi condición peatonal y me ha escrito un mensaje caballeroso. Estos días, mientras recordaba algunas escenas del pasado hablando con T. (y bajo su hospitalidad abierta) pensaba en todos los personajes seráficos que me han ayudado, protegido, salvado en los años más inciertos y esa idea me pareció muy feliz.

16 comentarios:

Dante B. dijo...

también yo creo en los ángeles cercanos...
¡que no dejen que esta gentuza se salga con la suya!
En realidad no quieren árboles, sólo toreros, futbolistas, traficantes.

zbelnu dijo...

Es verdad, pero nunca acabaré de comprenderlo, ¿de verdad no les gusta la sombra, ni el ruido de las hojas con la brisa, ni el olor ni la frondosidad ni los troncos centenarios? Son mutantes, verdad? Además de políticos corruptos y ávidos de dinero, son mutantes...

Druidhead dijo...

Those poor trees. And humans who will be (are) so much poorer for the loss of them. You know, we just spent a few days in the glorious countryside of the Hudson River Valley. Friends own a farm where they rescue horses that have been abandoned, tortured, suffered all kinds of cruelties. I will write about it soon. But what strange creatures we humans are who refuse to see the connection to nature is like the connection to the heart of the earth. Why do we constantly break that heart?

zbelnu dijo...

Yes, these poor trees. I ask myself the same questions. But Linda, are you learning Spanish or something? How did you know what I was talking about?

Anónimo dijo...

Yo les obligaría a esos cementófilos a aprenderse de memoria - e ir recitando a la sombra de los árboles por ellos condenados- el poema "El arbol" de Luis Cernuda. Cuyos últimos versos son dedos señalando directamente a esos verdugos:

"Mientras en su jardín, el arbol bello existe/
Libre del engaño mortal que al tiempo engendra/
Y si la luz escapa de su cima a la tarde/
Cuando aquel aire ganan lentamente las sombras,/
Sólo aparece triste a quien triste lo mira:/
Ser de un mundo perfecto donde el hombre es extraño."

A.G.

el objeto a dijo...

aja!veo que encontrasteis la secreta playa de Lola, bien!

A mí tambiénme gusta recordar esos amigos y personajes que han estado ahí,sabiendo acompañar, reconfortar, señalar cosas importantes de mi mundo con su presencia. En ellos me reconozco también,en la relación trenzada por fugaz o lejana que fuera, y así no me pierdo

odette farrell dijo...

Pues creo que estos tiempos dentro del todo han sido muy disfrutables, y más en compañía de los seres seráficos que mencionas

Druidhead dijo...

Noooooo. I use the software translator and can understand a little of what you are writing about now.

zbelnu dijo...

Me encanta ese poema de Cernuda! Gracias, A.G... Venía andando del Tibidabo bajo este sol de justicia, con temperaturas muy inusuales en BCN, rozando los 40 grados! Y el único alivio de la avinguda del Tibidabo eran esos inmensos plátanos y su sombra, esos mismos que nuestros odiosos políticos se han propuesto cortar, siguiendo el discurso perverso del artículo de ramon folch en El periódico (me dicen que él es parte muy interesada en ese negocio, aunque firme como si fuese un científico independiente)y me entraba una desesperación! Cómo podríamos evitarlo?

zbelnu dijo...

Sí, sí, Objeto a, la encontramos y disfrutamos, y se la echa de menos en este día tan ardiente, y también la idea de esos amigos seráficos es refrescante...

zbelnu dijo...

En efecto, Odette, así ha sido. Voy a verte y a saber de tus pinturas...

zbelnu dijo...

Yes, Linda, I got it at Facebook... I am a little slow with this criminal hot weather

Ephemeralthing dijo...

Regreso a la ciudad y los ordenadores aunque a mediados de semana huyo otra vez, ahora a Berlin. Un amigo que ha estado unos días por allí al regresar me ha comentado "es la ciudad que nos merecemos".
Me pregunto yo entonces ¿y quiénes son los que merecen la jeta y estupidez barcelonesas?. Bien dicho: "que los dioses griegos les confundan y arranquen de sus puestos a los responsables".

zbelnu dijo...

No lo sé, Eph, pero veo mucha gente autocomplaciente y encantada de vivir aquí, gente que se aferra a la venda de los ojos y no soporta que les despertemos de su sueño de BCN ideal, y aun cuando no quede un solo árbol y el calor sea como ya empieza a ser de 40 grados en verano y la contaminación sea aún peor y no tengamos sombra ni refugio, pensarán que viven en la ciudad ideal

Anónimo dijo...

He visto que Coetzee tiene una tésis sobre la escritura de Beckett, Joyce, curiosamente, a parte de su libro sobre los escritores que fueron su referencia a través de su lectura. Además escribe sobre los tres tomos de cartas de B de los que sólo han publicado el primero, y del que aún no hay traducción. Supongo que Ellmann se apasiona por sus escritores al igual que Coetzee.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Lo entiendo; y a mí me encanta Coetzee. Gracias por la recomendación, Iluminaciones, los buscaré!