jueves, 4 de junio de 2009

Ya sé

Foto: I.N., Balcones de Madrid, mayo 2009
Que debería estar leyendo otra cosa, pero después de Sebald, necesitaba más Sebald, así que abrí Los emigrados, vi esa foto maravillosa de un cementerio desordenado de pequeñas lápidas bajo la sombra de lo que parece una gran encina y leí las primeras frases, que me arrastraban a saber de su viaje con Clara por Norwich, luego al dorso vi que era una meditación sobre la memoria y la pérdida, y me lo llevé. Y lo que sigue me arrastra aún más, de hecho sólo me he permitido leerlo en el metro, pero el primer encuentro con ese "ermitaño ornamental", que cuenta las hojas de hierba y muestra una cortesía antigua y la casa que decae y las manzanas deliciosas de un huerto también ruinoso, todo con esa escritura tan seductora y genuina, me ha llenado de esa vieja alegría del encuentro con un libro amigo y afín, que parece escrito para mí y viene a aliviar cualquier pesadumbre y a refrescar como una fuente a la sombra en verano.
Y no es que yo estuviera ya pesarosa. De hecho hace unos días que me despierto ya sin ningún desaliento, sin la resaca melancólica -el duelo de mi libro balcánico, la estela de mis guerras-, llena de la sensación vagamente alegre y expectante que suele acompañarme y más en esta estación. T. y yo hemos empezado a planear un viaje a Sicilia y si los hados del clima no lo impiden, este fin de semana iré al mar.
Estos días pensaba que a veces el mundo parece llenarse de signos interpretables, como en Bomarzo (el extremo inquietante sería la psicosis de Pi o aquel adolescente que encontró un zapato en la calle y lo entendió como un mensaje personalizado que le avasallaba, y así se desencadenó su locura), pero ¿acaso no son nuestras propias obsesiones las que se repiten y cazan al vuelo todos los signos para repensarse, como la embarazada que sólo ve cochecitos en la calle o el celoso asaltado boleros que le hablan de traición?
En Madrid, el doctor Chang me aconsejó que abordara lo aprendido de mis muertes y que escribiera basándome en la memoria. Al llegar, un amigo librero me había mandado un texto de Canetti sobre la muerte y al día siguiente me dejó en el buzón un libro de Vicenç Riera Llorca titulado: Fes memòria, Bel (que además tiene que ver con mis temas). Yo iba sonriendo para mis adentros... Más tarde me preguntó en un mensaje si no me habían crecido los ojos... Yo había preguntado por un cineasta y al día siguiente me invitaron a ver un documental suyo...
Otro amigo me había pagado la primera visita de una acupuntora para aliviar el malestar de mi brazo y esas agujas dolorosas parecían señalar las cicatrices que habían surgido con las interrogaciones del doctor Chang. La acupuntora dijo que en cuatro sesiones sabremos si algo se mueve. Lo cierto es que a la mañana siguiente empecé a sentirme de nuevo energética y con todas esas esperanzas pequeñas que brotan furiosamente como hierbas silvestres en las macetas. También danzan ante mí los fragmentos de sueños que logran entrar en mi memoria consciente como colas de películas: todo se integra en el torbellino de pensamiento.
Hoy he vuelto a Delfos y la sacerdotisa que durante años me guió (y avanzamos juntas lo duca e io) con su lámpara psicoanalítica me ha dado, al despedirnos, una frase clave para unir al torbellino, al zibaldon di pensieri, una idea que ha hecho carambola inmediatamente y que podría explicar mi extraño cambio de los únicos tiempos, una frase que va creciendo y ramificándose en mi mente como las buganvillas rojas de la terraza.
Ayer, cuando salía de La Central me encontré a Jordi Herralde, que acompañaba a Jonathan Coe con buen ánimo. Herralde nos presentó y añadió a mi nombre a writer, a translator, a literary critic and a friend, lo cual siempre es una buena presentación. Coe me preguntó si además era cliente de la librería y yo le dije que por supuesto, y estuvimos elogiándola, y luego Jordi Herralde me recomendó vivamente la novela de Coe, hablando del giro que ha dado y que hoy el autor matizaba en los periódicos, ya que según él era un proyecto viejo que le acosaba y que hasta ahora no había sabido abordar. Habrá que leerla.
El helicóptero ha estado rondando como un moscón sobre mi barrio, al fin he llamado al 010 y me han dicho que era "de vigilància". Sorprendida, le he preguntado si es que ahora pensaban vigilarnos así, ruidosamente y sin más, como en un estado policial. Entonces me ha dicho: "És que hi ha un cap d'Estat a la ciutat". Le he hecho repetir, había entendido "un cop d'Estat" pero unido a la ciudad no tenía mucho sentido... Cuando al fin se ha ido el moscón gigante, el perro de una vecina, encerrado en la terraza, ha empezado a ladrar sin fin, y ahora que el perro ha sido liberado por fin, un vecino perverso ha decidido hacer bricolage. Y al fin, silencio de pájaros...
Al pasar por la magnífica arboleda de Joaquim Folguera que el ayuntamiento ha decidido arrebatarnos me invaden impulsos resistentes: no puede ser que nos quiten esos almeces, en ninguna ciudad europea podría pasar esto y aquí es continuo. El ayuntamiento castiga especialmente un barrio que detesta, porque lo considera "del enemigo" y día a día nos van despojando de toda sombra, toda arquitectura valiosa, toda belleza. También corren peligro las magníficas palmeras y el gran sauce que quedaban en l'Escola Sant Gregori, vestigios del jardín frondoso que había desde los tiempos de la República y que han ido talando. Ahora van a volver a abrir la calle Arimón, seis meses. Ya la abrieron el año pasado, pero sólo cuenta que ellos vuelvan a cobrar. Si esto no es corrupción... Llenan el buzón de propaganda, ¿creerán que somos estúpidos? Yo fui votante de Iniciativa, pero ahora, ¿creen que unas frases electorales van a borrar esa policía de Saura, que saca los ojos a los jóvenes y no rectifica ni paga una condena? ¿O esas encinas taladas en el pulmón verde del Tibidabo con el apoyo de Imma Mayol para hacer la montaña rusa de Hereu? ¿O la ley de educación que sigue los pasos de CIU y sólo apoya las escuelas privadas y eclesiásticas mientras abandona la escuela pública? Hay que ser idiota para votarles. Ninca me pasa un link de La Vanguardia donde se hacen eco de los inminentes destrozos del patrimonio arbóreo y del grupo de resistentes que intentan evitarlo. En fin, se me ha colado aquí un trozo de Polis... Por cierto, pueden leer aquí mi reseña rimbaudiana de ayer en el Cultura/s.
Last Minute News: Mientras, G. ha vuelto a cambiar de rumbo y su dirección parece tener sentido. He ido a Gràcia a ver a un amigo, que nos coge entradas para algunos hitos del Grec, italianos. Por desgracia me perderé el Purgatorio de Dante, porque coincide con mi lectura de textos de guerra en el Refugi 307, refugio antiaéreo construido por los vecinos en Poble Sec, en una actividad organizada por el Museu d'Història. Ayer tuvimos una interesante y suculenta cena china de amigos bloggers, y también ayer, Enric Casas, director de Comunicación del ayuntamiento de BCN, puso en su Facebook la portada de mi libro balcánico, elogiándolo. Me han mandado la entrevista que me hizo Lino Veiguela para la publicación asturiana Les Noticies, ¡en bable! La pondré aquí mañana, hoy no logro pescarla porque el diario digital está plantado en el día de ayer.
El martes 9 daré una pequeña conferencia en la presentación del libro de poemas Allò doncs, de Danielle Collobert, en el l’Espai Mallorca (Carme, 55 – Metro Liceu) traducido al catalán por Antoni Clapés y Víctor Sunyol, y editado por Jardins de Samarcanda (Cafè Central / Eumo editorial), donde también hablará la filósofa Nelly Schnaith y leerá poemas la actriz Montse Vellvehí. Mi texto se titula Danielle Collobert, naufragi en un mar de paraules. Curiosamente, ya Alberto Hernando me había propuesto hacer algo sobre esta autora hace tiempo y cuando Antoni Clapés me lo dijo encontré el libro en casa con sus obras completas. Estuve forcejeando y resistiéndome, pues la escritura de Collobert no me resulta fácil, sino todo lo contrario, pero Antoni Clapés insistía. Y de pronto, una frase de Colette prendió la chispa del texto que leeré y cuya acabó arrastrándome mágicamente, por uno de esos misteriosos modos del inconsciente, a un proceso inesperado, que describo al final de mi texto. ¡Espero que vengan algunos de mis lectores silenciosos!

12 comentarios:

frikosal dijo...

Menuda actividad llevas, te imagino incansable leyendo y escribiendo día y noche (y seguro que no me equivoco de mucho).

Yo estoy a tope de trabajo por lo menos hasta el jueves de la semana próxima aunque hoy he planificado un ratito con las libélulas a la hora de comer. A veces, cuando llego a casa más descansado, o cuando me han salido fotos interesantes, me entra un ansia bloguera incontrolable y preparo una entrada larguísima que después voy subiendo a trozos para que no se haga pesada.

Desde que era un niño conozco esa sensación de alegría expectante que describes, como si algo importante estuviera a punto de llegar. En esos períodos estoy atento por si alguna señal lo anunciase (recuerdo el caso de una cigüeña negra, por ejemplo). Pero después los días van pasando, la sensación se va y nada ha cambiado a pesar de las señales. Aunque esta vez ¿quien sabe?

Tengo curiosidad por saber como te va en facebook, nunca he entrado. ¿Merece la pena?

A ver esa acupuntura, ya nos dirás.

zbelnu dijo...

Una cigüeña negra! Esa sí sería una señal. Pero las señales sirven en sí mismas, como en los cuentos de maupassant o de Chéjov o Carver: hay un cuento de Carver en que el prota y su mujer intentan en un fin de semana salvar su matrimonio, pero nada se resuelve y el inde se está acabando y cada uno se irá con su amante respectivo, pero de pronto, en esa casa que les han prestado, en el jardín, aparecen unos caballos salvajes y él la llama y los dos los contemplan un momento. Al día siguiente se separarán, pero no se olvidarán de la visita mágica de los caballos, de la belleza, como un signo de lo que compartieron. Yo creo que esas visitas cambian nuestra manera de ver las cosas, y eso es ya mucho. Hay muchos cuentos así, en los que una mirada a la naturaleza permite poner un pero, un paréntesis o un interrogante a lo que veíamos negativo, complejo o sentenciado. ¿No crees?
Para mí Facebook es una cosa adolescente, dicen que da mucha visibilidad, y yo necesito tener más lectores para salvarme del yugo de la traducción y seguir escribiendo, así que ahí estoy, pero los juegos me dan mucha pereza.
Yo creo que esta acupuntora me ha movido algo, pero veremos si sigue... hoy con el bochorno me duele...

Francis Black dijo...

Me gusta Sebald , ahora estoy leyendo LOS ANILLOS DE SATURNO

zbelnu dijo...

Hola Francis, Sebald es fantástico, leíste El paseante solitario, verdad? A mí lLos anillos de Saturno no me atrapó tanto, pero quizá fuera el momento, tal vez después de Los emigrados...

Francis Black dijo...

Si el paseante solitario me encanto y AUSTERLITZ Tambien , Los emigrados me parece mejor que los anillos de Saturno, el que no me gusto es DEL NATURAL , que quiero volver a leer pues lo lei antes de entrar en Sebald

zbelnu dijo...

No he leído Del Natural, pero tal vez Sebald necesite cierta entrada especial, ya que a mí me pasó con Los anillos... Tengo ganas de seguir con Los emigrados, pero antes van otros libros obligados!

Anónimo dijo...

Isabel,
La Dolors m'ha advertit del post d'avui... Moltes gràcies per avisar els teus lectors sobre la lectura de la Collobert que fareu dimarts. Penso que serà un excepcional acte: tu i la Nelly, juntes: els "dos cranis privilegiats" (segons que diria Max Estrella) de Barcelona, reunits!
Farem una bella publicació, és clar, perquè aquells que no puguin venir tinguin la possibilitat de llegir-vos. Dit això, m'agradaria poder avisar el senyor Alberto Hernando, però no en conec l'adreça. L'hi pots fer saber?

Sebald: un plaer de diumenge!

Toni Clapés

zbelnu dijo...

Gràcies a tu, Toni, per aquestes paraules i per comparar-me a un crani privilegiat de veritat, no com el meu, crani humil...
Ara et passo per email les adreces que tinc...

Anónimo dijo...

Me gustaría saber algo más sobre Collobert que no encuentro en la red. Es curioso esto de los signos. Hoy leía algo sobre el cerebro, sobre el azar o el saber si acertamos en nuestras decisiones, a lo que un neurólgo decía que aunque nosotros no entendamos el porqué de algunas elecciones, hay una parte del cerebro que sí sabe, a lo que nosotros nos preguntamos el por qué tomamos esa decisión o no sabemos explicarlo.
Podrías contar algo sobre esa conferencia aquí...suena bien el título. Y espero que el árbol se salve, después del esfuerzo..
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Iluminaciones: traduzco de la contraportada del tomo 1 de sus Oeuvres. "Nacida en 1940, desaparecida en 1978, D. Collobert, por haber interrogado tan atinadamente la imposibilidad de la poesía como el fin de la palabra y el agotamiento del cuerpo, es una figura notable de nuestra literatura contemporánea. Este primer volumen de sus obras retoma todos los libros publicados en vida y hoy agotados: Meurtre, Dire I y II, Il donc, Survie."
Ahora se presenta Allò doncs, traducido al catalán por Clapès y Sunyol, y me han pedido que hable, junto con la filósofa NellySchnait. Sí, algo pondré aquí, y se publicará en forma de plaquette, por la generosidad de espíritu de A. Clapés...

Anónimo dijo...

Me alegro por eso de la generosidad de espíritu. Cuando uno presenta una imposibilidad de la poesía, o de la palabra, está hablando de sí mismo. Me ha recordado a Hoffmanstal y su carta. Sin embargo, Bernhard expresa su palabra hasta casi agotarla, en sus textos. Collober elige esa expresión, agotamiento, y supongo que a partir de ahí construye un obra.
Será que existen infinitas formas de agotar o demostrar la imposibilidad, o el fin de la palabra?...
disculpa la obviedad.. y gracias por la traducción.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Sí, creo que existen infinitas formas de agotar o demostrar la imposibilidad, o el fin de la palabra... Y muy distintas. Bernhard está en un extremo opuesto, él agota por repetición, pero avanza y construye, mientras que D. Collobert sólo fragmenta y expone sus ruinas alrededor de su cuerpo, es una especie de artista conceptual, las palabras se clavan en su carne como uñas, todo se inscribe en ese dolor encarnado y sin más historia que ese cuerpo sufriente