miércoles, 10 de junio de 2009

Días extraños

Foto: Marga?, junio 2009
Ayer, cuando salía de casa hacia el Espai Mallorca para la presentación del libro de Danielle Collobert, en el andén de la estación de Putxet de los FFCC hacia Catalunya, miré distraídamente el texto que había escrito para la ocasión y de pronto me invadió un nerviosismo incontrolado. En parte, porque era un texto escrito en catalán (y mi dominio es menor que en castellano) y para pronunciar ante poetas y escritores catalanes. En parte por haber bordeado el tema y haberme centrado en mis dificultades ante la no-narratividad de Collobert y los meandros de mi actitud ante el goce doloroso, en lugar de abordar con coraje su vida en la desolladura, el no tener lugar en el mundo y la misteriosa combinación de Beckett y Rimbaud que Víctor Sunyol definió, citando a alguien, como becketización de Rimbaud.
En el tren, el nerviosismo desembocó en un profundo sopor y me dormí profundamente. Al despertar, me extrañó ver que nos íbamos de la estación de Provença, pues antes de cerrar los ojos ya habíamos parado allí. Mi sobresalto fue grande al ver que el tren paraba en Gràcia. Me había quedado dormida al llegar a Catalunya ¡y el tren había reemprendido su camino en dirección contraria! No me atreví a preguntar en qué dirección iba el tren, avergonzada de mi extravío (¡Nunca me duermo en lugares públicos, ni siquiera en el cine!). Bajé, subí y bajé escaleras, acelerada, y al fin llegué incluso en el momento más adecuado.
Lo cierto es que el acto fue muy interesante porque Víctor Sunyol hizo una presentación de Collobert muy afinada, Antoni Clapés habló de su trabajo en esa traducción deslumbrante, que parece original (como bien señaló Nelly Schnaith), yo leí mi texto y la filósofa Nelly Schnaith le dio densidad de pensamiento, lo contextualizó y generosamente me confirmó que yo no había soñado y que esa oposición feroz de Collobert a la narratividad era una clave. Al acabar, Alberto Hernando, que estaba entre el público, ayudó a situar a Collobert en la historia, explicando un poco su relación con el Frente argelino de Liberación, las traiciones, las vicisitudes hisóricas de sus padres, todo lo que había ido dibujando ese no lugar en el mundo, y es que ya Sunyol había señalado ese viajar constante en una peregrinación desesperada, similar a lo que Stefan Zweig contaba de Kleist y de lo que hablé aquí. Y luego nos fuimos a cenar y a tomar algo -y hablamos de los dos mundos editoriales y las políticas culturales en castallano y catalán, de lo que significaba el no-lugar de cada cual, de la degradación y la falta de sentido común, y también del peso de la memoria y de la gestión de los orígenes familiares) hasta las mil. Antes, Dolors Udina me contó del último libro de Coetzee, que está traduciendo y se publicará a la vez en todas las lenguas. Lo que me dijo me dejó estupefacta y como me confirmó que no ha jurado no desvelar secretos de la traducción, estilo traductores de Harry Potter, anticiparé un poco: parece que, en el libro, Coetzee-personaje aborda la parte final de sus Boyhood y Youth en un Summertime pero muere (en el libro) y siguen unos capítulos en que varias mujeres y algunos colegas hablan de él destripándole, poniéndole verde, manifestando su incapacidad para relacionarse, para enseñar, para el amor o la generosidad, sin salvarle en nada. Ella interpretaba que Coetzee respondía así a la presión editorial de que escriba y publique y a esa voluntad de cierre que ha manifestado siempre. Tal vez. Ciertamente sus dificultades sobre la paternidad-maternidad aparecen siempre en sus libros, desde los dos puntos de vista (el padre incapaz de entender a su hija en Disgrace, la madre incapaz y alejada en Age of Iron, las dificultades con la madre en Boyhood -los celos de la nueva posible libertad de su madre que le llevan a colocarse del lado de los misóginos, o su reproche al exceso de protección de ella-, Youth -el hijo que no responde a las cartas- y Life of Animals -esa madre radical, molesta y admirable a la vez, que llama demasiado la atención y que no se entiende con su nuera), pero nada era tan áridamente duro, tan radical como esto último parece, sino siempre lleno de ambivalencias, de pequeños encuentros en el desencuentro, de interrogaciones a veces deslumbrantes (aquella escena de la bicicleta de su madre en Boyhood, aquella frase sobre la maternidad en Age of Iron... We embrace to be embraced...) Pero es otra desolladura y me impactó... Y al final subí parte de la cuesta de Aribau con la poeta y ahora novelista Esther Zarraluki, que me habló de su novela -o nouvelle- acabada y que va a publicar pronto A.C. y de las reacciones que había suscitado en sus primeros lectores y de cómo había sido su escritura y de la hipotética traición a la poesía que supone para algunos entrar en la prosa y lo distinto que le resultaba el libro que ahora escribe, en el que sólo se divierte y no sufre... Me dijo Antoni Clapés que la novela es excelente.
Esta mañana me he despertado con una extraña llamada de Jacques le Fataliste, a quien había borrado de mis relaciones tras nuestro último encuentro, cuando me auguró el fracaso y la desdicha en todos los aspectos este año (menos un absurdo istmo), para -por alguna razón misteriosa, que no acierto a comprender- insistir hoy también en que no me hiciera ilusiones respecto a mi futuro cercano, que "lo peor" está aún por llegar (supongo que refiriéndose a septiembre, tal vez incluso a enero-febrero de 2010). ¿Por qué alguien a quien no vemos y por tanto no molestamos necesita soltarnos su carga malévola? ¿Acaso nuestra pura existencia o las fantasías que otros tengan sobre ella puede ser percibida como amenaza por otros? ¿Qué goce o qué fortalecimiento encuentra alguien en un gesto así? ¿Por qué atraemos a gente que nos detesta pero no se resigna a dejar de frecuentarnos? Me ha hecho falta el insight de V. para empezar a comprenderlo, para sentir un alivio feliz que la conversación con L. ha acabado de instalar. Aunque he perdido gran parte de la mañana... Por suerte, ha vuelto mi ánimo de estos días. Yo sé del forcejeo y las dificultades a las que me enfrento (lo que los astrólogos entienden por la oposición Urano-Saturno, que cae sobre algunos de mis puntos sensibles). Sé que mi apuesta literaria-editorial-vital se enfrenta a obstáculos, y ni yo ni nadie tenemos garantizado no empeorar de salud aun cuidándonos, y algunos no tenemos garantizado siquiera no volvernos homeless, pero ya tengo bastante con mis propios momentos de desaliento y mis batallas, no necesito esos augurios. Mientras, algunos amigos y colegas, en una dirección opuesta a la de Jacques, me ofrecen sus conexiones para que pesen más los avances que las limitaciones.
Yo hago ofrendas a los dioses griegos para que mi vecino y casero nunca tale el enorme ciprés de su jardín. Cuando al fin se van los obreros con su estruendo, el mirlo se instala a cantar para mí. Es un concierto maravilloso, no se oyen coches, ni apenas nada más que su voz, capaz de silbar, de imitar a otros, de volverse soprano. Es una voz que respira espesura.
Y en otro orden de cosas, algunos vecinos resistentes batallan para que no nos arrebaten la frondosidad y no destruyan nuestra plaça Joaquim Folguera, como si no pudiera cambiarse el trazado, como si el instinto arboricida del ayuntamiento y su persecución insidiosa de la belleza y el oxígeno pudiera más que todo. Esta tarde a las 20h se reunirán en un asado popular. Incluyo una foto que me han mandado, de los carteles que han pegado en el tronco de los almeces...
Firmen aquí por el cierre de la central nuclear de Garoña y aquí en la encuesta de El País sobre los transgénicos

11 comentarios:

emma dijo...

"¿Por qué atraemos a gente que nos detesta pero no se resigna a dejar de frecuentarnos?".
No lo se, quizas sea porque esa gente que nos detesta ve en nosotros algo que les pertenece a ellos, quizas la que me desprecia sabe que ella seria como yo si tuviera el valor, y en realidad lo que detesta es a ella misma, que nunca se atrevio a imaginar.
En ese sentido y si mi teoria es cierta, entiendo su odio. Pero jamas lo alentaria.
Me ha encantado el post Isabel. Comme d'habitude.

Dante B. dijo...

para mí, más que extraños repetitivos, ya que la tala es cotidiana y nadie la para...
Ya habrás visto en mi blog.

zbelnu dijo...

Gracias, Emma. Efectivamente, lo que dices tiene sentido. Algo de eso debe de haber...
Dante: precisamente he puesto un link a tu blog, al hablar de la tala, y también te he dejado un comentario allí. Y en la foto te veo risueño como el gato de Cheshire....

Anónimo dijo...

Beckett, a fuerza de conmover resulta a veces de un humor extraño, no sé si en Collobert se da algo parecido, aunque supongo que la diferencia de experiencia vital no deja espacio para esto. Porque B resulta no narrativo incluso cuando novela, y uno va saltando, de una frase a otra hilvanando. Rimbaud utiliza todas las palabra para desestabilizar su pesadumbre, apresarla, pero al final arremete contra lo mismo que B quiere insinuarnos
a través de sus circunloquios y metáforas.insondables... Y repasando poemas de R, veo esas similitudes entre ambos, cerrando el círculo.
Es verdad también, que la falta de referentes en estos momentos pueda ser causa de esa incomprensión, ante los que tienen unos, éticos, morales, etc...
iluminaciones.

AB dijo...

Ha ha ha! m'ha fet riure ta teva història dels ferrocarrils. Una vegada em vaig adormir en una obra de'n Flotats i en Puigcorbé. Em va despertar el cop de colze al fetge que em va donar la meva companya esvarada per l'escandalosa manera de roncar.
Tu sí domines el català, molt més que altres que en fan bandera.

A.

zbelnu dijo...

Iluminaciones: por lo visto en dos o tres ocasiones Danielle Collobert fue a ver a Beckett y ella registró esas entrevistas en sus escritos, y en cambio en las notas y biografías de Beckett hay un silencio sobre esos encuentros, que no me sorprende, imagino que Beckett veía en ella una locura afín, sólo que él sí podía flotar gracias a la escritura y ella no, y eso siempre asusta, como a mí me asustaba a veces el propio Beckett. La falta de narratividad en ella es más aguda que en los otros dos, ella vive en la desolladura, de hecho recuerda más al Rimbaud de la segunda fase, el que no escribe ni lee y sólo trabaja y contrata esclavos en canteras de Abisinia, el que acaba sufriendo terriblemente en un cáncer espantoso, inscrito ya ese dolor en su cuerpo, perdida la pierna y poco a poco lo demás y musitando sus Iluminaciones en la agonía, tras años de silencio...
En cuanto a lo otro, a veces me asombra cómo tú puedes llegar a conclusiones tan cercanas al psicoanálisis por caminos tan distintos. Bravo

zbelnu dijo...

Ah misteriós AB, ja he vist que eres tu (aquell dibuix m'encanta. Si t'anés malament la vida sempre podries ser un caricaturista a la costa del sud d'Itàlia, dibuixant els turistes amb un enginy més poètic fins que descobririen el teu talent de chef...
Gràcies!

Anónimo dijo...

Ya que te encomiendas a los dioses griegos, te voy a recomendar una con fama de milagrera: Hécate, la diosa triple. Es una diosa poco conocida y de genealogía obscura, pero dicen que hasta Júpiter la temía y respetaba por su gran poder. Tengo un amigo, fiel devoto de esta diosa y gran culé, que dice que el tricampenonato (a esta diosa se la representa con tres rostros) lo ha conseguido el Barça este año gracias a sus continuas plegarias durante toda la temporada. Claro que a ti una diosa a la que le guste el futbol igual no te va, pero por probar...

jc

zbelnu dijo...

Lo de la diosa del Barça tiene gracia. Yo me acuerdo de Hécate, es decir, no me acordaba de encomendarme a ella, pero sí recuerdo que era una diosa no-especializada, a la que se le podía pedir de todo... (incluso los goles, por lo que veo),
aunque las brujas y magos y esotéricos se intentaron apropiar de ella y algunos tienen su imagen.
Lo de las tres cabezas no lo recordaba. Pero a mí podría hacerme caso, aunque fuese del Barça, vía G y su pasión...
Muchas gracias, Hermes (no sé si hacer de mensajero de los dioses es compatible con el espíritu bartlebiano, tal vez como las alas lo llevan...)

frikosal dijo...

Escalofriantes (en la foto) las palabras del árbol que pide clemencia. John Muir dijo que cualquier tonto puede cortar un árbol y que Dios no puede protegerlos a todos, pero el gobierno si podría. Aunque aquí parece que es al revés, es el poder público el primero empeñado en cortarlos. Pero lo peor es que la gente les vota una y otra vez. Esto me desanima por completo y ya no se que pensar.

(Vaya con Jacques ...)

zbelnu dijo...

Gracias por tu comentario y el de Muir. Tienes toda la razón, Friks. Es el mundo al revés y esta gente a la que siguen votando gobierna contra la naturaleza, contra el mundo, contra el paisaje, contra la educación, y favoreciendo la miseria y la burramia. Pero algo tendrá que ocurrir para que la gente reaccione!
En cuanto a Jacques y sus iguales, si uno sobrevive a ellos, puede incluso transformar y reconvertir su rabia, lo contaré en el siguiente post