martes, 26 de mayo de 2009

Ayer pensé

Foto: I.N., Las ocas del marqués, interpelándome alegremente en esta foto, 2009
Mientras contemplaba el récord de inasistencia de público que tuvimos ayer (el público eran ocho personas, aunque algunas fueran realmente ilustres y me alegraran las felicitaciones de Anna Caballé, cuyo trabajo admiro... "¡Al demonio se le ocurre montar una conferencia tan geminiana con Mercurio retrógrado!", dijo mi amiga esotérica. Antes había llegado una lluvia de mensajes de gente que se excusaba por no poder venir; ni siquiera podían los más incondicionales: Cuando llegó el sms de Tigridia diciendo "No podré", L. y yo ya nos reíamos, y la fotógrafa de Acec aceptaba retratarnos frente a esos archivadores maravillosos del Ateneo, para paliar un poco los estragos de esas fotos, ¡no quiso fotografiarme de espaldas!), mientras escuchaba fascinada el retrato que Lydia hacía de la Atkins, pensé que no debía continuar con todo esto.
Y es que a pesar de mi fin de semana entre árboles con varios siglos de existencia, en una casita preciosa, con una inmensa higuera junto a la puerta de los jazmines y un almez gigante rodeado de las elegantísimas flores de los acantos, paseando junto a olivos milenarios y contemplando las cortinas de profundos cipreses que separan los campos de amapolas, nadando en un lago que me recordó al Danubio y la Vojvodina (al pasar por la orilla soleada descubrimos un grupo balcánico y sesentero de hombres y mujeres bailando en bañador con la música del coche, y unos pescadores de domingo que se llevaban a sus pájaros enjaulados a orearse con la atmósfera del lago -¡yo les habría abierto las jaulas!-) y con mi rumor preferido, que es el del viento en las hojas de los chopos, ese rumor plateado... (por cierto que también allí nos abordaron por la calle para que nuestra anfitriona firmase las alegaciones contra un proyecto que pretende masacrar para siempre ese pueblo medieval, construyendo 150 casas alrededor, centro comercial, puentes, carretera, zona industrial, propuesto por un conseller constructor y un alcalde también del ramo, en una burramia analfabeta y codiciosa sólo posible gracias a la desalfabetización propiciada y perseguida por nuestros políticos en todos estos años, que ha logrado que la educación fuese peor que en el franquismo, porque apenas quedan en primaria y secundaria profesores vocacionales y dignos, los van marginando, venciendo y expulsando con las condiciones tan duras, y así se multiplica y fortalece esa gente que construye destruyendo o que tira basuras al azufaifo), a pesar de Sebald y Zambrano y Spinoza (que vinieron conmigo y me estuvieron hablando en la ingravidez de la hamaca o bajo la bonita estructura de las vigas), esa compañía de los árboles frondosos y la piedra antigua y las ocas y el cielo lleno de pájaros, las visitas de la urraca y la búsqueda del erizo que se escondía en el jardín, no he logrado quitarme de encima una especie de capa de polvorienta tristeza.
A veces me parece que Jacques le fataliste hubiese tenido cierta razón y éste fuese un mal año: en esos momentos pienso que he agotado las fuerzas para seguir batallando contra corriente, y siento deseos de complacer a esos que me piden curiosamente que renuncie, esos a los que no les basta con no leerme sino que tienen que venir a decirme que desaprueban mi escritura, que no tengo razón, que debería haber entrevistado a otros en mi libro balcánico o que simplemente deje de escribir -como aquel escritor de Facebook cuyo nombre he olvidado-, o también a esos otros que prefieren mentir para no pagar lo que deben y no quieren reconocer la verdad, o a los que sufren con los pequeños (incluso los míos, tan inofensivos y sin repercusiones materiales, sin cambios vitales) éxitos ajenos, a los que no soportan que tenga visitantes, entonces esa voz interna de Jacques le Fataliste sube el volumen e insiste: lo mejor es hacerles caso y abandonar, aunque no esté en mi naturaleza y aunque a mí, la melancolía nunca me invade mucho tiempo, sino que sólo me visita y se va.
El miércoles volveré a ver a mi oráculo, es decir, volveré a aquel espacio donde solía interrogarme y escuchar las interpretaciones délficas. Y ahora que he llegado al final del post pienso de otra manera y se ha ensordecido esa voz oscura (no os hagáis ilusiones, queridos envidiosos recalcitrantes, aún no he desaparecido), pero necesitaba decirlo...
Olvidaba decir que anoche tuve un momento raramente solitario (siempre pasa alguien, aunque sean las 5 am) frente al azufaifo, que está esplendoroso en su jardín salvaje pese a esa gente insidiosa que le arroja basura, ha atravesado la calle con sus ramas hojosas y, como dice una famosa vecina, tiene un idilio con el pequeño naranjo, ¡se abrazan los dos con efluvios de azahar!

22 comentarios:

el objeto a dijo...

leyendo tu post de hoy pensaba que, como pasa a menudo con tu escritura trenzada y tus preguntas generosas(son preguntas generosas porque en ellas siempre incluyes al otro, no lo excluyes como hacen los temerosos) van apuntando tus propias repuestas,

hasta la bonitas ocas son una respuesta -recuerdas, las ocas salvajes en la poesía china? que hacen referencia a la escritura,a esos signos que aparecen en el cielo como mensajes que vienen de lo real-

está claro que a mucha gente le inquieta (envidian, ciertamente) la manera en que te expones

la conciencia, leía hoy a Lakhan, está marcada (para nosotros) por el desconocimiento y la ilusión, por eso la única conciencia que puede salvarse es la que aún se pregunta y no se ha precipitado a responder a todas sus cuestiones demasiado pronto
Creo que tú la cultivas con tu escritura, por lo que te deseo una continuación llena de preguntas, alguna que otra respuesta y mucha escritura!

qué maravilla de casa, hasta cipreses!

vss

zbelnu dijo...

Oh gracias por tu inteligente y generoso comentario, wise cousin! Siempre me pregunto qué hacía yo para entender nada antes de (re-)conocerte.
Las ocas salvajes! ¿Sabes que no las había asociado? Me gustan tanto esos animales y su mirada burlona y arrogante de la foto, cuando se acercaron a interpelarme... Ahora comprendo mejor a Li Bai, aunque las suyas vayan libres por el cielo, trazando otra escritura...
Gracias por ese deseo, que me recuerda a mi encuentro de anoche frente al azufaifo.

Anónimo dijo...

Cómo te buscan esas ocas! Muy bonita foto, y el blog en ebullición y con aire ahumado, suena muy optimista a la postre...
isabelle la de la pluma errante
un beso
E.

zbelnu dijo...

Gracias, E., por tu hospitalidad y tu comentario con insight y síntesis de poeta!

el dante del bertini dijo...

como he sido unos de los habituales ausentes, sólo me puedo guiar por los trascendidos: todos ellos coinciden en que estuvisteis maravillosas, como siempre.

nomesploraria dijo...

Ja veus que jo ja ni m'excuso. Quin desastre. Deu ser perquè ara estic a províncies i em costa anar a la capital. Igualment és inexcusable perquè sempre disfruto (odio "gaudir") escoltant-te.
M'agrada que el taronger s'estimi al ginjoler, o és al revés? I aquests efluvis de la flor del taronger.

zbelnu dijo...

Nmp! Tu estàs perdonat per la distància! De fet ho està tothom, perquè les coses són tan complicades, només jo no em perdono que m'hagi passat...

zbelnu dijo...

Jo també tinc problemes amb aquesta paraula

Ephemeralthing dijo...

" .... porque ya no queda en primaria y secundaria apenas un profesor vocacional y digno,".
¡Vaya "guinda" Isabel, no te la voy a tener en cuenta!. No desviemos los tiros sino al final todo va acabar igual, "queja generalizada" en el tono de forum de "La Vanguardia". Por cierto, dan la Palma de Oro a Hanecke y apenas tres comentarios en el foro de la noticia.
Para los padres el dar la culpa a los profesores es una excusa muy recurrente y que durante años se ha usado mucho. Cuando uno buscaba la complicidad de ellos costaba lo suyo. En los últimos tiempos parecía que eso se había corregido algo pero parece que se vuelve a las andadas. Ni televisión, ni horarios laborales demenciales, chovinismos, ni el nivel cultural de los adultos tiene que ver con la ignorancia de los más jovenes, "parece". Hace ya años que un día saliendo del Instituto tuve la sensación completamente real de que todo lo que podía decir, sugerir, apuntar, dentro del aula, en ese mismo lugar, de la puerta hacia fuera, no había nadie que lo subrayase mínimamente, al contario, más bien lo boicoteaba. Todos, desde el funcionario corriente, el guardia urbano, al busto parlante televisivo, vecino, padre, hermano, ..., todos. En fin: poco a poco.

Bel dijo...

Acabo de descubrirte, y no puedo decir mucho de tus libros, pero siguiendo tus reseñas ahora (algunas, me he dado cuenta, las había leído ya en La Vanguardia, pero soy un poco despistada y a veces no reparo en quien las firma) sí puedo asegurar que son espléndidas. No sólo he leído la de Clarice Lispector, si no muchas otras que también suscribiría ;-)
por ejemplo, la de Grace Paley (quien, por cierto, admiraba a la Lispector) y muchas más.
A pesar de no conocer todavía tus libros, no comprendo muy bien quién o por qué puede alguien aconsejarte que ¿¡dejes de escribir!?...
Como dicen, a palabras necias..., además, ya sabes "Enquanto eu tiver perguntas e nao houver resposta continuarei a escrever".
Un abrazo.

zbelnu dijo...

Gracias, Bel! Son dos reseñas de Clarice, la primera es la de Celebración de un mundo y la casa editora argentina, Adriana Hidalgo, la colgó en su web y allí estuvo mucho tiempo.
Gracias por la cita y por la confianza. Sí, es extraño y difícil de entender por qué a alguien no le basta con no leernos y necesita que dejemos de escribir, desea que fracasemos, que enmudezcamos, y a veces incluso procuran contribuir. Cuando empecé a dar clases y estaba nerviosa, una profesora me escribió el día antes preguntándome si tenía la suficiente experiencia. Por suerte las clases fueron un éxito y a mí se me pasaron los nervios, pero siempre me pregunté por qué a alguien podía importarle contribuir a mi fracaso, qué ganaría y por qué una hormiga como yo podía suscitar tanta rabia... Pero las pasiones son irracionales, no tienen explicación en el terreno de lo razonable, eso lo vio ya Spinoza...

zbelnu dijo...

Eph, matizo mis frases radicales, aunque disiento. Te incluyo en la excepción de ese "apenas quedan"; que sepas que para mí, encontrar algún enseñante que aún no esté derrotado por la dureza de las condiciones ni la presión múltiple (la escuela está en el mundo y lo refleja, y si los enseñantes no reciben apoyo e inversión, se acaban yendo, venciendo, deprimiendo, ausentando, huyendo a la privada...) es un alivio feliz.
En cuanto al nivel de este blog, yo soy consciente de mi ignorancia, esa conciencia me ayuda; lo que me preocupa es que en este país muchos no se dan cuenta de sus déficits. En cualquier caso, no creo que aquí el nivel sea el de los foros de La Vanguardia, en eso creo que te equivocas.

Esther Planas dijo...

Isabel
que bien este fin de semana
entre tanta belleza natural!
Justo que menciones eso de
los que tartan de callar tu voz
o como tu te unes casi sin querer
a una voz subterranea que trae
mal aguero...
hoy he vivido experiencia peculiar
en un sentido similar cuando alguien
que ostentando su intencion de que
yo despareciera for ever ha dicho
see you in the next life!
y yo he contestado al amigo que estaba a su lado..
si! yes! see you tomorrow..
y luego me he dado cuenta de lo
simbolico de todo ello..
Por mas que alguienes quieran
que desaparezcamos nosotros
ahi estaremos mañana y el otro
dia y el proximo...
solo ellos quedaran al borde del
camino ..left overs del tiempo
que no les perdonara ni a ellos
ni a sus malas intenciones....
xx

Anónimo dijo...

Me imagino que es difícil hacer resurgir a la fotógrafa y a la escritora, yo también sé de actos para unas minorías, literarios, artísticos, pero en esos sitios, curiosamente a veces se encuentran sorpresas, o pequeñas obras de teatro que uno no sabía que le iban a sorprender, cosas que pasan desapercibidas para la gran mayoría, gérmenes. No hay que desfallecer en el intento. época mercuriana sin duda.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Gracias, Esther! Sé que tú lo comprendes bien, lo sé...

frikosal dijo...

Como casi siempre, totalmente de acuerdo en lo de la educación. Algunos profesores vocacionales deben quedar en la primaria y la secundaria, sin duda, y además deben ser los más activos y visibles.

Pero por lo que estoy viendo en el colegio de mis hijos, por lo menos en la escuela pública deben ser una minoría.

Los demás no saben donde está el espíritu que da vida a las cosas y bajo el pretexto de no traumatizar a nadie, se revolcan en la pereza y la mediocridad.

Siento salirme un poco del tema pero estoy indignado.

zbelnu dijo...

No te sales del tema, Friks! Lo explicas muy bien y yo agradezco tu intervención porque parecía que yo estuviera diciendo cosas raras y sé que no. Para mí la educación es lo fundamental, yo estudié Ciències de l'educació, y para mí, los pocos pero buenos profesores que tuve a lo largo de mi mundo de estudiante siguen siendo mis soles y lunas, los que me enseñaron algo de mí y ciertas pasiones, a alguno lo he encontrado (Francesc Cuartero!!!!), otros han desaparecido, pero yo daría un montón por localizar y saber que está aún vivo el que me enseñó a Góngora andando nerviosamente de un lado al otro del aula (Ferran Rocas Pana), hablando de sus misteriosas u y revelándome sentidos, o aqul filosófico de latín de unitec a quien llamábamos Berceo, o el magnífico y furioso Morató, también de latín y griego,ya ves por qué he sido traductora, gracias a ellos y sin saberlo, en fin, que Eph no me ha entendido, mi pasión por la educación es grande, yo aún doy clases a veces, menos de lo que quisiera y agradezco a mis estudiantes su curiosidad y su energía y receptividad, (y los ciclos de conferencias también se acercan aunque el público sea adulto y objetante), sólo em lamento de lo que he visto, desierto y desolación y es indignante, lo dijo escandalizado mi informático palestino: ¡Pero si es lo más importante para un país!

zbelnu dijo...

Iluminaciones: tu comentario había quedado oculto en la bandeja. Yo creo que es fácil hacerlas resurgir siempre que alguien escuche y los que estaban allí parecían contentos. Ayer un famoso poeta me contó que ese mismo día él presentaba un libro (por eso no podía venir a lo nuestro) y que no fue nadie, ni una sola persona, se encontraron los tres: editor, autor y presentador y el acto no se hizo y ellos fueron a tomar algo. En cambio una famosa traductora de poetas chinos me dijo que un público de 8 y con algunos ilustres y todos atentos y orientados a aquello (hay públicos que van a cualquier cosa para refugiarse y se duermen) es algo valioso y que en China el número 8 se considera de buena suerte. Yo creo que un día u otro esas cosas le pasan a todo el mundo. Sé que una vez fue un editor célebre y veterano a Zaragoza, coincidió con un partido de fútbol y nadie acudió, y otro editor escuchó su desesperación mientras bebían.

Anónimo dijo...

Es vedad, de hecho, muchos poetas de renombre no le dan importancia a la cantidad de lectores que tienen, si no a otras cosas como la calidad y la verdad en su justa medida que se obtenga del poema...pero claro, ahí radica ese deseo utópico de cambiar las cosas para mejor, en cierta medida, no?
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Tienes razón. Ese poeta sobre todo, él es quien habla siempre de la libertad de buscar o situarse en el fracaso y no en el éxito... Pero como dijo una vez Carlos Pazos, el arte no cambia el mundo, es otra cosa... yo añadiría que nos consuela, nos da alas, nos presta recursos, enciende nuestro fuego, nos ayuda a pensar, a ver, a mirar...

flier dijo...

Hola, no se como llegué aquí, pero deciros que el profesor que hace un par de años tuve como profesor a Ferran que comentáis!

Un saludo

Belnu dijo...

Flier, dónde lo rtuviste? En qué centro? Y no me hables de "vos", soy sólo una! :)