domingo, 30 de diciembre de 2007

2008, mal pie y buena mano



Foto: I.N., Mirlo en Belair, Luxemburgo, 2007

Mientras iba a comprar jamón a aquel hombre que lee a Chateaubriand, no he visto un escalón y me he torcido el tobillo. Al principio he seguido andando, pero unas horas después, al volver a casa de acompañar a G. con P. a su visita traumatológica (!), el dolor se ha vuelto insoportable. No podía poner el pie en el suelo y me he puesto de color gris y el pie sombreado en negro, con un dolor intenso que me arrancaba lágrimas. G. me ha traído sus muletas y mientras contemplaba mi avance por el pasillo, ha dicho: "¿Quién hace ahora el ruido del capitán Ahab?" Me sentía tan torpe con ellas que he decicido andar a la pata coja (para regocijo de los amigos que han llegado después) o desplazarme de lado con un solo pie en una especie de twist.
En cuanto a mis problemas estomacales, se han desvanecido ante el dolor del pie, un poco como decía Séneca, citado por Montaigne en francés: ""J'étais trop torturé par le mal de mer pour songer au danger", cuando, enfermo de mareo en el barco, decide ganar la orilla a nado.
En el momento peor de la crisis y desaliento, he llamado a mi sabia homeópata, le he dicho: "Tendré que ir a que me vean..." Me ha dicho: "Nooo... ahora te tomas Rhus toxicodendrum 30ch en una disolución, y mañana, si sigues así, ya irás al traumatólogo". ¿Cómo lo supo sin verme? Ella es así. Efectivamente empecé a mejorar al cabo de dos horas. ¡El dolor se desvanecía! He puesto música y he visto que podía bailar con un solo pie. Han venido mis amigos con sus películas, su champagne francés, su maravillosa quiche "de todo" y su chispeante conversación. He tenido que recibirles tal como iba, en vaqueros y camiseta negra, hemos cenado, hablado y hablado, y claro, a la hora del cine medio dormitábamos. Hemos visto una de las primeras pelis que hizo Scorsese (Who's That Knocking at My Door), muy formalista y godardiana (¡no pasaba casi nada! Una escena interesante y triste sobre la misoginia y los celos, que me hizo volver a Coetzee, que en su Boyhood muestra tan claramente esa raíz edípica de la misoginia), incluso buñueliana o lynchiana! Con un Harvey Keitel jovencísimo y asombroso. Luego hemos revisto Peeping Tom, un clásico (no recordaba que salía Moira Shearer, Miss zapatillas rojas! otra película de Powell). Se nos han pasado las 12 y nos hemos comido nuestros arándanos y frambuesas tarde, cantando unas imaginarias campanadas entre risas. Y hasta le he echado las cartas a uno de los invitados (aunque echarlas sin saber de qué se habla es siempre peor, no se puede decir apenas), y D. nos ha leído un horóscopo numerológico que todos menos D. (¡a él le favorecía!) hemos tachado de equivocado para 2008. Y con las horas, no sé si por la homeopatía o por los amigos o por una combinación feliz de las dos cosas, mi pie ha ido mejorando y ahora, abandonadas las muletas, voy cojeando, pero ya apoyando ligeramente el pie en el suelo y puedo decir que no empiezo el año con tan mal pie. En medio de los sms que iban llegando como pequeña lluvia con sus interferencias, ha llegado uno especial de G., que hablaba de mi libro balcánico y me hizo pensar una vez más en la suerte que he tenido con él.
Sigo pensando que no dejo de buscar maneras de no ir a la casa de mi infancia, donde hay que despejar y vaciar.
Y ahora quería dejar aquí, como celebración de este año, uno de los brindis de Li Bai, ese poeta chino favorito que me descubrió V (no se pierdan su post de fin de año, ni el Tanguy de Cachodepan), ese autodesterrado libre, traducido por Anne-Hélène Suárez.

La hierba vernal, como intencionada,
se extiende a la sombra del pabellón.
La brisa oriental trae melancolía,
del cabello cano sufro el asalto.
Solitario bebo, invito a mi sombra,
retirado canto al bosque oloroso.
¿Qué sabéis vosotros, pinos vetustos?
¿Para quién lanzáis los suaves rumores?
A la luna danzo sobre las rocas,
mi cítara taño en medio de las flores.
Fuera y más allá de esta única jarra,
no hay preocupación que turbe mi mente.

10 comentarios:

el objeto a dijo...

precioso mirlo emplumado! que combina bien con el brindis solitario y feliz entre las flores y las rocas de Li Bai, gracias por el poema!
Hacía tiempo que no entraba el año tan agusto, debido si duda a la compañía, conversaciones, películas y festín, aunque el jamón te costase la torcedura de tobillo!
echamos de menos la visita de G.
te cojo prestada mentalmente la foto del link de Vivre sa Vie para esta entrada de año!

zbelnu dijo...

Es verdad lo que dices, también a mí se me hizo suave ese tránsito... Me gusta lo del préstamo mental... yo "anotaba mentalmente", pero no había llegado al préstamo!
Recuerdas la confusión mucho más perdonable -en tu contexto- Symphonie Symptome? Pues ayer con el pie torcido leí: "Falàcia Sant Gervasi" y claro, era farmacia!

cacho de pan dijo...

Montaige sobrevuela nuestras vidas, junto a Anna Karina y ese precioso mirlo que has retratado.
Un año ligero y feliz (yo no descreo del numerólogo francés porque me pronosticaba mucho y bueno) y, para comenzarlo,una noche muy agradable.
Se agradecen los links, como siempre.

el objeto a dijo...

Falàcia-farmacia Sant Gervasi, no está nada mal ;-) muchos se engañan en esos templos de medicamentos,
he ido a dar un paseo al parque dep putxet, y me he acordado de los pinos de Li Bai

zbelnu dijo...

Es verdad, Cacho, que a ti te pronosticó un año hedonista de viajes y diversión! No me acordaba, yo, Os Resentidos de Vigo...
Qué gracia, Petite a, yo he ido a La tamarita a refugiarme de la fealdad general y en esa humedad arbórea me he repuesto, alzando mentalmente mi copa por esos altos seres...

frikosal dijo...

Afortunados (¿bienaventurados, incluso?) los que disfrutan de los mirlos.

Me alegro de la curación.

zbelnu dijo...

Sí, los mirlos son amigos. Las hembras vienen a remover la tierra de las macetas en invierno y me gustan tanto (aunque no son bonitas como los machos, tienen el pico más marrón...) que las dejo ensuciar, son muy descaradas y me van mirando pero siguen... Y luego llegan los machos a cantar, más arriba hablo de eso...

RFT dijo...

He ido a buscar su último libro sobre el Azufaifo y su Plaza, sin recordar que Juani tiene la manía de echar la llave en esa puerta que comunica con la escalera y el piso de arriba.
Había subrayado hace tiempo una frase que encontré en la página 209, dentro de la anotación que usted fechó el 31 de diciembre de 2007 ("En este país", como Larra y hablando de ese señor que vende jamón y lee a Chateaubriand):
<<(...) Sigo pensando que no dejo de buscar maneras de no ir a la casa de mi infancia, donde hay que despejar y vaciar.>>
(Como soy nuevo en esto de los blogs, no acierto a señalar en cursiva o negrita el texto que usted escribió usando códigos HTML)
Luego, tuve la sensación de que se refería usted a lo que indica en la página 214, cuando habla de <<"...abandonar esa casa de mis pesadillas...">>
Primero pensé que se trataba de una casa irreal, pero luego no supe distinguir si se estaba usted refriendo a un lugar concreto del pasado a donde no quería ir o a un lugar físico, lugares del pasado con los que uno no sabe qué hacer como en el verso de Louise Colet que cita Tabucchi:
<<...que faites-vous des anciennes amours? Les chassez-vous comme des ombres vaines? Ils ont été, ces fantômes glacés, coeur contre coeur, une part de vous même...>>
Pedí a Xoroi que me enviara un ejemplar de "El arte de Caminar" de Hazlitt y Stevenson, el cual usted cita un par de veces, pero me dijo que estaba agotado. No sé, ya lo encontraré.
Sí he encargado dos ejemplares de su libro de relatos que espero recibir la semana entrante.
Este último mes de agosto pasé unos días en una población de Alicante, bien fea, llamada Guardamar del Segura, ayudando en un puesto de un mercadillo. Al atardecer, solía acercarme a comprar fruta a la tienda de Rosario, en la calle Miguel Hernández, y un día, junto a los dátiles, vi un fruto que me resultó familiar, pues aunque uno sea de Asturias, fue recriado muchos años en Jerez de la Frontera y conoce Barbate, Grazalema, Benamahoma o Bornos como la palma de su mano. Pregunté a Rosario cómo se llamaban esos frutos y me dijo:
- Aquí los llamamos "Ginjos"
Y recordé el poema de su Ginjoler y el sabor de la infancia a donde usted no quiere ir.
Por si acaso, copiaré también esta nota en su última entrada de hoy.
Gracias por su libro. Gracias por su lucha.

zbelnu dijo...

Bien hecho, Rft! Las entradas antiguas también pueden revisitarse y a mí me gusta ver a este mirlo de vez en cuando. Ya le he contestado en la nueva...

RFT dijo...

¿Una casa que "inspira" también "expira"?