viernes, 6 de febrero de 2009

Del silencio y la memoria

Foto: Joan Comas, presentación de Si un árbol cae, La Central, 2009 (Sin duda esta imagen no es profesional como las de Eph, pero tiene la ventaja de su condición borrosa, lo cual me favorece y le da una cualidad casi pictórica... y qué bonito el espejo de libros que me recuerda a mi casa...)
El otro día, al llegar a la radio me pidieron que esperase en una salita. Yo había sacado los maravillosos cuentos de Clarice Lispector y me disponía a gozar del tiempo de espera, pero enseguida me di cuenta de que era imposible. La radio sonaba muy alta y hablaban de deportes. Le pregunté al vigilante si no podía bajarla. No tenía mandos. Le dije, desesperada, que me iba fuera. El vigilante era un joven alto y corpulento, muy educado, de algún país latinoamericano. "Pero fuera hace mucho frío", me dijo, y me ofreció una silla, que sacó de detrás de su mostrador, y me senté allí. Los que pasaban me miraban extrañados. Yo leía. Cuando vino a buscarme el productor del programa me preguntó por qué no había esperado en la salita. Le dije que encerrarme a mí en una sala con una radio atronadora, y encima hablando de deportes, podía ser una forma de tortura. Él se rió, sin duda concluyó que estaba como las maracas de Machín. Aunque al acabar el programa estuvo preguntándome mucho sobre los Balcanes y el libro.
Hoy en el metro he buscado en vano un lugar donde no hubiera nadie con casquillos y música demasiado alta o hablando por el móvil a un volumen excesivo, exhibiendo su banalidad de una forma casi obscena. A nadie parece molestarle. Apenas nadie lee ni lo intenta, todos se sientan a mirarse o a hablar por sus móviles sin recato. Y yo me siento cada día más depaysée.
Mañana voy a La Jonquera a continuar las Jornades Identitat i exili. Hoy he pasado un rato por el Aula Magna de la UB. Me han dicho que los actos de la mañana han sido brillantes. He oído contar del desdén y la hostilidad con la que parte de la población francesa recibió a los pobres exiliados de este país. He oído del franquismo aún presente en la vida política y cultural, con citas ardientemente franquistas de Carlos Sentís, por ejemplo. He oído algún que otro testimonio. Mañana leeré un texto que he acabado recién ahora. De todas formas, esperaba que no se pudiera entrar, que hubiera una multitud. A veces pienso yo también que vivimos en un país sin remedio, que el descabezamiento y la destrucción y aquella Nada del franquismo nos dejaron sin vida. Ya lo decía aquella pieza de Joan Rabascall mostrando la programación de tv y radio del franquismo. Páramo cultural hasta el ridículo.
Ayer estuve en un estupendo concierto homenaje a Mestres Quadreny en La Pedrera. Fui escapándome, lo decidí a última hora, invitada por Aurora Gasull y me encantó. Mestres Quadreny nació en 1929, como mi padre, y cuando fuimos a felicitarle nos contó que compone con el ordenador desde 1968 o 69, cuando tenían uno inmenso en una sala de la Universidad, con refrigeración para que no se calentara. Me gustó su actitud discreta y quitándose importancia. Un músico que trabajó con Brossa y Miró, polifacético, poético y matemático, inquieto y vanguardista. Cuando le preguntaron por las piezas que íbamos a escuchar, citó a Schopenhauer para decir que el músico es como un médium, que cuando acaba el trance no recuerda ni sabe por qué. También dijo que era muy distinto cuando se trataba de un encargo, que siempre implicaba ese momento negro, ese ponerse nervioso y pensar que no podría, antes de la idea. Y cuando era libre, pues él estaba en la bañera y le venía una idea y corría a levantarse para anotarla... La primera pieza (Fogall de son) me desconcertó un poco... "tan dislocada", dijo luego el flautista, Quim Ollé. ¡Pero la segunda! Era un homenaje a Schumann y él dijo que era muy frágil y que si se tocaba bien era sugerente, pero si no se deshacía... Y la tocaron maravillosamente, todo era sutilidad y juego y dentro de su envoltorio punteado estaba encerrado Schumann misteriosa, poética, sintéticamente... Luego unas Constel·lacions que formaron su bóveda celeste y al final, qué maravilla las Sonades de la calor i el foc... Al salir, un japonés le dijo a Aurora con vehemencia que no le había gustado nada. Hay que tener el oído abierto para captar esos vuelos de mariposa, esos viajes de la música de este siglo. Contó uno de los conferenciantes que en la Barcelona de la República había conciertos de Alban Berg y se llenaban... ahora aun pesa el franquismo y su guadaña. Sólo hace dos años que se pudo estrenar una ópera de Mestres Quadreny compuesta hace tanto tiempo... Los músicos componían su propio paisaje fantasioso y ensoñado. La gestualidad loca del violín, Evelio Tieles, lejano en su universo otro! O la seria fiereza de la viola, la alta Dolores Nycz, o la palidez ojerosa y melancólica del trompa, o el color subido del clarinete, o el flautista que recordaba a un pájaro al tocar... Los músicos vivís en otro mundo, le dije a Aurora, que durante años fue uno de ellos...

10 comentarios:

Gise =) dijo...

La imagen es bella realmente porque los muestra a ustedes con tantos libros reflejados de fondo, yo no creo que salgas mal en las fotos, pero bueno es como vos te ves no???Un concierto en La Pedrera debe ser fantastico, y si encima la musica es como la describes sutil, con flauta y violines que tansportan...
Casi siempre las cosas menos programadas son las que mas disfrutamos...
Exitos en La Jonquera!!!!
Buen finde guapa!!!

Jose Hernández dijo...

No es solo una cuestión de actitudes banales, sino también de miradas. A menudo esa gente del metro de la que hablas, esos transeúntes uniformados y autoreferenciales, no conciben ni siquiera que existan otras maneras de estar, otro aliento que permita pasar el tiempo de la cotidianidad de otro modo, y se giran sorprendidos, estupefactos ante la osadía de alguién que se permite sacar un libro y ponerse a leer en un bar de copas, mientras espera a alguién, que asiste solo a una representación teatral, o se concede la extravagancia de no estar interesado por lo que hace, siente y vive el mengano televisivo de turno...

zbelnu dijo...

Es así, José, yo siempre me siento extraterrestre en esos casos y de hecho, hasta ahora pensaba que esa sensación tendría que ver con envejecer, pero si a ti te pasa, entonces es sólo no ser parte de este rebaño uniforme. A mí no me pasa en otras ciudades del mundo, donde siempre hay gente que lee sola en un bar o que guarda silencio para dejar que otros lean, o que va mirando cúpulas o árboles. Pero hoy yo vengo de un viaje al pasado y apenas puedo hablar de otra cosa... Tendré que improvisar un post!

Ephemeralthing dijo...

En tu anterior entrada podía oír la "merla" cantando y pensé en lo tranquilizador y agradable que me resulta ese sonido, claro que no sé qué podría tener de especial que sea así: su canto es bellísimo.
En esta entrada veo que sigues hablando de sonidos: "maracas de Machín", radios escupidoras, el espacio sonoro del metro barcelonés, y la música de Mestres i Quadreny (que no conozco).
Creo que vivimos rodeados de "sordos". A mi no me resulta tan impertinente el coincidir con los ridículos sonidos del teclado de un movil, que lo son, impertinentes, pero al fin y al cabo puntuales, pasajeros y producidos por un individuo concreto, como con la cacofonía que sin ningún reparo, todo lo contrario, a diario crea la misma entidad TMB mediante los monitores de tv de los andenes que continuamente se mezclan con los avisos de los altavoces y la música ambiental. Es algo absolutamente grotesco pero según observo se vive como algo normal, y lo que es peor: deseado.
A menudo ya no es sólo una cuestión de decibelios sino que además los sonidos son como rasposos, imitando una emisora de radio mal sintonizada; eso ocurre en más de una estación y llevan así meses, años. A mi me pasma, no lo entiendo.
Ocurre lo mismo en los lugares públicos regentados por particulares: bares, salas de espera. Se me ocurre pensar que es debido a la nula educación y gusto por la música, el saber distinguir entre sonidos interesantes, divertidos, armoniosos o no, bellos o incluso feos, y sonidos de esperpento.
Eso también lo percibo en el diseño del sonido de muchos espectáculos, normalmente plano, estridente, sin matices. Cuando me encuentro con alguno en el que hay un trabajo bien hecho en ese sentido: el que considera la expresividad de la atmósfera sonora (pienso en los montajes de Roger Bernat), lo agradezco y me admira.
Después de lo que explicas menos mal que pudiste reconciliarte más tarde con los sonidos barceloneses a través de la música de Mestres i Quadreny. Me alegro.

zbelnu dijo...

Eph, "estar como las maracas de Machín" significa estar loco, en jerga madrileña, claro...
Pero sí, yo hablaba de ruidos y silencio. Tampoco me quejé yo de ningún sonido de móviles, sólo de conversaciones a todo volumen que no me dejan leer. De mi perplejidad de que en esta ciudad la gente no comprenda que una quiera abstraerse y leer y que tenemos derecho al silencio diurno!!!!
De eso hablaba yo y de ese otro tiempo ilustrado que hubiera podido ser...

zbelnu dijo...

Eph, olvidé decirte que yo sólo vi un espectáculo de RB y me encantó, pero por V me parece haber visto otros, y por E., y me interesa seguirle...

Ephemeralthing dijo...

jajaja, Zbel, es que me encantó esa expresión "como las maracas de Machín", colocada en esa parte de la entrada que habla de ruidos y silencio, por tanto del sonido, y aunque signifique otra cosa quise incluirla en la lista de referentes sonoros. Desde luego es mucho más suave, agradable y sutil que "como un cencerro".

zbelnu dijo...

Sí, a mí también me gusta, Eph y ya me preguntaba si lo habrías hecho a propósito! Es verdad que es más bonita que lo del cencerro o menos brutal que el "está gagá". A mí me encanta en catalán "em sembla que no hi és tot", me parece preciosa esa manera de decir que alguien se ha ido un poco...

Anónimo dijo...

Como en las fotografías de Strand, los detalles son el fondo de las escritura, ya sea esta lineal descriptiva o más abstracta. Y el escribir toma de ahí su base, su razón de ser. Respecto a la música, tiene esos pasajes que son como extensos libros sin palabras, de los que nosotros somos su intérprete poniéndoles el texto. Felicidades por los muchos éxitos.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Qué comentario lleno de luces, Iluminaciones, llega justo a tiempo!!!
Gracias a ti