domingo, 11 de enero de 2009

El deber cumplido... a trancas y barrancas

Foto: I.N., Puerta de Marguerite Yourcenar, en un jardín público semioculto de Bruselas, 2008.
Ayer fui a la manifestación de apoyo a Palestina (pueden ver una crónica en Polis). La cantidad de gente nos emocionó y acabamos haciendo todo el recorrido, aun desde los márgenes, lo que significó más de cuatro horas en la humedad fría de la calle. Hoy he pagado las consecuencias: mi constipado ha empeorado y mi tendinitis, que parecía ya anticipar felizmente su final, ha vuelto a rabiar. Me habría gustado pese a todo irme por ahí también por la tarde, pero no podía. Dorothy Parker me esperaba en casa: tenía que acabar el texto de mi conferencia, cosa que en efecto, he cumplido. Más vale tarde que nunca. Lo curioso es que lo paso tan bien con mis escritoras elegidas que luego me cuesta horrores no seguir leyéndolas. Naturalmente, dado que yo no soy experta en nada, mis conferencias sólo son lecturas particulares de esas autoras, no exhaustivas ni completas, sino simplemente inmersiones caprichosas y llenas de mis conocidos meandros. Espero no decepcionar a nadie. La verdad es que cada vez que alguien amigo y con criterio me dice que se ha apuntado al curso, por un lado me alegro y por otro me echo a temblar. Pero una vez oí decir a un diseñador que antes de crear algo siempre tenía un momento negro, en el que pensaba que no podría cumplir el encargo y que sus clientes se habían equivocado dirigiéndose a él. Y luego, en medio de esa oscuridad, surgía la idea.
Por cierto que ayer E. me dijo que plasmara en uno de mis cuentos una historia que me ocurrió con alguien que trabajaba en un museo y yo le dije que sí, sin darme cuenta de que ya lo había hecho. Fue V. quien me recordó que precisamente en un cuento mío que homenajea a Dorothy Parker incluí la historia del chico del museo, aunque le trasladé a otro tipo de institución. De haberlo hecho ahora habría afilado aún más el final... ¿O aún podría hacerlo? Lo comprobé visitando un momento el archivo de esos cuentos, y sentí a la vez una alegría de recordar cómo es ese libro y una tristeza de que ninguno de los editores a quienes se lo he dado haya dicho aún nada. Y por otra parte es lógico: uno lo tiene hace unos días, otra no lo ha recibido aún por las fiestas y por un cambio de dirección, otros dos o tres hace dos meses o uno y medio. Es poco tiempo... Tal vez. ¿O quizás con la crisis es imposible que una escritora como yo -que no es famosa- publique unos cuentos en este país? ¿O debo esperar que mi libro balcánico arrastre con su fuerza a esos cuentos hasta la edición? Es terrible la impaciencia de mi deseo, la urgencia de ver esos cuentos en la calle, de que alguien pueda leerlos y devolverme algo encontrado, de que se hagan públicos. Yo creo que en esos cuentos hay una gran agitación vital que se despliega, pero quién sabe, nunca sabemos del todo lo que escribimos hasta que lo leen otros. Y por otra parte, las lecturas en voz alta que fui haciéndole a mis interlocutores de confianza fueron muy reveladoras y me llenaron de expectativas. ¿Pero queda algún editor por estos lares a quien interese descubrir literatura contenporánea que no sea novela ni tenga un éxito garantizado por haberse publicado en otro país o haberse vendido los derechos en cine o ser un clásico?
G. ha venido un momento. Su nuevo proyecto de estudiar cine documental empieza a dibujarse vagamente. De pronto, hablando de la pancarta, que L. comparaba a un poema visual de Brossa, G. se ha acordado de una especie de caligrama de Salvat Papasseit sobre las hormigas que leyó en el bachillerato y que está reproducido en no sé qué calle. Cuando habla así vuelvo a pensar que G. tiene su cabeza prodigiosa de vacaciones y me pregunto si alguna vez y cuándo volverá utilizarla para leer.
Entre el jueves y el viernes se distribuirá mi libro balcánico. Supongo que algunos libreros no lo recibirán hasta el lunes siguiente. ¡Qué impaciencia! Yo sé que en ese libro, si se molestan en leerlo, encontrarán algo que falta, algo que no se ha hecho en este país, algo que conecta con las guerras del momento y con la reflexión necesaria para entender nuestro agitado mundo. Y no soy yo, son las voces que he recogido y su animada conversación, que se une a la fascinación balcánica de mis trayectos.
Y ahora llega el momento de concentrarme en MB, mi tercera autora del ciclo. Otro placer. L. me decía el otro día que lo pasaba tan bien que desearía trabajar siempre en esto. Yo también. Investigar en autores favoritos, leerlos, escribir sobre ellos, buscar fotos, contárselos a gente interesada. Si hubiera más instituciones proclives y con presupuesto... (Ahora tengo ganas de proponer alguna charla balcánica, aparte de la presentación de mi libro, que será el martes 3 de febrero en la Central, y de la charla que daré en abril en Amics de la Unesco). Vuelvo a aquella escena del colegio en que, cuando llovía, en la clase me pedían que contase algo y yo me sentaba en una mesa y contaba lo que fuera: podía ser un libro, una película, un sueño... Yo no entendía por qué querían que yo hablase, si sería que todo el mundo era perezoso y a mí me gustaba contar...
Por cierto, he leído a VM en su Dietario Voluble del domingo y me ha producido ese efecto cálido y reparador que las heroínas de Jean Rhys encontraban en una copa y la fosforera de Andersen en una cerilla encendida y Johnathan Safran Foer en... Me gusta mucho cómo empieza. Cómo se forcejea y batalla por eso que cambia y que algunos lectores fijan en un momento que ya no existe. Y eso que él no tiene que esperar a que sus editores se decidan, sino que ya están esperando sus libros para llevarlos a la imprenta. En cambio mis cuentos... ¿hasta cuándo? ¿Habrán envejecido cuando les llegue el momento? ¡¡¡Algunos editores ya me han dicho que tienen lleno hasta 2011!!! Quién sabe qué habrá sido de mí entonces...

11 comentarios:

Francis Black dijo...

El librero de Berlines lo tendra pronto , no ? yo lo comprare alli asi tambien conozco la libreria .

zbelnu dijo...

Yo no sé cuál será el ritmo del distribuidor ni si empezará por los grandes y luego pasará a los pequeños o si se ajustará a la urgencia de mi deseo o será un caracol. Espero que le llegue esta misma semana al librero berlinès-psicoanalítico! En cualquier caso siempre vale la pena descubrir su librería

Gise =) dijo...

Yo lo encargue espero que el 15 lo entreguen, la verdad con todo esto de la Gaza y esta guerra que sigue destruyendo todo alrrededor, y en la que esta muriendo tanta pero tanta gente inocente, tengo muchas ganas de leer tu libro balcanico y enterarme como fue esa otra guerra sobre todo porque hay muchas voces que hablan a travez de tu escritura...
Y le llegará el momento a tu libro de cuentos, seguro como paso con La Plaza del Azufaifo y al tan esperado y trabajado libro Balcanico...
Besitos y beuna semana!!!!

zbelnu dijo...

Gracias, Gisela! Ojalá que así sea, y que La plaza del azufaifo encuentre otra vida francesa entre tanto...

Anónimo dijo...

Bueno, esperemos que todo vaya cayendo por su peso, y salgan a la luz los cuentos. Creo entender esa acumulación de producción escrita y que tiene que salir para dejar sitio a otros, y que es como si ocuparan un espacio físico, un volumen. Y pienso que siempre habrá editores interesados en editar libros que no sean best sellers, o récord de ventas.
iluminaciones.

frikosal dijo...

Lo primero confesar que me siento un poco culpable de no haber ido a la manifestación, si me estuvieran bombardeando supongo que me daría rabia la pasividad de los demás. En fin.

Por otra parte, a mi me parece que nos está invadiendo una estética americana o calvinista o que se yo en la que reconocer dificultades parece que traiga descrédito.

Y hay que salir sonriendo aunque el mundo se hunda, como la protagonista de American Beauty. O como las tortugas, que cuando más enfermas están, más se esfuerzan en disimularlo para que no se las coman.

En cambio, cuando leo lo que pones tu de estas dificultades con el editor, me da la sensación de estar escuchando a una persona de verdad, en los momentos buenos, como la publicación del libro de los Balcanes. Y en los regulares, como este impass en el libro de cuentos (que seguro que no llegará al 2011 !). Y no a un cuadro o a un político.

Yo personalmente lo agradezco.

cacho de pan dijo...

algo desganado, me paseo por tu blog lleno de eventos y realizaciones...
no te quejes: todo está bien.

zbelnu dijo...

Ja ja, sí me quejo! Todo es difíiiiicil....

zbelnu dijo...

Sí, entiendo muy bien lo que dices, Frikosal, sobre la obligación de no decir lo problemático, de fingir que todo son éxitos... Yo creo que el blog permite eso, pero también creo que ante tanta máscara hay gente que agradece algo más sincero. Como esos coleccionistas de porno doméstico, que prefieren ver parejas con defectos a esos cuerpos escultóricos de los modelos, porque como decía un cartel en Londres "la verdad es sexy" y como aquello más antiguo de "la verdad es revolucionaria". La verdad no existe, naturalmente, pero mostrar algo prohibitivo, como quien le da la vuelta al calcetín, suele tener su propio efecto poderoso! Aunque sea arriesgado y haya que calcular la dosis.

frikosal dijo...

Me gusta mucho como lo sintetizas en estas cuatro líneas de tu respuesta y lo llevas más allá de lo que yo había pensado !

zbelnu dijo...

Gracias! Supongo que te refieres a las cuatro últimas... Tú siempre ves algo allí donde otros no ven