viernes, 30 de enero de 2009

Pobre Barcelona

Foto: I.N., S y M en San Petersburgo, 2002
Los que paseamos por la ciudad vamos descubriendo edificios destruidos y arboricidios por todas partes. No sólo es el viento, ese viento huracanado del cambio climático. Hoy una amiga me acaba de avisar: la placita que hay entre las calles Ganduxer, Beethoven y la Diagonal, la plaza Wagner, que era un jardín, ha sido destruida. En silencio y sin que la prensa diga nada. Al parecer en este país los ciudadanos no tenemos derecho al verde y pueden arrebatarnos la frondosidad a capricho del temible ayuntamiento de Hereuville y sus arrogantes arquitectos amigos del cemento. No tenemos derecho al oxígeno que los árboles expanden a la atmósfera todos los días, y que mitiga la contaminación excesiva de la ciudad. El estilo Lesseps, la "falsa vanguardia", según la definió Victoria Combalía, va creciendo y extendiéndose por la ciudad como una mancha de aceite. Ayer vi el dibujo del proyecto de los nuevos Encants, de auténtica pesadilla. Más Lesseps. Todo es feo, sin historia, sin árboles, sin dimensiones humanas. Es la Barcelona que le gusta a este equipo municipal. Pronto habrá que cruzar la frontera para ver un árbol, para respirar... y para tener silencio. Hace poco, alguien que vive en París pasó unos días aquí por trabajo y al volver allí escribió a sus amigos: "No creo que vuelva pronto a Barcelona. Al llegar aquí me parece que París es una ciudad muy silenciosa." El otro día se lo contaba a una amiga médica y me decía que en efecto, las sirenas de las ambulancias son injustificadas en la mayoría de los casos. Además hablamos de esa normativa que no limita los decibelios de las obras y que sólo contempla como derecho el silencio nocturno. Ella misma me contaba que una vez, al volver de otra ciudad europea, salió al P. de Gràcia y tuvo que taparse los oídos, impresionada del ruido. Así es siempre, gracias a nuestro equipo municipal.
Es cierto que me han invitado a asistir a una reunión de la reforma de la Diagonal, el día 17 de febrero, pero no tengo muchas esperanzas. Dicen que consultarán a los ciudadanos (podremos elegir entre dos proyectos, ¿y si no queremos ninguno? ¿y si los dos se cargan nuestra Diagonal, con su diversidad arbórea?). Da mucha rabia ver cómo destruyen lo que era nuestro, la historia, el patrimonio arquitectónico, la identidad de esta ciudad, la frondosidad, el oxígeno y quietud de los árboles (el silencio que procuran al absorber el ruido), y encima pagados por nuestros impuestos. La única solución que tienen nuestros políticos para la crisis es la construcción. Sin innovación, ni cuidado del medio ambiente, ni dinero para la educación o la investigación. Ya sé que se me ha colado aquí algo de Polis.
En realidad, yo sólo debería estar pensando en la presentación de mi libro balcánico, que es el martes 3 de febrero a las 19.30 en La Central de la calle Mallorca. Y en mi conferencia del lunes en el CCCB, y en las entrevistas de la radio del 4 y el 5, y en las Jornades Identitat i Exili en las que participaré el sábado 7 de febrero. Pero me queda aún un espíritu furioso de dríade y no puedo separarlo mentalmente ni callarme.
No sé si dije que en esa sala Mirador del CCCB se creó cierta atmósfera mágica, con los espíritus de Isabelle Eberhardt y Anna Atkins flotando en imágenes y palabras por aquel espacio frente a un cielo nocturno recorrido por aviones silenciosos. Algunos asistentes vinieron a felicitarnos al acabar y hubo dos o tres que dijeron que ya estaban deseando que llegara el siguiente lunes. El público ayuda, definitivamente, como ayudan los lectores.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces un libro se escribe para un único hipotético lector, que puede ser a la vez el autor mismo. Son importantes las presentaciones de libros, a pesar de que se piense lo contrario, y se de más importancia a la distribución. En la búsqueda de ese imaginario lector está la importancia de lo que se escribe, su guía podríamos pensar, y si se me apura, el por qué de escribirlo. He comenzado a leerlo, y me resulta muy interesante su acertada visión sin pormenorizar de la literatura viva.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Yo no pienso en nadie cuando escribo, sólo en mí y en lo que quiero contar, lo que gritaría por los tejados, pero también, dándole una forma concreta, que sólo puede ser aquella, por las necesidades del propio texto. Y en esa búsqueda de la forma está lo más desdichado y lo más feliz, Sísifo finalmente gratificado por su esfuerzo. Sería horrible si pensara en un lector, creo que no escribiría. Pero es verdad que luego, cada lector es importante y que sin publicar y sin ese feedback de los lectores yo también dejaría de escribir... como Jean Rhys. Me alegra mucho que me leas, Iluminaciones!

Anónimo dijo...

Tienes razón, se escribe para uno mismo. Se intenta explicar a uno mismo y a la vez contarlo. Y que ese supuesto lector fuera uno mismo, si lo leyese. Pienso que un pintor podría trabajar sin que su obra viese la luz. La satisfacción visual, la gratificación que procede del proceso manual (como la escritura también) el esfuerzo contra el tiempo..
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Bueno, hay escritores que no enseñan lo que escriben. Conozco uno, poeta, y es hipercrítico con todo el mundo, pero lo suyo es secreto, seguramente no supera su barrera crítica. Yo conozco artistas que sin ese feedback se desanimarían, como me ocurre a mí. Recuerdo que Pazos lo dijo una vez, en la época en que no vendía. Aunque luego uno vuelve sin querer porque necesita sacar y es inveitable.
Y un recurso que he usado alguna vez es escribir pensando en alguien conocido. Escribir como si se lo contaras a alguien que conoces, con quien no te permitirías florituras. Eso ayuda cuando no encuentras el tono, o para disciplinarte y evitar abarrocamientos o amaneramientos...

Anónimo dijo...

Sí, no enseñar lo que escriben, me recuerda a R. Walser y sus microgramas, y tantos otros no? Y esa barrera del nivel crítico podría ser una forma de bloqueo.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Sí, Iluminaciones, Walser y su letra indescifrable... pero en él la relación con el mundo era un forcejeo, quería decir y quería ocultar, quería cuidar su aspecto y quiso abandonarlo, no tuvo nada, ni una mesa, en su vida, ¿leíste lo de Sebald sobre él? y la psicosis...
En efecto, el hipercriticismo sería una especie de bloqueo... Pero el autofustigamiento va con el don, como contaba Capote en el prólogo de Música para camaleones, y como cuenta Vinyoli, qué poeta no ha visto su obra con amargura y desdén? Sólo el tiempo ayuda y acaba por resolver... o no.

el objeto a dijo...

bueno, tal vez se te haya colado esaparte de Polis aquí porque esté mucho más conectada con el libro balcánico y su presentación de lo que parece en principio,
tmabién con las conferencias y el espíritu de esas escritoras rebeldes y combativas, de pluma y cuerpo libre. Las razones que te llevan a elegir un tema para escribir, la fuerza que te sostiene en la escritura, la necesidad de entender, restaurar, elaborar y relatar.
Creo que tiene que ver con eso que sorprendía a AH ayer, hacer las cosas por la pasión de hacerlas, no porque uno piense imaginariamente que es lo que los demás esperan que haga
sí que tuvo algo de mágico esa sala del cccb,
nos espera una buena semana!

José Antonio Millán dijo...

Será porque estoy pesimista, pero creo que la "participación vecinal" domada (la posible, la que ofrecen, como tu invitación a lo de la Diagonal) lo único que hace es dar carta de legitimidad a decisiones ilegítimas de los poderes públicos. Ayer vi la foto de cómo habían puesto en la plaza/horror de Lesseps una placa a la Asociación "Una Altra Plaça Lesseps és Possible", Creo que esto es añadir escarnio a la ofensa...

zbelnu dijo...

Comprendo bien tu pesimismo, pero yo seguiré resistiendo. En esa invitación, lo único que para mí valdría es que consultaran y respetaran el criterio del único técnico en el que confío, y que vendrá conmigo. Yo allí no me quedaré, obviamente. No voy a creer en un equipo que mientras pasa el tiempo de la invitación han destruido más y más. Mira la pobre plaza Wagner si pasas por ahí. Este ayuntamiento se llama ya "el Gran Talador".
Sé que en Lesseps engañaron a un equipo de comerciantes que ni pensó en que lo único importante en una plaza es el verde, y es que como dijo Broggi, la democracia sin educación no funciona.

zbelnu dijo...

Gracias, objeto a!! Tienes razón, sí, esa relación de las cosas trabadas aunque sea por detrás o al sesgo... Ojalá la semana salga bien y sea fecunda...

cacho de pan dijo...

notable declaración de principios, muy bien dicha además...yo sin embargo no tengo esa felicidad del escape sino estoy rodeado además de buena gente, lugares bellos, situaciones agradables.

zbelnu dijo...

De vez en cuando hay que moverse de aquí para ver esos lugares no destruidos, ¿no? Mientras quede algo de dinero... Y no te consuela leer?

zbelnu dijo...

Por cierto, Cacho, creí que hablarías del llanto de los tenistas

Anónimo dijo...

Tal vez no era ocultar exactamente, más bien le era algo casi ajeno, al final. Es algo que intuyo por sus fotografías, las que le hizo Carl Seelig y que están en su libro Paseos con R. Walser. El futuro lector de sus cuentos le era en cierto modo indiferente, tal vez, como los últimos poemas de Holderlin...
Puede ser que Vinyoli viése su obra como algo dejado atrás, ya pasado, y de ahí la amargura. No leí el de Sebald..
iluminaciones.

zbelnu dijo...

No, no, al contrario! Vinyoli no tenía amargura, él descubrió que con el tiempo no sentía esa impotencia juvenil de la gran distancia entre el lugar adonde quería llegar y su obra, sino que estar en el camino le bastaba. Ninguna amargura.
En cuanto a Walser y Holderlin sí, pero ahí sí había sufrimiento.