martes, 9 de diciembre de 2008

Hoy, en EL PAÍS Cataluña

Foto: I.N. Diagonal, 2008
Un manifiesto exige que el tranvía no comporte tala de árboles en la Diagonal Intelectuales y ciudadanos critican la política 'verde' del Ayuntamiento FRANCESC ARROYO - Barcelona - 09/12/2008 Son casi 300 los firmantes de un manifiesto que tiene un eje central: la política verde del Ayuntamiento de Barcelona va a acabar con los árboles de la ciudad. La última gota ha sido la amenaza que pende sobre la arboleda del eje central de la Diagonal, un millar de árboles (sobre todo plátanos y palmeras) amenazados por la llegada del tranvía. El manifiesto es claro: no hay que rechazar las infraestructuras, pero tampoco tienen que arrasar todo lo preexistente. "Ya es hora de que el Ayuntamiento se apee de tanta arrogancia" El manifiesto ha sido impulsado "de modo espontáneo" por la escritora Isabel Núñez, que, tras redactarlo, lo envió a algunos amigos que le habían comentado la inquietud por lo que ocurre en Barcelona. Empezó a circular por Internet la semana pasada. El sábado había un centenar y medio de firmas y ayer rondaban las 300. Entre los firmantes figuran la fotógrafa Colita, el dibujante Javier Mariscal, el arquitecto Cristian Cirici, la crítica de arte Victoria Combalía, el escritor Lluís Maria Todó, la escritora Rosa Regàs, la historiadora del arte Erika Bornay, la periodista Patricia Gabancho, el poeta Joaquim Sala Sanahuja y el artista Frederic Amat. Hay también firmas que aparecieron en su día en movimientos a favor de otros árboles, como las de los contrarios a la reforma del Turó Park y quienes rechazaban la tala de encinas en el Tibidabo para instalar una nueva montaña rusa. El texto denuncia que se subordine todo a las obras de infraestructuras. "No es sostenible talar árboles centenarios como los que hay en la Diagonal. Es cierto que dicen que los trasplantarán, pero el índice de supervivencia apenas supera el 25%, de modo que lo que se hace es cargarse plantas para las que ha hecho falta mucha agua", dice Núñez. El punto de partida es la Diagonal, pero el manifiesto recuerda que en Barcelona no sólo las plantas de esa avenida están amenazadas. La propia Núñez empezó a batallar por asuntos similares con ocasión de la amenaza sobre un azufaifo (finalmente salvado) en Sant Gervasi. Luego, muy cerca de ese mismo árbol, fueron los de la plaza de Joaquim Folguera los condenados. En este caso para construir una estación de la línea 9 del metro. Y hay más. El manifiesto recuerda que el proyecto de un aparcamiento en la Ciutadella también se llevará un montón de árboles por delante ("nuestros políticos no se deciden a dar ejemplo y utilizar el transporte público", señala). Sin olvidar la dureza gris cemento con la que se yergue la nueva plaza de Lesseps o la muerte rusa de las encinas en el Tibidabo. "Lo más desconcertantes es la falta de diálogo que muestra un gobierno de izquierdas. Creemos que ya es hora de que se apeen de tanta arrogancia", dice la redactora del texto. Y ciñéndose a la Diagonal, añade: "Es cierto que es un desastre, pero no los árboles, sino el tráfico. Que lo cambien". El texto va acompañado de una cita de un artículo de Javier Marías titulado Árboles y grosería: "España es un país patanesco y no de fiar cuando hay por medio cemento, políticos, constructores y dinero. Y eso es lo que nos domina y define, lamentablemente, en el siglo XXI. Nuestro mayor problema, y no exagero".
[Gracias a todos los que ya han firmado. Pueden seguir firmando aquí. No hagan caso de las peticiones de dinero de la web! Nada que ver con este manifiesto. Pero es inútil firmar como Anónimo o sin apellido, como hacen muchos].
Mi artículo de La Vanguardia Cultura/s aquí (sobre Natalia Carrero)

9 comentarios:

ephemeralthing dijo...

Las consecuencias del chovinismo son terribles: en la orwelliana Barcelona el ciudadano es silenciado sistemáticamente y ya es un hábito común, todo un trasvase cultural, el no contestar ninguna de las arbitrarias iniciativas del poder municipal disfrazadas de diálogo, glamur, radicalidad y vanguardia (?) que simplemente significan el empeorar la vida cotidiana en la ciudad y echar al traste lo que es normal en la mayoría de las ciudades europeas, todo justificado y argumentado por el "cóctel Marias" (no exagera, no). Contestaciones como el manifiesto conservacionista o la de los vecinos de la Plaza de Lesseps esperanzan algo a que ese trasvase cultural no se realice del todo y acabe esto en la nada absoluta, convirtiéndose la ciudad en uno de los decorados urbanos más ridículos del planeta.
En tu entrada anterior identifico muy bien ese malhumor que pueden provocar al salir a la calle esas iniciativas, ya ahora de forma continua. Es tan larga la lista de desvaríos que a uno no le queda más remedio que refugiarse en una especie de exilio interior. Ayer cuando salí a pasear con mi perra me senté un rato en el pequeño triángulo verde del cruce de Bruc / Provença / Diagonal. Se trata de una zona emblemática de la ciudad y es un muy buen punto para contemplar el edificio de "Les Punxes". Pues bien, la cantidad de banderolas publicitarias que cuelgan de las farolas es tal, ahora con la Navidad han aumentado continuando con el "visc-a ....", que la visión es penosa. ¿En qué ciudad Europea se ve algo así?, el "ensuciar" con ese spam el paisaje de las calles, y además, emblemáticas.
En el mes de Julio hice una entrada sobre este tema:
http://ephemeralthing.blogspot.com/2008/07/orwelliana-bcn.html

ephemeralthing dijo...

Más contestación:
http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20081209/53592768962/los-ninyos-evitan-el-parque-de-jean-nouvel-por-falta-de-juegos-poblenou-hereu-roda-barcelona-diagona.html

zbelnu dijo...

Sí, Eph, lo he leído. Muy sintomático de la política municipal, encargan parques a arquitectos figuras, que cobran la intemerata, y ni siquiera piensan en que los niños jueguen ni en que haya árboles

Anónimo dijo...

Magnífico que Francesc Arroyo se haya echo eco en El País del manfiesto. Se adherirán muchas más personas. La cuestión es ahora cómo nos oponemos de inmediato y resistimos con eficacia a la tala de los 33 almeces -los conté ayer- de la Plaza Joaquim Folguera (boca de metro Puxet) programada por los sátrapas para enero, es decir dentro de tres semanas. No se me ocurre más que volver a lo de las octavillas informativas, repartirlas, convocar a los vecinos y ciudadanos at large un día y hora precisos in situ (habrá que pedir de nuevo permiso a la boba del Distrito, aquella que quería que pusiéramos a un hombre-anuncio en la esquina de Arimón para, dos horas antes del recital poético de septiembre de 2007, indicar que el acto se había trasladado a la masacrada Vila Florida, comedia que no aceptamos), pretextar o montar tal vez de nuevo una lectura poética-musical, y entonces,¡zas! encadenarnos. No veo otra manera. ¿HAY ALGUIEN AHÍ QUE PUEDA ORQUESTAR LA COSA?
Ninca Lacruz

zbelnu dijo...

33 almeces! No sé cómo podríamos pararnos. De entrada habría que fotocopiar el artículo y colgarlo en el mercado. Y sí, repartir octavillas a la salida del metro, ya sé lo que dirían, que en vez de ver ese cielo de árboles al subir esas escaleras verán un desierto de cemento como el de lesseps, y como el que la ONU le dijo a Aznar que verá pronto desde su ventana si seguimos así, todo el país será un desierto y qué vergüenza que el partido socialista y los falsos Verds hayan contribuido tanto a crearlo. Pero yo estoy con un gripazo brtal y en 8 días me voy. No sé quién podría...

zbelnu dijo...

Quería decir pararlos! Pero mi inconsciente sabe más...

zbelnu dijo...

Toda la razón, Eph! Me gustó lo que Victoria Combalia dijo de la plaça Leseps, FALSA VANGUARDIA

cacho de pan dijo...

leído y archivado,
junto a todas las cosas que me destrozan el corazón

nomesploraria dijo...

Molt bé! vaig comprar el País quan m'ho vas dir.