martes, 28 de octubre de 2008

Llueve mientras corrijo


Artemisia Gentileschi, Magdalena como la melancolía, 1622-1625
Como siempre, me sumerjo en ese libro como si no lo hubiera escrito yo. Los distintos personajes entrevistados, escritores de los Balcanes, vuelven a contarme sus historias, experiencias y reflexiones sobre la guerra, y yo aún descubro algo nuevo. Pero sobre todo me vuelve esa extraña emoción del descubrimiento y de mis peregrinaciones allí. Tengo que hacer full immersion y entregarlas enseguida. La lluvia me acompaña en mi encierro. Me encanta corregir ese libro, releerlo, publicarlo y hablar de él. Espero que transmita toda mi pasión investigadora y balcánica.
Corregir a mano es mejor para mi persistente pinzamiento. No participaré en el debate de la FNAC de hoy, aunque tal vez asista otro día, y eso me permitirá hacer algo por mi brazo. Mientras, llegan noticias de cercos imaginarios que se estrechan, con reacciones que evocan escenas de la historia y que no excluyen una densa capa de tristeza, un manto que me envuelve... por un momento. He intentado contárselo al hombre que llamaba demasiado, pero él es radical y ahora está en el otro extremo; no llama nunca y tal vez prefiere no recibir mis llamadas. Por suerte, hay margen para compartimentar, un cajón donde poner esa tristeza, que a ratos hay que sacar y airear, y luego se guarda ahí y se queda como un convidado de piedra, como una mirada más junto con la risa y las celebraciones otras y los sueños y las esperanzas, que son unas hierbas que crecen deprisa y se vuelven leñosas y altas, con la aceleración de Corioli.
Yo seguiré escribiendo: es lo que me salva. Le he mandado mis cuentos (¡son quince! esta vez supongo que los lectores no se quejarán de que sea corto, como pasó en Crucigrama) a mi amigo serbio porque necesito su consejo (él sabe mucho de estructura y me ha dado buenos consejos importantes, aunque hay cuatro cuentos en los que disentimos y en los que yo tengo que seguir mi propio criterio) para decidir cuál será el primero y cuál el último cuento.
Por la mañana temprano ha llegado mi pequeña estantería nueva y sólo he empezado a llenarla con libros de las autoras sobre las que investigo para conferenciar y de escritores de la guerra civil y la posguerra de este país, para un artículo. Ordenar un poco más mis libros me produce una rara y pequeña felicidad (ahora necesito un archivador más para papeles). Mis ex suegros han venido a verme justo después: son gente culta e inteligente, con sentido del humor; nuestra afinidad se mantiene con el tiempo, y al parecer, el tiempo observa con ellos una amable consideración: tienen muy buen aspecto, tal vez por el espíritu que les anima.
Ésta es una de las raras ocasiones en que me alivia que llueva y cuanta más agua y más fuerza, mejor me parece. Lo mismo me ocurrió en la muerte de mi padre, aunque por razones otras. Entonces cayó una auténtica tempestad y en el tanatorio de Cerdanyola, la sala acristalada mostraba el bosque agitado por el agua y el viento mientras yo leía, demasiado deprisa como siempre, mi texto escrito ese mismo día, intentando que no se me rompiese la voz. Ayer leí parte de un libro de sueños de T.W. Adorno y me impresionó ver tanta actividad onírica alrededor de la muerte... y los burdeles. Lo que más me gustaba era la presencia de su G., no sólo por el nombre, sino por lo que implicaba en los sueños.
Intento encontrar a un escritor de paso por Barcelona, le llamo a su hotel, pero los que contestan al teléfono no saben hablar castellano o catalán, ni inglés, francés o italiano; no sé de dónde son. Les pregunto si puedo dejarle un recado, me dicen: "No", le pregunto por qué: "Porque yo no sé..." Le pregunto: "¿Y no hay nadie por ahí que sepa apuntar algo?" Me pasa con otro que también acaba de llegar de lejos. Es una ocasión para localizar a ese escritor, porque acaba de cambiarse de casa en la ciudad europea donde habita, ¿lo lograré?...
La gata Gilda duerme. La lluvia le produce un profundo sopor y apenas se mueve para cambiar de postura.

18 comentarios:

Ephemeralthing dijo...

Primeros días de otoño real y disfrutando de la "atmósfera" y ambiente calmo que conlleva.
¡Qué curiosidad despierta en mi tu libro balcánico!, procuraremos esperar pacientemente. Intuyo que será un texto lleno de ejemplaridad ética ante el desmán político y ambición de poder.

zbelnu dijo...

Uf, no, Eph, yo no seré nunca ejemplo de nada, prefiero ser sólo alguien que pregunta y se pregunta, y espero haber sido capaz de contarlo...

Ephemeralthing dijo...

No digo que tú seas ejemplar, digo, el libro.
Y si no ejemplar, "una venganza contra la vida", como he leído en un comentario del post anterior.
Como yo no soy vengativo, o no creo que compense serlo, prefiero escribirlo como lo he hecho, aunque no sea tan literario y me haya gustado la idea que expresa ese comentario.

Anónimo dijo...

supongo que ese misterio realza la importancia, la extrañeza.
No creo que Crucigrama fuese corto, pero sí daban ganas de leer más. Releer a Adorno, entre otras cosas por su importancia en la crítica y la estética. Sí, todo un poco Unheimlich...
Me alegro por la materialización del libro de relatos.
iluminaciones.

nomesploraria dijo...

Qué no escampe, qué diluvie y que el agua se lleve la inmundicia.

A mi la pluja m'agrada molt. Espero que localitzis a l'escriptor.

frikosal dijo...

Que bueno poder corregir a mano nada menos que tu libro de los Balcanes mientras fuera llueve y la gata duerme.

zbelnu dijo...

Ya lo sé, Eph, pero es que me agobia la idea de que mi libro sea ejemplar, quizás son restos del signficado de esa palabra en la educación cristiana lo que me produce esa alergia. Pero entiendo tu intención...

zbelnu dijo...

Ah, Eph, yo no soy vengativa, pero decir que la literatura es una venganza contra la vida tiene otro sentido, otra vez volvemos a la peli que le gusta a Nmp, y a mí, Providence, si ves cómo se divierte John Gielgud moviendo personajes inspirados en los reales, o a Woody Allen huyendo de todos los que le quieren matar en Deconstructing Harry, o a Javier Marías en Negra espalda del tiempo... ese es el sentido

zbelnu dijo...

Gràcies, Nmp!!! Que llueva, que llueva y que se llenen los pantanos... porque si hay que confiar en los políticos para arreglar lo del agua, mal vamos.

zbelnu dijo...

Sí, Friks, es agradable corregir así. Y a veces creo que mi brazo se empieza a curar, no sé si será una ilusión.

zbelnu dijo...

Gracias, Iluminaciones! Todo es extraño... Es que el tiempo de escribir un libro y editarlo es siempre más largo que el de la lectura y eso hace que la gente te meta prisa... Y el tiempo se escapa!
Los sueños de Adorno revelan su cultura y el rigor de sus estudios y la dimensión de sus reflexiones, aunque la muerte (lo que le tocó vivir) y los burdeles (ahí ya no sé) tengan esa presencia tan abrumadora.

el objeto a dijo...

hoy se ha abierto el cielo...

me gusta eso que dices de compartimentar la tristeza y otros mantos que a veces se posan sobre los días

no sé si tuviste suerte con el escritor, pero como decía benedetti, la suerte ya no la necesitas con todas esas realizaciones (por los cuentos) y proyectos entre las manos

recuerdo muy bien la lluvia de aquel día en el tanatorio, y a ti leyendo, Cuando llueve mucho a menudo me acuerdo de ese día y esa lluvia, tú hablaste de ella en aquel escrito

la memoria, descibría esta semana gracias a Mercè, surge primero de una ausencia. y cuando eso se hace ausente, acudimos para intentar recuperarlo pero no de forma completa, sino escogiendo cuidadosamente sólo unos detalles, unos destellos

ayer soñé con Lacan, me acercaba a él y le preguntaba por el goce japonés que él había descubierto. Lacan en mi sueño era un genio, pero también un excéntrico, un loco, un marginal...

vessos

zbelnu dijo...

Mmm, envidio tu sueño, me pregunto por qué últimamente no recuerdo mis sueños o peor, siento la atmósfera y se desvanecen enseguida, me pregunto si tendrá que ver con que últimamente estoy escribiendo sin bloqueo, decía mi psicoanalista que los escritores no tenemos que soñar para recibir mensajes del inconsciente y es una suerte...
Y sí, se abrió el cielo. En cuanto a la suerte, no sé si la tuve o no. Yo estaba tan insegura y maladroite estos días lluviosos... Me parecía haber recibido algunos palos lunes, martes y miércoles, esos desplantes de gente que nos malentiende o que se confunde y se sitúa en una posición que no les hemos asignado ni nada justifica. Me sentía tan apaleada y atribulada... Pero no se cerró la puerta del todo. "El tema me interesa", dijo el escritor, y mi libro entrará por esa rendija, apoyado por mis editores, y veremos qué ocurre.
Y luego otro editor, que me parece un buen editor libre y que piensa por su cuenta, me ha dado una alegría diciéndome que me lee aquí asiduamente. Los lectores invisibles...
Qué bien que te acuerdes de aquel día de lluvia! No me había acordado de preguntarte si estabas, yo no veía nada con tanta lluvia y mi emoción. Sólo sentí apoyo de amigos, sin saber...

Anónimo dijo...

Es cierto, a veces en pintura ocurre algo parecido, no se sabe si lo realizado ha sido hecho por la mano del pintor o por mandato divino..o por el inconsciente. nel caso es que parece que uno no a aportado gran cosa al trabajo, en tu caso es entendible por las aportaciones, claro. Como si se hubiera escrito solo.
iluminaciones.

cacho de pan dijo...

debo deducir que dado que sigue lloviendo tú sigues corrigiendo?
Qué falta hacía esta agua del cielo!
Por casa han plantado algunos árboles que faltaban, aunque no poniendo más, por supuesto. De cualquier manera fue un alivio, y la lluvia, poco después, me dió un poco de esperanzas en cuanto a su supervivencia.
Preciosa foto de gatos.

zbelnu dijo...

Ya acabé las pruebas y mi libro balcánico se fue a seguir su curso editorial. Ahora me toca imprimir mis cuentos y mandarlos a editores que puedan acogerlos. Releerlos y cambiar alguna cosilla. Alarmarme de pronto por lo que representan. Y también intentar corregir un texto ajeno, de castellano imposible, que no sé si nunca lograré domesticar. Y también recobrarme de algunos desplantes y decepciones de esta semana tan extraña.

Jose Hernández dijo...

Que hermoso el cuadro que has elegido para ilustrar lo que deces... y esos sueños flotando...

zbelnu dijo...

Gracias, José. Artemisia Gentileschi es sorprendente y llena de fuerza pictórica, aunque rara vez la seleccionan los historiadores del arte, porque es mujer (hace poco en el MNAC ponían cuadros de su padre junto a Caravaggio pero no los de ella, que es mucho mejor!). Y en cuanto a sus biógrafos, siempre prefieren enfocar al morbo de que fuese violada y no reconocer así el valor de su obra.
Y los sueños, en efecto, cómo se escapan...