martes, 2 de septiembre de 2008

Correos y surrealismo

Foto: Inés Batlló. Oruga en Mas du Pellier, la Provence, 2008
Me estaba acordando de un ensayo de Jonathan Franzen en How To Be Alone donde contaba la odisea de una oficina de Correos corrupta en no sé qué ciudad norteamericana donde nunca llegaban las cartas y las protestas seguían un itinerario extraño y las incidencias eran dignas de la prosa más paródica, tal vez rusa. No es casual que lo recuerde. En este mes de agosto, durante una semana estuvo estropeado el interfono de mi edificio o más bien la luz de la escalera, y parecía imposible que lo arreglaran. La cuestión es que dejamos de recibir el correo. En cambio, el repartidor de bancos y facturas no dejó de llegar. Llamé a Correos y tras pasarme de un número a otro y negar cada uno lo que decía el anterior ("Es que en agosto contratan gente que no sabe nada", concluyó el último, algo más razonable... Si sólo fuera en agosto, pensé yo). Me dijeron que podíamos recoger el correo en una oficina de República Argentina, pero cuando me personé allí, en el horario indicado, la oficina estaba cerrada al público. Esta mañana, la propietaria del estanco que hay frente al edificio me ha contado que el cartero le dijo que tenían "la orden de no repartir correo en nuestro edificio" y que "la pila de cartas crece y crece y nadie va a recogerlo", excepto un señor que sí recogió algunas cartas suyas. He vuelto a llamar, pero en la oficina de República Argentina no cogen el teléfono. He llamado a la de Balmes, pero me dicen que no es responsabilidad suya, que ellos son de admisiones, y que a esa oficina hay que llamar o ir a las 7 de la mañana, porque más tarde no están para atender al público. Así que mañana probaré a las 7, pero no tengo grandes esperanzas. Imagino que deben de haber devuelto todos los paquetes de libros encargados. Imagino cartas urgentes que llegarán obsoletas, como aquel Lucky Luke contre Phil de Fer, tan vigente por estos lares. Un tipo iba a buscar oro y le decía a su novia que le esperase. Enseguida le mandaba una carta comunicándole que ya era rico y que se reuniese con él, pero el cartero iba a caballo, era atacado por los indios, saqueado por bandidos, enfermaba de sed y tras todas esas y otras vicisitudes, llegaba al fin a su destino, pero la mujer estaba ya casada y tenía tres hijos. En fin, espero que no tuviéramos cartas de embargo ni cosas similares. En cualquier caso, el cartero viene todos los años a por el aguinaldo (un detalle que siempre me recuerda al franquismo) con una postal muy fea donde aparece un cartero dibujado que sin embargo no se le parece. Todo esto naturalmente roza la ilegalidad. Hay contratos y papeles legales que pueden ser urgentes. Todo ciudadano tiene derecho a recibir el correo en su domicilio y nadie puede dar por otros "la orden" de que no lo repartan. ¿Pero a quién le importa? Vivimos en estados de políticos forajidos, que trabajan con las mafias de la construcción, cobran nuestros impuestos y deciden sin contar con nosotros, cortan los árboles y no los sustituyen, abandonan la educación pública y apuestan sólo por la privada (ayer leí que sólo dos países de la UE tienen úna educación pública más abandonada que la nuestra). Las compañías también son forajidas, nos cobran y no nos sirven, nos cortan suministros sin rebajar el coste, mi madre lleva meses intentando recuperar su línea de telefónica. Está mal de salud y es mayor y le cuesta manejar un móvil, pero en telefónica no la atienden. El Estado no obliga a las compañías a reinvertir sus beneficios en mejorar redes ni asistencia. Las eléctricas no se molestan en revisar las centrales nucleares, que peligran como los materiales radiactivos en Rusia. Cada uno que se pone al teléfono le dice una mentira distinta, pero el teléfono sigue sin línea. La gente se resigna y sigue pagando. ¿Y a quién le importa?
¡Vayan a Polis! Luego sigo con los links

6 comentarios:

frikosal dijo...

Seguro que ya lo debes haber oído, alguien dijo que Kafka aquí (o tal vez ahora) sería considerado un escritor costumbrista. Y está empeorando, esta maraña de mentiras que uno se encuentra al otro lado del teléfono me recuerda cada vez más al inquietante tribunal del Proceso, nadie sabe nada y nada es completamente seguro. Nos dejan criticarles, en esto se equivocó Orwell, pero es como tirar piedras contra el viento, con su propaganda aplastan cualquier razonamiento.

Por lo menos quedan orugas. ¡ Esta es de las que quita el hipo !

Ephemeralthing dijo...

Durante un tiempo me molestaba más la autocomplacencia y chovinismo reinante que los hechos cotidianos en sí, dignos de la más absoluta incompetencia y desaprensión por convivir. Ahora ni eso.
Lo mío sé que no es resignación. Escepticismo puro y duro, descreimiento escarmentado como recurso para la supervivencia. Me imagino que estoy dentro de una película de Luis Garcia Berlanga y así todo resulta más llevadero.

Ya tengo las entradas para el día 28 ver a Benoît Lachambre en el Mercat. La compañía actúa también los dos días anteriores y el espectácuo se llama "Is you me". Hace dos años vi un espectáculo suyo y me quedé a cuadros: inolvidable. Eso también ayuda a que todo este tinglado sea más llevadero.

http://es.youtube.com/watch?v=yeksQ32rVwM&

zbelnu dijo...

Gracias por la sugerencia, Eph! Miraré ese link a ver... Pero Friks, Orwell se equivocó en tan pocas cosas! Y sí, el proceso se multiplica y el castillo ha empeorado

el objeto a dijo...

me ha gustado mucho esa idea de que Kafka aquí y ahora sería un escritor costumbrista,
y qué historia tremenda la de vuestro correo,
y un cartero que pasa por su aguinaldo?

feliz esa oruga con vestido de fiesta y joyas de turquesa,

iré a ver a Polis, vss

zbelnu dijo...

Sí, es una oruga elegante, cousin V. Mientras, conseguí que viniera el correo, tragándome los exabruptos y convirtiéndolos en razonada ironía, sobre todo cuando me di cuenta de que hablaba con alguien muy simple. Había libros retrasados, alguna cosa bonita y más facturas. Y aquí estoy con mis vértebras.

Gise =) dijo...

Es lamentable pero nadie hace anda porque tengamos lo que pagamos...el correos es patetico cada dia tengo que ir a una oficina que hay cerca de mi trabajo, la gente que contratan atienden de favor y no te facilitan nada...ademas en esta oficina en particular, estuvieron sin aire acondicionado casi todo el mes de julio, ahora lo arreglaron pero no fucnionan ni la maquina de turnos ni los empleados... Existe alguna ley que obligue a los empleados a ducharse y no contaminar el aire con sus olores??? creo que no sino uno muchos estarian sin trabajo...
Quiza te interese leer este blog, a mi me gusta mucho es de los tuyos denuncia y reclama lo que es suyo...
http://desvandejuan.blogspot.com/
Por cierto, te acuerdas que me dijiste que opinara en una publicacion que hiciste en La Vanguardia?? nunca publicaron mi comentario...sera que no soy importante...
Besototes!!!