jueves, 11 de octubre de 2007

Un regalo delicado


Foto: Albert Buendia (aún no sé cómo se llama la mariposa, ya que el fotógrafo que me la manda la ha rebautizado para mí como Zbelna isabelae. En cualquier caso, me encanta esa mariposa humilde y majestuosa, como mis árboles preferidos, tan sobria y con esa especie de joya sutil en un rincón de su falda). Plus tard... El fotógrafo ha confesado, se llama Leptotes pirithous. ¿Quién no desearía un vestido como el suyo?


Es un día casi aciago, debido a las malas noticias políticas amenazantes para el azufaifo, por la grisaille y la ventisca desapacible y algunos otros incidentes de índole pesante. El remate es la carta que he recibido de la gloriosa Institució de les Lletres Catalanes donde me confirma, con varios meses de retraso, que no me conceden la beca que pedí para terminar mi libro balcánico y añaden al pie el motivo de que mi proyecto "tiene un nivel inferior". Naturalmente, esa frase, antes del desayuno, ha movilizado a mi parte autofustigadora, que ha imaginado a los becados "superiores" como sabios doctores de Oxbridge, con proyectos de Heidegger para arriba (yo "sólo" recurro a Hannah Arendt). Por suerte, mi parte pragmática, más memoriosa, recordaba la lista de los becados en años anteriores -algunos reciben becas con mucha frecuencia-, entre los cuales había bastantes escritores mediocres con libros mediocres, eso sí, todos ellos de probada catalanidad.
Sobre estas exclusiones, un interesante artículo de Bru de Sala, ayer, en La Vanguardia Cultura/s, hablaba de escritores catalanes -en lengua catalana- excluidos de Frankfurt por sus disidencias o divergencias con el nacionalismo y abogaba por una gestión cultural donde primase la buena literatura y no la ideología, como yo misma intenté explicar al dorso de Polis el otro día, donde un comentarista me acusó de tener criterios homogeneizadores y de alguna otra cosa peor.

También por fortuna, el Institut Català d'Antropologia y la Fundació Jaume Bofill, que apadrinaron el proyecto en su primera fase, no lo consideraron inferior sino lo bastante interesante como para decidirse a apoyarlo, aun cuando no entraba en los objetivos -del ámbito estrictamente educativo- de la Fundació Jaume Bofill.

Pese a todo, me consuela mi trabajo de escritura, hoy precisamente balcánico (Corrijo y transcribo entrevistas a escritores que hablan sobre la guerra y la verdad es que sí me interesa ese material, desde mi criterio seguramente inferior o en cualquier caso, no tan alto como el de la Institució). Y la visita virtual de Leptotes pirithous, naturalmente.
Espero que esta noche, la lluvia no me impida llegar a la cena, como me ocurrió ayer. ¡Y es que en esta ciudad, cuando llueve no existen los taxis! La primera cena, cerca del Park Güell, en una casa moderna y con vistas espectaculares, tuvo que anularse por la lluvia, uno de los invitados se quedó atrapado en la estación del metro, observando el agua caer, otro sin batería en el coche y yo sin taxi, y se aplazó para hoy. Entonces otros amigos me invitaron a una cena más lejana, la lluvia había amainado y era previsible que encontrase algún taxi. La cena estaba en el otro extremo de la ciudad, cerca del cine Icària, en un apartamento acristalado con vistas a una ciudad que parece Manhattan, especialmente de noche. Llamé a todas las compañías de taxis que encontré, incluyendo una genial llamada Taxi Libertario, cuyo contestador decía ¡Taxi Anarquía! pero el horario no era anárquico, sino restringido. No encontré ninguno y me quedé leyendo con mi gata, que ronroneaba en el sofá, mientras fuera el agua caía.
Le han dado el Nobel a Doris Lessing y yo recuerdo una pieza pequeña autobiográfica suya que leí en Granta hace años sobre su primera época recién llegada de Rodesia (Zimbabue) en Londres, con dificultades económicas, y el estado de semivigilia y ensoñación en que escribía, tan parecido a mi propia experiencia. También recuerdo una pieza suya en Maternidad y creación, que yo reseñé para La Vanguardia sobre galeradas pero cuyo libro nunca recibí, por esos olvidos extraños de las editoriales, donde decía que no había nada tan aburrido para una mujer joven y llena de energía y talento como empujar un cochecito. Aunque creo recordar que ella intentaba escribir mentalmente mientras se entregaba a esa tarea. Yo recuerdo que en esa época mía de empujar cochecitos, tenía tanto sueño que sólo imaginaba echarme en cualquier acera a dormir.

14 comentarios:

lost child dijo...

que tremendo
este tema de los nacionalismos
sobre todo
cuando son arbitrados de esta forma
eso es a my humilde juicio lo q acabo
con la barsa tan prometedora de los 60
y 70..todos acabaron en los madriles
recuerdo lo que me impresiono
que Jaume Sisa se transfugara y autobautizara
Ricardo Solfa....
en fin..pero q bien los de la fundacion Bofill
no?
ahora me miro el link q me has pasado
y tambien buscare a V..
estoy de limpieza de habitacion inglesa...
y no acabo jamas!
siento la nostalgia del otoño arrimarse
crrrr crrrrrr crrrrrr.....
xx y miau

zbelnu dijo...

Todo podría ser flexible e inteligente y bien llevado, pero todo acaba siendo equivocado, absurdo y rígido, se retroalimentan unos a otros y nos asfixian al resto con sus cantinelas...
Sí, la fundació jaume bofill me apoyó para unos cuantos viajes, me faltaba la segunda parte y pensé que la generalitat o las instituciones públicas serían como ellos, apoyarían un proyecto así. I was wrong (I thought love would last forever, I was wrong, ese es un verso de auden)... La limpieza ayuda a ordenar el coco. El otoño... un bolso y bufanda de patchwork que le he comprado muy barato a ade maio, ella hace esas cosas bonitas casi sin querer, caen de ella como algo natural, todo son tejidos bonitos, debería enriquecerse...

cacho de pan dijo...

siento lo tuyo, isabel, pero es lo que toca en estos tiempos de bandera y banderín.
es bastante llamativo que mis amigos alemanes me escriban diciendo lo contrario de los diarios espacatalanes...ni tanto éxito ni tanto apoyo, según parece. en parís se veía bastante literatura catalana... escrita en castellano y traducida al francés.
bonito el vestido de mariposa zbelnica, muy versace.
¿y podría decirme desde qué ángulo es posible ver algún rincón de barcelona como el sky line neoyorkino?

zbelnu dijo...

En efecto, estoy de acuerdo con esa visión estrecha y peleada que hemos dado allí... y el artículo de Bru de Sala añadía a los escritores en catalán excluidos por disidentes!
En canto a esa visión, sólo de noche y sólo desde su casa, en la calle Frederic Mompou, un nático acristalado permite esa fantasía... que por supuesto desaparece en cuanto vuelves a rez-de-chaussée, y aterrizas en el desierto cultural barcelonés, fin de la magia.

hommer dijo...

Para compensar el desierto barcelonés tenemos internet.

zbelnu dijo...

Sí, supongo... pero en otras ciudades menos desérticas también tienen...

nomecentro dijo...

Suelo imaginar sin remordimientos a la administración como una bestia apostada en la barricada de enfrente. Cuando mis ojos de perdiz mareada consiguen leer sus escritos esquivando las frases hechas y llego al meollo del asunto, compruebo que despachan el punto esencial con una frase impersonal y ambigua que hace referencia a un nivel. Es una pena que el delicado criterio para establecer niveles esté en manos del tipo de funcionario que huye en ese mismo escrito de cualquier signo de originalidad o personalidad. Limitar el ingrediente nacionalista y administrativo evita cosechar frutos miopes y folclóricos.

zbelnu dijo...

Comparto tu visión, Nmc, realmente me he sentido así muchas veces... y ese lenguaje administrativo y jurídico... casi me da sarpullidos. Suerte que existe algún abogado amigo para descifrarlo...

zbelnu dijo...

Lo peor, Nmc., es que les pagamos nosotros!

el objeto a dijo...

este invierno sin duda soñaré con un abrigo como el de esa bella mariposa, y ese libro sobre la maternidad que tanto me apetece y al que a veces temo...

zbelnu dijo...

Es un libro duro, pero no podría contigo, ni con tu abrigo de mariposa vanessa!

nomesploraria dijo...

Qué bien que te guste la mariposa. Es minúscula, discreta y preciosa.

Veronica dijo...

Tengo una teoría que me gustaría compartir con ustedes, ya que cada año que pasa compruebo que es más real.

Hace 15 años que vivo en Cataluña. Lo primero que hice (de motu propio) fue aprender catalán, como muestra de respeto y buena intención hacia la tierra de acogida. Ahora ya no lo hablo (por el mismo motu propio) debido a la falta de respeto mostrada hacia mi lengua, el español (o castellano) desde todos los ámbitos oficiales y algunos particulares.

Pero lo que llevo años observando es lo que ahora se está produciendo.

En Cataluña, el primer requisito indispensable para entrar en un puesto de funcionario público, desde el señor que pone el sello a la entrad de tráfico hasta el más alto funcionario de obras públicas es el HABLAR CATALAN.

Esto reduce voluntaria y obligatoriamente el ámbito de selección de personal al formado en Cataluña.

Lo malo es que el 99% de los mejores alumnos, los más inteligentes, los más valiosos y profesionales se dan cuenta de que el mundo no acaba en Cataluña, y con semejantes expedientes, se interesan en dominar el español y el inglés para poder optar a seguir superando sus objetivos (más ambiciosos que los de los mediocres) y avanzar en sus carreras profesionales sin el obstáculo de no dominar el vocabulario técnico especifico en las lenguas oficiales más importantes y valiosas del mundo.

Que los médicos, abogados, ingenieros, etc.. profesionales les falte el vocabulario y la soltura en español es algo perseguido por las autoridades catalanas para evitar la fuga de cerebros. Pero el efecto es el contrario.

Los inteligentes se van, renúncian a capar sus carreras y se produce el efecto del que hablo:

CATALUÑA SE LLENA DE MEDIOCRES, NUESTRAS INSTITUCIONES, HOSPITALES Y CONSEJERÍAS ESTAN LLENAS DE LO QUE QUEDA PARA RELLENAR.

Y luego pasa lo que pasa, las dificultades para gestionar cualquier cosa, la falta de médicos en los hospitales, etc...

No nos queda más remedio que echar mano de los mediocres, ESO SI, CON NIVEL C DE CATALAN.

VV.

zbelnu dijo...

Comprendo que es patético lo de la mediocridad con nivel C. Debo decir que yo siempre defendí que se apoyara el catalán y es lógico que se deba usar en las instituciones. Durante muchísimos años, los catalanohablantes estaban en desventaja en todas las instituciones, incluso cuando les juzgaban y eso era injusto. Había que cambiar las cosas. El catalán estuvo prohibido e intentaron extirparlo como a una mala hierba hasta unos extremos esperpénticos, y si no, lea Josep Benet, Catalunya sota el règim franquista. El problema es cómo se gestiona ese legado tan duro y esa necesaria corrección de las cosas. Y por otra parte, la mediocridad es un mal que se extiende no sólo por el catalán, sino por la falta de criterios y de cultura. Debería haber más flexibilidad e inteligencia a la hora de aplicar las leyes, pero nunca la hay, en ningún campo, en este país de analfabetos autocomplacidos. He vivido esas situaciones absurdas que usted menciona muchas veces en el mundo de la cultura y yo misma las he sufrido porque escribo en castellano. No podía creerlo. Pensaba que mi actitud histórica de defensa y práctica del catalán me serviría, pero no.