jueves, 25 de octubre de 2007

Escribir, recordar, editar, enseñar


Foto: Ade Maio, Manuela y yo junto a la iglesia, en Cadaqués, en 1975. Hace poco he escrito un cuento sobre ese tiempo, cuando yo cuidaba a dos niños italianos en ese pueblo. No me gusta mucho mi aspecto ahí, deslumbrada del sol y con el pelo mojado, si acaso las alpargatas y el aire nature del verano. Tampoco se ven los ojazos azules de Manuela.

Esta mañana silenciosa a pesar de las obras, de cielo opaco, con la gata hecha un ovillo y expandiendo sus ondas somnolientas, he robado tiempo a los demás quehaceres para ponerme a escribir lo que yo suponía que era una tentativa de cuento sobre un viejo amigo americano, pero la carga que ha empezado a aparecer en esa escritura, el desbordamiento largo, que no me ha permitido siquiera llegar a lo que yo consideraba el tema del cuento, o no, la anécdota del cuento porque como he dicho muchas veces aquí, escribo a ciegas (como Carver, como Flannery O'Connor, como Jeff Noon), y a veces sólo tengo un paisaje, una frase, una sensación, algo que me arrastra y no sé cuál es el tema del cuento hasta que está escrito, o peor, hasta que lo discuto con uno de mis críticos-interlocutores... Pues todo eso ha empezado a atropellarse y multiplicarse de forma que no parecía, difícilmente podía ser un cuento, sino que ese escrito tenía un aire inconfundible de novela. Y la novela de mi infancia, lo que siempre quiero evitar y abordar al mismo tiempo, ese crujir y rechinar de dientes no-bíblico, pero sí endemoniado, siempre pendiente y al acecho, "revenir à l'enfance dont il n'avait jamais guéri, à cet secret de lumière, de pauvreté chaleureuse qui l'avait aidé à vivre et à tout vaincre..."
Por cierto que dicen que la viuda de Carver, Tess Gallagher, quiere publicar ahora sus cuentos sin editar, sin pasar por la criba correctora o las tijeras implacables de su primer editor, Gordon Lish, que según cuentan lo convirtió en minimalista, aunque sólo se refiere a What We Talk About When We Talk About Love, porque en Cathedral ya se había librado de él. Y los lectores nunca sabemos si se trata de sacar más dinero de los cajones del escritor difunto o si realmente vale la pena el esfuerzo. Es cierto que en algunos cuentos de Call If You Need Me, publicados póstumamente por Gallagher, estaba ya el mejor Carver, aunque otros fueran fallidos. A mí, en cualquier caso, me gustó mucho la parte de ensayo de ese volumen, que desapareció en la edición española de Anagrama, donde Carver contaba cómo escribía, quiénes eran sus maestros, qué frases pegaba en post-its alrededor de su mesa de trabajo, por qué creía que no había escrito novelas, etc. Yo tengo un amigo serbio , escritor y editor, que ha llegado a cortar decenas y decenas de páginas de la novela de un autor para publicarle, y ha reordenado y reestructurado el material hasta conseguir una novela digna de lo que era un bodrio: él sabe hacer ese trabajo de recosido, tiene un talento especial para ello, siempre que el autor lo acepte, claro.

Y volviendo a mi disyuntiva inexistente cuento-novela, y a mi mania de quedarme siempre en ese género que detestan los editores de estos lares, tal vez precisamente por eso, porque me siento más libre haciendo lo que nadie quiere, debo confesar que tengo miedo de la novela, aunque algunos amigos novelistas me dicen que es un género más fácil y menos implacable que el cuento, que en la novela puedes mezclar géneros, puedes introducir fragmentos ensayísticos, todo cabe, y en cambio en el cuento hay que amputar todo eso dolorosamente cada vez (con esa felicidad fugaz del resultado) y la estructura es tan importante y el clavo de Chéjov... Pero el cuento sólo exige acompañarlo durante días, semanas, a veces meses... mientras que la novela... Hay que pasar años encerrado en un tema, ¿cómo no detestar ni cansarse de un tono, un tema, una estructura, un lugar simbólico? Y en cambio, en el cuento, la felicidad dura tan poco y hay que esperar a que surja el siguiente para recobrar ese placer. Y uno puede levantarse todos los días durante meses y años con la mente llena de posibles ideas para una novela, dormirse siempre anotando en ese cuadernillo obligado de la mesita de noche para las ocurrencias de último minuto (yo he llegado a escribir a oscuras para no molestar a otro durmiente y sin querer despertarme del todo trasladándome a otra habitación, atropellando unas frases con otras y por la mañana, qué galimatías indescifrable a veces...), con esa sensación incomparable en que se disparan las ideas para un solo objeto, una historia, en que salen a la superficie como burbujas del agua y sólo hay que pescarlas, anotarlas para que no se pierdan ni olviden y encontrarles su lugar...

Y eso que he escrito esta mañana entroncaría con un viejo intento, lo sé, y me pregunto si debería probar a juntarlo y si... Pero tal vez me falte valor y acabe dejándolo languidecer y morir. Chissà. Entre tanto, esta tarde me toca dar mi clase anual en el posgrado de traducción literaria del IDEC. Espero poder iluminar o dar más recursos a esos traductores futuros. Para el año que viene he propuesto otro curso, menos técnico que el de este año, más literario y por tanto, más gozoso para mí.

26 comentarios:

frikosal dijo...

El mundo de los escritores tiene su magia, para que negarlo. Lei ayer la vida de Hammet (el del Halcon Maltes, ¿se escribe asi?), que fue detective y mil cosas mas, fue a la carcel en la epoca de la caza de brujas y paso media vida alcoholizado.

-¿Esta tecnica de avanzar absolutamente a ciegas es la usual?
-¿Como era el "aire inconfundible de novela", por que supiste que no era un cuento?

zbelnu dijo...

Sí, se escribe así. A mí me encantaba Hammett, lo leí hace muuchos años, aquel detective-agente de la Continental, los mafiosos que hablaban de si llevaban calcetines de seda o de qué, La llave de cristal, y su vida, y la relación con Lilian Hellman, etc...
No, hay muchos escritores más cerebrales, no tan inconscientes, que planifican, hacen cuadros sinópticos de cada capítulo, como García Márquez, por ejemplo. Depende de la mente que tengas. Yo probé a escribir planificando y no podía, me aburría, no me interesaba, necesito no saber para que me arrastre, soy más inconsciente.
Aire de novela: demasiado material para un cuento, demasiada información de los personajes, demasiada historia para un cuento.

frikosal dijo...

Pero ¿para algo largo como una novela es posible no planificar nada? ¿no es asumir un riesgo muy grande de que después no encaje?

zbelnu dijo...

Depende de cómo te funcione el coco y de cómo escribas. Yo escribí una novela en la que iba sabiendo poco a poco. Sí, sabía más que con los cuentos, pero no planifiqué, no ordené, no hice esquemas. Además, nada encaja a la primera. Claro, puedes fracasar al cabo de cien páginas, eso le pasó a una amiga escritora hace poco y ella sí que había planificado, y ha publicado cuatro novelas bastante sólidas, pero sé que eso le desconcertó, de pronto decidió que esas 100 páginas no le servían y a otra cosa, claro que puede ser que vuelvan en otra época. Todo se cocina. Y en mi caso, todo cambia y cambia... Pero yo necesito escribir así, adivinándome, interpretando mis voces internas. Mi amigo escritor serbio no lo comprende.

nomesploraria dijo...

La foto està a prop de la Isabel que vaig conèixer quatre anys després.

A mi també m'agradava llegir a Hammett. Recordo una escena de la pel·lícula de Zinnemann, Julia: Hammett (crec que era Jason Robards) l'hi diu amb tota sinceritat a la Hellman que la novel·la que ha escrit no està a la seva alçada i ella la estripa.
Molt dur, però segur que tenir algú que et critica amb sinceritat és una benedicció.

elperdedor dijo...

Mi querida Isabel: yo escribo como tú, siguiendo indicios, señuelos, y claro, me pierdo en el bosque, el bosque frondoso de la novela… No salgo de él, doy vueltas y más vueltas y al final, años después, me encuentro con mi propia sombra. Vuelta a empezar…
Tal vez tengas razón. Tendré que buscarme pasiones más pequeñas, y que me duren días en lugar de semanas, minutos en lugar de horas…
Un abrazo
(Discrepo: a mí me gusta la foto)

zbelnu dijo...

Uf, això de la foto m'ha fet com un vertígen.
I pel que fa a Hellmann, sí, està bé tenir el que la Ginzburg diu "interlocutors", jo en tinc dos o tres, però sobretot un escriptor serbi despietat del qual em fio molt, és curiós. Però no tiraria mai una novel·la sense còpia peruè ho digués ell. La deixaria aparcada en una carpeta d'ordinador, la deixaria reposar, hi pensaria. De tota manera, quan aquests crítics sincers i despietats l'encerten tu ho notes, ho saps, notes un touché diferent de les veus negatives de l'autoestima. Per exemple, el meu amic sempre s'atura en punts on jo he dubtat i aleshores està clar! Si no, d'aquella altra gent que et diu: Els personatges tenen professions lliberals, o tots viuen a la part alta, o m'agradaria més que sortís més estona aquell o que no matessis aquell altre o que s'entengués tot o que fos més llarg... són coses seves

zbelnu dijo...

Pruébalo, Perdedor, tal vez sea eso, o tal vez el científico Frikosal tenga razón después de todo, es una duda que tengo. Pero escribir a ciegas encaja con el género cuento. Lo malo del cuento es que hay que podar todo lo que no encaje en la estructura implacable y muy poca gente logra hacerlo de otra manera y que funcione. Sí, los cuentos-novela de Alice Munro. O esa manera tan hábil de meter ensayismo que tiene, tenía Bolaño.

cacho de pan dijo...

pues páginas de espuma, pequeña pero exitosa editorial madrileña, publica casi exclusivamente cuentos...

zbelnu dijo...

Y sí, sólo los que ellos encargan. No aceptan manuscritos ni autores que ellos no hayan decidido de antemano. Pequeña y fea, diría yo.

civisliberum dijo...

En ningún caso creo en la dicotomía cuento o novela, ni en sus mayores o menores dificultades de una u otra, o en si en una se puede incorporar un ensayo y en el otro hay que sintetizar más. Como en todos los géneros los hay buenos y malos y punto. Al preguntarle al pintor Xavier Nogués sobre el estilo de su pintura, rápidamente contesto “jo pinto i prou”, lo mismo puede aplicarse a los escritores, el que sean buenos o malos es otro cantar.

En cuanto a las correcciones y recortes del editor me parece un fraude, tanto al autor como al posible lector, lo mismo que los cortes y las censuras en las películas por parte del productor o el censor.

Por cierto, ayer en TV3 hubo un interesante programa sobre los últimos cuentos de Vila Matas y Quim Monzo.

zbelnu dijo...

Yo disiento, naturalmente. Creo com Chéjov, como Carver, como Katherine Mansfield, como Alice Munro, como Salinger, como Maupassant que la estructura es vital en un cuento. Los autores que citas también lo creen, no sé si lo dicen, pero sus cuentos siguen esas normas chejovianas. Si te fijas a lo mejor descubres, Civisliberum, que esos cuentos que llamas buenos tienen una estructura de cuento. Los poemas también la tienen, aunque sean poesía en prosa, aunque sean poemas narrativos. Esos armazones distinguen el cuento de la novela, no es sólo el número de páginas.
En cuanto al editor Gordon Lish, un escritor puede someterse a ese experimento o no, el resultado no tienen nada que ver con la autoría, puede ser feliz o desgraciado. Pero el autor es libre de aceptar ese corte o no.
A mí una vez ese interlocutor implacable a quien le doy a leer muchos de mis cuentos me propsuo cortar un trozo y convertirlo en una nota al pie. Yo lo probé (de mala gana) y el efecto me pareció prodigioso. Qué vértigo! De pronto mi tendencia a expandirme desaparecía y estaba sólo la médula, parecía Shalamov! Me emocioné y le hice caso aunque otros dos críticos opinaban al contrario. Tú tal vez hayas leído ese cuento, si es que acabaste mi libro Crucigrama.
Y hace poco, ese mismo interlocutor (uso la palabra de Ginzburg) me objetó estructuralmente que un personaje muy importante salía demasiado tarde en un cuento inédito, y no encajaba. Le estuve dando vueltas y de pronto se me ocurrió una idea que a mí me pareció revolucionaria. A mi crítico también le gustó. Yo creo que ahora ese cuento funciona, tiene una vibración que antes no tenía.
Aunque sea yo una crítica intrusa y aunque escriba a ciegas, sé que la estructura es importante. Lo veo en los cuentos que leo.
Creo que si te fijaras, descubrirías que es así. Claro que cada uno puede pensar lo que quiera. Pero cuando vamos a analizar críticamente, a reseñar, y no podemos decir simplemente es bueno, me gusta o es malo y no me gusta, hacemos el esfuerzo de examinar por qué un cuento funciona y descubrimos esa estructura.
Otro ejemplo. Dijo Chéjov: no puede haber lágrimas en la escritura. Parece una tontería. Pues es verdad. Si el autor pone sus lágrimas, resulta que el lector se moja. La autocompasión no tiene gracia. Por eso es tan difícil escribir el dolor.

ed dijo...

interesantísimo este último comentario (instructivo e interesante speed-master-class!)

civisliberum dijo...

Isabel, tengo que darte una vez mas la razón, sinceramente me precipite al escribir.
Realmente eres una mujer convincente.

zbelnu dijo...

Huy, mil gracias Ed, me gusta lo de speed-master-class! Y mil gracias, Cvl! Me iba yo con ánimo escasamente festivo a un cumpleaños en el Bronx, casi con aprensión y al menos mi espíritu se ensancha con vuestros comentarios

frikosal dijo...

"hacemos el esfuerzo de examinar por qué un cuento funciona y descubrimos esa estructura"

Es decir, la mayor parte de cuentos que funcionan (¿buenos?) tienen en comun una serie de elementos. Y debe ser posible hacer una lista de estos elementos. ¿Existe esta lista? ¿donde puede encontrarse?

Si lo entiendo bien, "la lista" podria ser ignorada deliberadamente, pero seria absurdo desconocerla.

Interpreto que esto debe ser como las normas para componer una fotografia.

el objeto a dijo...

no sé si iluminaste a aquellos alumnos pero en todo caso a mi me dejaste maravillada con tu master-class traducción esta semana por teléfono. Me encantó cómo encontraste esa traducción para "atteinte": roce...
Y claro, ahora entiendo esa conexión con el inconsciente en lo uqe escribes, si tomas tus notas entre sueños, toute freudienne!
Y sí, definitivamente en el cuento hay una valentía innegable

el objeto a dijo...

qué tal la fiesta? saliste corriendo para que el carruaje no se convirtiera en calabaza o bailaste hasta el amanecer??

petit objet-a que hoy se quedó bien tranquilo en casa...

Miroslav Panciutti dijo...

Muy interesante el post. Coincido en casi todo lo que cuentas de los cuentos. La estructura es, desde luego, algo fundamental; e intuyo que una estructura cerrada, por más que aparente abrirse. En cuanto a lo de podar ... El primer relato que escribí (una historia absurda sobre piezas de ajedrez que cobraban vida) es de mis dieciseis años; cada cierto tiempo, eriódicamente, lo voy revisando y quitándole frases o cambiando otras a formas más lacónicas. La verdad es que, más de treinta años después, me sigue gustando y, paradójicamente, me sigue provocando actos de poda y tala (mientras no sea a los árboles, ¿verdad?) Me ha gustado e interesado mucho este post. Un beso.

zbelnu dijo...

Ay, tu mente científica, Frikosal, y la mía tan acientífica y caótica. Verás, una lista, no, pero los consejos de Chéjov podrían servir para empezar a entender la estructura de un cuento. Y luego, lo que dicen sus discípulos, como Carver, Flannery O'Connor, Alice Munro, y claro, yo, como soy tan poco cerebral, prefiero leer su ficción para entender. Pero en efecto, hay una estructura, un armazón, una posible lista... y sin embargo, eso no garantiza que un cuento sea bueno porque detrás tiene que estar la vida, lo que nos hace cambiar la percepción, lo que nos ilumina, la eperiencia transmitida... Y aún así, todo es subjetivo, ya ves...

zbelnu dijo...

Uf, Petite a, lo del roce sólo es una costumbre de buscar palabras, de jugar con ellas, tú lo haces también y sin verlo...
Yo tampoco sé si les iluminé a ellos, eran algo silenciosos, veremos si me escriben esos alumnos. En cuanto a la fuesta, un descubrimiento flamenco, la hija de la profesora de filosofía y conocedora de poetas Julia Manzano, Alba Guerrero, cantaora flamenca, y un guitarrista finísimo, quelle merveille, escuchándoles yo no podía evitar sentir mi agujero dolorido por Oriol, que he tapado para irme a la fiesta, llamando a Guiomar, nuestra amiga común, se ha muerto Oriol, se ha muerto, pensaba. Y la fiesta seguía y querían retenernos, pero Carlota me ha dicho: Nos llevan en coche a casa y la lluvia empezaba, así que he aprovechado para venirme y la lluvia llora por mí a Oriol, él que siempre pasaba por mi casa al volver de casa de su madre y llamaba y venía a contarme su astrología matemática y sus extrañas rutinas, se ha muerto, él que era igual a Gombrowitz, físicamente, una reencarnación física y cuando s elo dije quiso saberlo todo de Gombrowitz, leerlo, pero se ha muerto y no puedo entender por qué. Y mañana tendré que escribir todo esto al otro lado del blog. Y ahora llueve con rabia, como diría G.

zbelnu dijo...

Sí, Miroslav, la poda de los cuentos es necesaria y a veces debe ser implacable, pero precisamente el tiempo es un filtro seguro, si aún te gusta es que hay algo ahí que vale, al menos para ti! Y sólo uno sabe por qué y qué quiere escribir, y debe encontrar la vía, aunque sea con ayudas y muletas, como yo, aunque sueñe... Y la lluvia llorando a ese amigo que ya no va a estar, y pasaré por su casa y ya no será su casa.

frikosal dijo...

Te refieres a estos ?

zbelnu dijo...

Éstos son algunos, en efecto. Hay un librito, yo lo tengo en Alba, tú quizás lees ruso?

frikosal dijo...

Lo buscaré, los que pone me parecen sensatos.

"tú quizás lees ruso?"

No, que va, ya me gustaria.

zbelnu dijo...

Sí, a mí también me gustaría. Es un libro bonito. Pero debe de haber más escritos sobre el tema porque Carver lo cita mucho y no es el único... Chéjov cuenta cómo le costó escribir su informe de la penitenciaría, no recuerdo el título ahora y cómo sólo cuando empezó a hablar de lo mal que olía etc la historia empezó a prender, y dice lo de las lágrimas, y la economía y los finales que sorprenden, etc.