miércoles, 2 de mayo de 2007

chinoiseries

En el Baaf he visto Tierra amarilla (Huang Tu Di), de Chen Kaige, con Zhang Yimou de director de fotografía. Era 1984, empezaba algo, un movimiento crítico de nuevo cine chino. Un pueblo en la montaña, personajes que apenas se hablan, apenas se miran, se dicen una pequeña parte de lo que sienten o querrían decirse, los ritos, las texturas de la ropa, las bodas adornadas de rojo, obscenas entregas de niñas a una no-vida, la música vibrante, la esperanza liberadora que parecía el comunismo en plena miseria y esclavitud, irónicamente asociada al sueño supersticioso, la idea de las ciudades lejanas y libres, la desesperación y un paisaje inmenso, la manera de contar, como quien despliega un hatillo de telas chinas, el niño que no hablaba, con la cara sucia y el dibujo sorprendente de la nariz y los labios, las canciones donde sí se decía todo lo no dicho, el agua amarilla, el agua marrón, el agua nunca transparente, la sopa y el .
Una película maravillosa (aunque yo no haya sabido explicarla), de la que apenas existen copias, y que los valerosos organizadores del Baff han logrado traer a Barcelona pese a las dificultades, según me cuenta la presque chinoise V. Ayer, en el festival, vi a un amigo de V. que había hecho full immersion en el festival: aprovechando el puente, veía cada día unas cuantas películas y se sentía completamente transportado a Oriente. Pero cuando intentaba sintetizar algo común en esas películas, las palabras le traicionaban; parecía describir nuestro lado occidental, decía "grandes ciudades implacables, mucha soledad, sálvese quien pueda..." Yo diría que la única diferencia entre Oriente y Occidente es el pasado, y cómo ese pasado late y distorsiona nuestra percepción y nuestra actitud frente al presente (como suponemos que la historia diferenciaría las características morfológicas y vitales de cada extraterrestre de distintos planetas), cómo ese pasado cambia nuestra mirada y la forma en que nos ven.

7 comentarios:

cubanito del eixample dijo...

llegó del habaluc (café americano con chorrito de leche espumosa, bikini de cruasán con jamón dulce y queso, hummmm) done he leído a la isabel nuñez hablando de falos prelacanianos...ay mi niña, ese libro: no sé si podría sopotadlo!!!

Bel dijo...

Y cuándo será esa cita nuestra en el Habaluc? Ayer me preguntó V... Qué hambre me has dado... Volviendo a Lacan, para leer también hay que seguir el deseo (a menos que uno tenga que reseñar)...

precavido dijo...

la cita la haremos por email o teléfono, verdad?
tengo miedo de que aparezca de improviso la perdida o algún otro delirante al que no deseo ver...

Vale por dos dijo...

Ja ja, desde luego, o esas artistas del porno que pasean por tu sitio... ¿te sabías el chiste de la barca y el hombre precavido? era tontísimo pero siempre me gustó

g. dijo...

Dale, genial. Nos hacemos chinas y nos vamos de viaje juntas, buenísimo ;-)




pd: (es que claro, me faltaba una amiga china...! para que no me anden así por la calle parando...! De a dos prfecto.)

zbelnu dijo...

Buen plan, G, el plan chino, Ha!

zbelnu dijo...

G: sigo china! Mañana contaré de las películas...