miércoles, 30 de mayo de 2007

Azufaifo, Ziziphus Jujuba, Ginjoler, activismo arborícola























Las fotos no son bonitas y se resisten a colocarse bien. Abajo, izquierda: el azufaifo sobresalía compitiendo con la fealdad de esa casa de ladrillo visto, una muestra de lo que se construye cuando derriban lo antiguo. Arriba, derecha: el pobre azufaifo amenazado con el cartel flamante de una de las compañías.
He llamado al Telèfon Cívic, que debería llamarse Telèfon Incívic: me han dicho que si el árbol está en un terreno privado, el propietario puede hacer lo que quiera con él. Parece que en vez de mejorar, empeoramos.
Casualmente me entero de que el azufaifo está en peligro de extinción en este país, no sólo en la calle Arimón. Pero resulta que al personal del telèfon incívic no le importa. Mañana llamaré a Parcs i Jardins, supongo que me dirán que ellos no pueden hacer nada.
También llamo a la sección "No funciona" de El País, y hablo con Francesc Arroyo. Otro mundo. Escribo deprisa una carta al director de La Vanguardia. Ha aparecido Isabel Lacruz, Ninca, hija de Mario Lacruz y editora de Funambulista junto con su hermano Max. Yo pensaba en ella estos días al ver los estropicios inminentes en el jardín del azufaifo. Sé que ella contempla y sufre el deterioro de este paisaje desde su piso de la calle Berlinès. Sé que protagonizó una campaña para conseguir árboles en Berlinès que tuvo éxito en teoría pero que nunca vio resultados. Ninca me ha dicho que entre los escombros veía libros antiguos. He bajado con ella a inspeccionar y en efecto: hemos visto una antigua enciclopedia Espasa desperdigada (con acepciones en esperanto), un libro de Phaidon de pintura francesa, una edición de Guerra y paz, cerca del árbol amenazado. Es duro ver cómo han destrozado los techos con sus molduras y rosetones, las escaleras, las persianas arrancadas, y cómo invaden el jardín con los pedazos. La destrucción es veloz, esos chicos están en plena forma y ponen todas sus energías en destrozarlo todo, protegidos por la desidia de este ayuntamiento (dicen los vecinos que Hereu nació en esta calle, pero eso no parece cambiar las cosas).
Ninca prepara una campaña de carteles. Berta Muñoz del Taxidermista, vecina también de este barrio, se ha ofrecido para encadenarse al árbol, aunque tenía que ser esta noche, porque mañana se iba a París. Otros vecinos ilustres y también con escasez de tiempo ofrecen sus posibilidades. Por desgracia, no tenemos aquí a ninguna marquesa mediática y el tiempo vuela.
El azufaifo es originario de China, como ya anticipó V, aunque he leído que seguramente llegó a Andalucía a través de la zona arábigo-sahariana. Y está en peligro de extinción. Pero a nuestro ayuntamiento de izquierdas, ¿por qué iba a importarle? Como dice la Guàrdia Urbana: "las obras hay que hacerlas". "El ruido no tiene límite de decibelios". Y ahora el Telèfon Cívic: "si es propiedad privada, todo está permitido".
Que la calle se quede sin ese árbol que salía del jardín, las flores que caían sobre la acera y las ramas que daban sombra, ¿a quién le importa? Si un ejemplar de una especie en extinción es destruido, ¿a quién le importa? Si la ciudad pierde cada vez más su belleza, su identidad histórica, su armonía arquitectónica, ¿a quién le importa?
Lo importante es suprimir una terraza de bar de una bocacalle de Mandri, porque da a una plaza donde no molesta a nadie, y no cumple la normativa porque la acera no es lo bastante ancha. La degradación de nuestro paisaje urbano, la desaparición del silencio y la quietud, la negación de las calles sin comercios, de las casas de siempre, la destrucción de la ciudad que conocíamos, por la que se podía andar, todo eso no es importante...
Para consolarme, trabajo. He logrado reducir un artículo sobre Kosovo a la mitad, para que pueda salir antes del verano. Tamaña heroicidad podadora me ha hecho sentir bien, y recordar aquella conversación de Woody Allen y Scorsese. Decía Scorsese que las películas le salían siempre demasiado largas. En cambio Woody Allen, que cuando cogía la tijera, ¡alguien tenía que pararle para que no desapareciera la película! Un poco como el vértigo de Giacometti y aquellas esculturas diminutas, de las que ya hablé aquí, en mi post sobre los valientes. También recuerdo la obsesión de Giacometti que contaba su pobre hermano. A veces estaban comiendo y de pronto, Alberto le empezaba a mirar fijamente y el otro pobre ya sabía que tenía que engullir a toda prisa y los dos correr al estudio, a posar para un retrato.

7 comentarios:

cacho de pan dijo...

me imagino a un pequeño heredero que cada mañana, al salir para la escuela, se molestaba por las bayas desprendidas de ese árbol idiota, sin identidad ni procedencia ni nombre conocido, un árbol que estaba en su calle, sí, pero en ese precioso jardín que no era suyo, en esa gran casa que no le pertenecía...

Anónimo dijo...

por favor, isa, podrías darnos el nombre de la compañía de enderrocs, algún teléfono donde pedir "clemencia" para el azufaifo?
el migas

lost child dijo...

Azufaito
no te vayas!
desde muy lejos
en una isla
que si respeta
los arboles..aunque hay riesgos
porque la amenaza del espiritu del tiempo
esta en todas partes...
Que bien q luches
con todas tus fuerzas
y si almenos
lo transplantaran..
no quiero ir al funeral
del Azifaito perdido...
love
xx

zbelnu dijo...

Oh, cómo me consuela vuestro apoyo... Mi pobre azufaifo, no quiero ni pensar en lo que me encontrará al salir a la calle... Esos malvados se llaman Demeter Control www.controldemeter.com, ya lo dije en Polis. Y es que me desperdigo, sé que todo esto debería estar allí, pero necesito que todos lo vean y corro de un blog a otro...
Sí, me imagino la escena del niño tnto de los ricitos que resbaló con esas azufaifas de la acera y decidió no conservarle la vida...
Gracias, Lost Child... Me estremezco pensando en ese cortejo fúnebre

zbelnu dijo...

Si al menos todo el mundo empezara a llamar a todas partes, al 010, al telèfon de l'informatiu, a DemeterControl-Deconstrucción, a Supportis (la otra compañía), a Parcs i Jardins... ay, les oigo destruir...

mercè dijo...

Sigo con atención la historia del ginjoler o azufaifo desde que salió publicada en El País. Ayer domingo en plena canícula de julio me acerqué y contemplé esa maravilla que da sombra. ¿Se pueden recoger firmas a través de Internet?
Mercè

zbelnu dijo...

Me alegro de que vinieras a ver al azufaifo. Es una alegría verlo todos los días. Tal vez esta semana sepamos ya si se salva o va a ser difícil evitar que lo sacrifiquen con el simulacro del trasplante. Todo depende de los terrenos que le ofrezcan al propietario y de que él acepte. No se puede firmar por Internet (abogado dixit), pero si volvieras a pasar, en Xoroi (Berlinès 20) o en la Matalasseria frente al árbol tienen papeles de firmas, así como en Marsan de Arimón 54...