viernes, 25 de febrero de 2011

Ayer salí a la calle

Foto: I.N., A convenient shop in Venice Beach, 2011
Todo era cemento, basuras sembrando el suelo, grúas y rugidos de coches. Yo traducía a Giono, un pasaje donde un policía de montaña y un procurador real admiraban los magníficos tilos y decidían los caminos campestres que seguirían en su paseo. Acababa de leer un fragmento de Robert Pogue y sus jardines humanistas, y me sentía algo mejor, una vez entregado el texto que he tenido que acabar en pleno posoperatorio, encontrándome mal, porque las instituciones se han acostumbrado a exigir su dosis y a retrasar su pago cada vez más: no les importa que te estés muriendo y tienen gente con estómago para presionar más y más, sin ninguna empatía... Así que yo me sentía heroica, pero la calle salvaje de este país corrupto donde sólo se construye y destruye y los tirones de mis pobres órganos removidos de la operación, las aceras impracticables para los sufridos peatones, especie en extinción en Hereuville. G. me avisó de que van a tirar un bonito, vetusto y digno edificio en Muntaner, ya lo han vaciado entero, ¿adónde habrán ido sus viejos ocupantes? Recuerdo una señora a la que veía coser muñecas por una ventana durante años. Yo seguía renqueando en la calle despiadada, sudaba del esfuerzo, maldiciendo mi osadía. De pronto oí el organillo de antes, los tres gitanos con su cabra, que pasan el platillo y se ríen de todo, y me alegró ver que seguían ahí, a pesar de este mundo espantoso que nos esclaviza, y quise acercarme a saludarles y darles mi contribución, pero no pude dar con ellos.
Más tarde fui a la mesa redonda psicoanalítica sobre las parejas. Al llegar, el psicoanalista y psiquiatra Josep Monseny me felicitó por mi intervención en las jornadas de Plataforma Psicoanálisis siglo XXI (véase sección Otras lecturas en la revista del COPC) y declaró que era "un fan". También hablaba Vicente Mira. Sus dos intervenciones fueron muy interesantes, me gustó poder pensar así en ese perenne desencuentro de las parejas, con la falta y como dijo la psicoanalista Inés Rosales, lo que cada uno hace con la frustración, y en ese amor desengañado del que habría que partir según Monseny, para que las cosas funcionaran, en el cuento de las cabezas cortadas de Thomas Mann y los relatos de Mauriac que, según él, fueron su primera educación sentimental, la leída y casi lo que más me gustó fue cómo respondieron más tarde a mis objeciones sobre patrones misóginos, abiertamente e interrogándose. Yo leí unos fragmentos de Algunos hombres... y otras mujeres, introducidos por comentarios. Es la primera vez que hago algo así. Siempre prefiero hablar de otros escritores, pero el tema era tan contemporáneo y mis lecturas favoritas son tan del siglo XX que me vi impulsada a leerme. Fue una suerte porque el público psicoanalítico siempre es receptivo y pesca las palabras y las ideas que quedan flotando en el aire. Al salir comprobé que en esa librería no tenían ninguno de mis libros: no es casual, el ochenta por ciento del espacio lo dedican a best-séllers y el veinte por ciento restante a las novedades más comerciales. Creo que las tres intervenciones se publicarán en revistas psicoanalíticas.
Mientras, me recupero todavía arropada por la respuesta de mis amigos, que ha sido abrumadora. Tanta gente se ha ofrecido a ayudarme, tantos me han acompañado, la mujer más guapa del mundo y Tigridia vinieron conmigo el día de autos y Tigridia pasó incluso la noche allí, además de hacerme visitas médico-amistosas diarias, mi amigo seráfico y la Belle Elaine han venido a cocinar para mí, en el hospital me visitaron unos cuantos (a los que dejé), algunos, como J., me han hecho la compra y otros encargos esenciales, me han traído libros y audiolibros (la Belle Elaine me trajo un audiolibro de Felisberto Hernández que me encantó), revistas sesudas (Bel M. me trajo un estupendo número dostoievskiano de Shangrila, con un buen artículo suyo) y libros visuales o documentales musicales (un novelista y poeta me trajo Crossroads, además de mandarme músicas reparadoras) y películas, tantos me han escrito y llamado para preguntar, para hablar. Yo aprovechaba para andar por el pasillo mientras conversaba, siguiendo la recomendación médica. Incluso la única enfermera borde de la clínica, tal vez arrepentida, me llamó asombrosamente para ver cómo me encontraba y me dio un buen consejo práctico. Muchos se concentraban y me mandaban white light, un amigo de mi amiga americana, Diego Semprún, un artista que hace cristales maravillosos, encendió una vela especial para mí aquí y la madre de mi amigo seráfico le puso otra vela a la Virgen del parto, que a mí me recordaba a Tarkowski y a Nino Rota y a su Nostalghia, aquel monasterio romano maravilloso de las velas. "Por algo será todo eso", ha sugerido la mujer más guapa del mundo esta mañana. También me ha llamado la Esfinge; las conversaciones con ella me han ayudado mucho a separarme de la extraña amenaza y a seguir ordenando pensamientos. Los teléfonos no paraban de sonar y G. estaba entre desconcertado y desesperado de la constante interrupción y de que me llamasen todos a mí, pero no se quejaba. "Jo estaria orgullós", me dijo una noche. Y mi amigo serbio escribió: "Una reacción así de momento cambia la impresión -o la experiencia- que uno tiene de la raza humana, así que estoy de acuerdo: es increible, pero lo que importa es que sea increible para bien."
Me han dicho que Hereu amenaza con que, si gana CIU, muchos proyectos quedarán a medias. Ojalá. Por desgracia, Mas nos "consuela" prometiendo que esos proyectos (de destrucción) se llevarán a cabo (es decir, ellos seguirán haciendo negocios y cobrando comisiones y este país seguirá sufriendo talas y derribos). En facebook, algunos se lamentan de la destrucción del paisaje que han supuesto las autopistas innecesarias de Nadal en el Empordà. Y de los árboles cortados. Cerca de mi casa están talando los últimos pinos centenarios de la desdichada Vil·la Florida, con la perversa excusa de construir una biblioteca. Mientras, nos siguen asfixiando en este capitalismo feudal (en expresión de mi amigo serbio). Un juez dictó sentencia contra un Banco en el sentido de que cuando alguien pierde la casa por no poder pagar la hipoteca y el Banco se queda la casa, el pobre hombre desposeído quedaría libre de pagos. Pero el PP y el PSOE se niegan a que los Bancos pierdan una sola monedita y creen que ese ciudadano desposeído y en la calle debe seguir pagando al Banco forever and ever, además de darle la casa. Eso no es raro en el PP, pero en un partido que se llama obrero y socialista es increíble, ¿no creen? ¿Nos rebelaremos? ¿Hasta cuándo llega el umbral de resistencia de la gente en este país? ¿De dónde sacan algunos su orgullo patrio? Los griegos salen a la calle, como los árabes, ¿y aquí?
Esta noche he dormido mejor, quién sabe por qué. Y he tenido muchos sueños. En uno de ellos tenía que tirarme al mar y al asomarme por la ventana veía que el agua estaba agitadísima y turbulenta, claramente amenazante y sentía angustia, pero por alguna razón misteriosa era obligado ir a ella. Luego, en otra escena, me descubría en el mar pero sin haberme quitado la camisa (era una camisa finísima que tengo, tan delicada como ala de mariposa, de un azul celeste pero ligeramente violáceo y siempre a punto de deshacerse). ¿Y por qué estoy aquí en el agua?, les decía a otros que me acompañaban (un hombre y una mujer conocidos y a la vez anónimos), ¿por qué me he encontrado ya aquí, antes de poderme quitar la camisa?

9 comentarios:

Bel M. dijo...

Y tiene toda la razón "por algo será todo eso". Y la mesa redonda fue muy interesante con la espléndida intervención de J. Montseny y la tuya que le hizo de perfecto contrapunto. Como he dicho en otro lugar, todos los cuentos de "Algunos hombres... y otras mujeres" son estupendos y nos hablan a nosotros de nosotros... y algo más.
(Muchas gracias por las consideraciones y la cita)

Belnu dijo...

Gracias a ti, Bel M., por estar allí y por tu escucha!!! Me gusta mucho esa frase sobre mis cuentos...

Anónimo dijo...

Ja dissabte, anava a telefonar-te i he anat primer a aquest teu blog: si hi trobava lo que he trobat, tot havia anat bé. I sí, Ayer salí a la calle, conferencia, fotos fermoses.
Me’n alegro molt, Bel, de que ja siguis en peus.
Cuida’t força i fins a cada moment, Ninca

Belnu dijo...

Ah, doncs no, Ninca. Com deia Lenin, un paso adelante, dos para atrás. Ara em sembla que vaig enrere!

Anónimo dijo...

Yo fui para conocer algo más de ti...Los psicoanalistas me interesan, pero a menudo no los entiendo. Fue una alegria escuchar en tu voz pasajes de "Algunos hombres...", justo después de haberlo leído (siguiendo la pista de la revista del COPOC que citas). Sugerente tejido de fragmentos de historias sobre el misterio de la diferencia de los sexos...
Por cierto, sí tenían un libro tuyo: el del azufaifo, que compré y pude descubrir, con asombro, que es el que está justo delante de la consulta de mi psicoanalista... La Vida que guiña y nos sonrríe.
Suerte con lo tuyo.
EDUARDO D.

Belnu dijo...

¡Gracias, Eduardo! Me alegro de que tuvieran "La plaza del azufaifo". Hay una librera en Bertrand que viene de Alibri y que es lectora entusiasta de ese libro, y es el único mío que suelen tener! También me alegro de que tu psicoanalista esté frente a mi azufaifo...! Y de que te gustaran mis cuentos

Belnu dijo...

Ah, se me olvidaba, así ya conocerás al librero de la calle Berlinès, personaje de "La plaza del azufaifo", que él sí suele tener libros míos...

...antidoto esencial dijo...

Me'n alegro de que hagis sortit bé de l'ingrés, i de que tornis a estar tant activa com sempre. Paciència, tot anirà a millor...

Belnu dijo...

Gràcies, Marta! La paciència em falta moltes vegades... Com a aquell acudit: Dios mío, dame paciencia, pero YA!!!