jueves, 1 de octubre de 2009

Deprisa, deprisa

Foto: I. N. o Josep Liz?, Gorges du Tarn, 2009
Han pasado 40 años desde que empezó Anagrama y ayer se reunió todo el mundo editorial en el Principal, con las estrellas: Claudio Magris, Martin Amis, Roberto Calasso, Alessandro Baricco, Isabel Fonseca, Álvaro Pombo, Ian McEwan y tantos otros, algunos traductores, agentes, editores, Pasqual Maragall, muchos más escritores, periodistas y amigos de la editorial, con buen jamón y un entorno brillante.
Yo siempre voy a esos encuentros editoriales con el espíritu encogido, por un extraño sentido del deber práctico conmigo misma, y suelo ir sola, saludar a unos pocos que sí me aprecian a pesar de mi condición de no-estar-en-el-mundo*, confirmar la indiferencia y desdén de muchos otros, y retirarme deprisa (en realidad procuro ir a muy pocos y distanciados, porque si no, esa antihospitalidad me recuerda a mi infancia y pesa en mi ánimo, aun sabiendo que la antipatía es en muchos sólo torpe timidez barcelonesa, que sólo vencen cuando hay un interés material o de poder por medio). Dos amigos me habían ofrecido acompañarme, pero no había razón para hacerles ir, y en cambio, acepté un encuentro posterior en el Belvedere para hablar reposadamente con un amigo y desintoxicarme. Mientras le escuchaba, pensé que había algo en sus ojos que me parecía muy familiar, una luz que yo conozco ya... Y esta mañana en su mensaje me decía también: "Me da la impresión de conocerte desde hace mucho tiempo. Y eso me alegra."
Tuve la suerte asombrosa de hablar con Claudio Magris de Von Doderer, me contó que le había conocido, hablamos del pasado oscuro de ese autor, me contó que VD escribía sus manuscritos en distintos colores según cada registro distinto, y el propio Magris dijo (casi como yo escribí en mi reseña) que "su lentitud era maravillosa" y yo le conté cómo me había alegrado coincidir también en la objeción, la pregunta "¿dónde están los demonios?" (Por otra parte, el editor de Von Doderer tuvo ayer muy buenas palabras para mi artículo sobre ese autor en La Vanguardia).
Magris tiene la sencillez de los grandes, y su actitud ( "The only wisdom we can hope to acquire is the wisdom of humility: humility is endless") contrastaba con la arrogancia característica del mundillo editorial barcelonés, donde incluso algún traductor (maltratado como está ese oficio por estos lares) me habla desde supuestas alturas, pero tal vez se debía a que ayer era San Jerónimo, traductor de la Biblia y patrono de los traductores. ¿De dónde sacarán algunos tanto orgullo y esa idea tan elevada de sí mismos? Justamente ayer me decía G. que entre los estudiantes que conoce, hay muchos que creen saberlo todo...
A mí, hormiga de Figueres, me alegró que Magris me acogiera y me diera su dirección triestina para mandarle mi reseña de Von Doderer y mi libro balcánico. Le dejé hablando con Valeria Bergalli, porque el ruido general me impedía seguir ya la conversación.
Hoy no podré ir a escucharles a él y a Calasso en La Central, porque me han llamado de Ràdio 4 (Cel obert a la cultura) para entrevistarme 5 minutos telefónicos a las 20.30, en directo, para hablar justamente de Si un árbol cae.
Por cierto que ayer en cierto momento me crucé con un McEwan momentáneamente aburrido y solitario y mi espíritu de hormiga-del-pasado (aquel pasado en que le leía y admiraba) sintió cierto impulso de decirle algo, pero yo, que escribí una columna contra la misoginia de su novela Atonement (Expiación, qué título magnífico para una novela que me decepcionó) y leí con disgusto sus declaraciones sobre Irak, no podía ya, así que me abstuve... Sí abordé a Oriol Bohigas, y hablamos del azufaifo y de los planes arboricidas contra los hermosos plátanos de Barcelona.
Traduciendo el texto del catálogo de Manel Armengol y recorriendo con el autor Mark Gisbourne las imágenes islandesas de la sensible retina interior de ese fotógrafo amigo, he tenido que buscar unas citas de Ser y tiempo de Heidegger, que han aparecido enseguida, a pesar de que el autor no precisaba capítulos: brillaban en medio del texto como si quisieran atraerme a esa lectura atemporal, y mientras leía me sentía iluminada por esa ontología del Dasein y lo que para mí, hormiga ciega, es una especie de poética metafísica e inspiradora. Yo recordaba a Hannah Arendt en sus cartas y a Derrida en su biblioteca parisina, mostrando que en el altillo, al que se accedía por una escalera de caracol, y con ventana de mansarda, sólo tenía lo que él consideraba "le plus haut", y entre esos maestros estaba Heidegger. Y también le recuerdo explicando que contra la costumbre de la izquierda de quemar a los maestros (como el discutido, brillante y también dolorosamente equivocado Heidegger, sobre todo para un judío Derrida), él proponía deconstruirlos, es decir, señalar la parte dogmática en ellos y recuperar la parte vigente, que es un modo de actualizarlos...
Pero escribo deprisa, deprisa, porque en realidad, mi "estar-en-el-mundo" es ahora un frenesí excesivo de este caluroso octubre, entre conferencias, cursos, libros del Premio Nacional de Traducción, citas apretujadas, lecturas urgentes y deseos de seguir con mi novela. La acupuntura me curó de mis males físicos perentorios y ahora no tengo excusas...
Last Minute News. He ido a buscar Le bergsonisme de Gilles Deleuze y ya se estaba preparando la presentación de Magris, Calasso y Morey. Estaba Álvaro de la Rica, me ha dicho que el libro era excepcional, que a él le cambió su manera de pensar, y por esa recomendación me lo he comprado. El librero nos ha dicho a Jorge Herralde y a mí que era dificilísimo, y nos ha mostrado una nota de pie sólo apta para mentes matemáticas. Yo le he respondido que aun no entendiendo algo se capta (creo que la idea de T.S. Eliot para la poesía puede aplicarse un poco a la filosofía), aunque sea por ósmosis, algo inspira. Pero no he podido evitar pensar en aquel personaje de High Fidelity, copropietario de una tienda de discos, que prefiere no vender a cierta clase de clientes (ya ven que sigo con la resaca psicológica del encuentro social de ayer). Y en el camino he leído el prólogo maravilloso y apasionado de Miguel Morey, perfectamente inteligible. Como saben, Carlo Michelstaedter envió este texto a la Universidad como tesi di laurea a sus 23 años y luego, en un acto coherente tras su demostración, se pegó un tiro, en uno de esos suicidios lógicos. Si Nietzsche decía que "Si acaso el hombre fuera un animal de conocimiento... la verdad lo empujaría a la desesperación" y que sólo la ilusión del arte lo mantiene en vida, si Camus dice que el único problema filosófico serio es el suicidio, Carlo Michelstaedter, lector de los griegos a través de Schopenhauer, establece su versión y actúa en consecuencia. Ya sé que algunos no lo comprenderían y que mi amiga new age se escandalizaría de mis lecturas, pero para mí, esa especulación entre la vida y la muerte tiene algo fogoso, una especie de llama que no me entristece sino que me inspira. Y ahora vuelvo a mi trabajo.
Me han llamado de Radio 4: la entrevista será el viernes por la tarde, la persona que me llamó se había equivocado y así me he perdido tontamente hoy a ese terceto de estrellas filosófico-literarias. Y se ha puesto a llover con fuerza.

37 comentarios:

Francis Black dijo...

intentare ir a la Central , gracias por el anuncio.

Belnu dijo...

Vete con tiempo, que estará petao!

frikosal dijo...

Es que están muy bien los artículos de la hormiga de Figueres. Ganas tengo de ver ese libro .. y la novela.

Belnu dijo...

Gracias, Friks! Has reconocido a la hormiga del retrato, la que no es de Figueres?

Qualunque dijo...

Vaya, llego tarde a lo de Magris... y el 6 el reposo forzado me impedirá pasarme por la Bonnemaison...

(Gracias comunque).

Icíar dijo...

Sí a mi también me gusta y me cae bien esta hormiga. Por cierto esta mañana me he acordado de ella, cuando en un debate hablaban de que en Europa el 45% de los edificios son rehabilitados, y aquí en España no llegamos al 5%.

Belnu dijo...

Sí, es duro vivir rodeados de errores políticos, económicos y sociales, vivir en el cemento, ver cómo destruyen el patrimonio día a día sin que nadie les detenga, en Catalunya con el beneplácito del antiguamente prestigioso Colegio de arquitectos, por ejemplo. Y la pasividad de los ciudadanos, que viven con los ojos vendados.

frikosal dijo...

Si, pero a ver que te parece esta otra hormiga, un poco más coqueta, en el momento íntimo de peinarse una antena.

Icíar, recuerdo un proyecto relacionado con la arquitectura en el que participé hace tiempo, participaba una empresa de construcción alemana que trabajaba casi exclusivamente para rehabilitación y nos dijo que allí era lo normal.

Belnu dijo...

OOooh, me encanta esa hormiga! A ver si logro cambiar uno de mis links, es preciosa...

Hermi dijo...

Hoy, en la feria del libro antiguo compré un libro de JK Huysmans usado, "Contra Natura". Dentro hablaban de un tal Des Esseintes. Lo busqué y un enlace me trajo aquí ¡Qué felicidad!
Gracias. Un saludo. Aquí un admirador.

Belnu dijo...

Ah, Des Esseintes es un viejo favorito! Me gustaba mucho ese personaje, al parecer inspirado en aquel extravagante Montesquiou, que sirvió de modelo a Mallarmé, a Proust y a tantos otros, pero no llegó a escribir la obra que iba contando...
Me hizo compañía durante un tiempo y se quedó en un compartimento de mi cabeza-costurero-chino...
Me alegro de que lo hayas repescado en la feria...

Belnu dijo...

Qualunque, espero que lo del reposo no sea grave

Icíar dijo...

Si es que la web es un pañuelo Hermi. Llegas a buen sitio.

Bueno esa hormiga no es muy guapa, la verdad, la de aquí es mejor. A lo mejor frikosal me puedes ayudar, ando buscando una especie de hormiga que oí que ya no tenían macho en el hormiguero, pero no me acuerdo. Me encantan esas historias. Este verano por ejemplo, me encantó un libro sobre la vida de las abejas.

Icíar dijo...

Y decir, que esta entrada me gusta mucho, la he leído dos veces ya. Esa parte en la que resaltas que la única sabiduría que podríamos aspirar es la sabiduría de la humildad.
Buenas noches. Me voy a leer un poquito ahora que todos duermen.

frikosal dijo...

Si mal no recuerdo, ningun hormiguero tiene macho. La hembra es fecundada en el vuelo nupcial, de jovencita, y con eso tiene para poner huevos uno tras de otro toda la vida. Las hormigas normales no conocen varón en toda su vida. Hay un libro muy interesante sobre el tema y lo tengo, pero no puedo acordarme del título. Ya me saldrá. Yo escribí algo sobre el tema.

Ah si, Maeterlinck, premio Nobel 1911 nada menos, "La vida de las abejas y de las hormigas". Mi padre lo sacó de la estantería cuando yo era un niño, lo leí y lo olvidé casi del todo, hace un par de años lo volví a comprar. Está bien, pero el mejor es Fabre aunque está agotado en español, en francés, alemán, japonés no hay ningún problema.

Belnu dijo...

Ah, me imagino unas vacaciones leyendo algo tan ajeno y no-obligado como ese Fabre... yo sólo quisiera financiación para seguir leyendo sin fin. Gracias, Friks!

Belnu dijo...

Gracias, Icíar. Es T.S.Eliot quien lo dijo, y es tan verdad que siempre vuelvo a esa frase

frikosal dijo...

Ah, otro libro que ayer se me olvidó (y perdón por salirme tanto del tema), Edward Wilson, que se supone que es uno de los mejores biólogos contemporáneos, escribió "Viaje a las hormigas", que si se debe poder encontrar en las librerías. Está muy bien y explica la idea de que todo el hormiguero en realidad es un super-organismo.

También de Wilson, muy recomendable, "La Creación: salvemos la vida en la tierra", que habla de la extinción masiva de especies que estamos provocando con nuestra imbecilidad codiciosa.

Belnu dijo...

Gracias, Friks, tienen muy buena pinta!

Icíar dijo...

Voy a apuntarme esos libros. A mí también me atrae de la vida de estos insectos esa característica de super-organismo, como si fueran las células de un ser humano. Y me viene a la mente el libro de Un mundo feliz pensando en la raza humana como super-organismo. No veo descabellado que estemos yendo pasito a pasito hacia un futuro en el que en eso se convierta la civilización humana.

Son unas hormigas que se reproducen por clonación. La he buscado. Es esta especie Mycocepurus smithii.

Icíar dijo...

No sabía que Maeterlink fue un premio Nobel. (ese fue el libro que me leí este verano).

Belnu dijo...

Un mundo feliz es el presente, no el futuro, aunque lo sea todo menos feliz, pero la gente está tan autocomplaciente y pasiva como si tomara soma.
A mí las hormigas o los insectos me interesan con la poética de Frikosal, o como esa mosca de mi libro, que Nmp me mandó frotándose las manos en un retrato. on personajes literarios. En cuanto a mis metáforas, son cambiantes y dependen del día, un día puedo sentirme libélula y otro pez volador o cigarra.

el objeto a dijo...

preciosa la hormiga peludilla de M.Soria!

Esta semana escuchaba sesgadamente una conversación en la radio francesa sobre matemáticos que para poder seguir trabajando más relajadamente leían filosofía, y luego pensadores que para relajarse leían matemáticas (!!) Ellos mismos decían que como mucho se leía una o dos páginas de matemáticas al día, parece que más ya es muchísimo,

ah, me encantaría leer algo de ese no estar en el mundo, a mí también me inspiran y alivian esas lecturas sesudas, y puedo entender esa idea de desesperación, el acto del suicidio en coherencia con el conocimiento, el desvelamiento. Por eso, no sé si es el arte, u otra cosa, pero está claro que la vida, el estar en el mundo, requiere de algo más, autrement, saldríamos volando como globos, y explotaríamos en la estratosfera

Belnu dijo...

A lo largo del día encontramos mucha gente que no entiende nada o finge no entender, incluso gente con buena voluntad. Podríamos concluir entonces que hemos perdido la capacidad de expresión, que somos ya demasiado extraños y ensimismados para hacernos entender o que no somos de este mundo, como la canciónd e Raimon. Pero entonces llegas tú, Objeto a, que lo entiendes todo y por tu forma de conectar las cosas ayudas incluso a que nosotros mismos nos entendamos mejor (y uso la primera persona del plural por pudor, no por mayestatismo!)

Belnu dijo...

Quería decir pudor a la japonesa...

Hermi dijo...

En cuanto a las hormigas de Maeterlinck llegué a ellas a través de las flores: "La inteligencia de las flores", recomendado por Borges en su "biblioteca personal". Luego busqué y encontré "La vida de las termes", y seguí buscando "La vida de las Abejas" pero sin resultado. Me rendí, lo descargué on-line y lo imprimí: ésa misma mañana lo encontré en la madrileña Cuesta de Moyano.
Maeterlinch nos habla de bichos, sí, pero a la vez nos está hablando de nosotros mismos. Es como si un Dios nos observara para rendir luego un informe apasionado.

Belnu dijo...

Buena defensa del libro, Hermi!

Belnu dijo...

Y el encanto de la cuesta de Moyano...

Belnu dijo...

Gracias, Friks! Me alegro de que te haya gustado. Pensando en las ratas (chinas) olvidé decírtelo!!!

Anónimo dijo...

Ver que otros escritores reflejan nuestro pensamiento anima bastante, y hace pensar que hay razones, que no son sólo las nuestras, ciertas coincidencias. Como aquello de que convertimos algunos libros en eterna conversacióin con ellos. Y hacer un libro con los autores que nos han influido y entresacar las razones y el por qué, no sería una mala propuesta, para un futuro libro no?... y Ayer precisamente, en babelia hablaba una escritora sobre lo que marcaba la infancia en una persona, y que tenía la obligación de reescribir su historia. Me alegro por las buenas noticias.
iluminaciones.

Belnu dijo...

Sí, Iluminaciones, he leído La casa de la infancia de Marie-Luise... Y curiosamente hay una amiga que siempre me decía que escribiera sobre mis lecturas porque a ella le gusta mucho cómo hablo de otros autores. Pero una vez quise publicar mis reseñas temáticamente y lo ofrecí a tres editores, que declinaron. Y pensé que aquí un libro así sólo se lo publican a alguien con renombre. No hay editores que puedan y quieran arriesgarse...

Anónimo dijo...

Ah, no, yo me refería a una entrevista a la escritora Nancy Houston, y que hablaba de la necesidad de una reescritura de la infancia.
Hay un historiador de arte, que casi siempre se remite al origen de las palabras para interpretar, y mejorar lo que nos está contando, ese mirar debajo, o lo que había antes, para explicar y entender, me resulta interesante.
Entonces, el libro está escrito?
iluminaciones.

Belnu dijo...

Ah también la leí, Iluminaciones. Debo decir que me sorprendió que dijera de sí misma que era muy inteligente, ¡yo creo que uno mismo no puede valorar eso! Ese historiador del arte, ¿quién es?
No entiendo bien la pregunta: ¿qué libro? El de mi infancia no, en cualquier caso, avanza muy despacio...

Anónimo dijo...

Sí, o como que la inteligencia es un impedimento para la literatura..
El historiador es Francisco C. Serraller, que tiene varios libros publicados. Me interesa su manera de contar el arte, su mirada.
El de las reseñas está escrito, es evidente, disculpa. Yo hablaba de hacer uno de escritores en una selección más personal.
iluminaciones.

Belnu dijo...

Ah sí, lo de que la inteligencia fuese un obstáculo me pareció también absurdo, o un estereotipo. Verás, yo seleccíoné reseñas según una pauta, no eran todas mis reseñas, pero tampoco hice uno de mis lecturas, como ha hecho pro ejemplo Milan Kundera y otros. Eso sólo se les admite a escritores muy reconocidos, y en este momento seguro que hasta a ellos les gruñen. Ya me gustaría, de hecho me encantaría hacer un libro de mis lecturas favoritas, de los libros que me cambiaron la vida.
A Calvo Serraller le conozco de leerle, y de hecho tuve ocasión de corregir dos textos suyos para la Fundación Tàpies, con la recomendación de que no tocase nada que no fuera absolutamente necesario.

Anónimo dijo...

Bueno, siempre queda pensar que haya un editor atento, y esperar mejores momentos, que nunca se sabe exactamente cuales son, por otra parte. Me ha hecho gracia esa anotación de no tocar nada imprescindible, como queriendo mantener cierta estructura en el relato del texto.
iluminaciones.

Belnu dijo...

Sí, esperaremos esos extraños buenos momentos. "No tocar nada que no sea imprescindible": a mí también me habría gustado decir eso como traductora, ya que algunos correctores arruinaron traducciones mías en más de una ocasión, o las empeoraron. Por suerte, como autora sí puedo decirlo, y ni siquiera hace falta, las correcciones han sido tan escasas, atinadas y respetuosas que sólo puedo agradecerlas.