domingo, 18 de octubre de 2009

Octubre

Foto: Elena Vilallonga, Yo en la playa, el invierno pasado, 2009
Ayer hice caso a la recomendación de Eph y fui a ver el espectáculo de Suzanne Linke al Mercat de les Flors. Me pareció que el público era de la profesión, me hizo gracia ver a tantas personas tan orgullosas de sí mismas y con expresión de insiders, intentando imitar el desprecio elegante de los felinos (sólo que en los felinos no es impostado, sino natural y afectuoso y además, ellos tienen sus razones, ¿pero cuál será la razón del orgullo de estos barceloneses?). El espectáculo me gustó. El principio me resultó muy duro, no por la paródica aparición de la Linke-Muerte con su guadaña y un vestido violeta impostado y una gestualidad terriblemente lenta y un largo hueso que prolongaba su brazo, sino por esa escena de una bailarina vestida con bata de hospital, descorporeizada y a la vez luchando salvajemente con su cuerpo contra la mesa camilla, la sábana inmensa que la recubre y la uniformización falseadora de la bata blanca, bajo un ruido de trenes o de máquinas. La atmósfera de hospital o de manicomio dolía (sobre todo a mí, que venía de dejar un comentario algo oscuro en una discusión difícil, y tuve que mandar un sms para pedir que lo borrasen). Y a la vez la bailarina vencía a todo con su movimiento, con la forma de transformar su cabellera, con el aleteo de su corporalidad en el aire, las piernas, con la forma de arrollarse la tela como una vestal griega en un gesto asombroso y rápido, con la fuerza que emprendía contra ese pie siempre atado, esa atadura bíblica y misógina, esa esclavitud. Como la que luego arrastraba otra bailarina, en forma de lámpara de araña, brillando como la obligación de la belleza impuesta a las mujeres. O la casi niña y ese juego de desnudez revestimiento, liberación y ataduras. Y la lluvia de plumas blancas. Y la claridad de todo en ese espectáculo donde lo femenino se despliega, con un abanico de luminosidad dolorosa y de honestidad. O la propia Suzanne Linke, que luego en pleno Mahler nos regalaba un solo largo y maravilloso vestida con un traje sólo aparentemente masculino, en una elegancia asombrosa. Antes, Linke había mostrado su edad -yo pensaba en un comentario que me hizo Cesc Gelabert, de cómo dolía bailar con los años y cómo el tiempo se acortaba, bailando con el mismo atuendo mínimo y blanco de las demás -tiene un cuerpo donde la belleza es el dibujo de su historia y de lo vivido-, o con la bata manicomial que intentaba amordazar a todas las bailarinas, sin lograrlo. Pensé en la sirena de Andersen y los mil cuchillos que se clavan en el pie. Todo tenía la densidad bergmaniana de la tradición alemana. Y su vitalidad energética. Y también su belleza compleja, perfecta para octubre.
Fue bastante breve: una hora justa. Salimos muy contentas Tigridia y yo (gracias, Eph). Hacía frío en Montjuïc y olí la frescura de los árboles entre -cómo no- unas obras; la destrucción de la ciudad, las obras y las talas son la etiqueta de Hereuville. Alguien me ha dicho que le encargaron a Carlos Pazos la etiqueta del vino de Barcelona (!) y que al alcalde no le gustó la ironía iconográfica del artista y rechazó el encargo.
Se me olvidaba. Vi las demás piezas de Rohmer contenidas en ese breve pack de sus obras primeras, en blanco y negro. ¡Visión gozosa! Me habría gustado que durasen más. Una pequeña maravilla.
Qué lástima que tenga que acabarse esta tarde de domingo... Me gustaría estirarla y triplicar las horas... Sigo dándole vueltas a mi conferencia; ahora podándola porque he decidido leer menos e improvisar algo más. Llena de dudas. Y deseando que ya sea noviembre.
Vayan a Polis!

9 comentarios:

Emma dijo...

Yo tambien deseo que se estire esta tarde de Domingo lo maximo posible. Gracias por tu breve dialogo con el mes de octubre.

Ephemeralthing dijo...

Revivo al leerte lo que presencié como (deseoso) espectador el jueves pasado. Gracias a ti por la descripción y visión del espectáculo que coincide con lo que yo también "vi". Desde mi perspectiva masculina me impresionó mucho, ya te comenté, esa representación de la feminidad fuera de los estereotipos acostumbrados. Yo regresé a casa muy relajado, cabeza y cuerpo, como si hubiera tomado una medicina contra cualquier malestar: el arte cura.

Por dios: ¿dónde se puede conseguir ese pack, ... en el fnac?

Belnu dijo...

Emma: podríamos hacer una petición en alguna oficina de la temporalidad celeste, o terrestre

Belnu dijo...

Eph: es un pequeño pack, yo tuve que comprarlo en amazon porque en fnac y en videoinstan me dijeron que no lo encontraría en españa. Pero llegó enseguida!

Belnu dijo...

Ah y sí, Eph, es como dices, misteriosamente restaurador, y gracias de nuevo por la recomendación...

jedeon dijo...

Tu blog me encanta y lo veo a diario. Te agradecería que eches un vistazo al mío y me digas. ¡Estoy tan necesitado del apoyo de alguien que sepa de qué habla… Un fervoroso saludo de jedeón.

nomesploraria dijo...

M'hagués agradat veure l'etiqueta del C. P. amb el símbol del dolar.
Que poc sentit de l'humor. Quina manca d'autocrítica, que carrinclons.

Belnu dijo...

Sí, aquests polítics que van fer l'eslogan "la millor botiga del món", com diu el Ramón de España a l'article, després s'escandalitzen...

Qualunque dijo...

Estaría bien poder ver ese logo de B$arcelona y que pudiera ser un símbolo de denuncia, no sé... quizás a pegar en todos los blogs o a utilizar en cualquier acto de "resistencia" por otra ciudad posible...

¿No podría 'repescarse' para una causa más noble que el vino 'municipal'...?

Me ha gustado lo de 'carrinclons' de nomesploraria...