miércoles, 14 de octubre de 2009

Ayer, en la sala de prensa del Lliure

Foto: I.N., Lugar durandiano, agosto 2009
El Espai Freud (y su espíritu animador, el librero de la calle Berlinès!), con ese ánimo de lograr el diálogo del psicoanálisis con otras instancias de la cultura que existe en otros países europeos y latinoamericanos, organizó un acto muy interesante. El deseo en el espectador, una conversación entre el director teatral Roger Bernat y el psicoanalista Iván Ruiz, que además es pianista y compositor. La coordinación y la presentación del acto iban a cargo de Vanessa Núñez, que está en los dos mundos, teatro y psicoanálisis, además de su saber sinológico, y de ahí su mirada particular y pétillante. Bernat hizo una síntesis ingeniosa e ilustrada de la aparición del público en la historia y sus relaciones con la escena, su cambio de rol, y aludió a sus últimos trabajos, donde el espectador, si acepta el juego, es actor. Ruiz intentó darle un sentido traduciéndolo a su lenguaje. Otros psicoanalistas y gente del teatro reflexionaron o se interrogaron también sobre ese deseo (me gustó la intervención de un psicoanalista preguntándose si tal vez en el psicoanálisis se idealizaba el deseo, de tal modo que se olvidaría al otro, convirtiéndolo en mero objeto de ese deseo) y esos roles y su significación en nuestro mundo. Durante la exposée, en la que por supuesto salió Slavoj Žižek, surgió también un torrente de pensamientos que revolotearon como mariposas en el aire y en mi mente. Me hizo pensar en un simulacro de lectura pública en el que participé una vez, y en mi intento fallido de dar entidad a aquella lectura sin que hubiera público, como si el público pasivo fuese la garantía de su existencia, como si no pudiéramos nosotros, los incrédulos escritores-lectores que participábamos, convertirnos en espectadores suficientes. También pensé en aquellos espectáculos antiguos de hipnosis o magia donde actuaban personas del público siempre sospechosas de ser actores pagados. O en los gabinetes de curiosidades que precedieron a los museos, con sus galerías de freaks convertidos en actores a su pesar y objetos de la mirada morbosa que está en el origen del museo. O en la mirada nunca inocente de las imágenes de violencia y destrucción. O en la catharsis griega. Escucharles fue sugerente y quedaron muchos hilos abiertos para seguir pensando. No había tiempo suficiente para intervenir (dijo Vanessa que el miedo al espectador -expectante- les había hecho reducir ese espacio), aunque yo pude encajar mis dos sugerencias. Una se refería a ese último espectáculo de Bernat, donde yo acepté las reglas del juego (porque me parecieron aceptables) y creo que la pasividad del espectador que criticaba el propio Bernat "siempre implica un movimiento" (como dijo una psicoanalista) puede parecerse a la entrega condicionada en el terreno sexual, donde uno decide averiguar cuál es el deseo del otro y hasta dónde puede llevarle en su placer. Y mi otra interrogación se refería a mi idea de que el escritor, si bien movido por un fuerte deseo de contar o de interrogarse, para escribir tiene que actuar como espectador, desde su no-saber (como el analista) desde su perplejidad ante el mundo, y es doblemente espectador porque antes que escritor es lector. Sin embargo, como señalaba el escritor mexicano Gabriel Zaid en Los demasiados libros, parece que el número de escritores hubiera sobrepasado al de lectores, o que hubiera surgido un género de escritores sin tiempo de leer(se), como ocurría en la Dangerous Writing, que escribían aparentemente sin leer o leyéndose sólo entre ellos, como si nadie hubiera escrito antes (parece que luego se pusieron a leer, más allá de los suyos), y ése sería un mundo tristemente sin lectores. De la exposición histórica de Bernat me quedó la anécdota del caballo que sabía contar y que daba la respuesta a las operaciones matemáticas simples con coces en el suelo. La hipótesis de que el caballo captaba, por la emoción del público, el momento en que debía parar, le servía a Bernat para su hilo. Todo estaba lleno de ese humor interrogativo de sus espectáculos y todo podía traducirse desde la escucha de los psicoanalistas.
Mientras, me da la sensación de que G. (que anoche debió de dibujarme un saludo en la pizarra de la cocina: Buon giorno principessa, decía un personaje de cómic abriéndose paso en mi lista de compras pendiente, y me ha hecho reír al levantarme) ha entrado en el territorio de la cultura humanista al fin (tras abandonar Humanitats), por la mejor puerta, gracias a una lectura trabajada de no sé qué asignatura de Antropología, El Món d'ahir. memòries d'un europeu de Stefan Zweig. Ver sus comentarios entusiastas (contagiado de la pasión por la cultura de Zweig y conectando con su visión (psico)analítica) en la red de la Universidad me alegra el día y pienso secretamente que después de todo no me equivoqué. Estresada como andos estos días, me he pasado un buen rato hablando con un viejo amigo, que tiene su propio gabinete de curiosidades y lo llama como J. a mi casa, "cueva de Alí Babá". Antes de irme he hablado con M., que hoy encontraba las palabras. Dice que estaba viendo una película de tiros, y cuando le digo que estoy algo estresada de tanta actividad pendiente me dice: "No te preocupes, tú eres una chica inteligente y estás muy al día" y se echa a reír. Entre tanto, parece que ya tenemos oficiante de lujo para la charla balcánica en la librería Antígona de Zaragoza, ya avisaré de la fecha exacta, pero será en noviembre. Hoy doy mi curso de posgrado en la UPF, así que no me queda tiempo de más. Pero seguiré a la vuelta...

16 comentarios:

frikosal dijo...

Tenía mucha curiosidad por ver como era esta práctica de creación y me hubiera gustado asistir.

Celebro que G esté mejor en Antropología !

Belnu dijo...

Estuvo interesante, Friks!
Gracias, esperemos que siga en esa vía!

Ephemeralthing dijo...

Ayer casi todos creo teníamos que madrugar hoy y el tiempo no daba para más. La situación desde luego que sí, hubiera sido estupendo el poder descansar un rato y reencontrar la sesión durante dos horas más.
No solo fue interesante lo escuchado en la mesa, sino todas y cada una de las intervenciones del público pues ayudaron a profundizar en el tema sin la menor intención de aleccionar, ¡qué raro y agradecido fue eso!
Me admiró como Bernat se lanza a cuestionar preguntas sobre su trabajo, me aclara que detrás de las formas de su obra hay una intención creativa honesta que prevalece a estas. Ahora entiendo porque siempre me ha interesado aunque alguno de sus montajes no lo disfrutase del todo.

Bel M. dijo...

Sí, parece muy muy interesante. Me gustan tus reflexiones, sobre todo la de la posición del escritor, desde esa perplejidad, y el comentario de Vanesa sobre el miedo al espectador. Me alegro de que saliera tan bien.
Abrazos a las dos.

Belnu dijo...

Estoy tan cansada que no puedo pensar. Mañana contestaré. Gracias por tu comentario, Eph

Anónimo dijo...

Pienso en el deseo del espectador, tan difícil de definir, como el del lector, y variado. Recuerdo ahora un vídeo sobre danza del artista de la Bauhaus Oskar Schlemmer, en un museo, eramos pocos, pero la historia e interés de lo mostrado era para más audiencia. Los colores llamaban la atención. Quiero decir con esto, que debe haber un paso de iniciación al espectáculo, en teatro, cine, etc. Pero interrogarse por el trabajo, o el caso del público aquí, es interesante. Al fin y al cabo lo que quiere el creador es que se entienda su obra, o no. Se cree ese deseo. Y el público o la crítica en su defecto, es necesaria, aunque no siempre, claro. Sobre todo, porque el teatro es una simplificación, un resumen, de la vida, y que por suerte pienso,que no todos son buenos actores.
iluminaciones.

delarica@unav.es dijo...

a mí, que vengo de comer un pato laqueado en el Odéon, no hace falta que me contestes, pero sí quería decirte, ya te lo adelanté, en el Belvedere, que no, que no te has equivocado en absoluto

el objeto a dijo...

Gracias Bel por el generoso post, y por pasarlo por la lista! y por tu mirada atenta, pausada, tu escucha que incluye al otro y sus preguntas,
A mí también me gusto esa pregunta sobre la idealización del deseo por parte de los analistas, y me encantó que presentaras a los escritores como espectadores,

Como dice Ephemeral, las intervenciones ayudaron a darle peso a la cosa, darle más sentido aún. Y me hace ilusión eso que dice de acabar de entender las preguntas que hay detrás de los espectáculos de R., su reflexión y su intención honesta, porque a mí me pasa un poco lo mismo, hay espectáculos que pueden gustarme menos, pero yo admiro su capacidad para poner en acto sus preguntas, para implicarse hasta el fondo huyendo de las trampas.
gracias de nuevo por venir y ser ese espectador expectante!

va.

Belnu dijo...

Bien por ese pato chino del Odeón, Álvaro, y gracias por lo que dices, recuerdo a veces aquella conversación y surge una escena.

Belnu dijo...

Gracias a ti, Objeto a, por invitarnos y por anudar todo tan bien con tus distintos mundos!

Belnu dijo...

Gracias, Otra Bel! Sí que fue interesante...

Belnu dijo...

Oskar Schlemmer, en efecto, parece que al menos ahora suscitaría atracción en el público...
En cuanto a las especulaciones sobre el deseo, las motivaciones, la entrega del público quedan en efecto en esa zona interrogativa, Iluminaciones.
Y respecto a los actores, ya sabes lo que escribió Shakespeare "The best in this kind are but shadows; and the worst are no worse, if imagination amend them"...

Anónimo dijo...

Fabulosa la cita de Shakespeare, gracias. Esa imaginación y con qué rellenarla, si con el deseo de lo que quiere ver el espectador, en conflicto con lo que ofrece el creador, y que no es un acto pasivo en ningún caso. Gracias a apuestas como esta, algo se mueve en el teatro..como dice Vanessa, poner en acto las preguntas, huir de las trampas, de Bernat.
iluminaciones.

Ephemeralthing dijo...

Vengo ahora mismo de hacer "el espectador", he ido a ver "Schritte verfolgen" (Sigue los pasos) de Susanne Linke, y he podido ver en el escenario la representación de una feminidad fuera de todo prejuicio. Sensacional.

Belnu dijo...

Exacto, aceptar el juego es dejar que algo se mueva...

Belnu dijo...

Gracias, Eph, por la recomendación entusiasta, ahora la buscaré...