martes, 20 de mayo de 2008

Otra vez los dioses griegos

Foto: Alicia Núñez. Una imagen de mi pasado. Creo que yo tenía 18, y posé para una clase de fotografía de Eina, en una casa semiabandonada que ahora se yergue iluminada como un pastel en la ladera del Tibidabo.
Anoche, al fin reuní valor para ver la película que había filmado un blogger amigo de la mesa redonda de bloggers en el Ateneo. Sabía que no me gustaría, pero no podía imaginar hasta qué punto. Me quedé petrificada al verme. De pronto comprendí que había envejecido. Tenía cien años más. Y era una visión terrible. Implacable. Espantosa. Yo sé que en el formato digital, una arruga o un defecto de la piel que cae se ven a la misma intensidad que los ojos o la boca. No hay gradaciones. En el espejo, los ojos y la boca o el arco de las cejas de una cara siguen siendo más importantes. Para la cámara digital, todo tiene el mismo valor. De pequeño, G me hacía unos retratos hermosos y alegres, con el pelo hacia arriba como en una tormenta eléctrica, y las pestañas gigantes. Pero su primo S dibujaba a su madre y le hacía unos trazos negros enormes. "Son las arrugas", decía. "Tú también tienes." Recuerdo que me pareció un hiperrealismo distorsionado, le dije que las arrugas no se ven tanto como las cejas y los ojos..., pero era un niño muy obstinado e hipercrítico, a diferencia de G. (¡eran arrugas de 30 años, no de 90!). A mí me gustaba más la imagen romántica y alocada que me daba G. Pero anoche la impresión fue tan terrible que apagué la cámara pensando: "No hay nada que hacer. No es extraño que lo extraordinario no haya ocurrido. En este momento doy fin a mi vida amorosa, me retiraré a la torre de Montaigne y no saldré de casa sin una burka". Lo malo (y perdonen que frivolice sobre eso, pero tenía que burlarme de mí o hacerme el sepukku) es que la única burka que he conseguido es de fibra y asfixiará a quien la lleve. Yo quería una de algodón azul, con bordados, como las que he visto en las películas.
Envejecer! ¿Cómo he podido caer tan bajo?", me escribió hace poco Erika B.
V. me hizo razonar. Dijo que ella no quería verlo y que si alguien lo veía, tendría que morir. Me dijo que pensara en cómo salía ella (que es joven y guapa) y comprendería que esa no es la realidad. G también me apoyó. Dijo que se me estaba repitiendo lo que me ocurría de pequeña, cuando creía ser un monstruo, gracias a las miradas familiares. "I no t'enganyis", me dijo al despedirse.
Hoy yo tenía un día desorbitado. Al menos para mí, acostumbrada a la quietud de la escritura. Primero homeópata, luego editor, luego un encuentro con la poeta Tanja Gromača en la plaza Bonsuccès, pasando primero por el Taxidermista, donde B y su abogado se han reído de mis historias mientras B intentaba en vano hacerme probar un postre muy dulce. Tanja me gusta y tal vez vaya a verla al Festival de Poesía del Palau (me encantó el extracto de su novela Negro sobre la guerra, la leí en francés y se la recomendé a Jaume Vallcorba, pero creo que a él se le olvidó porque hace unos días me preguntó en los FFCC, donde a veces nos encontramos: "¿Hi ha algun escriptor balcànic que jo hauria de llegir?"). Tatjana estaba muy agradecida porque yo la propuse al Festival y me ha traído música croata. Hemos paseado juntas despotricando de nuestros respectivos países, me ha contado que pretendía vivir en un bosque y me ha acompañado a comprarme unas alpargatas de las de siempre, atadas y planas. "Això és un pinxo", me han dicho en la tienda de la calle Avinyó. He vuelto para arriba. Cada vez que pasaba por casa me tapaba los oídos porque los obreros estaban rompiendo el suelo de la entrada con esas máquinas tercermundistas, prohibidas en cualquier país digno, donde sí hay límites de decibelios para las obras.
Pero por la mañana, antes de salir, he recibido un email de EVM, que tiene la maqueta de La plaza del azufaifo para escribir su prólogo. Ese mensaje ha borrado los ecos de mi angustiada conciencia del tiempo como un vendaval se lleva los papeles del suelo y me ha dado ganas de bailar por la casa. Decía así: "El libro es magnífico. Lo imaginaba, pero me gusta mucho la idea de que se prolongue hacia el final con textos que a veces no hablan del azufaifo. (..) Te lo digo muy sinceramente: es un libro estupendo y hasta importante (necesario tal como están las cosas en Barcelona)". He llegado al jardín de la homeópata como si fuese volando... He comprobado una vez más su sabiduría y su pensamiento libre e imprevisible, que me resulta tan afín. Naturalmente, ella se ha reído mucho de mis ideas sobre la vejez ("No veo la relación entre la vejez y el fin de la vida amorosa."). En la editorial, hemos adelantado un poco en la planificación y he visto una prueba de portada, con el delicado e inteligente dibujo de Aurora Altisent del azufaifo verdeando sutilmente, che bellezza!!!
Las frases de Vila-Matas me han acompañado todo el día. Mi editor me ha escrito al final de un email: "Por cierto, no me extraña que a Enrique le guste el libro, es estupendo". Al atardecer, me ha llamado Ninca Lacruz. Venía de hablar precisamente con Vila-Matas y él le había dicho otra frase: "No sé si Isabel sabe lo bueno que es su libro". Aún flotando me he ido a yoga, donde soy confortablemente anónima y nadie sabe ni a qué me dedico, lo cual produce a veces una sensación de irrealidad y la fuerte tentación de ser otra (en la adolescencia, jugaba a ser otra cuando algún taxista me hacía preguntas, e improvisaba una historia, una identidad). Al volver, he recibido el prólogo de Vila-Matas. Es difícil de explicar. Para mí ha sido una lectura emocionante. Es un prólogo guerrero y crítico, como exigía esta ocasión, pero también es un texto fuertemente literario y lleno de su gracia y sus piruetas, y por esa vía que él ha inventado, apoyado en citas luminosas sobre la ciudad y la escritura. En efecto, trata de literatura y de la ciudad, es generoso conmigo, pero además es casi una carta que yo no puedo contestar, porque es una carta de ficción, y me pregunta e interpela, responde a mis comentarios del blog, y creo que un día, cuando el libro esté publicado, podré contestar aquí, en un espacio de ficción. O mejor iré contestando subrepticiamente. Fue él quien me dijo que tenía que publicar esta historia en forma de libro, y también fue el primero que se hizo eco con un artículo de la amenaza sobre el azufaifo y de mi furia por lo que estaba ocurriendo en la ciudad. Fue el primero que me demostró con su crónica, sin saberlo, que yo podía lograr que pasara algo, que había tocado un punto importante, que no era verdad que protestar no sirviera para nada. Así fue cómo empecé a descubrir que yo, que me sentía incapaz de conseguir una beca o un editor, que me creía inconstante y perezosa e incapaz de tenacidad, podía hacer mucho más que eso por un árbol o por mi ciudad. Para mí estaba claro que sólo él podía hacer ese prólogo Nur Vila-Matas! (según yo creía que dijo Todó citando a Goethe y dirigiéndose a Gimferrer, que presentó su libro. Pero Todó me dice que era un latinajo "aut Caesar aut nihil", la divisa de Lorenzo? de Medici. ¡O César o nadie!). Sólo podía ser él.
Y hay otra cosa. Es verdad que cada lector lee según lo que es. Que hay lectores que elogian el humor y la ironía de mis cuentos de Crucigrama, los mismos cuentos que dos personas encontraron tristes, pesimistas y deprimentes. Y hay dos lectores de mi blog que me acusan de odiar esta ciudad, sin comprender que se trata justamente de lo contrario. Una vez dijo Félix de Azúa a quienes le acusaban de pesimista que era justamente al revés, él era un optimista, puesto que creía que todo se podía mejorar, y por eso protestaba y se indignaba. El prólogo de Vila-Matas me ha hecho sentir comprendida, y a la vez rodeada de palabras inteligentes. Pura hospitalidad. Creo que mi editor se va a poner muy contento. Et pour cause!
En cuanto a los dioses griegos, es obvio. Esa teoría del equilibrio y el temor a la visita de Némesis han condicionado mi vida. Lo que está pasando en el terreno literario y editorial con mis libros ("tal vez sí se acerca mi momento", le he dicho a G. Y él, acostumbrado a mi desespoir, me ha dicho: "Si ho dius tu segur que és veritat...") me llena de una felicidad asombrosa. Y una parte de mí teme la venganza de los dioses y me obliga a contemplar el paso del tiempo en una implacable película digital. ¡O prende un fuego en mi brazo!

18 comentarios:

el objeto a dijo...

són gairabé les 2 dela matinada, pero pasaba por aquí, como hace Cacho, para saludar y volver después,

me encanta ese vestido!! de la foto,

y todo lo bueno que los dioses griegos y barceloneses han traído hoy, he escrito a parís con dos líneas para dar la buenas noticias!

à demain, dríade

zbelnu dijo...

Bien! Que las noticias lleguen a París. Dice VM que el libro del azufaifo debería traducirse para "dar una visión de Barcelona inesperada" y tiene razón! Sólo que yo ni me había atrevido a pensarlo...

el objeto a dijo...

Sí, es verdad, que buena idea. Y lectura obligada para todos esos europeos easy-jet que sueñan con venir a pasar las vacaciones, así su paso por aquí podrá ser más humano...

si, como decía I., "a partir de ahora va a ser todo así"!

zbelnu dijo...

Ojalá tengáis razón... Te llamaré, me doy cuenta de que te necesito para todo, te has convertido en un oráculo para mí...

odette farrell dijo...

Mi querida Zbelnu,

Yo sí veo la relación entre la vejez y el fin de la vida amorosa. Cuando dejas de tener vida amorosa ENVEJECES!!!

Y te lo digo yo que estoy pasando por eso, pues mi esposo está en Londres hace ya más de 6 meses y no obstante tengo un amante que es la pintura :) en verdad no es lo mismo y he envejecido en el inter... así que mi consejo es que disfrutes al máximo tu vida amorosa :) en la foto que posteaste en el mail anterior sales muy maja...así qué ánimo amiga!

Lilian dijo...

Que linda foto! y que buenas noticias compartes... Felicitaciones.

zbelnu dijo...

Gracias, Odette, pero no puedo contestar a tu comentario en público!:)
Y gracias, Lilian!!!

frikosal dijo...

¡Que ganas tengo de ver ese libro!. Será estupendo. Y has conseguido intrigarme con el prólogo.

Respecto de los dioses y sus temibles castigos, el paso de los años, la vida amorosa, la imagen que yo tengo de mi mismo, la pintura que es un amante, etc, cuanto se podría hablar..

Pero claro, una cosa es hablar y la otra escribir. Todavía peor, escribir en abierto.

Solamente decir que a mi que estuve allí me sorprende esa impresión que te causó el vídeo. Piensa que con determinada luz, las sombras crecen hasta el infinito e incluso una hoja de papel puede parecer la luna. Y una cáscara de huevo, un un peligroso planeta. Todo es la luz.

nomesploraria dijo...

Però què dius!!! tu sempre seràs esplèndida

zbelnu dijo...

Lo de la cáscara de huevo me ha encantado, Friks. Y sí, habría mucho que hablar... Habrá que hacer otra cena china de bloggers que no siempre pueden hablar en abierto :) con nuestra amiga pintora mexicana, cuando venga.
Gràcies, oh cavallerós Nmp! Això també va per tu...

civisliberum dijo...

Realmente curiosa esta eclosión de coquetería por tu parte frente a lo irreal del feroz ataque de las cámaras digitales. Lo cierto es que en las fotos que encabezan tus post estas realmente estupenda. Hay personas que con los años se vuelven más atractivas, Madonna y Sharon Stone, las dos cincuentonas están mucho más atractivas ahora que hace 30 años. Si a la elegancia natural de las chicas de 50 años le sumas el plus de atractivo intelectual que dan los años, el saldo no puede ser más positivo para todas vosotras.
Por mi parte tengo 49 años y aunque no tenga arrugas, la barriga cervecera ha hecho estragos, lo mismo que la deserción capilar en la frente y la coronilla y aún con todo eso no deserto de una vida amorosa.

zbelnu dijo...

Un momento de crisis viene de vez en cuando! Pero hay que reconciliarse, es sólo que el formato digital no ayuda...

Gise =) dijo...

Creo que Vila Matas tenia razón debias escribir el libro, y no lo conozco a el pero seguro tiene razón y el libro es necesario para la BArcelona actual.
Lo que no entiendo es`porque te empecinas en verte vieja si no lo eres, y además relacionas el final de la vida amorosa con la vejez, si ahy muchos iaios que se enamoran en las residencias donde viven, y creo que ese amor es el más puro, ahi no se ven ni arrugas ni el dinero ni los coches no nada de lo de afuera en esa etapa se ve al otro tal cual es!!!! Como te dijo G no te engañes!!!
Aún tienes mucha guerra para dar como para encerrrarte en la torre de Montaigne...
Besikis guapissisisisma!!!!!
Estoy ansiosa por que sea 20 de Junio para comprar el libro!!!!

zbelnu dijo...

Bueno, Gisela, es inevitable compararte con cómo eras antes, ya te he dicho que hay ventajas -Si la jeunesse savait, si la vieillesse pouvait- pero también inconvenientes. Lo de los viejos en la residencia me suena bastante horroroso en este momento, de momento aún puedo vivir fuera!
Y en cuanto a mis ideas sobre el fin de la vida amorosa, tampoco voy a discutirlas en público...:)

Gise =) dijo...

lo de los viejos en la residencia era porque en Ravenna lei uan noticia en un peridico local que contaba la futura boda de dos ansianos, no por otra cosa espero no me mal interpretes...
Y si uno se compara pero senti necesario decirte que la imagen que das es juvenil no de vieja...
Si te molesto lo siento...

zbelnu dijo...

Nooo, cómo me vas a molestar, Gisela? Ya vi que intentas ser positiva y supportive, como dicen los ingleses, nada más!
Es sólo que algunas cosas resulta difícil hablarlas públicamente. Yo escribo en el blog una parte de las cosas, naturalmente no toda y lo que escribo no es exactamente la verdad sino una construcción sobre ella, aunque alguna gente -no tú- lo tome todo literalmente. Pero a veces en los comentarios cuesta, sería más fácil por email o con un café...

Gise =) dijo...

Ok cuando quieras tomamos un te como a tu te gusta y charlamos un poco, me quedo mas tranquila que no lo hayas tomado a mal besotes!!!

zbelnu dijo...

Sólo faltaría! Si sólo me has dicho cosas amables! Pues sí, cuando quieras nos tomamos ese té. Aún me acuerdo de ese lugar al que fuimos después del ateneo, tenían toda clase de chais y tés...