lunes, 5 de mayo de 2008

Fin del Baff


Foto: María Espeus, El Periódico, Gente de los 80, comentarios de Ramón de España, año?
Al fin acabé mejorando mi suerte con el Baff, con dos películas interesantes, que me dejaron cierta extrañeza y me hicieron pensar, y curiosamente las dos trataban de parejas desgastadas y en crisis y de la infidelidad, aunque desde puntos de vista muy distintos. Una era Aliento, del sudcoreano Kim Ki-duk. Una poética muy teatral, artificiosa, sin realismo alguno, pero que adquiere veracidad por el trabajo maravilloso de los actores (o su dirección) y por la belleza de las imágenes y su humor. La mujer traicionada y abandonada en lo cotidiano por un marido infiel que necesita hacer algo extremo y visita a un condenado a muerte al que seduce a su manera sutil y teatral, y el alcaide voyeur permite esos encuentros sorprendentes y el marido se reengancha extrañamente, y nadie parece trabajar, y hay momentos de violencia insoportable, aunque sin regodearse, invisibles pero audibles e imaginables, y siempre ese humor, que transforma las escenas en operetas kitsch o musicales pop y acaban todos cantando una canción de Adamo! traducida al coreano. Me costó un momento reconocerla, por un momento fugaz volví a mi época preadolescente, con el Salut les copains y los discos de mis hermanas mayores, que se escapaban de noche cortando la mosquitera y saltando por la ventana sobre el sillín subido de mi bici, Françoise Hardy, Polnareff, Birkin-Gainsbourg, o Aline de Christophe, y luego yo descalza andando por la playa de Comarruga hasta Calafell, con un vestido de punto moulant hasta los tobillos de color morado, salpicado de agua de mar, mordisqueando las puntas de los cordones que ataban el escote. Todo eso preguntándome si la hilaridad interna que me producía esa canción sería deliberada en el director.
Ayer estuve dudando hasta el último momento, porque había empezado a escribir un tercer cuento mientras dejaba aparcado el segundo en crisis. No sé si encontraré solución para ese cuento luxemburgués, tal vez pida ayuda a mi amigo serbio o tal vez se me ocurra una idea genial con la que sustituir la excesiva carga que no cabe en la estructura de un cuento, pero entretanto mis musas no quisieron abandonarme, y motivada por la simple pregunta incontestada de un penpal, o por mi respuesta tardía, empecé a escribir otro en el que ya hay momentos que me atrapan, y tengo la sensación de que no puedo detenerme ya y de que otros cuentos siguen apretando para salir como los conejitos cortazarianos o como bebés a punto de nacer.
Estaría bien que me tocara el viaje a Japón que sorteaban todos los días. Iría al bosque del duelo de Naomí Kawase sin dudarlo un momento.
Pero fui, y la película era Ploy, del tailandés Pen-Ek Ratanaruang. Las imágenes transmitían perfectamente una atmósfera, desde el principio de esa larga espera en no-lugares como el avión, los aeropuertos, el taxi, la habitación de hotel, las horas sin sueño y de pronto el descubrimiento de la infidelidad, las conversaciones, también la misoginia planteada directamente, y la caducidad de lo amoroso, y al mismo tiempo, con esa narrativa que permite el hotel, de múltiples vidas a la vez, el encuentro físico de la femme de chambre y el camarero: tan gratificante resulta para ella que se pone a cantar, justo después de que hayamos visto a la otra protagonista atacada, golpeada, violada y amenazada, aunque logre escapar, mientras su partner jugueteaba con la adolescente sensual recién desembarcada. También se hablaba de la suplantación, el robo, las sustituciones de identidad. Más que la narración en sí, son esas atmósferas llenas de silencios y pensamientos y preguntas lo que me subyugó, lo que me ha dejado un poso.
Lo peor fue que al salir, visité a unos amigos en el Eixample y aparecieron también en la casa un médico ilustre y su mujer ginecóloga y escritora, y el médico me examinó mi brazo con problemas de túnel metacarpiano y dijo cosas que despertaron el dolor. Aunque ese médico cultivado y humanista, que antes me había elogiado los cuentos de mi Crucigrama y con el que se habla siempre bien de literatura y de política, parece muy pesimista y es completamente descreído para todo lo alternativo (allí bromeaban llamándole Doctor Muerte), me fijé que en medio de sus comentarios negativos, siempre da una salida mejor de la radical que aparentemente propone (en mi caso, cirugía y ¡cuidado con quien te lo hace!), y aquí se trataba de una vitamina. "Algunas pacientes se curan con la vitamina B...", dijo en medio del torbellino negro. En un momento le había sugerido a la joven dueña de la casa, de pasado atlético, que ya había hecho bastante ejercicio en su vida, y al bebé le había diagnosticado un malaise que, acabó reconociendo, podía desaparecer solo. Pero la conversación le sentó mal a mi brazo, que no ha parado de doler desde entonces. Ya me he comprado la vitamina B.

13 comentarios:

Juan Luis dijo...

No vayas a dejar que tus musas se distraigan ahora que se muestran solícitas. Espero que el ruido ambiental no las ahuyente.
Tomo nota sobre la película de Kim Ki-duk ... Ví en su momento "Primavera, verano, otoño..." y me encantó. Como ahora casi no puedo ir al cine estaré al acecho por si la tele o algún dvd.
Los 3 enlaces musicales y las fotos de los 80, estupendas.

zbelnu dijo...

Sí, algún dvd o lo que sea, ya aparecerá. ¿Por qué no puedes ir al cine? Tienes niños pequeños? Para lo del ruido pareces adivino: el estruendo de las obras se ha multiplicado de nuevo. No sé qué será de mí. Intento poner música para ahogar el fragor pero me falla el aparato, ay... Sigo con el cuento sin título.

zbelnu dijo...

Ah, y gracias!

cacho de pan dijo...

cuarenta años del 68...
veinte de casi todo.
vitamina b? y un poco de ejercicio con bolas chinas? suena erótico, pero no hablo de esas bolas chinas...
maría espeus nos ha retratado a ambos, pero de mí nadie ha escrito todos esos...¡piropos y más
piropos!
habrá más fotos de girona, por si quieres verlas...

odette farrell dijo...

Hey Zbelnu cuando las musas están contigo hay que consentirlas, apapacharlas...para que te acompañen por un buen rato!

zbelnu dijo...

Ja ja, piropos, según como se mire, y encima se enfadaron conmigo por eso como si lo hubiera escrito yo... Pero seguro que tú tienes la foto original y yo no la tengo y me pregunto qué millonada me cobraría si le pidiera una copia. En fn...

odette farrell dijo...

Ah! Me hizo sonreir la descripción que hacen de ti en el periódico: guapísima señorita con aire a... :)))
Ahora cuando sales en el periódico que dicen? Guapísima Señora con aire a...a quién te asemejas ahora Zbelnu?

zbelnu dijo...

Odette, yo procuro cuidarlas, acabo de anular una cita para aprovechar que el estruendo de las obras ya acabó, y aquí estoy, otra vez extraviada y ciega con otro cuento acabado y empezando un cuarto mientras ese reposa y el segundo sigue en crisis... veremos.
En cuanto al comentarista, era "amigo" en la época y yo entonces no estaba claro lo que yo escribía, ahora supongo que nadie diría nada de mi aspecto ni me compararía con nadie (no sé si Mary Pickford envejeció ni si nadie la recuerda en ese trance), o en todo caso dirían como con Slavenka, un comentario misógino del periodista del País diciendo que ella llevaba exceso de carmín, como si alguien le hubiera preguntado su opinión, como si eso le importase a alguien o redujese el valor intelectual y literario de ella, pero es la manera que tienen los hombres... O las mujeres misóginas: cuando publiqué Crucigrama, una de ellas me llamó "mujer autosecuestrada", y confundida con mis narradoras dijo que no me atrevía a vivir.

Juan Luis dijo...

Creo que lo he probado todo contra el ruido y el asunto pinta mal. Lo más práctico me parecen los tapones para oidos. Los "acofar" van bien. El problema es que pueden crear dependencia. Aunque siempre te los puedes quitar cuando cambies de país.
En efecto, tengo niños pequeños y el cine me está vedado.
Esto de que te confundan con el narrador es una pelmada, estoy contigo. Como dijo Bourroughs desde el momento en que escribes algo ya es ficción.

zbelnu dijo...

Juan Luis, gracias por lo de los tapones acofar, que anoto, aunque cómo haces entonces para oír el teléfono? Voy a hacer un nuevo post para c0ontar mis miserias, si no reviento...

el objeto a dijo...

ah.. el domingo a la ida y a la de vuelta del Lliure, pasamos por enfrente del Club Aribau, y me dio un poco de morriña que acabara...

ya contarás qué tal la vitamina B, yo no logro recordar para qué otra cosa me la recomendaron, a parte de los mosquitos...

zbelnu dijo...

Pues no sé si fue la vitamina B o el ñame o la soja o qué sé yo, pero algo mejoró... aunque falta aún...
Eso sí, las obras siguen y mañana me cortan agua y gas de 8 a 6, es decir, que emigraré a la casa vecina.

zbelnu dijo...

Con el Baff yo echo de menos todo ese mundo oriental que me atrae, sus comidas, sus armarios de cuencos, sus tés, su aspecto, sus silencios, el sonido del japonés, que parece caer hacia abajo como un quejido o una súplica eeeh? y los ideogramas y ese extraño humor coreano o taiwanés o japo imprevisible de las canciones.