sábado, 21 de julio de 2007

Tambores cercanos



Foto: Fuente rocosa, uno de tantos elementos que el ayuntamiento decidió sacrificar en los jardines de Vil·la Florida. Borja Querol, que escribió muy críticamente sobre esa reforma (tala de árboles y nefasta intervención en el edificio) me manda estas fotos de archivo, publicadas con su artículo en la revista Monumenta.

Llevo toda la semana esperando al silencio del sábado y domingo en este barrio abandonado, pero me he encontrado con la desagradable sorpresa de unos tambores y gritos de música salsera ensordecedora (y que me perdonen los amantes de esos géneros, ¿pero por qué estamos condenados a la música que eligen otros?), que nos obligan a todos a participar en su extraña fiesta matinal. He bajado las escaleras a pedirles que bajaran el volumen. Me ha abierto un joven latino de aspecto implacable, que al parecer está pintando el piso con unos colegas, ha dicho que vale, me ha cerrado la puerta en las narices y ha bajado el volumen exactamente durante los minutos que yo he tardado en volver a mi casa. Y ahora los tambores retumban en todo el edificio y me envuelven desesperadamente en medio del calor bochornoso. Es inevitable no pensar en Janet Leigh y Touch of Evil, aunque sólo fuera por el instante fugaz de desprecio misógino, la violencia de los gestos y la mirada que me ha dedicado. Podría llamar a la guardia urbana, pero sería absurdo (se diría que siempre están del lado del agresor; ¿o tal vez es un problema de misoginia?). Me dirían que en Barcelona, el ruido está permitido mientras se haga de 8 a 10pm. Y si me apoyaran, sería sólo por puro racismo, de manera que tendré que soportar los tambores y esperar que mi final no sea el de Janet Leigh en la película. No tenemos derecho al silencio diurno. Si tuviera más tiempo elevaría una petición al Ministerio de Medio Ambiente. ¿No forma parte el silencio de su jurisdicción?
Un amigo amable y con sensibilidad contra las "músicas no deseadas", me manda una música restauradora, Rostropóvich tocando la Bourrée de Bach (suite nº 3). El efecto es inmediato. Él dice que le recuerda al ginjoler y no está mal pensado...
Más tarde...
Los pintores de Sed de mal han desaparecido y en su lugar, silencio y pájaros. Aprovechando la quietud, voy a repensar una conferencia de Escritoras y fotógrafas (Si fueran hombres...) que Lydia Oliva y yo daremos en diciembre para Mapfre, y como me invaden las dudas, me pongo a releer a mis posibles candidatas (Maeve Brennan, Dorothy Parker, Isabelle Eberhardt, Jean Rhys, Natalia Ginzburg).

11 comentarios:

ed dijo...

detesto el "ruido musical de cualquiera". En mi país pasaba todo el tiempo con la cumbia y aquí me pasa todo el tiempo con la música ácida que viene de los coches super-ultra-sonorizados, que pasan lento para que oigamos bien su "tripi-interno" y flipemos con ellos. Y si no es eso, son los "tambores" de las obras (siempre hay alguna sintonizada) y si con eso no basta, entonces tengo que soportar al vecino de arriba que arrastra todo lo que puede y a su mujer paseándose en tacones que suenan a flamenco...
Todas las músicas posibles cuando lo que más necesitamos es un poco más de silencios.

nomesploraria dijo...

La fealdad y la música ambiental nos persiguen, pero las combatiremos con belleza y sobretodo con humor.

zbelnu dijo...

Música ambiental! Otra aberración. Y las músicas impuestas. Y los ruidos. Yo también tengo una vecina horrible que pasea siempre con tacones sobre mi cabeza.
Hace años nunca imaginé que me convertiría en una adoradora del silencio. Ya sólo pongo música para reponerme o tapar ese estruendo... Me gusta mi gata, capaz de atravesar toda la casa en un silencio absoluto...

la muniequera dijo...

qué suplicio, si, ahora que tengo vecinos reales y sonoros desde que salí de mi torrecilla lo entiendo todo, los tacones lo peor... pero qué hacen con tacones en casa? tienen que estar divinas todo el día?... y las radios a todo volumen de señoras medio sordas los domingos por la mañana, hay de todo, si, menos silencio.

zbelnu dijo...

Bueno, mi vecina pasea con tacones un rato antes de irse y un rato al llegar, pero cuando al fin los deja, entonces pone la tv y a mí su tv me llega descompuesta en una especie de alarido múltiple y distorsionado, al principio no comprendía qué era aquel ruido misterioso, mi hijo tampoco, pero es su tv! La imagino bien con telebasura y películas malas hasta las mil...

cacho de pan dijo...

después de los "años de ático" (suena a novela de noséquién), tuve que reacostumbrarme al sonido variado del espacio exterior.
tenemos tacones y niña que corre, poco por suerte (2), obras (459), motos tuneadas (2374683), camión de la basura (mil?), extractores de aire (muchos), camiones turísticos (más)y sigue sigue y sigue...podemos pedir silencio cuando lo que quieren es más ruido para tapar todas las tonterías que nos dicen?

zbelnu dijo...

Hacer silencio ensordeciéndonos, no dejarnos un silencio para pensar, eso es Cachodepan...

nomesploraria dijo...

Mi terraza es inutilizable. Los aparatos de aire acondicionado de todas las oficinas que me rodean la hacen insoportable. No puedo hacer nada porque el ruido es la suma de muchos.

zbelnu dijo...

Por desgracia, eso se repite por todas partes... qué rollo. Yo tuve que poner el aire porque ya no podía dormir con el aire caliente y el ruido de los otros. Pero este verano aún no lo he puesto, he tenido la suerte de que ellos no lo ponían (o no todos) y he podido dormir con la ventana abierta...

José Antonio Millán dijo...

Pintores + música = película. En mi caso, Travaux, pero ¡ay! bastante fallida...

¡Y "música ambiental" es un oxímoron!

Feliz verano...

zbelnu dijo...

Caramba, qué enigmático, Travaux fallido... me pregunto cuál será tu personaje... Aunque la verdad es que cualquier cosa relacionada con obras me parece una pesadilla, aun siendo la chica protagonista... Felices vacaciones lejos de toda grúa para ti...