martes, 31 de octubre de 2006

Miserias de la traducción y el trabajo intelectual

Foto: Walter Benjamin, que también fue traductor Las tarifas de traducción en las editoriales corresponden a la tercera parte de lo que pagan los editores europeos, ingleses, franceses, holandeses y alemanes. En los museos y algunas editoriales de arte pagan algo mejor, es decir, menos que los editores europeos pero algo más, pero la contrapartida es que entonces cobramos a noventa días (con suerte, sesenta) y en algunos casos, no sabemos cuándo cobraremos. Lo curioso es que cuanto mayor es el grupo editorial, peor paga a los traductores. El año pasado, un gran grupo editorial español, que participa en medios de comunicación y factura pingües beneficios, me ofreció traducir un autor prestigioso por un precio menor a lo que suelo cobrar por corregir en los museos y editoriales de arte. Un editor de arte y arquitectura, que distribuye muy bien sus libros en el mundo y que está presente con estand propio en todas las ferias internacionales, paga sin calendario ninguno: el traductor nunca sabe si cobrará a 120 días, a 150 o cuándo. Es verdad que precisamente ese editor paga precios mucho más decentes que otros. El problema son los equilibrios que tenemos que hacer los traductores-funambulistas para sobrevivir: traducir para tal editor que paga una miseria pero puntual y también para aquel otro, que paga más pero impuntual, y esperar que con suerte, nos llegue para el alquiler y los autónomos. Los lectores de libros de las editoriales, que en Alemania tienen tanto prestigio, aquí cobran miserablemente por sus informes. En las revistas literarias (escasas) no se suele pagar por las colaboraciones, y cuando se paga, el precio es casi irrisorio. Este hecho no me parece casual, sino un indicio del valor real que el trabajo intelectual tiene en este país. En Acett han organizado una Tertulia de Traductores (16 de noviembre, CCCB, 19:30) para hablar del tema. El año pasado, en una de esas tertulias, cuando le planteé a uno de los ponentes, traductor, ex editor y colaborador de un programa de libros interesante, la cuestión de las tarifas de los traductores, me dijo que era un tema "tan trillado" que no valía la pena, por saturación. Naturalmente, él no tiene que vivir de la traducción. En esas reuniones descubrí que pocos traductores utilizan en España su trabajo como modus vivendi. O bien trabajan como profesores universitarios o bien cuentan con dinero de familia. Algunos editores sólo buscan ese tipo de traductores (lo cual no garantiza que no cometan errores, sobre todo considerando el bajo nivel de nuestras Universidades, o la idea de que existe vida fuera de la Universidad, véase si no el ejemplo de un sabio de la literatura como es Alberto Manguel, que se precia de no haberlas pisado, y de tantos autodidactas ilustres). Otros traductores se especializan en lenguas con posibilidad de becas y subvenciones. Salvo cuando los editores se quedan con las becas, como suele ocurrir con las del Canada Council, pensadas para asegurar que el traductor cobre, pero que los grandes grupos editoriales se guardan para compensar su "inversión" y no pagan ni un euro más al sufrido traductor. Para colmo, el vertiginoso aumento del coste de la vida en España tras la adopción del euro no ha servido para subir ni un ápice las tarifas de traducción, de modo que vivir de este trabajo se ha vuelto prácticamente imposible, heroico.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Isabel...de acuerdo contigo...y aunque sea un tema trillado hay que machacarlo y machacarlo y machacarlo hasta conseguir algo...
Un saludo.
Jesús Marín

Anónimo dijo...

Pero claro que no vale nada el trabajo intelectual de los traductores. ¿No ven que ellos mismos lo regalan en los Kudoz de Proz y el wikiwords?

Recibido de proz:

(8) Wikiwords surpasses 1000 collections - own your field, too
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

A first pass has been taken at quality control in Wikiwords - the ProZ.com project to create an open dictionary of all terms in all languages. Areas of the glossary are now being assigned to specific individuals.

¡Qué gran logro!

Silvia Senz dijo...

El problema tarifario es común a todo tipo de colaboradores editoriales (redactores, correctores, lexicógrafos, diseñadores, maquetistas...). No se puede vivir de trabajar para las editoriales, a menos que entre otro sueldo en casa o se trabajen jornadas interminables, muchos fines de semana incluidos.
Algunas editoriales (las más grandes) no sólo no han aumentado sus tarifas, conforme al IPC, desde hace años, sino que incluso las han rebajado sustancialmente.
Y habría que hablar también de los problemas de cobro, que esa es otra.

Anónimo dijo...

¿Y cuántos puntos te cogieron?

TNN- Julio 2006.- El presidente George Bush aprobó esta semana varias medidas que afectan a la comunidad de traductores. Dichas medidas establecen requisitos obligatorios para el ejercicio de esa profesión en cualquier país del mundo. En la declaración de motivos, suscrita por el ejecutivo norteamericano, el Departamento de estado, la CIA, el reverendo Pat Robertson y la Escuela de las Américas, se indica lo siguiente: “El avance de la globalización exige la traducción de una inmensa cantidad de material impreso y audiovisual a muchísimos idiomas. El costo es bastante alto y un centavo ahorrado es un centavo ganado”.

Para ello, se establece la obligación de que los traductores de todo el mundo compartan sus conocimientos sin remuneración monetaria alguna con cualquier colega o persona que lo solicite.

Los estudios del gobierno norteamericano prevén que, luego de transcurridos cinco años a partir de la adopción de estas medidas, los costos de traducción se habrán reducido al 15% por ciento de los actuales.

La obligación de compartir los conocimientos impuesta por Bush a los traductores tiene dos frentes:

1) Compartir los conocimientos de terminología y responder consultas individuales. Para ello se utiliza un sitio Web. Los traductores reciben un reconocimiento medido en puntos. Mientras más contribuyen, más puntos acumulan.

2) La construcción de memorias de traducción públicas mediante aportes no remunerados de los traductores. Para ello se utiliza otro sitio Web.

Se prevé que con el tiempo y el desarrollo de programas avanzados de traducción mediante computadora, la información recopilada por estos sitios Web alimentará dichos programas y se podrá reducir aún más los costos involucrados en las traducciones. Algunos estiman que a menos del 1% de los costos actuales.

La comunidad de traductores recibió muy complacida esta noticia, aunque ha habido algunos comentarios de inconformidad. Un portavoz de dicha comunidad nos dice: “Nos encanta lo que se plantea, pero nos incomoda un poco que se nos obligue, sin ninguna necesidad, a hacerlo. Desde hace años hemos adoptado estas prácticas lo que ha permitido que casi cualquier persona medianamente capacitada pueda hacer traducciones de calidad aceptable y competir en esta actividad. Los logros que hemos alcanzado en cuanto a la reducción de los costos de las traducciones son tangibles e innegables y no vemos por qué se nos quiere obligar a hacer algo que ya hacemos con mucho ahínco y entusiasmo. Pienso que se nos quiere robar nuestra iniciativa y nuestros logros, y hacerlos parecer como algo nuevo, obra del Mr. Bush ese".

Otro afirma: “Me siento reconfortado en que el gobierno norteamericano haya avalado nuestras acciones. Al igual que miles de mis colegas, yo respondo consultas y alimento las bases de datos de los sitios Web y estoy muy orgulloso de haber alcanzado el título de Master Puntico Champion. He acumulado más de tres mil puntos y siempre estoy a la caza de las consultas para hacerles el trabajo a mis colegas menos capacitados, y acumular más y más y más y más puntos. Creo que yo solito he logrado que cientos de traductores que antes no podían competir en mi área de experiencia ahora lo hagan con éxito".

Y una tercera: “Es muy lindo que la creación y difusión de memorias de traducción públicas permita que los resultados de las traducciones sean idénticos o muy similares sin importar quien las haga. La homogeneización de la calidad nos permitirá competir tan sólo en el precio. Me siento muy útil y solidaria al formar parte de eso”.

La comunidad de traductores a nivel mundial apoyó formalmente esta iniciativa del presidente Bush a través de un comunicado publicado hoy cuyo texto cierra con su lema oficial “La traducción no es una actividad comercial sino un ejercicio académico”.

TNN, julio 2006

(La primera mitad de esta nota habla de acciones imaginarias, la segunda lamentablemente no).

annusky@gmail.com dijo...

Soy una estudiante de tercero de traducción que a través de diferentes blogs he llegado aquí.

Siempre nos están diciendo que traducción es una carrera con mucha salida, que no tendremos que sufrir por encontrar trabajo... pero después de leer esto, me he quedado de piedra. ¿Para encontrar trabajo que esté bien pagado tendré que irme de España? Almenos eso es lo que he entendido después de leer este artículo.

Otra cosa que me gustaría saber: ¿de la tertulia del CCCB se publicará algun extracto por internet? es que me interesaría, pero no puedo ir.

Muchas gracias,

Anna Esplugas

Anónimo dijo...

Acabo de leer este artículo y envío este mensaje para "solidarizarme"; gran artículo, gracias.
Yo llevo siete años como traductor de libros autónomo (dándome de alta y baja constántemente, claro, porque si no no hay forma, y haciéndo correcciones y demás) y puedo afirmar que no hay manera de que suban las tarifas, y efectivamente mientras más grande es la editorial peor; hasta sellos clásicos que ahora forman parte de los grandes grupos han adoptado esta política de estancamiento de las tarifas; por lo general de los 10 euros por 2100 espacios no hay quien los saque (¡¡desde hace lustros!!), y a veces menos, claro, o sin contrato, lo cual hoy día no es legal; sugerir siquiera que las tarifas suban con IPC anualmente equivale es arriesgarse y muy mucho a que te dejen de llamar. Y sí, la única manera de hacer dinero en este mundillo es estar dispuesto a inundarse de trabajo (cogiendo dos o tres libros a la vez) para compensar por los periodos de sequía en los que no sale nada... es un trabajo de locos.
Algunos editores son un encanto, gracias a Dios, y el trabajo puede ser chulo; pero la realidad es: está tremendamente mal pagado y muy poco profesionalizado. A veces pienso que es muy decepcionante que gente que publica literatura haga esto.
¡Ahí queda eso!

zbelnu dijo...

Efectivamente, así es. Y yo siempre lo digo: esas tarifas vergonzantes dan una idea de lo ignorante y zoquete que es este país y del escaso valor que concede a la cultura. Hay traducciones tan malas que son de juzgado de guardia, libros que no se entienden, y todo forma parte de lo mismo. Es una vergüenza.

Dette dijo...

Para Annusky: lo importante es especializarse en dos campos. Yo, por ejemplo, trabajo en traducción jurídica (soy jurada en inglés) y en localización de software. Afortunadamente, las cosas me van bastante bien y puedo vivir de la traducción. ¡Ánimo!

Dette dijo...

Para Annusky: lo importante es especializarse en dos campos. Yo, por ejemplo, trabajo en traducción jurídica (soy jurada en inglés) y en localización de software. Afortunadamente, las cosas me van bastante bien y puedo vivir de la traducción. ¡Ánimo!

Mariano Ramírez Gisbert dijo...

Veo que tu artículo tiene 4 años, pero la situación no ha cambiado o incluso ha empeorado. También me mantengo con la traducción, y mi límite mínimo de precio son € 12 por 1800 caracteres. He perdido muchos encargos por mantenerme firme en mi postura, pero siempre aparecen suficientes traductores dispuestos a trabajar por menos. Yo lo que estoy haciendo es trabajar cada vez más para empleadores de otros países que me pagan por transferencia bancaria, así logro cobrar un 40-60 % más que en España. En cuento pueda sólo trabajaré para extranjeros...