miércoles, 10 de noviembre de 2010

Se escaparon unos días

Foto: I.N. Romanyà de la Selva, 2010
No sé cómo, traduciendo y preparando clases, intentando no preocuparme por el futuro inmediato y frenar mis fantasías de acabar acampada al pie del azufaifo, haciendo compañía a las ratas (no sé si Rufus aceptaría el cambio) y a las basuras que los mutantes de este barrio siguen tirando a ese bonito jardín. En algunos momentos me vuelve la vieja alegría y me acuerdo de la frase de un amigo anglosajón que dejó de venir por estos lares: Something good will happen. Por fuerza tiene que ser.
De vez en cuando pierdo tiempo intentando canjear unos puntos por un teléfono, ya que el mío agoniza, pero sigo sin aclararme con los extraños interlocutores de la compañía y con los desabridos empleados de las tiendas que los suministran. Todo ese entorno parece una gran burla.
He logrado entregar el manuscrito de mi libro de rincones de la ciudad (ya tenía el síndrome de Jean Rhys, aunque sin su escritura, no lograba arrancármelo ni desprenderme de él). Me falta ordenar las fotos y encontrar las citas. He aceptado que mi libro Algunos hombres...y otras mujeres se convierta en ebook y se venda en amazon y otros portales. Les avisaré cuando esa posibilidad exista. También he sabido que ese libro estará pronto en México, Colombia y otros países latinoamericanos, además de en la próxima feria de Guadalajara.
Leía al brillante Al Alvarez y me sorprendió comprobar dolorosamente (yo, que estaba a punto de cofundar un club de fans de Al Alvarez junto con un librero-poeta-cinéfilo que siempre me habló de él) que su defensa de Jean Rhys (en 1974 la calificó como "el mejor escritor en inglés vivo") tenía una dura contrapartida misógina. Pero esa comprobación se ha repetido tantas veces en mi vida, con Schopenhauer, con Nietszche, con Valle Inclán, con tantos escritores y pensadores que me gustaban, ¡incluyendo a Maupassant! O a Bolaño o a Gorz. Por eso cuando encuentro a alguno que no se deja llevar en algún momento de su escritura por esos accesos de rabia y resentimiento contra su madre y como reflejo, contra todas las mujeres del mundo, me siento agradecida y aliviada (es un fenómeno que raras veces ocurre).
Tantas cosas al mismo tiempo me dan la sensación de no avanzar en ninguna. Tal vez sería mejor avanzar sólo en una y acabar, como aquel chiringuito de una playa gallega donde daban una comida maravillosa, pero tenían un extraño sistema: servían a una mesa y no empezaban con otra hasta que los comensales de aquella mesa terminaban los cafés y pagaban su cuenta. Pero me siento incapaz. De modo que todo está a medias, excepto la traducción de uno de los libros de Maeve Brennan, que empieza a acercarse prometedoramente a su fin.
Los sueños pasan un momento por mi conciencia y se desvanecen, irónicamente, cuando ya había incluso pensado en ellos.
Vi la película sobre facebook, y me dieron ganas de abandonar todas las redes, incluyendo este blog. De pronto me angustió tanta visibilidad. No es una gran película, pero tiene su interés porque muestra cómo empezó la cosa. Volví a pensar que pese a todos sus defectos, un país donde se premia tanto el talento, aunque sea producto de alguien anónimo, tiene siempre muchas más maneras de avanzar que un país donde sólo se consideran los nombres y apellidos (o el éxito y el poder adquiridos en otro lugar) y donde la excelencia en ningún ámbito parece tener repercusiones.
Fui a la fiesta del premio Herralde de novela, uno de los dos únicos acontecimientos del mundo literario del curso a los que voy, preferentemente sola y poco rato, sabiendo que recibiré la misma lluvia de desplantes y condescendencia de la gente más mediocre y el saludo más normal de los que no necesitan esforzarse en expresar desdén para sentirse mejor. Los más despectivos son a veces traductores o empleados editoriales y también algunos grandes editores; el desdén no coincide necesariamente con el poder real. De hecho, en una de esas grandes fiestas, la persona más amable y encantadora conmigo fue Claudio Magris, justo después de que una pareja de traductor y empleada editorial me esnobearan ostensiblemente. Pero esta vez fui con un amigo y me encontré con tres más y empezamos a hablar y a reírnos de tal modo que casi olvidé hacer la ronda y veía cómo algunos de los más highnosed me miraban de soslayo como diciendo: "Mira qué bien lo está pasando. Ni siquiera nos da la oportunidad de mostrarle desprecio" (Debe ser extraño ser así, poner tanta energía en esa expresión de desdén. Siento tentaciones de encajar ese personal en mi novela). Y otros incluso se acercaron a saludarme, desconcertados de verme tan abstraída en una charla amistosa. Acabamos cenando en el Giardinetto, en cuya parte de abajo había más refugiados del premio. Con todo, al día siguiente me levanté con unos cuantos males físicos, quién sabe si el contacto con ese mundillo tan mezquino y autocomplaciente produce resaca a pesar del escudo de los amigos. (Me gustó el título de la novela ganadora, Tres ataúdes blancos. No entendí por qué no hubo finalista).
Leo la prensa con precaución y aprensión. Estoy considerando la posibilidad de leer sólo prensa extranjera, por cuestiones de salud, naturelich. Y he entrado en otra fase de dudas novelísticas. Me pregunto por qué me metí en esto, in the first place, en lugar de seguir con otro libro de cuentos. Pero la respuesta llega enseguida: algo, un resorte interno me obligaba, a pesar de los pesares. Y yo que creí que sería más feliz como novelista... Por cierto, una cita de Jean Rhys que me consuela en momentos de duda: "All of writing is a huge lake. There are great rivers that feed the lake, like Tolstoy and Dostoyevsky. And there are mere trickles, like Jean Rhys. All that matters is feeding the lake." Jean Rhys
Mi reseña en La Vanguardia Cultura/s de hoy, sobre la biografía de John Cheever.

20 comentarios:

Francis Black dijo...

¿Ya no hay finalista en el premio Herralde? Por lo que comentas estas fiestas son lo menos parecido a una fiesta.

Belnu dijo...

Yo supongo que hay gente que disfruta mucho en esos eventos. No es mi caso. Nunca me ha parecido que el éxito material fuese un baremo para considerar el interés de la gente, ni el puro poder, a mí todo eso más bien me revuelve el higadillo, me gusta la gente que habla de libros o de películas y lo pasa bien con eso, no la gente que sólo se relaciona por el poder que tengas, tus contactos o tus apellidos.

Belnu dijo...

Tal vez hubiera finalista, pero no lo anunciaron...

Cabo Leeuwin dijo...

Menos mal que no te has dejado llevar por esa idea oscura de abandonar el blog, yo te echaría de menos.

Me gusta tener cerca cosas que permanecen, gente fiel y comprometida con lo que hace.

En cuanto a lo que te planteas,, creo que pasar del cuento hasta la locura que supone una novela es un camino natural y necesario por el que hay que pasar. Es tan desagradable a veces que uno se convierte en un nido de dudas.

No deja de ser un oficio, así que la disciplina debe ser la musa y la confianza la vecina de al lado.

Animo.

Belnu dijo...

Gracias, Cabo Leuwiin! Has dejado tu nombre y te has metamorfoseado en accidente geográfico? Sea como sea, tienes razón, disciplina y paciencia son claves... lo malo somos los vagos que no sabemos vivir sin epifanías, que desconfiamos de nosotros mismos y nos preguntamos dónde fue a parar el talento que creíamos tener o que alguien nos atribuyó

Icíar dijo...

Wow por lo de "Algunos hombres ... y otras mujeres"
Creo que es una buena idea. Libranda es un portal que está funcionando desde julio y te remite a tiendas que venden los libros electrónicos. Le encuentro una pega importante, y es que si un libro en papel vale 20, en formato digital vale 15 ... por 5 euros prefiero comprar el papel. No sé si tendrá mucho éxito. Tampoco sé si realmente por el tema de los repartos tiene que ser así, pero no tiene mucho sentido que la fabricación sea sólo 5 euros. No sé.

Lo de la misoginia ... ¿Has visto la película del creador de Facebook? yo estaba alucinando. Creo que tú te morirías. Se refiere a 2003, y sin embargo, si no fuese porque es imposible, parecía 1950. Ya no sé si es un prejuicio del creador del fil, o es realmente un reflejo de la sociedad actual, si es así, no se ha avanzado mucho, la verdad.

Belnu dijo...

Sí, lo mismo estuvimos hablando mi editor y yo, Icíar. Deberían valer 5 o 6 euros esos ebooks, y no 16. Pero en este país se pasan tanto con los precios, también en papel... En Francia hay muchos libros de 4, 3 euros, incluso 2... Aquí predominan los de 22. Y el que reseñaba hoy vale 43 y la versión original americana 36 dólares.
Yo he hablado de esa película en este post. Icíar. Pero esa anécdota es de un jovencito rabioso que quiso vengarse de su novia en plan misógino, y se quedó soñando con ella después de volverse billonario. Y que un chico solitario y asocial acabe construyendo un simulacro de relaciones sociales tiene su gracia. Lo curioso es que haya gente que de verdad se crea que los amigos de facebook son amigos. Si dices que estás enferma, aparece gente que no te ha visto nunca y se ofrece para venir a traerte algo a tu casa. ¡Es un delirio!

Icíar dijo...

Ya me he dado cuenta, disculpa la impulsividad (a menudo me pasa eso, me falla el freno y no sé esperar a terminar, aunque siempre termino).
El párrafo que pones de Jean Rhys me parece estupendo, al fin y al cabo es verdad, da igual ríos caudalosos que gotitas, el caso es que hay agua en ese lago que has llenado tú.

Belnu dijo...

Gracias, Icíar! A mí también me pasa...

Anónimo dijo...

¿No te has parado a pensar que quizás ese desdén no es más que envidia? Después de todo, la envidia es una de las pasiones que mueve el mundo.

frikosal dijo...

Something good will happen, tomo nota!

Es un gravísimo error el precio tan elevado que están poniendo a los libros electrónicos, les va a salir el tiro por la culata: todo el mundo se los descargará y provocarán una crisis tremenda en todo el sector.

Aquí hay gente que está comprando el kindle por ciento y pico euros, sin apenas contenidos en castellano, pero lo usan solamente como lector de pdfs piratas, lo último que les preocupa es la compra legal. Siempre hay alguien dispuesto a escanear un libro y ponerlo en la red, contra esto no hay quien luche, y no valen canones ni historias al ocupar relativamente mucho menos espacio.

Además, si se han ahorrado la impresión y la distribución, nadie entiende ese precio y eso da alas a la descarga ilegal. Los editores básicamente pasarán a mover archivos de texto y no papel, muchas de sus funciones tradicionales pierden sentido. IMHO, como no se pongan las pilas verás tu..

Les quedará, eso si, el mercado de los que compran libros para adornar las paredes.

En fin, disculpa el panfleto :)

Belnu dijo...

Anónimo, te olvidaste de firmar! La envidia tal vez sirva para explicar a algunos humildes mediocres, sí, pero no veo qué podría envidiarme a mí ninguno de esos poderosos esnobs... Es difícil encontrar una explicación general. Yo diría que es una "cultura de empresa" de BCN o catalana, la antipatía y la mezquindad y el saludar sólo en función del poder del otro es una forma de ser extendida por estos lares. A mí me remueve el higadillo, y como muchas veces, algunos de los poderosos me aburren, pues sigo pobre

Belnu dijo...

Friks, estamos completamente de acuerdo, y lo raro es que todo el mundo lo sabe, ¿por qué vuelven a caer en los mismos errores de la industria discográfica?
Supongo que si se lo preguntas negarán. Hoy en Fb algunos me insistían en que los libros valen lo mismo en españa que en todas partes, y es obvio que no es verdad, y que ellos no venden y nosotros compramos cada vez más en el extranjero.

Ephemeralthing dijo...

¿Con los ebooks se acabaron las dedicatorias?
Enormes ganas de ver tu libro sobre Barcelona publicado y tenerlo además dedicado.
¿Cuál será su título?, ..., no pararía de atosigarte con preguntas sobre él.
Esperaremos.

Belnu dijo...

Eph, te contestaré en privado, ja ja, ça me donnerai la poise, ici...
Espero que no te decepcione!!!!

Belnu dijo...

Yo no creo que nadie se vaya a molestar en comprar mi libro en formato ebook, francamente. Y menos a ese precio. Ni tampoco creo que lo pirateen. No sé si soy muy pesimista, pero si no vendo en papel, ¿por qué iba a interesarse nadie por ese otro formato?

Ephemeralthing dijo...

No, no creo me defraude, al contrario. Tu perspectiva de los asuntos de esta ciudad sabes me parece inédita y necesaria. Antes de encontrarme con "La plaza del azufaifo" me sentía como viviendo una tragedia romántica, después de él, pude ver que se trataba de asuntos completamente reales, muy desgraciados, pero reales. Me doy cuenta de como me ayudó a ir creando mi criterio sobre cosas que acontecen en la ciudad.

Belnu dijo...

Oh gracias, Eph! También a mí me ha consolado muchas veces tu blog, tus viajes europeos, la afinidad en la mirada sobre la ciudad. Y por cierto, iba a añadir algo a mi último post que me ha hecho pensar en ti

Icíar dijo...

El español es la segunda lengua más hablada del mundo, y creo recordar que George Steiner hablaba de s proyección creciente. Así que no menospreciaría el medio. Poder vender tu libro en toda sudamérica, EEUU ... en lugares donde tu libro en formato papel no llega.

Belnu dijo...

Sí, Icíar, pero sigo pensando que vale más la pena en papel, porque el ebook tendría que ser más barato. Como dice Friks, con esos precios fomentan la piratería