viernes, 5 de noviembre de 2010

Hace días que no escribo aquí

Foto: I.N., Autorretrato borroso, 2010
Ni casi en ninguna parte. Es verdad que hubo unos días en que, sin saber por qué, quizás como ejercicio contra mi terror a la novela, pensando que tal vez tendría la suerte de Jean Rhys cuando escribió un poema con la voz de Rochester y al fin comprendió cómo seguir su Wide Sargasso Sea sin caer en la autocompasión, o quién sabe por qué, o sin ninguna razón, escribí unos poemas. Lo hice sin expectativas; sé que soy demasiado narrativa, que el misterio de la poesía y sus silencios se me escapan (aunque algunos silencios hay siempre en los cuentos, pero no tanto).
Uno de esos poemas, el primero, surgió de una frase que escribí aquí, pero que no podía seguir aquí. O mejor dicho, surgió de algo que me dijo Stalker sobre un libro. Algo que me sobresaltó por la pérdida que significaba para mí. Así que me fui a casa pensando en algo que acabó generando ese extraño poema inútil. Ya que es absurdo hablar de utilidad...
Enseñé dos de esos poemas a tres amigas poetas y a un buen lector (el hombre que llamaba...). Les dije que podían ser implacables, porque no espero nada en ese territorio, pero no lo fueron, quién sabe por qué, me animaron a seguir. En cuanto al lector, también él tuvo buenas palabras para mis tentativas. Y yo sigo sorprendida.
Como no sé qué hacer con ellos, tal vez siga el ejemplo de Soseki en Choses dont je me souviens (yo lo leí en francés/ por cierto, que mi artículo sobre Soseki saldrá a finales de este mes en Turia) y los meta en mi novela. O tal vez no lo haga.
Llevo unos días traduciendo a destajo. Ya sólo me quedan cincuenta y pico páginas de Maeve Brennan en Nueva York y cada vez me gusta más ese libro. Aún no sé qué título le pondremos. Tengo ganas de volver a Giono, aunque el ritmo será muy distinto, malheureusement...
Le compré a Rufus una mantita-almohadón de pelo de oveja, pero desconfía y no ha querido echarse en ella. Sólo cuando yo he apoyado la cabeza en la mantita para descontracturarme en el suelo, él ha venido corriendo a compartirla conmigo. En este momento me está mirando con esos ojos redondos, pero si le digo "¡Rufus de Bengala!" los cierra inmediatamente como un gato chino.
Sigo leyendo Jin Ping Mei, además de mis autoras de los cursos. Hoy he estado escuchando a Lauryn Hill, Karen Dalton, Billie Holyday, Barbara, sólo voces femeninas, un poco por accidente. Aún no he podido empezar a ver mis películas japonesas. Ayer tuve una extraña sorpresa. Una antigua profesora mía de la facultad vino a verme y me pidió que le presentara su libro de Memorias, posiblemente junto con un prestigioso filósofo. Yo leí el prólogo y algo más y le dije que sí. Luego leí un poco más y el libro empezó a interpelarme inesperadamente en otra dirección. Esta mañana, mientras veía en Arte Tv una pieza sobre templos, me preguntaba sobre esa reacción mía y he pensado que la mencionaría en la presentación. La fecha es extraña para mí, el aniversario de la muerte de mi padre, 2 de diciembre: esta vez serán doce años de su muerte. Tal vez presentar un libro de una familia tan distinta a la mía sirva para conjurar el significado del día. Quién sabe. Karen Dalton también me ha hecho pensar en una vieja pérdida radical.

21 comentarios:

Icíar dijo...

¡Rufus de Bengala! ¡ese es un apellido nobiliario! eso lo convierte en descendiente directo del tigre.

¿y por qué no mantener el título original (aunque traducido, claro)?

Igual a mí me gustan tus poesías. No tengo demasiada sensibilidad para la poesía. Pero si es directa, yo lo encuentro un piropo. La poesía que se puede entender, sí me gusta.

Belnu dijo...

Porque en este caso, el título original no sirve, Icíar. Son piezas que MB escribió sobre la ciudad en The New Yorker bajo un seudónimo burlón, The Long-Winded Lady, algo así como "La dama prolija! o "la señora prolija". No es nada prolija! Y ese título que allí podía reconocerse y revelar al fin la identidad de quien escribía sus crónicas, aquí no ayudaría a entender lo que es el libro.
Pero, Icíar, dijo algún poeta que no había que entender del todo la poesía al leerla, por eso la mía es tal vez demasiado prosaica

Belnu dijo...

Ah, se me olvidaba, Icíar. Le llamo así porque en un cuadro de "razas" gatunas, G. y yo vimos que sólo se parecía al de Bengala, y desde entonces le he puesto ese apellido a su majestad felina

Francis Black dijo...

¿Al traducir las comas es de lo más complicado?

Belnu dijo...

Depende, Francis. Yo tengo mis criterios sobre puntuación, así que no, las comas no son lo más complicado para mí. Warum?

Francis Black dijo...

Estoy leyendo a Tabucchi en traducciones al castellano y al catalán y me suena muy diferentes, tanto que creo que lo voy a leer todo en castellano, he pensado que quizá es más fácil adaptar la puntuación de un idioma a otro o soy yo que me he acostumbrado a la voz de Tabucchi en castellano y en catalán me suena raro.

Bel M. dijo...

Yo sí sé por qué, porque les debieron de gustar tus poemas. Les debieron de parecer llenos de fuerza y de ritmo y también de esos silencios necesarios en el poema. Algún día nos darás una sorpresa...

Belnu dijo...

Pues las dos cosas son posibles, Francis. Desde luego, la sintaxis cambia y por ejemplo, la sintaxis francesa cuesta pasarla al castellano más que al catalán, pero si uno traduce bien, si el texto le atrae, el resultado no tiene por qué ser malo. Pero quizás te hayas acostumbrado a un traductor, a un tono. O a lo mejor te ha tocado un tradctor catalán molt escaient o muy rigorista y eso te suena raro... En cambio yo, que leo a la Ginzburg en italiano, una vez alguien me dejó un libro suyo traducido al castellano y no pude soportarlo, fui a buscarlo en italiano. Cómo perdía!

Belnu dijo...

Qué simpática, Bel M!
Tú fuiste la primera en animarme y la "culpable" de que no los desechara, después de que mi intento de hace unos años acabara en la papelera...

Xavier dijo...

Si, hace algunos días que se encontraba a faltar el pulso de tu particular meditación. Ahora que sabemos que la estas condensando en poemas, tendremos la ascética capacidad de espera a que los alumbres.

Xavier dijo...

Y si, para mi Tabucchi también mejor traducido en castellano. Las obras que he comparado en italiano y sus respectivas traducciones al catalán y castellano siempre, para mi gusto, son preferibles traducidas en este ultimo idioma.
No así con Erri de Lucca, que siempre me gusta mas traducido al catalán. ¿Sera por su escritura originariamente napolitana?
En cualquier caso, claro, ambos en su propio italiano original, por otra aprte tan distintas entre si.

Belnu dijo...

Xavier, no te burles! Lo de ascética, en fin... No sé si seguiré escribiendo poemas, pero en cualquier caso, no voy a publicarlos aquí... Y aunque haya algunos a quienes les gusta leerme, si no escribo simplemente leerán otra cosa!

Belnu dijo...

Será mejor el traductor quizás. Yo no puedo opinar. Por suerte puedo leer en italiano, aunque mi vocabulario es pobre y lo aprendí de una forma autodidacta y caprichosa, pero lo leo. En el caso de la Ginzburg es maravilloso. O los poemas de Pavese. O los Ossi di sepia de Montale (esos me resultaron más difíciles)...

Xavier dijo...

Isabel, nada más lejos de mi intención que la burla, puesto que pretendía exactamente lo contrario.

Belnu dijo...

No te preocupes, Xavier! Lo decía sonriendo... Me abrumaba un poco

Xavier dijo...

Como simple lector, que también ha aprendido el italiano de manera poco rigurosa, opino que ciertas escrituras encuentran mejor resonancia en ciertas lenguas, como dije antes.
En cambio Leonardo Sciascia, de precisa prosa, se lee con gran placer en su italiano de profesore siciliano asimilado a la península, y amante de la cultura del iluminismo francés. Y se lee perfectamente en manos de cualquier buen traductor, lo que para mi, lejos de ser una critica es indicativo de maestría narrativa.

Stalker dijo...

Espero que lo que te dije no fuera demasiado inquietante, ahora no recuerdo bien qué pueda ser...

Es estupendo que hayas probado la poesía, ese extraño mundo donde abrir(nos) fisuras en el lenguaje. Te animo a seguir, también.

Preciosa la imagen de Rufus acercándose a la mantita en cuanto tú estuviste echada en ella. Y su desconfianza a usarla en un primer momento, también me parece preciosa: un signo de delicadeza...

abrazo

Belnu dijo...

Bueno, no lo sé. Prefiero no generalizar. Hay autores difíciles o libros difíciles de traducir y no por eso diría que tienen menos maestría narrativa. Hay un librito de Sciascia maravilloso que no sé si me gustaría traducido, aquel sobre la muerte de Raymond Roussel. Y también sus magníficos informes de lectura, que me prestó una vez mi amigo JC, donde incluye informes de sus propios libros en tercera persona. Me encantó.

Belnu dijo...

Stalker! No. Sólo fue una frase informativa. Especificaste qué significaban los días críticos en el libro de Chantal Maillard. Y yo me fui a casa pensando en la sangre. Así se llama el primer poema: "Yo venía pensando en la sangre".
Una muestra de delicadeza! Yo lo pensé cuando Rufus tardó un tiempo en ponerse en los lugares de Gilda. Respetó cierto duelo...

Dante Bertini dijo...

acabo de salir de una página con despedida; yo mismo estoy acostumbrándome a estar lejos del blog...tiempos de silencio?
Tal vez las palabra no sean suficientes y haya que apelar al grito.

Belnu dijo...

Dante, ¿lo dejamos? Ayer, viendo la película de las redes sociales empecé a pensar en abandonar todo esto, el blog, facebook, volver a centrarme en el mundo otro, sólo papel y silencio