domingo, 15 de marzo de 2009

Après la plage

Foto: I.N., Fachada en una calle de París, 2009
Anoche, el cambio de medicamento homeopático produjo un viraje espectacular y mi tos desapareció y cuando al fin me retiré a mis aposentos dormí profundamente. Esta mañana me he ido con Tigridia a andar por una playa ventosa y solitaria, el agua del mar brillaba tanto que sólo esa visión ya me ha transformado. Es verdad que un momento antes había comprobado cómo una turba de gente estúpida y analfabeta hacía caso omiso de las peticiones de silencio de un lugar protegido y dejaba gritar a los niños o hablaba en voz demasiado alta y apenas se veían los caballos salvajes y los ibis de otras veces. ¡Pero la playa! No había nadie y nosotras íbamos cerca de la orilla, aunque sin descalzarnos (yo por mis bacilos). Mi cámara se había quedado sin batería cuando intentaba retratar a uno de esos patos verdosos y aterciopelados...
Al volver, tras un rato de llamadas y sofá, he puesto una música que no escuchaba hacía tiempo (gracias, J) y me he sentido otra vez invadida de esas oleadas de rara felicidad, como si la música se tragara de pronto la rabia de escuchar al hombrecito de turno que viene a darme lecciones balcánicas o a demostrar su saber sobre soldaditos por haber escrito mi libro balcánico (¿cómo osé adentrarme en territorio viril, territorio vedado?), como si de pronto mi propia irritación me diera risa (y tras intercambiar mensajes absurdos L. y yo en una batalla contraria, a saber: cada una cree que le debe más favores a la otra, yo amenazándole con mandarle una foto de su platillo en la balanza, mucho más ligero de deudas que el mío), yo mezclaba fragmentos de recuerdos y pensamientos y le daba vueltas a la frase de un amigo que añoro al teléfono y me sentía sobre todo agradecida de su llamada y sus frases al cabo del tiempo, como Oscar Wilde con aquel hombre que se quitó el sombrero ante él mientras la multitud le abucheaba a su salida de la cárcel (antes de refugiarse en casa de Ada L.), y yo sonreía pensando en cosas que sólo ahora puedo entender aunque ocurrieron hace mucho, mucho tiempo, y aun mi melancolía de no poder explicárselas a alguien desaparecido es una melancolía con algo hilarante: tal vez al final sólo escribamos cosas de forma abstraída como si habláramos con nosotros mismos, como a veces Colette en Le pur et l'impur...
Y ahora voy a tener que leerme por encargo la novela de uno de esos autores que busca temas en los periódicos para escribir la canción del verano y ganarse bien la vida, y en esos instantes de hastío (¡con la cantidad de libros maravillosos que me esperan!) siempre me acuerdo de Los demasiados libros de G. Zaid y pienso en cuánta razón tenía y en que la crisis, aunque debería servir para que los editores publicaran menos libros mediocres, en realidad hace que algunos busquen sólo esos libros con los que imaginan que se harán ricos o que no necesitarán los imposibles préstamos bancarios (aunque hay grados muy distintos, en función de la dignidad, la imaginación y el espíritu de cada cual). Como también debería servir la crisis para enmendar errores, cuidar el medio ambiente, invertir en educación y no en cemento, corregir lo que nos ha llevado al hoyo, pero nuestros políticos sólo abundan en ese camino equivocado de la desdicha.
Voy a seguir escuchando esa música que por alguna razón misteriosa parece encenderme una luz interior o un producirme un cosquilleo o hacerme respirar de otra manera. No sé qué es, tal vez la poderosa memoria que cada vez pesa más en esta fase de mi vida, ¡envejezco!, pero hay un efecto inesperado y alegre en algunas músicas, aunque sean músicas imperdonables que mis amigos contemporáneos nunca entenderían...
Pero para enderezar simbólicamente alguna cosa, mañana lunes, vengan a escucharnos a Caja Madrid a las 19h, Plaça Catalunya 9, hablaremos de Dorothy Parker y Berenice Abbot...

7 comentarios:

nomesploraria dijo...

Supongo que has ido a pasear por los A. de l'E. Te recomiendo que vayas unos minutos antes de la salida del sol. Al amanecer hay mucha actividad y ni un solo gritón.

zbelnu dijo...

Gràcies per la recomanació, estimat Nmp, la propera vegada ho intentarem

frikosal dijo...

Supongo que habrá sido un éxito esa conferencia, a ver que día puedo ir.

Antes del amanecer es un paisaje inolvidable como dice Nmp. Se pueden ver los gamos.

Es complicado el silencio familiar en este país. Yo lo intento con mis hijos pero cuesta mucho, y eso que cuando oyen a la gente gritando les molesta. Pero..

zbelnu dijo...

Ha ido muy bien, Friks, vienen unos 40 pero parecen tan contentos y nos agradecen que demos voz a esos personajes y preguntan al final...
Si al menos has logrado que tus hijos sean sensibles al silencio, eso es mucho!
Y sí, el amanecer...

emma dijo...

Ah, me encantaria ir a verte Isabel.
Adoro a Dorothy Parker!

civisliberum dijo...

Realmente molesta que se rompa el silencio en ciertos sitios: dando un paseo por la playa, paseando por el bosque o simplemnete leyendo en un parque. El nivel de incivismo de la gente es elevado y los niños cada dia crecen más maleducados y sin ningún repeto al projimo, basta ver el ruido que hacen, la costumbre de poner los pies en el asiento delantero del metro para ensuciarlo, etc. Esperemos que con las penas de 4 o 5 años de carcel a propietarios de bares y restaurantes que no dejan dormir a los vecinos se tome más conciencia y respeto al projimo. Es triste que solo se respete al resto cuando hay peas de carcel de por medio, pero para esta vez y sin que sirva de precedente aplaudo a los jueces.

zbelnu dijo...

Yo disiento, Civislib y te he respondido indirectamente en mi siguiente post. A mí me parece mal la hipocresía y la doble moral, penalizan brutalmente a los ruidosos nocturnos mientras alientan, promueven y ejercen el ruido y estruendo diurno que no nos deja vivir y que afecta a la salud de todos los barceloneses, como los niveles de contaminación, y es una vergüenza de nuestros políticos. E insisto en un tema conflictivo: como con la ley del tabaco, pensalizan por un lado mientras por otro nos imponen transgénicos rechazados como peligrosos por los franceses y alemanes, nos imponen como política sanitaria medicamentos peligrosos para la salud de todos, nos infectan con pesticidas prohibidos en la UE, aprobados en este país, no reducen sino que favorecen la contaminación del tráfico, fomentan el uso del automóvil, obliugan a poner prkings en todas las casas, quieren socavar la Diagonal para construirlos, mientras se parapetan en palabras mentirosas. Es vergonzoso y esas penas sólo sirven para la mascarada municipal y de política nacional.