sábado, 30 de agosto de 2008

Acabar lo inacabable

Foto: I.N. Atardecer en el bosque de Sa Talaia de Sant Josep, Eivissa, 2008
Estos días he abandonado un poco el blog porque tenía que terminar y entregar mi libro balcánico. Creo que era Bonnard quien fue sorprendido por el guardián de un museo retocando un amarillo que no le convencía, con el pincel en el bolsillo de la gabardina. Y según me cuenta mi vecino, Balzac acababa sus novelas en la imprenta, para desesperación de los impresores. (me recuerda aquello de Valéry: un poème n'est jamais achevé... mais abandonné). Yo tengo esa misma tendencia, pero sé que hay que cortar en algún momento, abandonar...
Sé que mi editor me dará trabajo (sólo ver la cronología ya encontró sugerencias que hacerme), y tal vez habrá momentos en que eso me pese (saturninamente), pero la sensación de que haya alguien al otro lado, alguien inteligente y minucioso cuidando la edición me tranquiliza. Esa actitud favorecerá necesariamente al libro, un libro que no es fácil, porque las historias que lo llenan están llenas de matices, de voces distintas, paradojas y encuentros cruzados, porque la guerra de los Balcanes no es simple, porque el tema es un campo minado, porque cualquier olvido puede resultar tendencioso. Aunque mi libro no sea un ensayo sistemático y exhaustivo, ni obligadamente riguroso como el trabajo de un historiador, sino algo mucho más libre e inclasificable. Se trata (por si alguien no lo sabe) de mis itinerarios y andanzas por los Balcanes, mis comentarios de crítica literaria de los autores entrevistados y las entrevistas donde ellos contestan a mis preguntas. También ayer hablábamos -la Belle Elaine y yo- del posible montaje del material visual que he reunido, ¡17 cintas de vídeo! Un trabajazo apasionante. Lo cierto es que en este momento de cierre, en que he añadido algunas precisiones al libro y he encontrado algunas citas para encabezar algunos capítulos, me siento tan feliz que tal vez debería poner el disco balcánico que me regaló la poeta Tatjana Gromača (por cierto, hay unos poemas suyos traducidos al catalán por Simona Skrabek en Cafè Central y valen la pena, Què passa res? es el título) y bailar por la casa.
He leído más cuentos de Somerset Maugham, he acabado This is Serbia Calling de Matthew Collin (una interesante historia de una radio alternativa belgradense bajo Milošević que me mandó el editor de mi libro balcánico), he leído más poemas de Lavorare stanca de Pavese (me gusta mucho, casi más sus momentos más negros y melancólicos, y he repescado unos versos para citarlos), he empezado Mujeres de Mihail Sebastian, que J. me recomendó con entusiasmo, y no le habría hecho caso, porque no entendí sus argumentos, pero yo había leído parte de los interesantísimos Diarios de ese autor, que me regaló mi amigo serbio en mi pasado cumpleaños, y sabía que Sebastian no podía defraudarme. Me gustan mucho las primeras páginas, que me recuerdan a Stefan Zweig y Thomas Mann en la atmósfera de la época. Tengo muchas otras tentaciones de lecturas. Y deseos de ir al cine con más suerte que ayer (sólo la compañía de la Belle Elaine me compensó, y una conversación sobre la posible traducción-colaboración de un libro sobre nuestro posiblemente común antepasado, un conquistador que se negó a participar de la brutalidad y se integró en la comunidad india y aprendió de ellos misteriosos poderes curativos, etc, y de su inminente periplo mexicano). Y quisiera estirar las horas para poder integrar lecturas, cine y conversaciones (y bailar por la casa) en una ociosidad que no excluya la escritura...
Porque ahora mis cuentos me reclaman. Pequeñas correcciones de unos y al fin pruebas y valor para zambullirme en esos posibles gérmenes... tras mis días de quehacer balcánico. Tengo ya unos cuantos y empiezo a pregntarme a quién proponérselos. Es una lástima que los dos editores que he encontrado, el de La plaza del azufaifo y el editor de mi libro balcánico no se dediquen también a la ficción contemporánea. Es importante no sólo encontrar editor, sino sentirse comprendida y bien acogida. En el fondo, es mi vieja obsesión de la hospitalidad. Y además, yo siempre escribo lo que no hay que escribir y el 99% de editores españoles detestan los cuentos y no quieren ni leerlos. Pero yo empiezo a estar contenta de los míos...
Todo esto es lo que me consuela de la desesperación de las talas salvajes de árboles, las obras, el polvo y el ruido que han convertido mi barrio en una cantera de fealdad y que amenazan con destruir aún más. Me consuela también de la situación espantosa del mundo. Y mientras leo distintos y siniestros escenarios que me manda mi amiga americana sobre las elecciones de allí (deberían dejarnos vetar a los candidatos, ya que nos gobiernan a todos: si yo pudiera, vetaría a McCain y a su horrible compañera de lista), sigo soñando que un día podré huir a una ciudad francesa, aunque sólo sea puro wishful thinking.

6 comentarios:

cacho de pan dijo...

a veces, viendo alguna película de Truffaut o Malle, sueño con vivir en uno de esos pueblos donde hay coros de vecinos y casas con jardín.
Corro a comprarme Cote Sud o AD para mirar, como cuando era niño, las bellas figuritas.

Cuánto trabajo hecho! A bailar!

zbelnu dijo...

También yo me he comprado un Vanity Fair (pero ojo, no esa porquería española que lo imita "adaptado a los gustos españoles"); en verano no puedo evitar comprarme esas revistas, francesas o yankis, forma parte de la atmósfera estacional... Y sí, me toca bailar!

el objeto a dijo...

yo también salgo hoy domingo para ver si ya ha llegado el Elle especial arranque de temporada, y ayer estuve soñando con una casa maravillosa en Beirut que sale en el Cote Sud de agosto

Como te decía, yo estoy ya impaciente por que salga tu libro balcánico. Para los que no soportamos nos digan lo que tenemos que pensar, y sobre todo, cómo hacerlo, especialmente sobre lo impensable, los horrores de la guerra, las matanzas, es una verdadera tortura la mayoría del discurso periodístico. Faltan pensamientos que circulen y rodeen, que planteen preguntas y a través del espacio de las ficciones dejen entrever algo de la realidad y las verdades

zbelnu dijo...

Creo que el Elle fr será mejor opción porque el VF viene demasiado frívolo para mí, o demasiado largo... pero ya lo atacaré. Hay un artículo que te haría más gracia a ti, quizás...
Gracias por lo que dices de mi libro balcánico. Cómo lo echaré de menos... Me pregunto si no me dará por buscar escritores palestinos y judíos e irme para allá, como pensé una vez. O tal vez debería pensar en Rusia y Georgia y Chechenia, pero quién me ayudaría? En fin, así empecé una vez... Tal vez me gustaría entrevistar a Pelevin y a otros sobre el poscomunismo

Gise =) dijo...

Que bella imagen la de "wishful thinking" y todas esas otras con las que "ilustras" tu relato, a veces pienso si cuando escribes "ves" la imagen con la que ilustras o si luego de escribir buscas alguna que la represente...(también me pasa con V, ella también decora sus relatos con preciosas imagenes)
Tengo tantas ganas que se edite el libro balcanico!!! quiero leerlo, nos has contado tanto de como lo "creaste" que me tiene con ganas!!!!
El otro dia una amiga francesa que vive en Montpelier me invitó a conocer su casa y su ciudad, em acordé de ti por lo enamorada que se te lee de Francia y de sus ciudades...
Besitos!!!!

zbelnu dijo...

Sí, V pone unas imágenes geniales, con mucho humor, en sus links.
Es verdad que yo no sé si soportaría vivir en una ciudad tan diminuta, pero la verdad es que para pasar unos días y curarse del horror de esta cantera sucia y ruidosa en la que están convirtiendo Bcn, cualquier cosa. Como una peli de Berlín que vi ayer, qué verde...